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Tentaciones Prohibidas

Tentaciones Prohibidas

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / Amor de la infancia
Popularitas:15.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Yance

El destino vuelve a reunirlos bajo el mismo techo, pero nadie sabe qué traerá consigo este reencuentro.
¿Encontrará Emma a alguien capaz de comprender su corazón?
¿Descubrirá que el amor puede llegar cuando menos lo espera?
¿O será una tentación inesperada la que ponga su mundo de cabeza?
En esta historia, nada está escrito todavía. Los sentimientos crecerán, los secretos saldrán a la luz y las decisiones de sus protagonistas irán marcando el rumbo.
Porque a veces, el corazón desea algo que la razón no sabe explicar… y la vida nos enfrenta a elecciones que jamás pensamos tener que hacer.
Bienvenidos a Tentaciones prohibidas.

NovelToon tiene autorización de Yance para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una confesión

La fiesta terminó convirtiéndose, como cada año, en la tradicional cena de cumpleaños de Leonardo.

La larga mesa del jardín estaba llena de platos, copas y arreglos florales. Después de cantar el cumpleaños, partieron la torta y brindaron por los treinta y cinco años de Leonardo. Por supuesto, tampoco faltaron las felicitaciones por los dieciocho de Emma.

La rubia se había cambiado el vestido de gala por un conjunto más ligero, pero seguía viéndose increíblemente hermosa. Su cabello caía en suaves ondas sobre los hombros y su sonrisa iluminaba el rostro de quienes se acercaban a felicitarla.

Las mellizas estaban preciosas, aunque Daniela no dejaba de tomarse fotografías y Alessandra parecía más interesada en escuchar las conversaciones de los adultos.

Nicolás, por su parte, apenas podía mantener los ojos abiertos.

—No tengo sueño, mami —protestó cuando Isabella se acercó para llevarlo a la cama.

—Claro que no, cariño. Solo llevas diez minutos bostezando.

—Estoy descansando los ojos.

Emma soltó una carcajada.

—¡Eso mismo decía yo cuando era pequeña!

Leonardo levantó su copa desde el otro extremo de la mesa.

—Tú decías muchas cosas para evitar irte a dormir.

—¡Me encantaba jugar y hacer peinados!

—No me lo recuerdes —respondió él, fingiendo sufrimiento.

—Terrible —secundó Matteo.

Las risas se extendieron por la mesa.

Finalmente, Isabella consiguió convencer a Nicolás de que había llegado la hora de descansar. El pequeño abrazó a Emma, le dio un beso y se despidió de todos antes de marcharse con su madre.

La cena continuó entre anécdotas, historias de la infancia y recuerdos de las travesuras de los niños. Alessandro aprovechó la ocasión para recordar algunas de las conquistas amorosas de su hermano, provocando las protestas de Leonardo.

—Algún día vas a tener que sentar cabeza. Ya estás viejo —le dijo Alessandro con una sonrisa burlona.

Leonardo bebió un sorbo de whisky.

—Algún día vas a tener que aprender a ocuparte de tu propia vida.

—Me ocupo perfectamente. Estoy casado, tengo una familia maravillosa y soy feliz.

—¿Quieres una medalla?

—No, pero podrías tomarme como ejemplo.

Leonardo negó con la cabeza, divertido.

Sin embargo, Emma apenas prestaba atención a las bromas, los cortos sorbos de alcohol estaban causando estragos.

Tenía algo que hacer.

Algo que llevaba años guardando en su corazón.

—Lenna, necesito hablar contigo.

Su amiga levantó la mirada del teléfono. Emma se sentó a su lado y dirigió los ojos hacia la mesa, donde Leonardo conversaba con Alessandro.

—Voy a decírselo otra vez.

Lenna frunció el ceño.

—¿A Leonardo?

Emma asintió.

—Sé que lo que siento es complicado. Sé que probablemente él nunca me ha visto de esa manera. Pero necesito sacar esto de mi pecho para poder cerrar ese capítulo.

—¿Estás segura de que quieres hacerlo esta noche?

—No estoy segura de nada —admitió Emma—. Pero llevo demasiado tiempo guardándomelo.

Se quedó mirando sus manos.

La primera vez que había confesado sus sentimientos fue durante su fiesta de quince años. Recordaba los nervios, las palabras atropelladas y la manera en que Leonardo había restado importancia a su confesión, convencido de que se trataba de una confusión adolescente.

Él no le había creído.

Había pensado que Emma lo quería por el cariño y la cercanía que compartían, sin comprender que para ella aquel sentimiento significaba algo más.

Pero ahora tenía dieciocho años y quería que entendiera que sus palabras habían sido sinceras.

—Dentro de tres días regreso a la universidad —continuó—. Volveré a mis clases, a mis amigos y a mi vida de siempre. Después no regresaré hasta diciembre. No quiero marcharme sin haberle dicho la verdad.

Lenna le tomó la mano.

—¿Y qué esperas que suceda?

—Nada. No espero que me corresponda. Solo quiero decirlo una última vez y seguir adelante.

—Me preocupa que esto cambie la relación que tienen. Sé lo importante que es Leonardo para ti, y me dolería verte sufrir por perder esa cercanía.

Emma sonrió con tristeza.

—Entonces tendré que aceptarlo.

Lenna la abrazó.

—Prométeme que, pase lo que pase, no vas a olvidarte de ti misma.

—Te lo prometo.

Emma respiró profundamente.

Había llegado el momento de dejar de esconderse detrás de sus propios sentimientos.

---

Leonardo se había apartado de la mesa para disfrutar de una copa de whisky cuando Valentino se acercó a él.

Su hijo tenía trece años y era un niño cariñoso, inteligente y sorprendentemente maduro. La separación de sus padres lo había obligado a comprender situaciones difíciles desde muy pequeño, pero Leonardo siempre había procurado estar presente y demostrarle que podía contar con él.

—¿Qué pasa, campeón? —preguntó Leonardo, abriendo los brazos.

Valentino se acercó y lo abrazó con fuerza.

—Te amo, papá.

Leonardo dejó la copa sobre una mesa y lo estrechó contra su pecho.

—Yo también te amo, hijo. Muchísimo.

—Eres el mejor papá del mundo. Gracias por estar conmigo todos estos años.

Leonardo sintió un nudo en la garganta.

—No tienes que agradecerme nada. Eres mi hijo y siempre voy a estar aquí para ti.

—Lo sé.

Valentino volvió a abrazarlo y le dio un beso en la mejilla.

Desde unos metros de distancia, Emma observó la escena con una sonrisa. Siempre le había conmovido la ternura con la que Leonardo trataba a su hijo. Había algo especial en aquella manera suya de demostrar cariño sin necesidad de grandes discursos.

Valentino fue el primero en verla.

—¡Emma!

La joven se acercó y recibió su abrazo.

—¡Feliz cumpleaños otra vez! —exclamó él.

—Gracias, mi amor.

Valentino la miró de arriba abajo.

—Estás preciosa.

Emma sonrió.

—Y tú estás guapísimo.

—Más que mi papá, ¿verdad?

Leonardo abrió los brazos, indignado.

—¡Esto es una conspiración familiar!

Emma y Valentino estallaron en carcajadas.

Después de darle un último beso a Emma, el niño regresó con los demás.

La rubia aprovechó el momento para mirar a Leonardo.

—¿Me acompañas a dar una vuelta por el jardín?

Él tomó su copa.

—Claro. ¿Ocurre algo?

Emma sintió que los nervios volvían a apoderarse de ella.

—Quiero hablar contigo.

Leonardo la observó durante unos segundos. Algo en su expresión le hizo comprender que aquella no sería una conversación cualquiera.

—De acuerdo.

Y ambos se alejaron de la terraza.

---

El jardín estaba iluminado por pequeñas lámparas que dibujaban el sendero entre los árboles. Desde la casa llegaban las risas de la familia y la música suave de la celebración.

Leonardo caminaba con la copa en la mano mientras Emma intentaba reunir el valor necesario para hablar.

—¿Recuerdas mi fiesta de quince años? —preguntó ella.

Leonardo giró ligeramente el rostro.

—Sí. La recuerdo.

Emma se detuvo.

—¿Recuerdas que te dije algo aquella noche?

Leonardo sintió que el corazón se le aceleraba.

Lo recordaba mejor de lo que ella imaginaba. Recordaba la confesión de aquella adolescente y la manera en que había decidido no darle importancia a sus palabras.

No esperaba volver a tener aquella conversación.

—Emma, creo que no es necesario que volvamos a hablar de eso.

—Para mí sí lo es.

Leonardo intentó continuar caminando, pero ella lo tomó suavemente de la mano.

—Por favor. Solo escúchame.

Él se detuvo.

Emma lo miró directamente a los ojos.

—León, realmente te amo. Estoy enamorada de ti. Creo que desde que tengo uso de razón.

Durante unos segundos, él no respondió.

Después soltó una carcajada breve y nerviosa, como si necesitara convencerse de que había escuchado mal.

—No puedes hablar en serio.

—Estoy hablando muy en serio.

—Emma, tenías quince años cuando me dijiste aquello. Eras muy joven. Hemos compartido muchísimas cosas y hemos pasado mucho tiempo juntos. Quizá confundiste el cariño con algo diferente.

—Ya no tengo quince años. Y esto no empezó ayer.

Leonardo apartó la mirada, incómodo.

—¿Te estás escuchando? —preguntó, elevando la voz—. ¿Quieres joderme la vida?

Emma sintió un pinchazo en el pecho, pero no retrocedió.

—Sé lo que digo y no quiero complicarte nada. No he venido a exigirte nada.

Leonardo desvió la mirada hacia los árboles.

No era una confesión que lo tomara completamente por sorpresa. En algún rincón de su memoria había conservado la posibilidad de que Emma volviera a hablar de aquel sentimiento, aunque siempre se había convencido de que terminaría olvidándolo.

Pero escucharla ahora, con dieciocho años y una convicción tan firme, lo enfrentaba a una situación para la que no estaba preparado.

—Esto no es tan sencillo —murmuró.

—Lo sé. Nuestras familias son muy unidas. Sé que las cosas podrían complicarse y que tú quizá nunca vas a sentir lo mismo.

Emma respiró profundamente.

—No estoy esperando una respuesta positiva. No te estoy pidiendo que cambies tu vida ni que me prometas nada. Solo necesito decirte la verdad para poder cerrar este capítulo.

Hizo una pausa antes de continuar.

—Dentro de tres días me marcho. Todos volveremos a nuestras vidas y yo seguiré adelante. Te prometo que nunca volveré a tocar el tema.

Leonardo se quedó inmóvil.

No sabía qué responder.

Podía rechazarla de inmediato, explicarle que no compartía sus sentimientos y regresar con los demás. Sin embargo, las palabras no salían de su boca.

La confesión de Emma lo había obligado a mirar de frente una situación que llevaba tiempo evitando.

Sabía que debía pensar con claridad. Sabía que un impulso podía cambiar la relación que ambos mantenían y afectar a las personas que más querían.

Pero permaneció en silencio.

Emma lo observó unos segundos más. En sus ojos había una mezcla de tristeza, esperanza y resignación. Tal vez aquella sería la última vez que se permitiría mirarlo de esa manera.

Y entonces, impulsivamente, se acercó y lo besó en los labios.

Leonardo quedó inmóvil por la sorpresa.

Durante un instante, no supo cómo reaccionar. La cercanía de Emma y la inesperada intensidad de aquel momento lo dejaron sin palabras.

Después, casi sin pensarlo, la tomó por la cintura y correspondió al beso.

Fue un beso largo y apasionado, cargado de sentimientos que ninguno de los dos había sabido expresar abiertamente. Emma se aferró a él, mientras Leonardo respondía durante unos instantes que parecieron mucho más largos de lo que realmente fueron.

La noche pareció detenerse a su alrededor. El contacto de sus labios, la cercanía de sus cuerpos y la confusión que ambos habían intentado evitar hicieron que el mundo exterior desapareciera por unos segundos.

Leonardo deslizó una mano por la espalda de Emma y le acarició la mejilla. Una parte de él quería prolongar aquel momento; otra le recordaba que debía detenerse antes de que todo se volviera todavía más complicado.

Cuando finalmente se separaron, ambos respiraban agitadamente.

Emma lo miró con los ojos brillantes, esperando encontrar alguna respuesta en su rostro.

Pero la expresión de Leonardo había cambiado.

La intensidad del momento dio paso a la preocupación. Miró hacia la casa, donde su familia continuaba celebrando, ajena a lo que acababa de suceder.

Después volvió a mirarla.

—Emma…

Ella intentó hablar, pero Leonardo se adelantó.

—Espero que esto no vuelva a repetirse.

La joven sintió que el corazón se le hundía en el pecho.

—León, yo solo…

—¡No, Emma!

Su voz sonó más fuerte de lo habitual.

Emma se quedó inmóvil.

Leonardo apretó la mandíbula y se pasó una mano por el cabello.

—No podemos hacer esto sin pensar en las consecuencias. Mi familia te ama, somos muy unidos, y no quiero que un momento como este termine destruyendo todo lo que hemos construido.

Emma bajó la mirada, intentando contener las lágrimas.

—Yo no quiero destruir nada —susurró—. Solo quería que supieras lo que siento.

Leonardo cerró los ojos un instante.

Aquel silencio no le ofreció el consuelo que Emma necesitaba.

Él recogió su copa.

—Necesito volver con los demás.

Y se marchó.

---

Emma permaneció sola bajo las luces del jardín.

Había imaginado aquella conversación de muchas maneras. Había pensado que, después de decir la verdad, sentiría alivio y podría marcharse a la universidad con el corazón más tranquilo.

Pero no había imaginado aquel beso.

Había sido un impulso, una decisión tomada antes de que el miedo pudiera detenerla.

Tampoco había creído que Leonardo se lo correspondería.

Ni que, después de hacerlo, se alejaría de ella con aquella expresión de preocupación.

Se llevó una mano a los labios y cerró los ojos.

Había conseguido decir lo que llevaba años guardando.

Pero ahora tenía más preguntas que antes.

¿Leonardo la había besado porque sentía algo por ella?

¿Había sido solamente un impulso?

¿O acaso él también estaba intentando convencerse de que aquel beso no significaba nada?

Emma no tenía respuestas.

Solo sabía que le quedaban tres días antes de regresar a la universidad.

Tres días para volver a verlo, compartir la mesa con él y fingir que nada había sucedido.

Tres días para descubrir si realmente podría cumplir la promesa que acababa de hacer.

Mientras tanto, Leonardo regresaba a la celebración con el rostro serio y la copa olvidada entre los dedos.

Había intentado hacer lo correcto. Había pronunciado las palabras que consideraba necesarias.

Pero no podía borrar de su memoria aquel beso.

Y, aunque insistiera en que no debía repetirse, sabía que fingir que nunca había sucedido sería mucho más difícil de lo que imaginaba.

Porque algunas confesiones no cierran capítulos.

A veces, abren una historia que nadie estaba preparado para vivir.

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Violeta Banquez Martinez
gracias por regresar y es excelente tus historias
Yance: Gracias por tus palabras Violeta. Un abrazo😘
total 1 replies
Noiraly Tovar
/Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob/
Noiraly Tovar
Noooooooooo pero q es eso, hay historias super más explícitas en todos los sentidos y las publican sin problema 🤬🤬🤬🤬🤬🤬🤬 de verdad que se pasan 😡😡😡😡
Noiraly Tovar
jajajajajajaja jajajajaja realmente así somos de tontos jajajajajaja
Noiraly Tovar
Una vez más la historia no tiene desperdicio,💕💕💕💖💖💖💖💖💖💖💖❤️❤️❤️❤️❤️
Yura Ran
Yance desde el principio se leyó que Emma y Leornardo no tienen vínculo familiar y eso esta muy claro en la trama, No guardan lazos de sangre algunos
degen las maten maligna y lean el texto en su contenido. espeto pro yo solución
Noiraly Tovar
Esa es la mejor decisión que puede tomar cualquier mujer....🔥🔥🔥🔥🔥🔥
Monica García Ramirez
mas que excelente muy, pero muy recomendadas todas y cada una de las novelas de nuestra autora fsvorita
Monica García Ramirez
Por dios esto no puede estar pasando, estoy super emocionada y realmente quiere leerla hasta el. final, por fa autora no te rindas con esta historia, eres realmente genial escribiendo, amo leer tu excelente novela /Kiss//Pray/
victor hernandez
Por favor dejen que termine la novela ellos no son familia biológica y además esas situaciones las vivimos día a día ya el que de sorprenda es porque quiere venir a joder
Yaz
👍👍👍 ánimo Yance, pronto estaremos disfrutando de más capítulos 😉😉😉
Ana Elena Jiménez
como lectora no le veo lo incestuoso por ningún lado, pero bueno que sea lo que Dios quiera, total apoyo para usted 🫶🫶
Betty Saavedra Alvarado
Yance es una historia que espero que la plataforma no la vete ni censure quizás seas porque en un capítulo Leo le dice tío y ella sobrina muchas son adjetivos que usamos por cariño ellos no tienen vínculo sanguíneo estamos contigo
Natalia Cm
Espero que no la cancelen, tan buena que estaba, /Grimace//Grimace//Grimace//Grimace/
Nancy romero
ya me había emocionado ☹️☹️☹️☹️
Jhohanna Perez
@Yance si gustas escribeme al privado y te indico que hacer, también me ha ocurrido, como a otras colegas y se de que manera lo puedes solucionar más rápido 😊😊😊
Natalia Cm
Queee???? Pero si tú novela está buenísima, me da tristeza que no la plataforma haga esto, he leído otras historias con contenidos peores , y por qué a esos si los dejan publicar y no les ponen trabas.? Esperemos que se solucione pronto.😭
Natalia Cm
Jajajajajajaja🤣🤣🤣🤣🤣 Exactamente, no sabe lo que dijo😜
Natalia Cm
Hay Alessandro tienes derecho a guardar silencio, todo lo que digas será utilizado en tu contra más adelante 🤣🤣🤣🤣🤣🤣 así como dicen los policías 🤣🤣🤣
Natalia Cm
😂😂😂😂😂😂😂
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