Leonardo es un joven y atractivo CEO que no cree en el amor, ni en el matrimonio. Ama su libertad y su licenciosa vida y así es muy feliz, pero una cláusula dejada en el testamento por su padre antes de morir, lo obliga a casarse en el plazo de un año para obtener su herencia. Dispuesto a no perderla, a Leonardo se le ocurre una brillante idea. Le ordena a su secretaria publicar un anuncio buscando una hermosa mujer que finja ser su esposa por dos años. No ha sido nada fácil la elección, las que responden el anuncio no son de su agrado. Pero entonces un día se presenta en la empresa una bellísima y sensual mujer buscando empleo. Cuando Leonardo la vió no dudó ni por un instante en elegirla. ¡No busquen más! Ella será mi futura esposa. ¿Aceptará Anya casarse con este playboy? ¿Y si se casan, se convertirá este falso matrimonio en UN AMOR DE VERDAD?
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CAPÍTULO 24.
Leonardo sintió un derechazo a su hombría. Su orgullo de macho alfa había sido pisoteado sin piedad, como ninguna mujer lo había hecho jamás.
En un instante vio desvanecerse todas las deliciosas locuras con las que había fantaseado estos últimos días cada vez que ve a Anya, las cuales se había propuesto disfrutar durante la tan anhelada luna de miel.
Había estado muy seguro, no lo había dudado ni por un segundo, que durante ese viaje, finalmente iba a tener a Anya entre sus brazos, sometida a su voluntad y completamente rendida a sus encantos varoniles.
Pero ahora, allí en ese despacho, todo había cambiado en un instante. La miraba y no lograba pronunciar una palabra. Dentro de su mente iban y venían incesantes sus pensamientos tratando de entender qué sucedió y buscando velozmente las posibles respuestas a esta implacable declaración de Anya.
Se sentía herido. Su ego estaba tirado por el suelo como una basura. Nadie se había atrevido a tanto.
Se sentía como un niño a quien le habían quitado su juguete preferido y quería hacer un berrinche,
Quería hacer una rabieta, lanzarse al piso, jalarse los pelos y gritar. Nada le había sido negado en la vida. Desde niño le fueron cumplidos todos sus caprichos. De adolescente también. Y ahora en su pleno vigor de hombre maduro, serio y profesional también todo se le ha venido dando con gran facilidad.
Pero entonces un día conoció a Anya. Desde que la vio su vida dio un vuelco estrepitoso. Ha dado lo mejor de sí. La ha tratado como a ninguna, con admiración y respeto. La ha llenado de galantería, de halagos y de regalos.
Por ella ha empezado a ser más educado, amable, cordial y generoso. La ha tratado como a una reina.
Entonces ¿por qué ella es tan complicada? ¿Por qué le hace las cosas tan difíciles?
Él solo quiere amarla, hacerla feliz y complacerla en todo lo que quiera. ¿Por qué lo rechaza, cuando hay otras que se mueren por él? Margaret por ejemplo, se quiere suicidar porque se siente despreciada y hay otras que lo acosan a diario.
Leonardo pareciera no reaccionar, está impávido. Su mente y su corazón son un torbellino de fuertes emociones que se agitan en un mar lleno de confusión.
Lentamente empieza a recuperarse. Respira profundo. Siente cómo la incredulidad, la decepción y el desconcierto empiezan a desaparecer para dar paso a la ironía y al sarcasmo. No puede dejarse humillar por una mujer, aunque ella ya esté metida en su corazón.
Se levantó de su silla y la regresó a su puesto. Ya más calmado y haciendo gala de una indiferencia total a lo que ha escuchado, se queda de pie mirándola fijamente con una risita que refleja superioridad y burla.
—Querida Anya, me has dejado muy sorprendido. Por instantes me sentí confundido con tus palabras, pues el trato que siempre te he dado ha sido tal y como lo acordamos desde un inicio:
—"Una esposa verdadera ante la gente, pero a solas, cuando ninguno nos ve, eres mi esposa contratada, y no creo haber incumplido mi palabra".
—Quizás, pienso yo, no creo equivocarme, eres tú quien no ha sabido establecer bien los límites entre lo falso y lo verdadero de nuestro contrato. Es posible, digo, que te hayas confundido cuando yo he fingido ante los demás que eres mi amada esposa y te he dado un trato preferencial, tierno y amoroso.
Anya intentó hablar, pero él no la dejó…
—Querida Anya, no me extraña tu manera de pensar. Quiero que sepas que no eres tan diferente de mi. Igual que tú, mi visión de cómo quiero vivir el resto de mi vida tampoco ha cambiado. Permanece intacta.
—Nunca me he enamorado y creo que jamás lo haré porque para mi el amor no existe, es la mayor idiotez que solo los soñadores románticos se lo toman en serio pero para lucrarse de eso.
—Cómo tú, amo mi libertad, mi paz y mi tranquilidad y odio los compromisos eternos. Por lo cual si me casé contigo, como ya te lo he dicho muchas veces, es porque fui obligado. No tuve alternativa. De otra manera no lo hubiera hecho jamás. Ni amarrado, ni drogado, ni amenazado.
Leonardo le ofrece un whisky a Anya, pero ella no lo acepta. Él lo sirve y lo empieza a beber poco a poco y luego vuelve a la silla de su escritorio.
—Querida mía, no entiendo por qué dices que debes proteger tus sentimientos. ¿Será que te estás enamorando de mi cariño? Si es así, solo házmelo saber. Eres hermosa y sería un placer muy grande amarte. Rompemos el contrato y hacemos uno de verdad. ¿Qué me dices?
—¡No juegues conmigo Leonardo! —Dice furiosa...
—¡No estoy jugando Anya! Dice él, lanzando un golpe a su escritorio.
Leonardo se calma y se vuelve a levantar de su silla. Sirve otro whisky y alza la voz para que ella le permita hablar y no lo interrumpa.
—Te estoy diciendo todo esto respondiendo a lo que tú me acabas de decir, dice arrugando su frente en señal de fastidio.
—Se suponía que en este contrato que hicimos los dos no iban a estar involucrados ni el amor, ni el romance ni ninguna de esas ridiculeces. Entonces no entiendo tu discurso.
—¡Pero en fin, puedes estar tranquila Anya! Por mi parte no te estoy viendo como una novia o una esposa de verdad, sino como una hermosa mujer a la cual le estoy pagando para que cumpla un papel por dos años.
—Lamentablemente para ti, y para mi, debes vivir en mi casa porque de eso se trata este show. Y por supuesto durante la convivencia se suelen presentar este tipo de situaciones que tienden a tergiversarse. No es mi culpa.
—Te lo vuelvo a explicar para que me entiendas mejor. Cuando te he besado es porque hemos sentido que ha sido necesario, pero yo te lo advertí antes de firmar el documento.
—Lo siento si te has confundido con mis galanteos o mis besos, lo siento mucho en verdad no era mi intención. Esa es mi personalidad y el papel de “esposo cariñoso” que me veo obligado a representar. Eres tú Anya, no yo, quien ha mezclado los roles que debemos representar.
—Yo no…
—¡Shitsss! Permíteme concluir Anya. Tú iniciaste esta conversación, así que déjame hablar. Al igual que tú, espero que al finalizar estos dos años permanezca entre nosotros dos una bonita amistad.
— Igualmente deseo, que durante este tiempo no te crees falsas expectativas conmigo porque no soy hombre de una sola mujer.
—Espero que me hayas comprendido bien Anya para no volver a tocar este engorroso tema en otra oportunidad. Evitemos por favor, como bien dijiste, malos entendidos en el futuro. ¿Me he explicado bien Anya?
Desde hace ya un buen rato, Anya está controlando sus lágrimas, pero alguna que otra se le ha escapado. Siente un inexplicable y profundo dolor en su pecho.
Interiormente lamenta tanto haber dicho lo que dijo, pero es demasiado tarde. Además, ella creyó necesario decirlo, entonces no entiende por qué se está sintiendo tan mal.
—¿Me he explicado bien Anya?
Ella disimula que está bien. Se levanta y lo mira. —Sí, perfectamente bien explicado. ¿Algo más?
—No, no tengo nada que agregar. Y visto que ninguno de los dos está muy entusiasmado con la luna de miel, —dice Leonardo muy serio mirando su celular, —le encargaré a una agencia de viajes un tour a alguna isla cercana.
— Espero que podamos salir mañana mismo, para regresar pronto.
—Prepara tus maletas. —Yo debo salir, regreso en la noche. En cuanto la agencia me de horarios te lo hago saber.
Inevitablemente Leonardo ha visto las gotas de lágrimas que salieron de los ojos de Anya, y siente que la ama más que nunca. Pero es imposible dar un paso atrás en lo dicho.
Ella fue muy dura al exigirle algo que quizás ni ella misma es capaz de cumplir, lo deduce por esas hermosas perlas que salen de esos ojitos color esmeralda.
Leonardo lo sabe, lo intuye. Pero no puede hacer nada. Si él da un paso adelante seguro que ella lo va a rechazar.
—OK. Te he entendido, dice Anya con algo de tristeza en su voz. —¿Almuerzas conmigo? Puedo prepararte algo rápidamente…
—No, Anya, gracias. Para la cena sí estaré contigo. Voy a salir.
Leonardo la ve irse y no puede evitarlo, corre hacia ella y la abraza por detrás pegando su cabeza a la de ella y apretándola fuertemente.
—Gracias por aceptar ser mi esposa. Te debo mucho. Te prometo que al finalizar estos dos años no te arrepentirás de haber aceptado este contrato.
Ella lo mira y solo le sonríe levemente, no puede hablar, si dice algo, sus lágrimas la traicionarán. Sale apresuradamente hacia su cuarto, entra, cierra con llave la puerta y cae sentada al piso llorando desconsoladamente.
—¡Dios mío, me enamoré! Lo amo, lo amo, lo amo. Uff Cuánto me dolieron sus palabras. Eran como puñaladas. ¡Cuánto resistí! Creí morir escuchándolo.
— “No se ha enamorado nunca”, “Nunca va a ser fiel”, “No cree en el amor, para él son estupideces”. “Yo no puse límites entre lo fingido y lo verdadero”.
—Si le digo que lo amo, solo se va a divertir conmigo porque soy hermosa, pero nunca me va a tomar en serio. ¿Qué voy a hacer?
—Sus besos, sus abrazos son tan, tan, tan ricos, tan deliciosos, tan cálidos. Me siento tan bien cuando me mira…. Se siente tan sincero cuando se acerca a mí. Cuando me habla me eleva al cielo, me hace feliz.
—No siento que finge cuando me besa tan apasionado. O no sé, ¿será que los hombres pueden fingir tanto para lograr su objetivo? Ayyyy Leonardo, estoy perdida.
Anya se lanza a su cama y llora desconsolada, se desahoga mirando al cielo a través de su ventana tratando de hallar una explicación a ese sentimiento que la envuelve y se alojó profundamente en su corazón sin avisar, sin pedir permiso.
No lo puede negar, esto no es falso, esto no es ficticio, esto no es por un contrato. ESTO ES UN AMOR DE VERDAD.
Es ahora que con empeño y estrategias te ganes a Anya ....Sea sabio ❤️🤫😔