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PACTO DE SANGRE Y CENIZAS

PACTO DE SANGRE Y CENIZAS

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Mafia / Traiciones y engaños
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Andy GZ

En un mundo donde la superficie de la civilización es solo una máscara para las guerras de castas entre Alfas, Betas y Omegas, la ciudad de Chicago se convirtió en el tablero de ajedrez más sangriento del siglo XXI. La obra narra la colisión de dos linajes destinados a destruirse: la Bratva Volkov, liderada por el implacable y territorial Valerius, y la dinastía Moretti, cuyo último heredero, Dante, fue entrenado como un arma de precisión conocida como "El Fénix".

Lo que comenzó como un matrimonio forzado para evitar una guerra total, se transformó en una devoción absoluta que desafió las leyes de la mafia. A través de traiciones familiares, conspiraciones científicas de la Red Zero y el acecho de padres que veían en sus hijos simples herramientas de poder, Valerius y Dante forjaron un vínculo inquebrantable que mezcló el aroma del roble quemado con vainilla negra

NovelToon tiene autorización de Andy GZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3: La Alianza de las Sombras

El estruendo de los primeros disparos no provino de los hombres de Valerius, ni de los de Dante. Fue un sonido seco, profesional, proveniente de los tejados de los almacenes circundantes. En un parpadeo, dos de los guardias rusos de Valerius cayeron con agujeros limpios en el cráneo. La nieve, antes blanca y pura, comenzó a salpicarse de un rojo violento.

—¡Emboscada! —gritó Dante, rodando por el suelo justo cuando una ráfaga de balas impactaba en el contenedor donde estaba parado.

Valerius, con la agilidad de un depredador curtido en mil batallas, desenfundó su pistola táctica y devolvió el fuego hacia las alturas. Sin pensarlo, se lanzó sobre Dante, cubriéndolo con su cuerpo pesado y firme mientras ambos se estrellaban tras una pila de neumáticos de carga.

—¡Quítate de encima, Volkov! —siseó Dante, intentando empujarlo, aunque sus pulmones se llenaron del aroma a roble quemado que ahora emanaba de Valerius con una intensidad posesiva y protectora.

—¡Cierra la boca y quédate abajo si quieres conservar esa cara de porcelana! —rugió Valerius, presionando su antebrazo contra el pecho del Omega para inmovilizarlo—. Esos no son tus hombres. Mirales el equipo; llevan visores térmicos y silenciadores. Es un escuadrón de limpieza de la "Red Zero".

Dante se quedó helado por un segundo. La Red Zero era un mito urbano en el mundo de la mafia, un grupo de mercenarios sin rostro que se decía que eran contratados para exterminar familias enteras. Si ellos estaban aquí, significaba que alguien había pagado una fortuna para borrar a los Volkov y a los Moretti de un solo golpe.

—¡Vincenzo! ¡Contesta! —Dante apretó su radio, pero solo obtuvo estática—. Han bloqueado las frecuencias. Estamos ciegos.

—Y pronto estaremos muertos si no nos movemos —dijo Valerius, mirando a Dante a los ojos. En esa cercanía forzada, el aroma a absenta y vainilla negra del Omega estaba empezando a jugarle una mala pasada al Alfa. Su instinto le gritaba que mordiera ese cuello expuesto para marcarlo como suyo antes de que el mundo se acabara—. Escúchame bien, Moretti. Odio tu apellido, odio tu arrogancia y odio cómo me haces perder el juicio... pero eres el único aquí que sabe disparar tan bien como yo.

Dante apretó el mango de sus dagas, su respiración entrecortada chocando con la de Valerius. —¿Quieres una tregua? ¿Tú, el gran heredero de la Bratva, pidiendo ayuda a un "sucio" Moretti?

—No es una tregua. Es un pacto de sangre —Valerius agarró la nuca de Dante con una mano enguantada, obligándolo a sostenerle la mirada

—. Si salimos de aquí, volveremos a cazarnos. Pero esta noche, nadie te toca más que yo. ¿Entendido?

Dante guardó una de sus dagas y sacó una pistola compacta de su tobillo. Una sonrisa amarga y desafiante apareció en sus labios. —Si me dejas una sola marca que no me guste, te cortaré la mano mientras duermes, ruso. Vamos.

Ambos se pusieron en pie coordinados, como si hubieran entrenado juntos toda la vida. Valerius cubría el frente con disparos precisos mientras Dante se movía lateralmente, usando su agilidad para flanquear a los mercenarios que descendían por cuerdas desde las grúas. El aire estaba saturado de feromonas en conflicto: el poder dominante del Alfa intentando guiar, y la resistencia eléctrica del Omega negándose a ser sometido, creando una tensión tan palpable que el ambiente parecía cargado de estática.

—¡A la izquierda, Valerius! —gritó Dante, lanzando una de sus dagas de obsidiana. El arma voló en el aire y se hundió en el cuello de un mercenario que apuntaba al ruso desde una pasarela.

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Valerius aprovechó el hueco, avanzó y remató a otros dos con una frialdad quirúrgica. Se detuvo un segundo para recuperar la daga de Dante, arrancándola del cuerpo caído con un gesto brusco. Se acercó al Omega y se la entregó, pero no la soltó de inmediato. Sus dedos se rozaron, y por un instante, el caos de la batalla desapareció.

—Buena puntería, mi pequeño limpiador —susurró Valerius, su voz ronca vibrando con una admiración oscura.

—Guarda los cumplidos para cuando no tengamos láseres apuntándonos al pecho —respondió Dante, arrebatándole la daga con un tirón, aunque sus mejillas estaban encendidas por algo más que el frío.

De repente, una explosión masiva sacudió el muelle. El camión que contenía los suministros médicos estalló en una bola de fuego naranja, iluminando la noche y lanzando metralla por doquier. La onda expansiva los lanzó al suelo.

Valerius fue el primero en reincorporarse, con sangre corriendo por su sien. Vio a Dante aturdido a unos metros y, sin dudarlo, corrió hacia él. Lo levantó en vilo, cargándolo sobre su hombro mientras los mercenarios cerraban el círculo.

—¡Bájame! ¡Puedo caminar! —protestó Dante, golpeando la espalda del Alfa.

—¡Cállate! —gruñó Valerius, corriendo hacia un SUV blindado que Sasha había dejado en marcha cerca de la salida trasera—. Te dije que me perteneces hasta que esto termine. Y no pienso dejar mi propiedad tirada en la nieve.

Valerius lo arrojó dentro del vehículo y arrancó derrapando, las balas repiqueteando contra los cristales reforzados como si fuera granizo. Mientras Chicago se alejaba en el espejo retrovisor y se adentraban en las carreteras boscosas de las afueras, el silencio en el interior del coche se volvió más peligroso que el tiroteo.

Dante se limpió la cara con la manga, mirando a Valerius. El Alfa conducía con una mano, mientras la otra apretaba el volante con tanta fuerza que los nudillos estaban blancos. El refugio estaba a veinte kilómetros, un lugar que nadie conocía. Estarían solos. Un Alfa posesivo, un Omega rebelde y una ciudad que quería verlos muertos.

—¿A dónde nos llevas? —preguntó Dante, su voz apenas un susurro.

Valerius lo miró de reojo, sus ojos grises brillando con una determinación tóxica. —A mi refugio personal. Un lugar donde tu familia no pueda encontrarte... y donde yo pueda decidir qué hacer contigo sin interrupciones.

1
YRUM
excelente 👍🏻
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