El terror llega a la escuela, un jóven es asesinado y su mejor amigo, un estudiante de secundaria, tendrá que resolver el misterio antes de perder él mismo su vida... ¿Lo logrará?
NovelToon tiene autorización de Alejandro CD para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 21
La conexión con mi amigo se rompió. Al parecer mi hermana no pudo resistir más y el vínculo se desvaneció. Pude ver cómo mi amigo cruzó nuevamente como si una gran aspiradora lo jalara de regreso. Intenté reaccionar para tomarlo de la mano pero no fui lo suficientemente rápido para lograrlo. En cuestión de segundos, él se había ido.
El portal aún seguía funcionando, podía sentir la energía procedente de él, era una brisa fría y violenta.
Mi siguiente reacción fue mirar a mi hermana, esperaba que ella me diera alguna indicación, pero estaba muy seria, su mirada abajo, era como si estuviera ausente.
Me acerqué con temor para intentar auxiliarla, le hablé muy cerca de su oído con un tono amable, pero no funcionó, ella no reaccionó.
La tomé del hombro para moverla, "hermana, hermana, ¿estás bien?
El estímulo que provoqué al moverla funcionó para sacarla de ese trance, al menos eso pensé al inicio cuando ví que se movió. Desafortunadamente para mí, había provocado algo peor...
—¡Estúpido niño!—Su tono de voz era muy grueso y escalofríante.—No vas a impedir mi plan, tu alma me va a pertenecer.
Por un momento pensé que era mi hermana con un tono de voz diferente, tal como había sucedido antes, pero analicé sus palabras y eran como si otra persona o ser las estuviera diciendo. El exceso de groserías y coraje al decirlas era demasiado evidente, de ninguna forma mi hermana era la propietaria de aquello.
—Me gustan los imbéciles.—Continúo hablando sin levantar el rostro.—Saben tan bien, y más cuando empiezan a llorar, tú eres un llorón, puedo ver que te has hecho en los pantalones... ¡Maldito cobarde!
Por primera vez levantó su mirada. Lo primero que llamó mi atención fueron sus ojos. Habían crecido de manera improporcional a su rostro, además eran de un color azul muy brillante y dentro de ellos había rayas negras como haciendo un símbolo. Eran muy extraños, me cuesta creer que alguien podía ver a través de ellos.
Su rostro también tenía muchas cosas que analizar. Su piel comenzó a tomar un tono rojizo, como si estuviera a una temperatura muy alta. Además, tenía unas arrugas muy evidentes marcadas con un brillo amarillo. No eran similares a las de un anciano, parecían más como marcas en la piel. Su cabello estaba arrugado de igual forma, parecía muy seboso, como si no se hubiera hidratado en muchos días.
Su boca se hizo más grande, los dientes que se asomaban cada vez que hablaba eran escalofriantes, seguían siendo blancos pero con un brillo rojizo.
De ella emanaba una aura muy penetrante, se me dificultaba respirar mientras más me acercaba. La belleza que una vez irradió, se había perdido completamente, no había duda, ya no era mi hermana.
—¡Sal de ella estúpido demonio!—Me armé de valor sintiendo culpa por mi hermana.—¡Ella no es tuya!
Los ojos de ese ser se llenaron de aún más coraje por lo que dije. Éramos dos rivales luchando por un alma y yo no quería perder.
Recordé que mi hermana me había dicho que en casos así se usaba un objeto místico que tenía. Uno que colocó muy cerca del círculo trazado, era como una especie de cruz de madera pero tenía muchos más elementos en su interior, símbolos grabados, piedras pegadas, y un olor a encino muy peculiar.
Me desplacé lo más rápido que pude hasta que mi mano alcanzó ese objeto. después corrí por un líquido especial que ella había dejado cercano. Lo verti en la cruz y fui hasta donde el cuerpo de mi hermana estaba. Se me dificultó mucho acercarme, el ser no se movía pero su aura era lo suficientemente poderosa para hacerme retroceder. Mi espíritu fue más fuerte, logré llegar ella mientras cerraba los ojos, cuando me ví a su lado coloqué el objeto en su mente. Su cuerpo comenzó a retorcerse como si le doliera. Aproveché para acercarme completamente y tomé su nuca para evitar que retrocediera. El objeto tocó su frente alrededor de un minuto, tiempo que estuve recitando y pidiendo por su liberación. Al final de ese tiempo dió resultado, el espíritu abandonó su cuerpo, pude ver como un humo negro salía de su cuerpo y se dirigió al portal, no fue absorbido, fue más como si entrara por voluntad. Cuando entró, el portal se cerró por completo.
En ese momento pude enfocarme en mi hermana, me acerqué para atenderla. Su rostro poco a poco comenzó a tomar su forma original, se veía un poco hinchado pero era reconocible, al fin estaba de vuelta.
Se recuperó y me pidió agua, la bebió lentamente mientras su semblante regresaba.
—Debemos dejar de hacer esto.—Le dije aún asustado.—No quiero que te pase nada.
—No digas tonterías.—Me respondió con tono serio.—Ahora más que nunca debemos ceder, el espíritu está vulnerable.
No entendí muy bien su sentido común, el hecho de ponerse en peligro de esa forma por algo que no le afectaba directamente, fue muy extraño para mí. Lo único que me quedaba claro era que ella nunca iba a dejar de hacer esos rituales, y así me lo hizo saber.
—No vamos a detener esto.—Comentó ya más recuperada.—El ritual no resistió porque nos faltó poder. Si logramos vincularlo a algo más fuerte, seguramente lograremos controlarlo mejor.
—¿De dónde vamos a sacar más poder?—Pregunté resignado a seguir con esas actividades.
Mi hermana se repuso, se sentó en el suelo dejando caer sus muslos enfrente de mi mientras reposaban en la alfombra.
—Podriamos reclutar más personas.—Dijo mirándome a los ojos.—Pero tardaríamos más tiempo, hay una forma de obtener una energía mayor solo nosotros dos...
En sus ojos pude ver que apreció un brillo muy notorio. Su suave boca comenzó a gesticular de una manera muy atractiva, casi como si estuviera a punto de pedirme algo, una actitud que usaba para ponerme en Jaque y no negarle nada.
—¿Qué tenemos que hacer?—Pregunté muy tenso.—¿Qué tipo de energía es esa?
—La energía sexual. Es una de las más fuertes...—En su rostro podía verse una seducción irresistible.—Vamos a tener sexo tú y yo... Usaremos esa energía.
Les agradezco mucho!