Seojun Kwog es un joven coreano de 23 años, proveniente de una familia de clase baja, que se encuentra en su último semestre de universidad. Ha conseguido una beca que le permite continuar sus estudios en Harvard, una de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos. Junto a su novia, Hae Kim, inicia esta nueva etapa. Al llegar a la universidad, Seojun conoce a Ariana Brown, conocida como la Princesa Brown, una figura popular y temida por todos en el campus. A partir de este encuentro, Seojun se verá atraído a un mundo donde el poder y el dinero son los valores predominantes.
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Capítulo 24 tiempo pasado 2/2
Ariana Brown
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- Yo le respondo- Llévame al apartamento de Dayana.
- Nero me pregunta- ¿Tú provocaste el incendio?
- Lo miro y le digo- Sí, lo hice, pero esas ratas se salvaron. Sin embargo, Dayana no se salvará esta vez. Si no quiere participar en lo que planeo hacer, es mejor que regrese a la mansión.
- Félix me responde- Esos traidores deben pagar. Iré contigo, y comenzaremos con esa perra.
-Nero asiente, confirmando que también asistirá. Cristián conduce hasta el departamento de Dayana. Al llegar, saca la llave que estaba oculta bajo la alfombra; sé que ella siempre mencionaba que la dejaba ahí en caso de una emergencia. Al abrir la puerta, le indico a Cristián que se aleje para que no sea visto por ella y que esté pendiente de mi llamada. Él asiente y deja la llave en su lugar. Mis hermanos entran y, al seguirlo, nos sentamos en el sofá a esperarla. Nero me comenta- ¿Qué piensas hacer?
- Yo le contesto- Quiero castigarlа; le dejaré una marca que le recuerde de mí cada vez que la vea.
- Pasadas unas horas, escuchamos cómo se abre la puerta, así que nos escondemos. Ella se despide del traidor, Leonardo, y al cerrar la puerta, Félix la empuja, provocando que caiga al suelo, visiblemente asustada. Ella pregunta- ¿Qué hacen aquí Félix y Nero? ¿Cómo entraron?
-Ellos abren el camino hacia ella y digo- Tome la llave que estaba bajo la alfombra. Entramos, deseando saber cómo te encuentras después del incendio; te ves un poco afectada.
-Ella abre los ojos como platos y me pregunta- ¿Tú sabías que estaba en la mansión? ¿Cómo lo supiste?. -Luego guarda silencio y añade- ¿Lo hiciste tú?.
-Yo le sonrío de manera sarcástica y respondo- No eres tan bruta como pensé. Efectivamente, fui yo. Creí que sería romántico que murieran juntos, como ratas. Pero ahora te enfrentarás a tu destino sola, y por mi mano.
-Le doy un puñetazo en la cara, comienzo a subirme encima de ella mientras la golpeo, golpe tras golpe siento cómo me libero. Fuimos amigas de toda la vida, la traté como a mi hermana, la llené de regalos. Así fue como me pagó, qué mala agradecida. No se puede confiar en nadie. Mi hermano Nero me detiene; veo su cara llena de sangre, mientras mis manos tiemblan, envueltas en sangre. Al verla, ella está inconsciente. Félix se acerca a ella, toma impulso y dice - está viva, esta perra.
-Observo mi mano cubierta de su sangre y un profundo sentimiento de asco me invade. Me dirijo rápidamente a la cocina para lavarme las manos. Al entrar, mis ojos se posan sobre un gran cuchillo; lo tomo en mis manos y, al tocarlo, siento su brillo y su afilada hoja. Con determinación, me acerco a ella y presiono el cuchillo contra su pecho en múltiples ocasiones, mientras grito con rabia cuánto la odio, maldiciéndola sin cesar. Al levantarme, el cuchillo se me escapa de las manos, cayendo al suelo, y en ese instante dirijo la mirada hacia mis hermanos, quienes están paralizados, observando la escena con una expresión de horror en sus rostros.
Cuando tomo conciencia de lo que he hecho, me doy cuenta de que he acabado con la vida de una persona. Sin embargo, creo firmemente que lo merecía.Me acerco a mi hermano y le confieso- Yo, yo la maté, pero en realidad, ella lo merecía.
-Félix se acerca a mí y me abraza, mientras le dice a Nero, que aún está paralizado, que llame a Cristian, a lo que él accede de inmediato. Minutos después, escuchamos unos golpes en la puerta; Nero abre y encuentra a Cristian, quien al ver la escena, Félix le dice- Cristian, por favor, ayúdanos a resolver este problema.
- Cristian dice- Yo me encargaré de esto. Ahora, jóvenes, deben regresar a la mansión de inmediato.
- Felix toma mi mano y subimos al auto. Durante todo el trayecto, permanecemos en silencio. Mientras estoy absorta en mis pensamientos, los observo y les digo- Esto será un secreto entre los tres. Ella merecía morir; no debes sentirte mal por esa perra, no lo merece.
-Ellos asienten mientras regresamos a la mansión. Rápidamente entro en mi habitación antes de que alguien me vea. Al día siguiente, al bajar a la sala, escucho a mis padres mencionar que Leonardo tuvo que viajar a Inglaterra debido a la enfermedad de su padre, pero que regresará pronto. Al salir de la mansión, Cristián se acerca a mí y me informa que puedo estar tranquila: el apartamento de Dayana quedó limpio y no hay evidencia de que hayamos estado allí. El cuerpo de esa mujer había desaparecido y nadie podía encontrarlo. Además, me comentó que el señor Leonardo había salido a buscar a Dayana al día siguiente. En ese momento, recibí una llamada de Leonardo, y al contestar, me dijo- Amor, tengo malas noticias. La primera es que tuve que irme porque mi padre ha empeorado debido a su enfermedad, y la segunda es que hubo una fuga de gas, lo que ocasionó la destrucción de la mansión.
- Yo le respondo con sarcasmo- Qué pena, y no me importa en absoluto. Ojalá se muera tu maldito padre y por mí no vuelvas más, idiota. Ya sé que te revolcabas con la zorra de Dayana. Espero que no vuelva al país o te destruiré, maldito.
- Cuelgo la llamada. -