Ece
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capitulo 4
Mi tío está sentado en la cabecera de la mesa devorando un muslo de pollo, todos los demás comemos en silencio.
Hace unos treinta minutos llegaron puntualmente al igual que mis abuelos, charlamos brevemente como si no fuésemos el recuerdo de lo que alguna vez fue una familia y comenzamos a cenar.
Cris ha cambiado.
Siempre fue el tipo de chico: rompecorazones, y no hay manera de no culparlo, está sorprendentemente lindo, podrán imaginarse el nivel de lindo que está para que yo, su prima, me atreva a aceptarlo. La mayoría de las hermanas dicen que su hermano es asqueroso (aun sabiendo que no lo es) bueno, Cris es tan bonito que nadie puede mentir diciendo que es feo, principalmente mi prima.
Tenía todas las vacaciones de verano sin verlo, las fotos en redes no le hacen justicia. Tenerlo de frente solo me sirve para corroborar que está hermoso. Aunque sea muy difícil de admitir, ya no parece un moco.
Al llegar nos contó que ingresó en un gimnasio cerca de su vecindario, lo que explica su musculatura más desarrollada. En ese mismo gimnasio es en el cual todos los chicos pertenecientes al grupo de baloncesto entrenan. ¿sería mal querer ingresar solo para acosar a Lian? Bien, es broma...O tal vez no lo es como es algo del colegio mi tía no tiene problemas en pagarlo.
Su cabello color rubio cae hacia el lado izquierdo de su cara, por el momento tiene un corte varonil algo corto, es lacio y muy brillante; su rostro está conformado por facciones maduras y marcadas como su mandíbula y mentón, además de ser completamente lisa y sin una pizca de acné -a diferencia del año pasado que su cara estaba grasienta y repleta de espinillas, se nota que mi primo está comenzando a rasurarse el vello facial y eso lo hace lucir muchísimo más maduro; su dentadura que en algún momento de su vida estuvo repleta de brackets es perfecta, con dientes alineados y blancos, digna de patrocinador de pasta dental. Todo en él parece perfectamente escogido. Creo que este año habrán muchísimas chicas sobre él.
Mi primo acompañada a mi tío al devora el pollo en salsa que mi tía antes preparó. Sé que lo ama, también sé que come como un camionero lo cual es normal a su edad (19 años).
Creo que el pollo no les gustó,comento con sarcasmo.
Cris me da una mirada de soslayo y sonríe. A pesar de que acaba de cumplir diecinueve sigue pareciendo un crío, siempre haciendo travesuras y desobedeciendo a todos.
Ruedo los ojos al mirar su comisura repleta de salsa, como dije: es un niño dentro del cuerpo de un hombre.
— Estaba delicioso, mamá, dice Cris mientras agarra una servilleta de la esquina de la mesa y se limpia el desastre alrededor de su boca.
-Gracias, mi amor.Lo preparé con esa intención.
— Estaba sabrosa la comida, Megan,habla mi tío mientras limpia sus manos con una servilleta.
El tono en que lo dice es ese tan formal que siempre utiliza con nosotras. Recuerdo bien que siempre ha sido de esos hombres fríos que solo piensan en trabajo.
Me doy cuenta rápidamente de las diferencias entre mi primo y él, su progenitor no se ensució ni siquiera la yema de los dedos mientras que Cris hizo todo un desastre.
—Gracias, William, responde mi tia tajante, luego se encarga de servir otro poco de jugo. Mis abuelos guardaron silencio en todo momento pues para nadie es un secreto que odian a mi tío por maltratar a su hija "a mi tía aún le guardan resentimiento por esconderles la verdad de lo que pasaba a puertas cerradas de su hogar ".
Cuando todos han dejado de comer me preparo para levantar la mesa. Lo hago con ayuda de mi prima. Al terminar nos sentamos en la mesa nuevamente.
Noto como mi tío mira el reloj sobre su muñeca luciendo impaciente.
—Creo que es hora de irnos, dice mientras se levanta y comienza a acomodar su corbata.
Cómo dije: hombre de negocios.
Nos ponemos de pie junto a él.
— Fue un gusto tenerlos esta noche aquí.
Quien habla es mi tía, lo hace sonriéndole a mi primo y, unque lo dice en plural, sé que solo está feliz por la visita de Cris.
Cris rodea a mamá en un abrazo de oso, haciendo notar el diminuto tamaño de mi tía delante de él. Le susurra un par de cosas al oído logrando que mi tía comience a llorar. Ella es muy susceptible con él, derrama algunas lágrimas mientras asiente a las palabras de mi primo, esas que yo no logro escuchar.
Sería mentira decir que ella no siempre llora a la hora de ver partir a uno de sus hijos, y la comprendo, esto siempre pasa cuando Cris se tiene que ir.
Cris se aparta de su mamá luego de terminar con sus palabras y se dirige hacia mí. Su comisura está curvada en una tierna sonrisa, nunca entendí porque todas nuestras mejores amigas siempre sentían algo platónico por Cris. Ahora estoy comenzando a entender, tiene un encanto natural que lo hace especial-. Abre sus enormes brazos ofreciendo un abrazo.
— Mi piojosa Ece susurra, haciendo que lo abrace con más fuerza mientras que me río.
No quiero que se vaya. Tanto tiempo sin mi primo es doloroso, sin gritarnos, sin golpearlos, sin jugar videojuegos. Lo extraño.
—Cuanto has crecido, ¿eh? Estás hermosísima. Dime ¿a cuántos chicos tendré que matar este año?, comienzo a reír sin poder evitarlo. Mis ojos se cristalizan.
— Maldición. Te extraño, Cris -mi voz sale quebradiza, así que lo abrazo con más fuerza y él hace lo mismo.
Me separo e intento limpiar mis lágrimas con disimulo, no me gusta que me vean llorar.
— Es hora de irnos, Cris. Tengo una importante reunión mi tío apresura a Cris mirando su celular.
— Por lo menos deja que se despida de sus abuelos y su hermana, responde mi tía.
— ven hijo dale un abrazo a este viejo, dice mi abuelo.
Cris corre directo a él, lo abrazó tan fuerte que casi lo pude sentir.
—Te amo abuelo, nunca me faltes por favor de verdad no sé que sería de mí
— nunca cambies hijo, nunca seas igual a esa rata, respondió mi abuelo.
— yo soy tú, pero 100 años menor ja, ja, ja.
Luego fue el turno de mi abuela, no hubo ninguna palabra, ningún sonido de parte de ninguno, eso es algo especial que solo tienen ellos (dicen que hablan con la mirada, sin pestañear simple silencio).
Para terminar llegó la despedida entre hermanos, que por cierto no sería tan larga pues en unos días ella entrara a la misma universidad.
— Te amo hermano
— Te amo hermana, respondió él mientras se sumían en fuete abrazo.
Pensarán que somos muy dramáticos, pero a mi primo Cris no lo vemos seguido en casa pues mi tío se lo prohíbe, pensarán pues tiene 19 años puede tomar sus decisiones, pero si no obedece a su papá él le quitará el apoyo económico totalmente osea cero universidad y mi tía y mis abuelos no pueden pagar la universidad de los tres aunque quisieran (ese es el castigo de mi tío contra mi tía por dejarlo y contra mis abuelos por golpearlo severamente, solo podemos comer o simplemente reunirnos con Cris 2 veces en todo el año).
— Vuelve a vivir con nosotros hijo, dijo mi tía rompiendo el silencio sepulcral.
— No puedo mamita, todavía no es tiempo.
Sus palabras son incómodas y llenan de sal en una herida que aún no sana.
— llama cuando llegues
Está bien -responde Cris besando las manos de Hanna y las de mi tía. ¿Las veo el lunes?
— ¿Vendrás? -mi tia suena emocionada.
— Sí. Pasaré a desayunar antes de ir a la universidad. Así aprovecho y te llevo a ti de una vez, pasa su mano por el cabello de su hermana despeinandolo un poco más de lo que está lo haré todos los días, papá me dijo que podía.
— Está bien, hijo prepararé tu avena favorita, se puede notar lo ansiosa que está .
—¡Dios! Adoro esa avena. Nadie la sabe preparar como tú. Ni siquiera Becky.
Becky es chef y además es la madrastra de Cris , a quien secretamente agradezco por cuidar de él siempre y aunque no tengo pruebas tampoco tengo dudas de que fue ella quien convenció a mi tío de que Cris pueda venir todas las mañanas ahora.
—Cariño, harás que me sonroje -reímos los seis.
—Cris.La voz de mi tío ya es una advertencia. Todos lo miramos de mala manera, pero en seguida la apartamos, lo último que queremos es que Cris tenga problemas con él.
— Ve, no queremos despertar al demonio bromeo, mirando de reojo a mi tío. Reímos confidencialmente.
— Los amo -dice, abrazándonos por encima de los hombros.
Nosotros a ti, respondemos
Cris se separa y nos sonríe.
Nos vemos el lunes.