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El Socio De Mi Padre

El Socio De Mi Padre

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Traiciones y engaños / Mafia
Popularitas:5.9k
Nilai: 5
nombre de autor: stefy.R

Antonio Kühne llega a la ciudad con un único propósito firmar un contrato con la familia Blackmore.

Émily Blackmore, universitaria, hija del empresario Joseph Blackmore. Creció con el amor de sus padres, pero con la llegada del nuevo socio de su padre todo cambiara.

secretos muy oscuros seran revelados, infidelidades, surgirá un amor netamente prohibido.

NovelToon tiene autorización de stefy.R para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 20

Termino con mi trabajo y, después de pasar casi toda la tarde en el despacho de él, salí un momento, concluí lo que tenía pendiente por hoy y ahora me estoy arreglando un poco para la cena; estoy emocionada, más de lo normal, y no logro disimularlo.

Me siento plenamente feliz.

Le dejo un mensaje a mi hermano diciéndole que no voy a llegar a casa porque estaré con Joseph, supuestamente, lo cual es totalmente mentira, pero no quiero preguntas ni sospechas.

Bajo hasta el último piso y me adentro al estacionamiento, donde él ya me está esperando. Sonríe, y nunca antes había visto esa sonrisa en su rostro, tan abierta, tan distinta.

—Te ves lindo sonriendo —le digo, y enseguida se me borra la sonrisa al notar su reacción.

—¿Quién estaba sonriendo? —pregunta mirando hacia otra parte, como si no quisiera aceptar lo evidente.

Yo me río y no digo nada. Él se adentra al carro, pone su mano en mi muslo y así permanece durante todo el trayecto, firme, posesivo, marcando territorio sin palabras.

Él mismo me abre la puerta cuando llegamos y veo que estamos frente a un restaurante elegante.

Está casi vacío; solo distingo dos parejas en el fondo del salón. Entramos rápidamente.

—Buenas noches, señor Kuhne, y a usted también, señorita. Aquí está la carta —dice el mesero con respeto.

La observo y los precios son exagerados, casi insultantes.

Pero nada me impresiona; suficiente dinero tengo para no pestañear ante cifras así.

Pedimos ambos y nos quedamos observándonos a los ojos por un momento que se siente eterno.

Esos ojos grises que me matan. Siento que me gusta demasiado, pero no creo ser correspondida de la misma forma.

Él es libre, indomable, no es de nadie… y aun así, lo siento mío.

—¿Qué piensa, señorita Emily? —toma un poco de su vino mirándome fijamente.

—En que se ve muy bien, señor Kuhne, más de lo normal —le guiño un ojo con atrevimiento.

—Yo te veo diferente este mes que estuve afuera, muy diferente, y no sé qué es lo que ha cambiado —menciona, observándome por completo, analizando cada gesto.

Río bajito, sosteniéndole la mirada. Después de un rato traen la comida y comemos en un silencio cómodo, cargado de tensión.

—La iba a llevar a otro lugar, pero se lo prometo para mañana —me dice con seguridad.

—Vi algo y lo traje desde Italia —añade con voz firme.

Me entrega una caja de terciopelo roja. La abro y dentro hay un collar en forma de corazón con un diamante rojo en el centro y las iniciales A y E grabadas con delicadeza. Suspiro, impresionada por el regalo tan inesperado que me deja sin palabras. Él procede a colocármelo con cuidado.

—Gracias —logro articular con dificultad, emocionada como una niña pequeña.

Me da un beso en la boca, dulce y delicado, sorprendentemente suave viniendo de él.

Luego se despide y uno de sus guardaespaldas me acompaña.

Entro al carro y el señor conduce en completo silencio. No intento iniciar conversación; cierro los ojos un momento, dejando que el cansancio me envuelva.

Un ruido me saca de mis pensamientos.

Miro alrededor; lo último que veo es un carro acercándose rápidamente y chocándonos a toda velocidad.

Me levanto aturdida; al parecer perdí el conocimiento por unos minutos. Me veo siendo arrastrada por varios hombres. El carro queda a lo lejos, destrozado, con los autos hechos pedazos. Me meten a otro vehículo y estoy desorientada por el golpe.

—Te dije que ibas a ser mía, Emily, solo mía —es lo último que escucho, y sé perfectamente de quién se trata.

Cierro los ojos, sintiéndome débil, y caigo en un sueño profundo, con una sonrisa teñida de terror.

Mientras tanto, en la casa de Antonio Kuhne…

—¿Quedan claros estos términos? —pronuncia con frialdad a Joseph Blackmore.

Tiene muchas empresas en Estados Unidos, demasiadas para un hombre que presume poder, pero jamás ha estado a mi nivel. Siempre ha caminado un paso detrás de mí, en los negocios y en la oscuridad.

En la mafia tampoco es rival directo. No somos enemigos declarados, pero él sabe que no debe cruzar ciertas líneas. Yo los mantengo a raya. La única guerra real la sostenemos contra la mafia irlandesa, una molestia constante. Espero el día en que pueda enterrarlos a todos y celebrar sobre la tumba de su líder, Aiden O’Brien.

Deslizo el contrato sobre la mesa. Veo cómo se tensa; entiende perfectamente que no tiene opción. Firma.

Se marcha furioso. No me interesa su orgullo herido.

—Jefe, el guardaespaldas que debía regresar con la señorita aún no aparece —me informan.

Mi cuerpo se tensa al instante.

—Alessio, rastrea el vehículo. Ahora —ordeno sin elevar la voz, pero con una firmeza que no admite fallos.

—No será necesario, jefe. Llegó esto.

Tomo la nota.

“Tenías algo que me pertenecía, Antonio. Esa es mía, tenlo por seguro.”

La sangre se me enfría.

Se la llevaron.

No la protegí.

Ese bastardo acaba de declararme la guerra.

Salgo con todos mis hombres. Mi paciencia ha muerto.

—Lucas, ¿dónde estás? —pregunto con voz de acero.

—Señor, en casa.

—No te muevas.

Cambio el rumbo y llego a la casa donde viven Lucas y Hanna. Entro sin anunciarme. Tomo a Lucas del brazo y lo llevo al despacho.

—Necesito toda la información sobre el irlandés. Me robó algo que es mío. Lo quiero de regreso. Hoy.

Muevo cada pieza con precisión. Nadie me amenaza en mi cara y respira después para contarlo.

—¿Por una mujer? —pregunta incrédulo.

Lo miro con una frialdad que lo obliga a bajar la vista, por respeto no por miedo porque es su sangre y a su misma sangre no le tiene miedo.

—Es mi mujer. Y esto no es una discusión. Quiero a todos trabajando.

Veo su expresión de sorpresa, pero no hay tiempo para explicaciones. Solo para actuar.

—Señor, ya desplegamos el primer escuadrón. La zona es selvática; tomará un día completo adentrarnos.

—Háganlo. Yo iré detrás. Prepárenlo todo para el ataque.

En la fortaleza de Aiden O’Brien

—Llévenla al calabozo. Tarde o temprano entenderá que será mía y no de él.

Si no obedece, la convenceré por otros medios. Será mi invitada especial.

Salgo y me cruzo con mi hermana.

—Otro capricho tuyo, Aiden —dice sin ocultar su molestia.

—Ocúpate de ella. Ya sabes cómo hacerlo.

Mi hermana sonríe con malicia.

—No la mates. Es mía. Trátala… con cuidado —le advierto con severidad.

Entro a mi despacho. No sabía que ella conocía a Antonio, y eso complica las cosas. Pero será mía, aunque tenga que doblegarla.

—Señor, ya despertó.

Entro con varios hombres. Escucho su voz al otro lado de la puerta.

—¡Quítate, perra! —grita con fuerza.

—¡Sáquenme de aquí o lo van a lamentar!

Sonrío apenas.

—Aquí el único que va a lamentar algo serás tú si te resistes.

—Maldito —escupe con desprecio.

Muy bien. Entonces será por la fuerza.

La dejo con mi hermana y me dirijo al laboratorio. Reviso que las dosis estén listas; máximo dos días bastarán. Soy el rey de las drogas, pero no cualquiera. Soy ingeniero químico. Lo que fabrico no solo destruye cuerpos; somete voluntades.

Drogas capaces de anular la voluntad, de quebrar la mente, de convertir a alguien en una marioneta.

La noche cae.

Y en la oscuridad, el poder real no se discute.

Se impone.

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Dilia Contreras
Esta bien que no le guste socializar mucho pero es invitado a cenar, además donde se empieza a conocer a las personas con quién quiere hacer negocios, esto empezó con mucha mala educación, vamos a ver que le pasa a él mientras sigue esta historia.
Dilia Contreras
Hasta ahora todo ha sido tranquilo, veremos cuando conozca al nuevo socio del papá, por que no le cae al señor? seguiremos leyendo. gracias.
Mary Ney
Escritora mw emocionr pensé que era otro capítulo gracias por escribir
stefy: En la noche subiré más 🤭 esperalos!!!
total 1 replies
Mary Ney
Lo encontró con secretaria teniendo sexo desilusión para Emily ☺️
Camy Reed
😂
Camy Reed
Linda descripción ❣️
stefy: tranquila ya la estoy terminando solo que subo los capítulos poco a poco, confía en mí 🤭, saludos!!
total 3 replies
Camy Reed
jajajaj 😂
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