Lía Anderson, una joven enamorada de la vida, se crio escuchando la bella historia de amor de sus padres, sueña con su hermoso príncipe azul, que ya tiene rostro y nombre Valentín.
Por otro lado su mellizo Aron Anderson, disfruta de las fiestas y las mujeres pero alguien unos años mayor es quien no lo deja dormir por las noches.
¿Podrán los hermanos Anderson tener su loca historia de Amor?
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Acuerdos
La garganta a punto de cerrarse, y el dolorcito de estómago se incrementó con cada paso en dirección a la puerta que marcaría un antes y después.
Lía enderezo la espalda y tomo varias bocanadas de aire, no se acobardaría, Liam merecía una mamá fuerte.
-¿Lista?- el abogado sostuvo su hombro y fijo su ojos en ella brindando soporte
-Sí, confió en ti- sonrió con nervios
-Sabes que puedes dejarme esto a mí, no te veo bien- el hombre recorrió el rostro pálido de su cliente
-Voy a estar bien, cuando esto se termine- asintió e ingreso a la oficina un vez que el abogado abrió la puerta
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A pocas cuadras del lugar, Valentín conducía con las emociones revueltas, esto se le había salido de las manos, pero era tan terco para retroceder que a pesar de saber que lo complico todo, no estaba dispuesto a dar el brazo a torcer
-Amor tu tranquilo, nos llevaremos al pequeño- aseguró Miranda mientras retocaba el maquillaje. Estaba dispuesta aguantar al niño con tal de no ser la burla de sus amigas.
-No voy alejarlo de su mamá, Miranda, ya lo hablamos, solo quiero ser parte de la vida de mi hijo- aseguro molesto, mas con él, que con la mujer a su lado, por no tener el coraje de terminar una relación que no lo llevaba a nada
-Ok, si, tal vez sea lo mejor- suspiro viendo el cristal, todos sus planes se habían complicado, estaba segura que con aquel viaje conseguiría un diamante en su dedo anular.
-Miranda, sabes que puedes volver, no voy a detenerte- no perdía nada con probar, tal vez ella lo liberaría
-No voy a dejarte, soy tu novia- aseguro con posesividad, nunca perdía y esta no sería la excepción. Busco el teléfono en la cartera y saco una foto de ambos, para postear
-No quieres hijos- ignoro las acciones frívolas de la mujer a su lado- lo dijiste y no voy a renunciar al mío- insistió
-Cariño, no me preocupa que tengas un hijo, en realidad esto facilita las cosas, ya tienes uno y no insistirás, para que sacrifique mi hermoso cuerpo- una sonrisa coqueta fue la que regalo a Valentín que evito verla.
-Quien se iba a imaginar que esa con cara de mosquita muerta, tendría semejante secretito- rio irónica, decir que la noticia la fastidio fue poco, a eso sumado que la madre del niño era exitosa y la había humillado.
-Basta, acepte que me acompañes, pero más vale que no provoques problemas- volteo a verla con el ceño fruncido, cuando detuvo el coche, en el estacionamiento del edificio.
-Bien- cruzo los brazos en el pecho, cual caprichosa-, solo fue comentario- soporto las ganas de insultarlo, todo por mantener la imagen.
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-¿Estamos de acuerdo?- preguntó Guido, mientras la lapicera daba golpecitos sobre el escritorio.
Lía repasaba los documentos que le entrego, quería estar segura que todo esté perfectamente detallado.
-Sí, está perfecto, habla tu – su mirada decidida, no representaba el huracán que se desataba en su interior
-Tranquila todo saldrá bien- el abogado era un viejo amigo de la familia, conoció a Lizet cuando vivía en Milán y con el tiempo se hizo amigo de Cameron y, vio crecer a los mellizos , esto era mas que un trabajo para él.
-Disculpen, el Señor Lacrost llego con su abogado- interrumpió la secretaria
-Que pase – ordeno el abogado- solo te pido calma Lía, haremos lo necesario para que todo salga a tu favor- sonrio y espero la entrada de sus rivales legales
Ella solo asintió y la puerta se abrió.
El aire se contuvo en los pulmones, cuando las miradas de ambos se encontraron.
Lía no pudo evitar ver las manos tomadas de Valentín y Miranda al acercarse y entrelazo las suyas para no sentirse tan sola, fue inevitable no curvar sus labios con ironía; siempre estaba del lado opuesto, siempre lejos, estando tan cerca.
-no anheles, lo que nunca fue tuyo- le recordó su conciencia y un suspiro suave abandono sus labios dejando escapar el aire contenido
Valentín noto el gesto, aunque quiso soltar a Miranda, esta se aferró más fuerte y formo una sonrisa arrogante sin dejar de ver a Lía.
-Buenos días- saludo el abogado de Lacrost
-Buenos días, tomen asiento, por favor- indico Guido y así lo hicieron.
-Sera mejor, comenzar mi cliente tienes otras reuniones impostergables- aclaro el abogado de Valentín, y este cerro los ojos unos segundos por la incomodidad
Lía negó con una mueca parecida a una sonrisa despectivas, eso era para él su hijo, una reunión más.
-Como sabrán mi cliente está interesado en pasar tiempo con su hijo, el que le fue negado por la señorita Anderson. - recalco el hombre fijando la mirada en la fotógrafa que no evito en ningún momento la mirada acusadora.
Valentín no podía apartar los ojos de Lía, sentada en uno de los sillones negros de la oficina, se veía hermosa con aquella blusa de chiffon color cielo y una pollera entallada que marcaba sus curvas, cuando cruzo las piernas, era una visión sublime, su pie subía y bajaba lentamente luciendo unos elegantes tacones de doce centímetros, se veía sensual sin intentarlo.
-Podemos resolver esto aquí, si aceptan que mi cliente tenga contacto estrecho con el menor y pueda llevarlo a California por unos meses-
Valentín volteo a ver a su abogado ese era un tema que aún no pretendía tocar.
-No- Lía detuvo el monologo de una vez, sus ojos denotaron lo negada que estaba a separarse de Liam
-Señorita Anderson, usted sabe que sus acciones no fueron las mejores, no creo que este…- el hombre no pudo continuar cuando ella mostro la palma de la mano en un alto y negó
-No se va a llevar mi hijo- volvió afirmar y sus ojos después de mucho buscaron los de Valentín, sintiendo un revoltijo en su estomago.- ¿lo entiendes?
-Tengo derecho es mi hijo, también- afirmo con deseo de correr a ella y arreglarlo de otra manera, pero su boca reacciono antes que su cerebro.
-No voy a negar que mereces tener contacto con Liam, pero no te lo llevaras, eso lo afectaría…
-¡¡Ay por Dios!!- la risa de Miranda interrumpió-, como si te preocupara el niño, solo quieres molestar a Valentín, estas despechada- la vio con burla.
-Señorita -intervino Guido
-Lorenz, Miranda Lorenz- se mostró desafiante
-Usted no tiene injerencia en este asunto, por favor absténgase de participar- aclaro con firmeza
-Soy la prometida y…
-Basta Miranda, por favor- imploro el empresario avergonzado
Lía, mordió la mejilla interna tratando de controlar las ganas de gritar y llorar de impotencia.
Valentín quería terminar todo allí cuando noto la naricita roja. Conocía a cada detalle de aquella mujer, sabia de su sensibilidad a pesar de mostrarse estoica
-La verdad- todos fijaron sus ojos en Lía, que incrusto sus uñas en la palma de las manos, para no insultar a la pelirroja- no me interesa, si es tu novia, amante o prometida, mantenla fuera de esto, porque no voy permitir que tu mujer me falte el respeto- no perdería el tiempo con esa mujer, por eso se dirigió al empresario, que trago duro al ver esa mirada fría sin un gramo de aquella dulzura con la que lo miraba siempre..
Volteo, para ver a su abogado- Guido, por favor continua, tienes mi confianza, no me siento bien- hablo casi en un susurro, pero Valentín que no podía alejar sus ojos pudo oírla y su desesperación creció cuando la vio ponerse de pie
-Ve, tranquila- aseguro el abogado tomando la carpeta que ambos estuvieron leyendo minutos antes
-Disculpe, no puede retirarse- exigió el otro abogado al ver como Lía tomaba su bolso.- No terminamos
Valentín quería seguirla, para aclarar todo, dispuesto hacer lo necesario para verla sonreír otra vez, pero el agarre de Miranda fue mayor, como si leyera sus pensamientos
-No se preocupe, la Señorita Anderson me cedió un poder, podemos seguir sin su presencia, solo quería estar aquí, para mostrar que tiene buena voluntad en llegar a un acuerdo. - Aclaro Guido acomodando el saco y mostrando una sonrisa soberbia, al ver cómo le cerro la boca a su colega
Lía no dijo más y abandonó la sala apretando con fuerza la correa de su pequeño bolso.
Valentín no podía apartar la vista de aquella puerta, hasta que la voz de Guido lo trajo a la realidad
-¿Continuamos? Preguntó viéndolo y este solo asintió
Lía llego al coche, sujetando su pecho con fuerza, rápidamente se encerró en él y el aire contenido abandono sus labios en alarido lleno de dolor e impotencia, las lágrimas cayeron como cascada y sus manos apretaron el volante, al pensar en su bebé, como si se aferrara con toda la fuerza de su alma a aquella vida que vio crecer en su vientre.
Negó varias veces mientras lloraba con todo su ser, buscando calmar la angustia. Respiro hondo en busca de oxígeno y seco las lágrimas de sus mejillas empapadas.
Tenía que volver a casa y sonreír para Liam, jamás mostraría las heridas de batalla, sus alas protectoras estaban lastimadas, pero enteras y eso era mas que suficiente.
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Holis, me encanta leer todas sus hipótesis jajaj, son geniales, me animan un montón, no voy a darles pistas porque sino, como seria entretenida esta historia, así que me voy aguantar y miren que me cuesta un montón no contarles nada.
Gracias por estar del otro lado
Abrazos
Gaby