Jazmín, es obligada a casarse por medio de un contrato con un hombre de la misma edad que su padre. Su esposo es un hombre autoritario que no esta dispuesto a que el contrato se rompa,ella por su parte está dispuesta a huir si es necesario , pero en el preciso momento en que decide hacerlo alguien inesperado llegará para cambiarlo todo.
NovelToon tiene autorización de @ngel@zul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Su verdad...
Jazmín se desplomó en brazos del muchacho al recibir la noticia de que Lucca, su Lucca, el hombre del cual se había enamorado perdidamente era el hijo de su esposo. ¿Lucca era el hijo de Miltón? Esa frase le daba vueltas en su cabeza, y no volvía en sí. Lo cual preocupó al muchacho, se sentía angustiado al verla en ese estado.
Luego de que ella se desmayó Lucca la había tomado en sus brazos y con las indicaciones de su padre la llevó a la habitación que le pertenecía antes de mudarse a la cabaña, la recostó e la cama mientras Miltón llamaba un médico para que la atendiera.
Era tanta su preocupación que no tuvo en cuenta preguntar siquiera acerca de la razón por la cual la muchacha estaba allí. Y mucho menos tenía ánimos de cuestionar algo a su padre, lo único que quería era saber que ella se encontraba bien. Cuando el médico llegó comenzó a oscultar a la muchacha, comprobando que sus signos vitales estaban normales, luego de constatar que sólo había sido un desmayo porque había sufrido un episodio muy estresante.
El médico dio recomendaciones para que no volviera a suceder aquello y se despidió de ambos hombres.
Mientras tanto Jazmín que se encontraba sola en la habitación abrió los ojos, miró a su alrededor para darse cuenta de que se hallaba en su antigua habitación, se incorporó con cuidado y en silencio se dispuso a salir de la casa.
Lucca se hallaba en la sala con Miltón
-Hijo, - habló Miltón y el muchacho puso sus ojos en blanco-entonces ¿vas a decirme que es lo que te trajo hasta aquí?
-Bueno...pues creo que ya se resolvió el problema por el que vine a pedirte ayuda- respondió Lucca con seguridad- Pero yo quería preguntarte ¿ quien es la muchacha?- Miltón se sorprendió ante la pregunta de su hijo pero no dudó en responder.
-Es mi esposa.-al oír aquella respuesta Lucca sintió que el mundo entero caía encima suyo.
-¿Cómo que tu esposa?- indagó- ¿y la mujer que me presentaste cuando llegué?¿quién era?
-Bueno... ella es mi amante- respondió Miltón.
-Mmm...no entiendo-dijo el joven
-Tú no tienes nada que entender- afirmó el hombre con descaro.
-¿Cómo que no? Me dices que la muchacha es tu esposa; y tienes a tu amante viviendo aquí con ustedes!
-¡Ya te dije que a ti eso no te incumbe! Así que, si ya no necesitas nada mejor te regresas...-Ordenó el hombre sin ningún tipo de pudor y con la mayor autosuficiencia.
Lo que jamás se esperó fue la reacción que obtuvo de parte del muchacho
-¿Sabes que?- preguntó el chico llevando una de sus manos a su barbilla y el hombre se quedó mirándolo intrigado-me voy a quedar a pasar unos días aquí.
Miltón no esperaba aquella respuesta pero no discutió en absoluto aquella decisión.
-Ok. Mientras no te metas en mis asuntos puedes quedarte el tiempo que quieras-le dijo sin ningún interés en discutir.
-Gracias- fueron las últimas palabras de Lucca, antes de salir de la sala rumbo a su habitación.
Aunque su verdadera intención era llegar donde Jazmín, para ver como se encontraba y para aclarar algo que suponía crearía un vacío entre ellos. Al llegar tocó la puerta un par de veces, como no obtuvo respuesta abrió con suavidad la puerta pensando que la muchacha quizás estuviera dormida, pero al entrar se encontró que aquella cama estaba vacía y en la habitación no había absolutamente nadie.
-¿Dónde te metiste, bonita?- preguntó para sí mismo y salió de la habitación. Caminó hacia la cocina esperando quizás encontrarla allí, pero nada, salió hacia la parte trasera de la mansión y recordó el camino que habían andado pocas horas atrás, supuso que tal vez ella hubiera ido al mismo lugar donde la había encontrado.
Se encaminó hacia el lugar, pero se detuvo al encontrarse con la pequeña cabaña donde él y su madre pasaban mucho tiempo cuando él era aún un niño. Se detuvo frente a ella y recordó algunos momentos allí vividos, su mente se remontó a cuando apenas tenía cinco años, su madre se hallaba sentada en la parte trasera de la casa donde había árboles frutales y flores por doquier, él corría por el lugar tratando de cazar algún insecto y ella le sonreía feliz cada vez que cumplía con su cometido. Recordó lo feliz qué eran él y su madre antes de que Miltón apareciera. Porque de hecho aquel hombre tan inescrupuloso no era su padre, y para eso precisamente buscaba a Jazmín para hacerle saber aquella verdad antes de que la muchacha sacara conclusiones erróneas.
Cuando se disponía a seguir hacia el lago notó que había ruidos dentro de la casa entonces sin dudarlo se acercó e ingresó con mucho sigilo. Al entrar respiró el aroma del lugar y lo inundó la nostalgia aunque ahora había otro aroma familiar allí, de inmediato supo de que se trataba, era el aroma de la mujer que se había adueñado de su corazón.
Lucca se encontraba de pie en la sala pero no había nadie allí, así que caminó rumbo a la cocina estando en la puerta de esta escucho unos sollozos, giró su rostro y en un rincón acurrucada con la cabeza gacha y abrazando sus piernas se hallaba la muchacha llorando amargamente y murmurando palabras que él no llegaba a comprender. Se fue acercando lentamente, se arrodilló tomó su rostro entre sus manos, ella abrió sus ojos que se encontraban inundados en lágrimas y sin pensarlo un segundo la beso intentando transmitirle calma.
Aquel beso solo hizo que la muchacha se tensara mucho más, y poniéndose de pie se alejó.
-No.- le dijo y él la miro- Esto está mal.
- Cielo, déjame explicarte-dijo Lucca tratando de llegar a ella pero la muchacha puso entre ellos la mesa como distancia.
-No, Lucca. Tú no entiendes soy su esposa, soy la esposa de tu padre y aunque te amo con locura no puedo hacer que se enfrenten por mi causa.- dijo Jazmín con lágrimas en sus ojos porque de verdad se había enamorado de él, pero no quería ser la causante de que la relación entre padre e hijo se rompiera.
Lucca saltó sobre la mesa acercándose a Jazmín, acorralandola entre sus brazos y la pared le impidió moverse. Acercó su rostro al de ella y besó sus mejillas donde las lágrimas habían dejado su rastro de humedad.
-¡No, Lucca!¡Por favor!- decía la muchacha mientras hipaba y sus lágrimas seguían cayendo.
-Si, amor...sí- Le decía él, incapaz de dejar de besarla. La había extrañado mucho.
- Lucca...- lloraba Jazmín casi suplicando que él detuviera sus besos.- Miltón... Tú...- Los labios del muchacho ahora estaban en los suyos y sus manos la habían tomado por la cintura atrayéndola muy cerca.
-Te amo, preciosa...- susurró él sobre los labios de la muchacha dándole apenas espacio para respirar- esto no está mal, mal estaría sino nos permitiéramos sentir lo que sentimos.
- Pero... Lucca, él es tu padre y yo su esposa. No podemos ...- Al oír nuevamente la negativa Lucca la alzó sentándola sobre la mesa, metiéndose entre sus piernas para estar lo más cerca posible de ella, tomó el rostro de la muchacha entre sus manos una vez más, la miró a los ojos con mucha seriedad
- Escúchame bien, cielo- dijo acariciando su mejilla- Él y yo no somos nada- la muchacha pensó que lo decía porque estaba enfadado con su padre y cuando estaba a punto de refutarle él puso su dedo índice sobre la boca de la chica y continuó- Él no es mi padre.
-¿Cómo dices?Pero él dijo...- preguntó asombrada Jazmín.
-Ya te lo voy a explicar pero ahora solo entiende que Yo te amo y la verdad....- el muchacho hizo una pausa
-No sé hacia dónde vamos , solo se que quiero ir contigo...
Y sin darle tiempo a una sola palabra o duda más se apoderó
una vez más de sus labios haciéndole sentir a Jazmín que esas últimas palabras que había pronunciado eran la verdad, su verdad.