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Corazón Rebelde

Corazón Rebelde

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Amor eterno / Viaje a un mundo de fantasía / Amor-odio / Mundo de fantasía / Amor a primera vista / Completas
Popularitas:462.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: thailyng nazaret bernal rangel

Han pasado cuatro años y Clara ya es mayor de edad, un momento que había esperado con ansias, pero el destino le depara algo inesperado y diferente al futuro que imaginó. Decide independizarse, pero se verá envuelta en un mundo de espías cuando comienza a toparse con Cristopher, el espía del Rey Evans. Tercer libro de la saga Corazón de Piedra

NovelToon tiene autorización de thailyng nazaret bernal rangel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

PERSECUCIÓN

...CRISTOPHER:...

Aterricé sobre la acera silenciosamente, la solitaria y silenciosa calle se mantenía tranquila mientras trataba de divisar a Mina. Un sonido de ave nocturna me hizo correr hacia un oscuro callejón, atravesando la calle rápidamente.

Mina estaba agazapada en las sombras de la pared.

— ¿Dónde estás? Llevo rato llamando — Susurró impaciente, me posicioné a su lado.

— Estaba preparando mis armas — Me excusé, como supuse la Señorita Clara era una inmensa distracción, por su causa no había escuchado la alarma, por estar perdido en esa boca que tanto quería besar, no me detuve por mucho tiempo en esos pensamientos.

— No importa, debemos movernos — Caminó pegada a la pared y la seguí.

— ¿ Los haz mantenido a la vista?

Caminamos hacia otro calle y nos agachamos detrás de un bote de basura, señaló con la mirada al frente, a un pequeño edificio de dos plantas.

— Entraron a ese edificio, llevan unos veinte minutos allí — Explicó y observé el recinto, no había luz de lámparas proyectándose desde las ventanas.

— Necesitamos entrar.

— No se sabe que habrá allí, además, es mejor esperar a que salgan para poder atraparlos, el equipo ya debe estar moviéndose, quedamos en encontrarnos una cuadra más abajo — Mina mantuvo la mirada fija en el edificio.

— Yo haré que salgan, no podemos quedarnos esperarnos, podrían mantenerse ocultos hasta el amanecer y con las personas circulando será imposible seguirles la pista — Dije y ella sintió con la cabeza — Encuentra al equipo y rodeen la zona, cuando los vean salir ataquen.

— De acuerdo, lo mejor es lanzar un dardo con sedante para que no hacer mucho ruido, tengo mi dosis preparada — Sonrió y asentí con la cabeza.

— Buscaré una entrada alterna, estén listos.

Me alejé con cuidado y caminé hacia el edificio, me dirigí a la parte trasera mientras buscaba una forma de entrar.

Había un callejón sin salida, dividido por un muro de tablas, del otro lado se oyó el ladrido de un perro, pero no duró lo suficiente para alarmar.

Había una ventana que estaba abierta, ya tenía un lugar por donde entrar.

Había una tubería de desagüe que iba desde el techo hasta el suelo, me acerqué y trepé por ella con cuidado. Se quejó un poco bajo mi peso, me di prisa y salté hacia el borde de la ventana, mis manos alcanzaron la piedra a milésimas.

Apoyé mis botas de la rocosa pared y solté mi respiración.

Me mantuvo silencioso para poder escuchar algún ruido proveniente del interior, pero no hubo nada.

Cuando estuve seguro de que no había nadie, me deslicé por la ventana abierta y entré en el lugar.

Esperé a que mis ojos se ajustaran a la oscuridad y luego observé cada cosa del cuarto.

Había muy pocas cosas allí, una vieja mesa con papeles llenos de moho, un armario y una silla.

El lugar olía a suciedad y había muchas telarañas en las paredes.

Parecía abandonado.

Me acerqué a la puerta y coloqué mi oído en la madera, se oían voces a la distancia.

Tomé la manilla y empujé con cuidado, no se abrió, la puerta estaba trabada y si aplicaba más fuerzas haría demasiado ruido.

Me quedé pensando en una forma de salir.

Unos pasos se escucharon afuera, la madera crujía bajo el peso de los dos cuerpos que se acercaban.

Me alejé de la puerta, buscando un lugar donde esconderme. Observé el armario resignado y mi pánico empezó a crecer, pero lo contuve, no había otra opción.

Me acerqué al armario, tragando el nudo en mi garganta.

Lo abrí, la puerta se quejó con el empuje abrupto de los rufianes. Obligué mi cuerpo a entrar en el armario y dejé un pequeño espacio abierto para poder espiar.

La respiración me falló cuando las paredes del armario apretaron mi cuerpo, empecé a sudar y mi corazón latía más fuerte.

Intenté mantener mi mente fuera de el pánico que empezaba a envolverme. Maldito armario, ¿Por qué tenía que haber uno?

 La puerta del cuarto se abrió después de una patada e ignoré lo que se estaba precipitando en mi mente.

Trozos de madera aterrizaron en el suelo mugroso.

El par de pasos se detuvieron en medio de la sala, dos sombras se movieron gracias a la luz de una lámpara de queroseno que uno de los rufianes llevaba en la mano.

Una de las sombras era más grande y robusta que la otra.

— Maldita sea, no esperaba que ese estúpido guardia nos persiguiera — Gruñó uno de ellos.

— ¿Cómo es que nos reconoció? — El otro tenía una voz con tono de cuervo.

— Deben haber hecho retratos de nosotros, no debimos dejar cabos sueltos cuando atacamos el fuerte, debimos matar a todos...

— Descuida, Neval es cocurrido y nos iremos en la mañana, nuestro asunto aquí ya acabó — Dijo el cuervo.

— Ese guardia era bastante extraño, tenía el rostro quemado y su color de piel no me parece adecuado para su puesto... Algo me dice que no se trataba de un guardia — Gruñó el fornido mientras caminaba cerca de mi visión.

— Tenía uniforme y esas quemaduras podrían ser del ataque, tal vez nos reconoció.

— Idiota, las heridas eran viejas, que lleve uniforme no quiere decir que sea un guardia.

Al parecer esa fue la estrategia de Johnson para conseguir que se desviaran de la ruta.

— ¿Quién más podría estar detrás de nosotros a parte de los hombres del Rey Alfonso?

Las paredes del armario parecían apretarme más y me sentí mareado, las voces de esos rufianes se llenaron de eco y mis ojos ya no se encontraban en el presente.

Mi mente se sumergió en el recuerdo del pasado.

La tarde estaba tan tranquila, mi madre tejía una bufanda mientras columpiaba su cuerpo en la mesedora y mi padre trataba de arreglar un agujero del techo, estaba montando sobre dos sillas apiladas para poder llegar y clavaba un clavo con un martillo.

Yo jugaba tranquilamente en la alfombra, con mi hermana pequeña Cristina y mi vecina Minerva.

Todos riendo sin esperar lo que se avecinaba.

El pueblo se llenó de ruidos extraños, dejamos de jugar y nos quedamos callado, mi madre dejó de mover las agujas y mi padre soltó su martillo.

Había muchos gritos afuera y una horrible conmoción.

Mi padre aterrizó en el suelo y corrió hacia la ventana.

— ¿Qué está pasando? — Preguntó mi hermana.

— ¡Esconde a los niños! — Ordenó mi padre con rostro pálido.

Mi madre corrió y nos tomó de las manos.

— Mamá... — Murmuré asustado, pero arrastró hacia la habitación.

Abrió el armario.

— Entren, no hagan un ruido y estarán a salvo — Dijo ella, manteniendo la calma, pero en sus ojos se veía el miedo.

— ¿Qué sucede? — Insistió mi hermana a punto de llorar.

Mi madre nos observó detenidamente y nos dió un beso en la frente a cada uno, luego nos empujó al interior del armario y cerró las puertas.

Minerva se aferró a mi cuerpo y empezó a sollozar en silencio al igual que yo.

Mi hermana contenía la respiración mientras nos abrazaba ambos.

Cerramos los ojos, temblando cuando un golpe en la puerta hizo que mamá gritara, las voces de hombres se escucharon por toda la casa, voces en idioma diferente que yo no podía entender.

Empezaron a oírse cosas rompiéndose, risas de diversión mezclados con las súplicas de mis padres, mi madre gritaba con tanto sufrimiento como si la estuvieran torturando que empezamos a llorar, cubriendo nuestras bocas.

Mi padre soltaba gruñidos de rabia e impotencia, el sonido de golpes llenó el aire, más vidrios rompiéndose.

Gemidos de dolor que martillaron en mis oídos y luego un espantoso silencio que nos dejó jadeando, nos quedamos callados, abrazándonos con fuerzas.

Minerva soltó un chillido, mi hermana cubrió su boca y mi corazón se aceleró cuando los pasos volvieron a oírse, cada vez acercándose más.

Cada paso era un estallido de pánico en mi cuerpo.

Contuvimos la respiración cuando dejaron de oírse.

Las puertas se abrieron y un hombre de rostro malvado apareció.

Todos gritamos, el hombre soltó una carcajada y tiró de nuestros brazos.

Mordí su muñeca y recibí una bofetada que me dejó semi inconsciente en el suelo.

Cristina y Minerva lloraban cuando otros dos hombres las sostuvieron, llevaban armas y nos arrastraron fuera de la habitación.

Dejé los pensamientos a un lado cuando ambos rufianes dejaron de hablar y me percaté de que había soltado una respiración fuerte que los alertos.

Me quedé quieto, buscando en mi cinturón cuando las sombras se movieron.

Decidí salir antes de que me rodearan en el armario.

Empujé las puertas y salté hacia adelante, le dí en la mandíbula al delgado y lo empujé hacia la pared, el otro hombre se apresuró por detrás, lanzando un golpe directo a mi cabeza, me agaché y rodé en el suelo para alejarme lo suficiente fuera de la luz.

— ¡ Maldito! ¿Quién rayos eres? — Gruñó el forcido y luego observó a su compañero, quién estaba tambaleándose por el golpe — ¡Adelantate, yo me encargo de la rata!

El escuálido corrió hacia la puerta mientras el fornido me rodeaba contra la pared oscura.

— ¡Me encanta destripar ratas metiches como tú! — Gruñó mientras apretaba sus puños uno contra otro, sonriendo con el objetivo de intimidar.

Los huesos de sus dedos se quejaron cuando unió sus puños frente a mí.

Era tan grande que me doblaba en tamaño y altura.

Se lanzó a atacar, esquivé a milésimas, el pequeño espacio no me dió ventaja, volvió a lanzar una patada, destrozando el armario a mi lado cuando salté lejos, brincando en el aire.

— ¡Eres bastante escurridizo, pero necesitas más que eso para vencerme! — Me siguió, su puño se enteró en la pared detrás de mí.

Le lancé una patada directo al cuello, pero usó su antebrazo para bloquearme.

Fue más rápido que yo, me tomó del cuello, elevando mi cuerpo y lo estrelló contra la vieja mesa.

Mi sombrero aterrizó lejos mientras enterraba su enorme mano en mi cuello, empezó a ahorcarme.

Traté de empujarlo con mis piernas, pero el maldito tenía fuerza y me aprisionó.

Empecé a quedarme sin aire, viendo borroso.

— ¡Así mueren las ratas metiches, con los cuellos rotos, te arrepentirás en meterte en lo que no te importa ! — Gritó, escupiendo mi rostro.

Deslicé mi mano en mi cinturón y tomé una de mis dagas, le corté el rostro.

Se apartó de mí gritando y me levanté, tomé mi sombrero del suelo.

— No alardees sin conocer a tu enemigo.

Necesitaba que me siguiera, esperé a que se recuperara, soltó un gruñido y se aventó hacia mí, así que corrí hacia la ventana y me aventé por ella, aterricé girando en el suelo del callejón.

Me levanté.

Para mí sorpresa el infeliz no dudó en hacer lo mismo, se aventó por la ventana.

Me aseguré de que se levantara antes de empezar a correr.

— ¡No escaparás infeliz! — Gritó mientras empezaba a correr detrás de mí.

Hice el sonido de ave nocturna con mis labios, mientras doblaba una esquina, ganando ventaja al adelantarme.

Esperaba que mi equipo estuviera listo para atrapar al rufián, pero girar hacia otro callejón.

Un extraño grito áspero se oyó a lo lejos.

Observé por encima de mi hombro, no podía ver al fornido, me perdió de vista, pero sus pasos se escuchaban cerca, pisando mis talones y la sombra que proyectaban los faroles me indicaban que seguía cerca.

Sentía la victoria, el plan estaba funcionando, una cuadra más y mis compañeros le saltarían encima.

El plan era demasiado bueno para que algo saliera mal.

Alguien se atravesó en mi camino y terminé en el suelo.

...CLARA:...

Me mantuve unos minutos en la habitación, no tardé en impacientarme por la tardanza de Cristopher, traté de calmarme pensando que él era un espía y que sabía como cuidarse, una casería debía tardar mucho tiempo.

Me convencí de eso y me tranquilice, pero al rato volví a impacientarme, caminando de un lado a otro, la habitación empezaba a sentirse pequeña y empecé a respirar rápidamente.

¿Y si le sucedió algo? Él me dijo que me quedara y no lo iba desobedecer, no quería que desconfiara de mí.

Se lo prometí ¿Si no volvía? Me mordí las uñas, antes de poder pensarlo, tomé la pimienta y salí de la habitación, haciendo todo lo contrario a lo que me ordenó.

Bajé al vestíbulo y me quedé en la entrada, observando la solitaria calle, no había ni sombra de Cristopher, tampoco de su compañera, la oscuridad no tenía mucho que ofrecer para ayudar mi vista.

Debía volver a la habitación, pero en lugar de eso salí de la posada y empecé a caminar sin rumbo fijo.

Cuando Cristopher salió por la ventana, me apresuré a ver como aterrizaba, pero había desaparecido tan rápido que no pude divisar el camino por donde se marchó.

Me retracté de mi decisión cuando no supe por donde caminar, las calles se parecían y eran estrechas, vacías y sucias.

Me apresuré a volver a la posada, pero me quedé de pie en la acera solitaria, sentí miedo cuando olvidé por donde quedaba la posada.

Me quedé indecisa, conteniendo la respiración que cada vez se me atoraba más en la garganta.

¡Estúpida! Me perdí tratando de encontrar a Cristopher y no había nadie para preguntar por una dirección.

Una sombras se movieron en los callejones y me apresuré a correr por cualquiera de las calles, tomé el de la izquierda, saliendo a otra calle.

Me detuve en seco, cerca de una tienda cerrada.

Escuché pasos que se apresuraban por la oscura calle, alguien estaba corriendo y venía hacia mí. Apreté el recipiente con pimienta en mi mano, un hombre delgado de cabellos largos, se acercaba más y más, haciendo que el pánico me envolviera.

Parecía que iba atacarme y cuando estuvo a menos de un metro rocié la pimienta en su rostro, sin escatimar en la cantidad.

El hombre gritó.

— ¡Maldición, arde como el infierno, zorra! — Se abalanzó mientras trataba de encontrarme, tropezando cerca de mí.

Me alejé y corrí asustada cuando tres hombres salieron de la sombra de un callejón.

— ¡Oiga, señorita, espere! — Gritó uno de ellos, no sería tan tonta para obedecer.

Crucé una esquina temblando de miedo, casi soltando lágrimas.

¿Cómo iba volver?

Me apresuré a un callejón sin disminuir mi paso, tal vez me podría llevar a la calle principal.

Un golpe seco me hizo caer al suelo y la pimienta saltó de mis manos.

Empujé el cuerpo que aterrizó arriba de mí, era tan pesado y firme como la roca.

— ¡ Suelteme, no se atreva a tocarme! — Grité ante el rostro oculto a centímetros de mí.

La respiración agitada en mi rostro se detuvo y se apartó rápidamente, unos brazos me levantaron.

— ¿Señorita Clara? — Su voz seguía agitada, abrí mis ojos como platos.

— Cristopher — Dije, reconocí el brillo de sus ojos bajo el sombrero.

— ¿Qué rayos hace aquí? — Gruñó con pánico, estaba alterado — ¡Maldición, le dije que se quedara!

— Lo sé, pero...

— ¡No hay tiempo para esto! — Observó detrás de él y tiró de mi brazo, empezó a correr.

No pregunté, ni protesté, su actitud me indicaba que alguien lo estaba siguiendo. Corrí lo más rápido que pude, pero el corría tan veloz, la oscuridad no parecía un impedimento para moverse, yo en cambio estaba tropezando, tratando de no caer.

— ¡Maldita sea, usted no debió salir, estoy en plena persecución y me está retrasando! — Gruñó, estaba tan enojado.

No pude responder porque giramos una esquina.

Se detuvo cerca de un muro, a la luz tenue de un farol cercano.

Se quitó la capa y también el sombrero, la aventó a un árbol cercano, ambas prendas se quedaron enganchadas en una de las ramas.

Se giró, estaba sudado,su rostro era una mezcla de enojo y adrenalina.

No lo ví venir, me tomó de ambos brazos y empujó mi cuerpo hacia el muro.

— Abrace mi cuerpo — Ordenó.

Obligando mi cuerpo a aferrarse al frío muro.

— ¿Por qué? — Apenas pude hablar.

— No haga preguntas estúpidas, solo hágalo — Su voz estaba llena de afán.

Levanté los brazos y rodeé su cuerpo, posando mis manos en su espalda, estaba tan cálido, la tela bajo mis manos se sentía húmeda por el sudor, algo que en pasado hubiese tomado por desagradable, pero me sorprendió lo bien que sentía entrar en contacto con su cuerpo.

Mantuve mi cabeza baja, jadeando, mi corazón desbocado y mi cuerpo temblando.

Posó sus brazos a ambos lado de mi cabeza, contra el muro y agachó su rostro a mi altura, pero se desvió a mi cuello.

La respiración rápida y frenética me hizo cosquillas.

— Eso es manténgase quieta — Ordenó en susurro contra la piel de mi cuello, me mordí los labios, la sensación me hizo estremecer.

La sensación ahora conocida empezó a crecer en todo mi cuerpo y mis muslos.

Dejé mi rostro cubierto contra su hombro.

Comprendí lo que estaba intentando hacer, todo aquel acercamiento era con el fin de despistar al sujeto del que huía, al quitarse la capa y el sombrero no podrían reconocerlo y mucho menos si estaba en compañía de alguien más.

Me sentí un poco decepcionada.

— Señorita, relájese o nos descubrirán, tenemos que parecer amantes — Dijo y me presionó más contra el muro.

Deslicé mis manos por su espalda, hasta la parte baja.

Giré mi rostro de modo que quedara frente al suyo.

Gracias a las sombras no podía observar su rostro, pero me acerqué, colocándome de puntillas para poder llegar a él.

Nuestras narices rozaron.

— Señor Cristopher, no puedo tomarme a la ligera éste arrebato, aunque estoy en total voluntad para obedecer — Dije, mi voz se volvió como un quejido, algo duro se sintió contra mi abdomen, la tensión en mi interior aumentó, suerte que él no podía observar.

Los pasos se escucharon cerca y presioné mis labios contra los suyos.

Su boca era eróticamente fría, pero tan suave al contacto.

Mantuve los labios quietos, sin saber que hacer, jamás había besado a un hombre y la sensación fue extraña, pero despertó más aún mi cuerpo, la punzaba en mi estómago se expandió hasta más abajo de mi vientre.

Él se mantuvo inmóvil al igual que yo.

Los pasos frenéticos se escucharon al frente y se detuvieron.

Cristopher empezó a mover su boca, acariciando mis labios de forma rápida y profunda, como de un amante desesperado, presionó su miembro contra mi abdomen.

No supe como responder, pero las caricias me robaron el aliento, me aferré a su cuerpo, ignorando casi por completo al sujeto que nos evaluaba de cerca con sospecha.

Rompió el beso.

— ¡Muéstrame lo que sabes hacer con tu boca, no seas tímida, ponte de rodillas! — Dijo, su voz sonaba gutural, el tono que usó fue demasiado alto, lo había hecho con toda la intención de que el rufián escuchara.

Gemí con toda la intención de que escuchara también, pero la verdad es que no era fingido.

— ¡Lástima que no tenga tiempo para unirme a la diversión! — Dijo el rufián con una risa burlona, me estremecí de asco, los hombros de Cristopher se tensaron — ¿Dónde se metió esa rata?

Los pasos se alejaron.

Nos quedamos quietos y callados.

Pensé que se apartaría de inmediato, pero se quedó tan cerca, tomó mis mejillas con sus manos.

— Bien hecho Señorita Clara — Gruñó, se apartó de mí.

Jamás me había sentido tan fría y vacía, la esencia de su cuerpo se mantuvo en mi piel llena de llamas, llamas de un claro deseo que me asustaba, pero también me tentaba.

Cristopher saltó hacia el árbol, recuperando sus prendas.

No se las colocó, me hizo una seña para que lo siguiera con precaución.

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Ivis Medina
jajajaja el rey es el más chismoso... 🤣🥰
Ivis Medina
y ella supuestamente se cambió la ropa ,por ropas de montar, y su hermana la reina usa pantalones 👖, no puede ser que el vestido no la dejara nadar tampoco..
Ivis Medina
y ella supuestamente se cambió la ropa ,por ropas de montar, y su hermana la reina usa pantalones 👖, no puede ser que el vestido no la dejara nadar tampoco..
Ivis Medina
bueno, la novela está buenísima, las tres, pero de verdad la protagonista tiene que ser tan bruta?... no por ser miedosa pero si tú no sabes pelear, no sabes matar, sabes que te entran ataques de pánico por traumas, en serio va a ir ? y los cuñados son unos peleles que hacen lo que ella diga?... creo que es mucha estupidez..
Anonymous
Me gustaron tus tres obras no podía dejar de leer muchas felicitaciones las tres fueron perfectas, y queremos saber de Eidan y Naya mándale otro galán para que se la pongas difícil a Eidan🤣🤣🤣
Judy
Excelente
Elizabeth Usuga
excelente, hay algunos errores ortográficos, pero de las 3 historias esta me ha encantado. Gracias por escribir /Heart/
Noyma Tarazona
don las 4 de la madrugada y no dormido nada y aquí estoy llorando como una loca por tu hermosa novela 💓🤭☺️
Noyma Tarazona
me encanta cada capítulo estos protagonistas me tienen en constante zozobra se ya no se van a ver más
Noyma Tarazona
excelente novela 💓💓💓
Alirinnis Martinez
y eso q al Rey no le gusta el cotilleo🤭🤭
Alirinnis Martinez
jajaja Eidan no puedo con vos 😂😂
MAGNOLIA AURORA
ME GUSTO MUCHISIMO!!!....
MAGNOLIA AURORA
Si está heroína no tiene nada....nunca leí tal tipo de mujer...por momentos es coherente pero después es totalmente imprudente que complica siempre cualquier misión...alguien le podría decir que así como ella quiere respeto debe respetar el trabajo del otro ...mira como quedaron por su imprudencia loca
Yolida Dominguez
Critopher va a recibir un título de la nobleza de parte del otro Rey, cuando se descubra lo que el viene sospechando...
Nelly Perez
excelente, gracias me he leído todas tus obras y son buenísimas, que Dios bendiga tu forma de narrar y te dé mucha inspiración para que sigas escribiendo
Carmen Sevilla
Está es una excelente historia! Disfrute leerla!
Carmen Sevilla
reloj con alarma en época medieval??🤔
Andreyytha Ruiz
y vas a ir cuando claramente ella te abandona cada que salen a fiestas eso no es de amigas, juntas venimos y juntas nos vamos
Andreyytha Ruiz
awww su primer sueño húmedo
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