Melanie conoció a Brandon. Un hombre brillante, intenso, imposible de ignorar, se enamoró de él sin medir consecuencias. Él la miraba, la deseaba, la tenía… pero nunca la eligió. le daba un amor a cuotas largas
Porque hay amores que no se olvidan.
Y secretos que tarde o temprano tocan la puerta.
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capitulo 5
Dominic
Esa misma noche, Dante volvió a insistir con ir al club. No tenía ganas. Cero. Pero la presión en mi casa me había dejado un sabor amargo en la boca y me dije a mí mismo que salir un rato era mejor que quedarme en el departamento dándole vueltas a la boda
Grave error
La vi casi al poner un pie adentro. Estaba en la barra con dos mujeres, riéndose con ganas. Esta vez llevaba una chaqueta corta y el cabello suelto, pero la misma actitud avasallante que llenaba la pista. Podía haber cien personas alrededor, pero ella era el centro gravitacional del lugar
Sentí que el estómago se me apretaba
Me acomodé en el reservado de siempre con Dante y Lin, pedí mi vaso de agua y traté de mantener la vista clavada en la mesa. Hice el esfuerzo de escuchar la conversación, pero fue inútil
Ella me vio. Y nuevamente no esperó invitación
Caminó directo hacia nuestro reservado con un paso firme y una sonrisa bastante más afilada que la del otro día
— Buenas noches, Brandon
dijo, pasándole por alto al resto
— Buenas noches
— Otra vez agua?
señaló mi vaso con la barbilla
— Nunca te relajas un poco?
— No me gusta tomar cuando al otro día trabajo
— Y tampoco te gusta bailar, ni sonreír, ni cruzar tres palabras seguidas, o la fobia es solo conmigo?
Dante se aguantó una risita disimulada detrás de su vaso. Lin nos miraba con curiosidad pura. Yo mantuve la cara de piedra
— No es nada personal, Melanie
— Ah, claro. Es que eres así de aburrido de nacimiento
La miré de frente. Tenía esos ojos verdes e intensos que no se achicaban ante nada, y una sonrisa de lado que me provocó un impulso estúpido de querer contestarle algo. Pero me contuve. No podía dar el brazo a torcer
— Vas a bailar o te vas a quedar ahí empotrado?
me preguntó, extendiéndome la mano
— No
— No?
— No
Melanie parpadeó dos veces, sorprendida por el rechazo directo. Pero en lugar de achicarse, soltó una carcajada limpia que hizo voltear a un par de mesas cercanas
— Feo y arrogante
soltó sin perder la sonrisa, aunque la voz le salió más dura
— Eso es lo que eres. Feo y arrogante
— Me estás faltando al respeto?
— Te estoy describiendo. Hay una diferencia enorme
Se dio la vuelta antes de que pudiera articular respuesta. Caminó de regreso a la barra con la cabeza alta y la espalda recta. Las amigas la recibieron con cara de haber presenciado un accidente, pero ella solo hizo un gesto con la mano, desestimando el asunto, y pidió otro trago.
Me quedé helado en el sillón de cuero, con una mezcla absurda de alivio y bronca atravesándome el pecho
— Eso estuvo feo
murmuró Lin, negando con la cabeza
— Fui claro, nada más
contesté tajante
— Fuiste un pesado aunque ella también lo es, pero le ganaste
— No empieces, Lin
Por dentro, sin embargo, la sensación era horrible. Tenía razón. Había sido un pesado. Pero sabía exactamente por qué lo había hecho, si le decía que sí, si cedía dos centímetros, me iba a costar horrores volver a mi realidad. Y yo no me puedo dar ese lujo
Aguanté media hora más en la mesa haciendo que escuchaba a Dante, pero los ojos se me iban solos de reojo hacia la barra. Melanie bailó con sus amigas y con otro hombre que no sabía quien era, se rió, pidió un par de copas y no volvió a voltear hacia mi reservado ni una sola vez. Me ignoró por completo. Como si hubiera dejado de existir.
Y aunque era lo que buscaba, me jodió
Decidí cortar la noche ahí. Me despedí de Dante y Lin con un gesto seco y bajé las escaleras directo a la salida. El aire frío de la madrugada me pegó en la cara y por un segundo sentí que volvía a respirar
Me quedé en la vereda esperando a que el chofer arrimara el auto. La calle estaba tranquila, iluminada apenas por los neones del club y un par de taxis pasando a lo lejos
— Tan temprano te vas?
Me giré de golpe. Melanie venía caminando hacia mí por la acera, con los brazos cruzados para atajar el viento. Ya no estaban las amigas, ni la música, ni el ambiente del club. Solo ella, bajo la luz tenue de la calle
— Tengo que trabajar temprano mañana
contesté, manteniendo la distancia
— Y eso qué?
se detuvo a un metro de mí
— Los tipo serios tampoco tienen vida nocturna?
— Algo así
Me sostuvo la mirada. Esta vez sin la sonrisa burlona ni el tono desafiante. Por primera vez vi cansancio en sus ojos. Frustración pura
— Sabes qué es lo que me revienta?
soltó en voz baja
— No es que no quieras bailar. Es que me tratas como si fuera invisible. Como si no valiera la pena ni que me mires bien
— No es eso, Melanie
— Entonces qué carajos es?
No le respondí. No podía. Qué le iba a decir, que me llamo Dominic Mehier, que tengo un imperio encima, una boda pactada con la hija de un socio y una madre que me controla la vida? No tenía sentido.
— Eres un cobarde
dijo, y esta vez no hubo guiño ni broma
— Un cobarde con traje caro y cara de amargado
Se dio la vuelta furiosa y caminó hacia la esquina. Miré la calle desierta, no había taxis a la vista y el sector no era precisamente el más seguro a esa hora. Mi auto frenó junto al cordón en ese instante. El chofer bajó para abrirme la puerta, pero antes de que pudiera subirme, vi que Melanie daba la vuelta, caminaba a paso firme hacia el vehículo, abría la puerta y se instalaba en el asiento del copiloto.
Me quedé congelado en la puerta abierta, mirándola fijamente desde afuera
— Qué haces?
alcancé a decir
— Te dije que no me gusta que me ignoren
contestó ella, acomodándose en el asiento de cuero y mirándome de frente
— Ahora me llevarás a mi casa, por ser un grosero conmigo