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UN AMOR PROHIBIDO PARA MÍ..

UN AMOR PROHIBIDO PARA MÍ..

Status: En proceso
Genre:Romance / Aventura de una noche / Amor prohibido / Diferencia de edad
Popularitas:6.8k
Nilai: 5
nombre de autor: M. Valen

A veces los sentimientos llegan cuando menos deberían.
Una noche cualquiera, una convivencia inesperada y una conexión que nunca estuvo en los planes.
Esta no es una historia perfecta, es real, intensa y llena de decisiones que marcan para siempre.
Porque hay amores que no se buscan… simplemente pasan.

NovelToon tiene autorización de M. Valen para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21: Lo que el cuerpo calla

Esa semana algo empezó a cambiar, pero no de una forma ruidosa ni evidente. Fue sutil. Tan sutil que solo yo podía sentirlo.

Mi cuerpo ya no respondía igual. El cansancio era más profundo, más denso. No importaba cuánto durmiera, siempre despertaba con la sensación de no haber descansado nada. Las náuseas aparecían sin avisar, sobre todo en las mañanas, y tenía que disimularlas con una habilidad que nunca pensé desarrollar.

Alejandro, en cambio, estaba distinto… pero distinto para bien.

Ya no evitaba mirarme cuando hablábamos. Volvió a tocarme con naturalidad, como si hubiera recordado que su lugar favorito siempre había sido cerca de mí. Me abrazaba por detrás mientras yo me cepillaba el cabello, me robaba besos cuando nadie miraba, y por las noches me buscaba como si temiera que, si no lo hacía, yo pudiera desaparecer.

Una noche, mientras estábamos acostados, él apoyó la cabeza en mi pecho y suspiró.

Alejandro:

—Me gusta cuando estamos así.

Melani:

—¿Así cómo?

Alejandro:

—Tranquilos… sin sentir que todo es un problema.

Tragué saliva.

Melani:

—No todo tiene que serlo.

Alejandro levantó un poco la cabeza y me miró.

Alejandro:

—¿Tú estás tranquila, mor?

Ahí estuvo. La pregunta que me atravesó como una aguja.

Melani:

—Estoy… intentando estarlo.

No insistió. Solo asintió y volvió a acomodarse contra mí, pasando su mano lentamente por mi brazo, como si ese gesto fuera suficiente para calmar cualquier tormenta.

Pero no lo era.

...****************...

Al día siguiente, en el hospital, Natali fue la primera en notarlo.

Natali:

—Estás más pálida.

Melani:

—Es el cansancio.

Karen:

—Eso no es solo cansancio.

Suspiré.

Melani:

—No empieces, por favor.

Karen bajó la voz.

Karen:

—Mel… no puedes seguir fingiendo que nada pasa.

Melani:

—No estoy fingiendo.

Natali me miró con tristeza.

Natali:

—Sí lo estás.

—Pero entendemos por qué.

Eso fue lo que más me dolió. Que entendieran. Porque eso significaba que ya no había excusas.

...****************...

Ese mismo día, al volver a la casa, Alejandro me estaba esperando. Me di cuenta de inmediato porque, apenas crucé la puerta, se levantó del sillón.

Alejandro:

—Mor, ven.

Me abrazó fuerte, más de lo habitual.

Melani:

—¿Pasa algo?

Alejandro:

—Nada…

—Solo tenía ganas de abrazarte.

Cerré los ojos.

Alejandro:

—Te siento lejos a veces.

Mi corazón empezó a latir más rápido.

Melani:

—Estoy aquí.

Alejandro:

—Sí…

—pero como si estuvieras cargando algo sola.

Me separé un poco para mirarlo.

Melani:

—Ale…

Alejandro:

—No me lo digas si no quieres.

—Solo… no te vayas de mí.

Eso fue un golpe bajo. Porque nunca me había ido. Pero tampoco estaba completa.

Esa noche no hubo sexo. Hubo algo más íntimo.

Nos quedamos hablando en voz baja, riéndonos de tonterías, recordando cosas simples. Él jugaba con mis dedos, yo con el borde de su camiseta.

Alejandro:

—¿Te acuerdas cuando dijimos que esto iba a ser pasajero?

Melani:

—Sí.

Alejandro:

—Qué estúpidos fuimos.

Sonreí con tristeza.

Melani:

—Tal vez no sabíamos hacerlo de otra forma.

Alejandro:

—Ahora tampoco sé…

—pero no quiero perderte.

Me acerqué y lo besé. Un beso lento, cargado de todo lo que no decía.

Alejandro:

—Te amo, Mel.

El mundo se detuvo.

No respondí de inmediato.

Alejandro no me presionó. Solo apoyó su frente en la mía.

Alejandro:

—No tienes que decirlo ahora.

Pero yo lo sentía. En cada latido. En cada miedo.

...****************...

...****************...

...****************...

Esa madrugada desperté llorando en silencio.

Alejandro se movió al sentirme.

Alejandro:

—Mor… ¿qué pasa?

Melani:

—Nada…

—solo tuve un mal sueño.

Me abrazó fuerte.

Alejandro:

—Estoy aquí.

Y ahí, entre sus brazos, entendí algo que me dio más miedo que cualquier otra cosa:

No era solo el secreto lo que me estaba rompiendo.

Era el amor.

Porque cuanto más volvía él a mí…

más difícil se hacía guardar silencio.

Y yo sabía que ese silencio tenía fecha de vencimiento.

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Beatriz Norma Gauna
Que paso esta historia quedó inconclusa o Terminó así sin final
Mel. Valentina: aún no termina jjjjj solo que tengo exámenes lo siento ya actualizo denme unos momentos... siento que enloquecere jjjj
total 1 replies
Beatriz Norma Gauna
Buenísimo hasta ahora me encantó
Beatriz Norma Gauna
Creo que tiene que decirle que está embarazada Ya es demasiado tiempo ocultando lo y haciendo se la cabeza.
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