Dulce María es una chica que reside en un barrio de clase media-Baja con escasos recursos económicos, grandes responsabilidades que abarcar, algunas metas muy fijas y un gran corazón que no le permite marcharse de casa y seguir adelante sola, no sin sus 3 hermanos pequeños a los cuales ama y cuida como a su propia vida
Es una chica que ha sufrido muchos abusos domésticos de parte de su madre y sus múltiples parejas, pero aun así luchará por salir adelante junto a sus hermanos
La chica es vendida a un Ceo reconocido para saldar una deuda que obtuvo su madre a consecuencia de sus vicios.
Sin saber se ve obligada a casarse con un joven rico y arrogante que hace de su vida un infierno
¿Será posible que surja el amor a partir del odio?
¿Podrá Jack olvidar el estatus social de Dulce María y ser feliz con ella?
Te invito a quedarte hasta el final y descubrir que les depara el destino a esta alocada pareja
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Capítulo 23. Estableciendo nuestras reglas
Capítulo 23
Estableciendo nuestras reglas
Annapolis
Casa Blanca
Mientras tanto Jack trataba de calmar la situación con Sommer y de buscaba averiguar quién pudo haberle informado sobre su matrimonio, pues no quería tener que darle explicaciones hasta después de haberse casado ni mucho menos quería lidiar con sus reclamos ni discusiones innecesarias y molestas, sin pensar que en poco tiempo todos estuviesen presenciando sus disculpas con esa mujer, en especial su futura esposa, quien se sintió ofendida e incluso sorprendida por algunos sentimientos que despertó en ella dicha situación, muriéndose de vergüenza y rabia al notar que cada una de estas personas la veían con lástima como si a ella de verdad le importara lo que sucediera con ese hombre
— Princesa yo estoy tan sorprendido como tú, créeme. Por favor no llores más —Le miente y Sommer lo abraza sin dejar de sollozar en su pecho— Mi padre ha planeado todo y por el bien de los negocios familiares debo casarme con esa mujer
— No vas a entenderme Jack, no vas a entender lo que siento por qué tú a mí no me amas como te amo yo
El hombre se sintió terrible por la situación, ahora mismo estaba deseando echar ese compromiso a un lado y quedarse con Sommer, y no era exactamente porque la amaba, sino porque odiaba verla sufrir de esta manera
— Sé cómo te sientes mi princesa, yo también me siento mal, Escúchame, buscaré la manera de poder divorciarme rápido de ella y luego podremos estar juntos tú y yo como siempre
— Debes prometerlo —Se aferra a su cuello—
— Claro que si, mi princesa, ya Cálmate. Debes irte, si mis abuelos te ven aquí va a arder Troya. Sabes que no te quieren cerca de mí.
— ¿Seguirás viéndote conmigo? —Indagó la chica y un carraspeo de garganta proveniente de atrás de aquel muchacho hizo que la soltara de inmediato.
Jack se puso pálido y un poco nervioso. Tras él estaban sus padres, hermanos y aquella chica que sin dudar clavó su mirada sobre la suya de manera desafiante
— Responde Jack, todos estamos a la expectativa de lo que tienes que decirle a esta mujer —Comentó Eleonor mientras fulminaba a Sommer con la mirada—
Mientras tanto, Dulce María quería seguir caminando hacia el vehículo, pero Christopher tomó su antebrazo obligándola a quedarse
— Tú no te vas de aquí. Eres la prometida de mi hijo y debes quedarte a escuchar su respuesta
— No es necesario, señor Miller —Contesta apenada—
— Lo es. Es tan necesario para ti como para nosotros escuchar esto... Vamos Jack. ¿Vas a serle infiel a tu esposa incluso desde antes del matrimonio? Eso no es exactamente lo que yo te he inculcado —Le habla Christopher muerto de rabia—
— Por supuesto que no papá. ¿Pueden dejarme a solas con mi novia? —Comenta descaradamente—
— Eso no responde mi maldita pregunta Jack, Debes terminar esta falsa de relación y volver al lado de tu futura esposa como debe ser —Exigió Christopher un poco colérico—
— No voy a salir con ella mientras esté casado, Seré responsable papá. La repuesta es no, cielo —Acaricia la barbilla de Sommer y esta esboza una sonrisa de triunfo— No puedo seguir contigo ahora mismo, pero debes esperarme hasta que podamos estar juntos nuevamente ¿Si?
Le dice Jack a Sommer y ella asintió obediente mientras él la abraza para despedirse, deja un beso en su frente y voltea a mirar a Dulce con una sonrisa burlona en sus labios
— Camina y sube al maldito vehículo si no quieres que te corte la cabeza aquí mismo para que te retractes de la estupidez que acabas de decir —Sentenció Christopher mientras caminaba hacia su Hummer limusina y sostuvo del brazo a su esposa y a su nuera, haciéndole saber a Sommer que esta mujer si contaba con su aprobación para estar con su hijo
Christopher quiso disculparse con Dulce María por lo que la había obligado a presenciar, pero ella tan solo respondió que no era necesario, que ella comprendía perfectamente la situación y que Jack no le debía explicar nada, puesto a que aún no estaban casados
— Eso no es lo que le hemos enseñado, ese muchacho debe tener que comportarse porque si lo veo con jueguitos con esa o cualquier otra mujercita mientras ustedes estén casados lo voy a desheredar —Sentenció furioso—
— Entiendo su molestia, señor Miller, para mí la lealtad es lo más importante en una relación sea verdadera oh de mentira como la nuestra. Pero debemos tener en cuenta que el no quiere estar conmigo y es casi imposible pedir lealtad a alguien que va a estar unido a una persona solo por compromiso
Responde Dulce María seriamente y en ese momento Jack sube al vehículo azotando la puerta, todos se quedan en silencio, haciéndolo sentir incómodo
Llegan a la residencia de Jack y Eleonor le pide que descienda del vehículo, puesto a que todos debían seguir con su camino hasta la villa.
El muchacho salió dando un portazo nuevamente haciéndole entender a todos lo molesto que se encontraba, no sin antes lanzarle una mirada asesina a Dulce María pero esta chica prometió no dejarse de nadie y eso lo incluía a él, así que le devolvió la mirada de la misma manera y todos se dieron cuenta de ello
Nikole esta vez quiso quedarse en la villa junto a su amiga, siendo Michael el único que regresó a la casa principal
…
En aquella recámara donde Dulce María se disponía a descansar, se cuela Nikole para acosarla con preguntas
— ¿Por qué tan callada durante la cena? Vamos Dulce, te conozco perfectamente bien. Se que algo te sucede. ¿Te molestaste por la respuesta de mi hermano? —Bombardea con preguntas—
— No es eso Niki. Sabes lo mucho que extraño a mi familia. Solo muero de ganas por verlos.
— No estabas así desde antes de ver a Jack con la arpía de la novia. Anda. Dime que es lo que tienes, quizá pueda ayudarte —Insiste—
— De verdad no es nada, el y yo solo estaremos juntos por obligación, no es de mi incumbencia lo que haga con su vida privada, Niki necesito descansar
— Pues dormiremos juntas hoy
Responde Nikole y se enrolla en la cama junto con su mejor amiga, la abraza y rápidamente se queda dormida, mientras que Dulce ni siquiera puede pegar un ojo en toda la noche, era cierto que extrañaba a su familia, debían estar muy preocupados por ella a pesar de que se había comunicado con su abuela y su tía Mafer. No había podido hablar con sus hermanitos y eso la mantenía decaída, pero este día no era eso lo único que le traía los pensamientos revueltos
Tenía sentimientos encontrados muy extraños y no dejaba de pensar en aquella escena que tuvo que presenciar por la tarde, Estaba claro que ese hombre no dejaría de pensar en su hermosa novia de ojos azules, cabello rubio y cuerpo perfecto.
Ella tan solo era una extra en su vida y se sentía patética al siquiera importarle la situación
Moría de rabia por dentro, pero esa sensación que tenía Jack ahora mismo, ella también la había experimentado, pues estaba tan deseosa de hablar con Marcus y que este aceptara la situación de la misma manera que lo había aceptado la novia de Jack
...
A la mañana siguiente Dulce María despierta primero que su amiga y se dirige al baño para ducharse y asearse para luego salir a desayunar junto a la familia
Sale del baño con una pequeña toalla al rededor de su cuerpo y otra envolviendo su cabello y nota que Nikole ya había salido de su habitación, voltea hacia la ventana y se asusta al encontrar ahí a Jack mirando fijamente por la ventana y en silencio
— ¿Pero que demonios hace usted aquí? Va a matarme de un susto —Reclama y Jack suelta una sonrisa a medio dar—
— He venido a ofrecerte una disculpa por lo que sucedió ayer —Respondió—
— Disculpas aceptadas, ahora por favor ¿puede salir? Necesito colocarme algo de ropa.
— Ten, es una de mis tarjetas, ve al Mall con Nikole y compra ropa, Odiaría ver a mi mujer con la misma ropa cada día –Le dice y le extiende la mano con una tarjeta dorada en ella—
— Gracias, no debió molestarse —Sonríe amable—
— No te hagas ilusiones conmigo que he venido aquí porque mi padre me ha obligado, me importa un jodido culo si me ves con ella, es mi novia y debes aceptarlo. Esperaré con ansias el día que pueda divorciarme de ti y vuelva a estar con ella libremente
— Entiendo señor Miller, no tiene que darme explicaciones de su vida privada. Aún no estamos casados ni vivimos juntos, solo espero que cuando sea el caso, sepa respetar nuestro acuerdo.
— Ahora si nos estamos entendiendo, un acuerdo. Eso es lo que necesito que hagamos. Según los planes de mi padre debemos estar casados al menos seis meses y tenemos que engendrar a un mocoso medio plebeyo. Odiaría tener que tocarte así que ese tema lo solucionaremos después. Por ahora debemos pactar entre nosotros a ver si por lo menos podemos sobrellevar las cosas de manera tranquila en este tiempo.
— Estoy completamente de acuerdo con usted, señor Miller —Responde Dulce María— Yo tampoco muero de ganas de estar con alguien tan...
— ¿Tan qué? —Presiona su barbilla—
— Tan carente de humanidad y respeto por los demás —Soltó con rabia—
— Entonces preocúpate por mantener distancia y pongamos muestras propias reglas —Agregó Jack—
Voy a seguir llevando la vida que tenia antes de ti, No me interesas como mujer, pero podemos ser buenos aliados. Y esto implica que no puedes inmiscuirte en mis asuntos laborales ni mucho menos personales —Inicia Jack—
— Muy astuto de su parte Señor Miller... Pero tenga en cuenta que las reglas son alusivas para los dos —Comenta Dulce María desafiándolo con la mirada y él hace un movimiento afirmativo con su cabeza—
— Bien, Estoy de acuerdo. Continúa —Sonríe malicioso—
Nada de cercanías, roces, miradas invasivas—Dice ella—
Nada de celos ni reclamos absurdos —Comenta Jack—
4: Cero explicaciones, No podremos intervenir en el comportamiento del otro —Sugiere Dulce–
5: No quiero coqueteos, ni ningún tipo de intentos de seducción —Agregó Jack
Debes comportarte como una dama, no toleraré que me hagas quedar en ridículo ante mis familiares y amigos... Cualquier otra cosa que se nos vaya ocurriendo le agregaremos a la lista
Extiende la mano para cerrar el trato
Dulce María acepta
"Ahora por favor retírese" Finalizó ella