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Ecos De Un Imperio Invisible

Ecos De Un Imperio Invisible

Status: En proceso
Genre:Romance de oficina / CEO / Romance
Popularitas:645
Nilai: 5
nombre de autor: Elvira Lovegoot Boot

Gael Eryx Valcázar lo tiene todo: poder, dinero y control absoluto sobre su mundo… hasta que ella aparece.
Naelith Corvane, una chica recién graduada con grandes sueños, entra a trabajar en la empresa equivocada… o tal vez en la correcta.
Lo que empieza como una simple oportunidad se convierte en un juego peligroso de secretos, ambición y emociones que ninguno puede controlar.
Porque en un mundo donde todo tiene un precio… enamorarse puede ser el error más caro.

NovelToon tiene autorización de Elvira Lovegoot Boot para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3, Primer día

El primer día nunca era sencillo.

Pero Naelith Corvane no esperaba que fuera así.

El edificio se alzaba igual que el día anterior.

Imponente.

Intocable.

Pero esta vez, no lo miró con asombro.

Lo miró como un reto.

Respiró hondo antes de entrar.

—Hoy empieza todo murmuró para sí misma.

Y no pensaba fallar, en especial en su primer día

—Buenos días.

La recepcionista levantó la vista apenas un segundo antes de reconocerla.

Vaya al Piso 30.

Sin más.

Naelith asintió.

Todavía no se acostumbraba a eso.

A que su destino ya estuviera decidido por alguien más, alguien al cual ella no conocía aún

El ascensor privado se cerró tras ella.

Silencio absoluto.

Otra vez.

Pero ahora no era solo nerviosismo.

Era expectativa.

La sensación de que algo iba a pasar.

Algo importante.

Las puertas se abrieron.

Y el aire cambió.

Siempre cambiaba.

Naelith dio un paso afuera.

Luego otro.

Sus ojos recorrieron el espacio.

Y entonces…

Lo vio.

Gael Eryx Valcázar estaba de pie junto al ventanal.

De espaldas.

Como si la ciudad fuera lo único que importaba.

Como si todo lo demás fuera secundario.

Incluso ella.

—Llegas puntual, le hablo con vos seria

Su voz rompió el silencio sin necesidad de girarse.

Naelith se detuvo.

Su pulso se aceleró sin permiso.

—Buenos días, señor Valcázar.

Gael se giró lentamente.

Y cuando sus miradas se encontraron…

Todo se detuvo.

No fue una simple observación.

Fue algo más.

Más directo.

Más intenso.

Los ojos de Gael se clavaron en los de ella como si intentara descifrarla en ese mismo instante.

Sin palabras.

Sin prisa.

Naelith sintió el peso de esa mirada.

Pero no la evitó.

No bajó la vista.

No retrocedió.

Silencio.

Denso.

Gael dio un paso hacia ella.

Luego otro.

Acortando la distancia.

—Naelith Corvane.

No preguntó.

Afirmó.

—Sí.

—Sin experiencia.

fue directo.

Naelith apretó ligeramente la carpeta.

—Sin experiencia en corporaciones corrigió con calma.

Una leve pausa.

—Interesante.

La palabra salió baja.

Pero cargada de significado.

Gael la rodeó lentamente.

Observándola.

Evaluándola.

Como si no solo mirara su presencia…

Sino todo lo que había detrás.

Naelith se mantuvo firme.

Aunque cada fibra de su cuerpo le gritaba que ese no era un entorno normal.

—La mayoría intenta impresionar dijo él finalmente. Tú no.

—No tengo nada que fingir.

Otra pausa.

Y entonces…

Eso.

Ese pequeño cambio en su expresión.

Eso puede ser un problema.

O una ventaja.

Sus miradas chocaron otra vez.

Más fuerte.

Gael se detuvo frente a ella.

Más cerca ahora.

Demasiado cerca.

—Aquí no decides tú eso.

El tono no fue agresivo.

Pero sí absoluto.

Naelith sostuvo su mirada.

—Entonces demostraré que sí puedo.

Silencio.

Y por primera vez…

Gael no respondió de inmediato.

Algo en ella no encajaba.

Y eso lo hacía quedarse.

—Empiezas hoy dijo finalmente, girándose hacia el escritorio—. Asistente directa.

Naelith parpadeó.

¿Directa…?

—Mía.

La palabra cayó como algo definitivo.

—¿Por qué yo?

Gael levantó la vista hacia ella.

—Porque no encajas.

Naelith frunció ligeramente el ceño.

—Sigo sin entender si eso es bueno o malo.

—No necesitas entenderlo.

Se inclinó apenas hacia ella.

—Necesitas sobrevivirlo.

Un leve escalofrío recorrió la espalda de Naelith.

Pero no retrocedió.

—No vine a sobrevivir dijo en voz baja, pero firme Vine a crecer.

El silencio que siguió fue distinto.

Más profundo.

Más… peligroso.

Gael la observó fijamente.

Como si esa respuesta hubiera cruzado una línea invisible.

Eso lo veremos.

Le lanzó una carpeta.

Naelith la atrapó por reflejo.

Agenda, reportes, coordinación. Lo básico.

—Lo básico no me preocupa.

Gael alzó apenas una ceja.

—¿Ah, no?

Naelith negó suavemente.

—Me preocupa no estar a la altura de lo que usted espera.

Otra pausa.

Y otra vez…

Eso.

—Eso ya es un problema respondió él. Porque mis expectativas no son negociables.

Naelith dio un paso adelante.

—Entonces tendré que superarlas.

Silencio.

Gael no apartó la mirada.

Y algo en el aire cambió.

No era solo tensión.

Era reconocimiento.

Pequeño.

Pero real.

Trabaja, ordenó finalmente, rompiendo el momento.

Naelith asintió.

Pero antes de girarse…

—Señor Valcázar.

Gael se detuvo.

—No voy a fallar.

Esta vez no hubo duda.

Solo determinación.

Gael no respondió de inmediato.

Pero cuando lo hizo…

—Eso está por verse.

Naelith se giró y comenzó su primer día.

Las horas pasaron rápido.

Pero no fueron fáciles.

Cada tarea era una prueba.

Cada error… inexistente.

Porque no había espacio para ellos.

—Ese informe.

Naelith levantó la vista.

Gael estaba detrás de ella.

—Mal estructurado.

—Los datos son correctos.

—No hablo de datos.

Se inclinó ligeramente.

—Hablo de cómo piensas.

Naelith frunció el ceño.

—Entonces enséñeme.

Silencio.

Gael la miró.

Más de lo normal.

—No doy segundas oportunidades.

—No la necesito.

Otra vez.

Ese choque.

Gael tomó el documento.

Corrigió.

Rápido.

Preciso.

—Aprende a ver más allá de lo evidente.

Naelith lo tomó.

—Lo haré.

Y lo dijo en serio.

El día terminó sin avisar.

—Puedes irte.

Naelith recogió sus cosas.

—Mañana será peor.

Ella lo miró.

Y, contra todo…

—Entonces estaré lista.

Gael no respondió.

Pero su mirada se quedó en ella un segundo más.

Y eso fue suficiente.

Porque el primer día no había sido solo un inicio.

Había sido una advertencia.

Y ambos lo sabían.

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Luisa Fernanda Leon Barahona
por que demoran tanto en subir los capitulos 😂
Lala Lovegoot Boot: disculpaaaaa
total 1 replies
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