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LA ÚLTIMA PROMESA DE SANTIS

LA ÚLTIMA PROMESA DE SANTIS

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Traiciones y engaños / Reencuentro / Completas
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

​Sinopsis Corta
​Tras años de separación, dolor y una condena a muerte dictada por engaños en el oscuro mundo de la mafia, Valerio De Santis y Lysandra Varesi vuelven a cruzar sus caminos. En medio de traiciones familiares y la amenaza inminente de sus enemigos, Valerio renunciará al poder terrenal y arriesgará su vida para proteger a Lysandra y a sus hijos mellizos, Eren y Lyra. Una apasionante historia de amor, sacrificio y redención donde las cicatrices del pasado se transforman en el cimiento de una vida en paz.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17: El primer día de clases y la luz del nuevo mañana

​El sol matutino de septiembre ascendía sobre los tejados y las palmeras de Palermo, iluminando con tonos dorados el amplio patio de la villa ancestral De Santis. El murmullo de los pájaros se mezclaba con el bullicio entusiasta que reinaba en la planta baja de la casa. Era una mañana histórica para la familia: el ansiado primer día de clases de Eren y Lyra en el colegio internacional.

​En la gran cocina, el aroma a café recién colado y bollos horneados llenaba el aire. Domitilla ajustaba con manos temblorosas el cuello de la camisa blanca del uniforme de Eren, mientras el niño intentaba mantenerse quieto sobre una silla de madera.

​—¡Qué guapo estás, mi niño! —exclamó Domitilla con los ojos húmedos de emoción, abotonando el saco azul marino del uniforme—. Pareces un auténtico caballero.

​—Abuela Tilla, me estás apretando mucho el cuello —protestó Eren con una sonrisa tímida, ajustándose la corbata con rayas rojas y azules—. Además, no necesito parecer un caballero, solo quiero llegar rápido para ver la cancha de fútbol y conocer a los otros niños.

​Aurelio, que leía el periódico sentado a la cabecera de la mesa con sus gafas de lectura, bajó el diario y miró a su nieto por encima de los cristales con una expresión llena de orgullo sobrio.

​—En el colegio también hay que ser un líder, Eren —dijo Aurelio con su habitual voz grave y serena—. Jugar al fútbol exige disciplina, pero estudiar exige carácter. Tu abuela solo quiere que lleves el apellido con el respeto que te corresponde.

​—¡Pero abuelo, el entrenador me dijo el otro día que si corría rápido me pondría de delantero! —respondió Eren con entusiasmo, haciendo reír a su hermana Lyra, quien entraba a la cocina de la mano de Lysandra.

​Lyra vestía la falda plisada a cuadros del uniforme, con el cabello rizado sujeto por dos lazos blancos impecables. Traía su mochila escolar bordada con flores silvestres colgada a la espalda.

​—Mira, abuelo, mi mochila tiene compartimentos para mis lápices de colores y para el cuaderno de dibujo —mostró Lyra, dando una vuelta completa sobre sí misma.

​—Estás bellísima, mi pequeña princesa —elogió Domitilla, arrodillándose para abrazar a su nieta y darle un beso cariñoso en la mejilla—. Tienen que prometerme que en el recreo se van a comer todo el almuerzo que les preparé en la cesta.

​—Te lo prometemos, abuela Tilla —respondieron los dos niños al unísono.

​En ese momento, Valerio cruzó el umbral de la cocina. Lucía un impecable traje oscuro sin corbata, con la camisa blanca entreabierta en el cuello. Su rostro, despejado y relajado, reflejaba la plenitud de un hombre que había encontrado la paz definitiva. Caminó hacia Lysandra y la tomó suavemente de la cintura, depositando un tierno beso en sus labios ante la mirada complacida de sus padres.

​—¿Están listos los estudiantes más valientes de Sicilia? —preguntó Valerio con una sonrisa cálida, mirando a los mellizos.

​—¡Listos desde hace una hora, papá! —exclamó Eren, tomando su mochila de la mesa—. ¡Vamos en el auto grande!

​—Tranquilo, campeón, hay tiempo de sobra —dijo Valerio, tomándole el hombro con firmeza y cariño—. Tus abuelos y nosotros los acompañaremos hasta la entrada principal.

​—¿Ustedes también vienen, abuelos? —preguntó Lyra con los ojos brillantes de ilusión.

​—Por nada del mundo nos perderíamos el primer día de clases de nuestros nietos —aseguró Aurelio, poniéndose de pie y colocándose la chaqueta con la elegancia señorial que lo caracterizaba.

​Pocos minutos después, la comitiva familiar llegó en dos vehículos a la imponente entrada del colegio internacional de Palermo. El lugar bullía de actividad: padres acompañando a sus hijos, niños corriendo entre las jardineras y profesores dando la bienvenida en las escalinatas de mármol.

​Lysandra y Valerio caminaban tomados de la mano, flanqueados por Domitilla y Aurelio, mientras llevaban a Eren y Lyra entre ellos. Varios padres de familia y autoridades del centro reconocieron la presencia de la familia De Santis, pero no había miradas de temor ni cuchicheos oscuros; la presencia de Valerio infundía un respeto genuino, el de un hombre de negocios y filántropo que había abierto una nueva era de dignidad.

​Al llegar al pie de la gran escalinata que conducía a las aulas de primaria, la maestra encargada del grupo se acercó con una carpeta en las manos y una sonrisa amable.

​—Buenos días, familia De Santis —saludó la profesora con cortesía—. Bienvenidos. Soy la maestra Elena y seré la tutora de Eren y Lyra este curso.

​—Buenos días, maestra —respondió Lysandra con voz dulce y firme—. Confío en que mis hijos disfrutarán mucho de sus clases.

​Lysandra se agachó a la altura de los mellizos, acomodándoles los uniformes y acariciando sus rostros con devoción.

​—Mis amores, recuerden ser amables con sus compañeros, escuchar a su maestra y divertirse mucho —les dijo Lysandra con los ojos empañados por lágrimas de felicidad—. Mamá y papá vendrán a buscarlos exactamente a la hora de salida.

​—No llores, mamá —dijo Lyra, dándole un abrazo apretado alrededor del cuello—. Ya somos niños grandes y la vamos a pasar muy bien.

​Valerio se arrodilló al lado de su esposa, tomando las manos de su hijo Eren entre las suyas.

​—Cuida a tu hermana en el recreo, Eren —le encargó Valerio con la mirada firme pero llena de amor paternal—. Y recuerda lo que hablamos: sé respetuoso, estudia mucho y diviértete en la cancha.

​—Te lo prometo, papá —respondió Eren, dándole un abrazo fuerte e inesperado a Valerio, envolviendo sus pequeños brazos alrededor de su cuello—. Te quiero mucho, papá.

​El corazón de Valerio dio un vuelco de emoción pura. Apretó a su hijo contra su pecho, sintiendo que la bendición de escuchar esas palabras superaba cualquier sufrimiento pasado.

​—Y yo a ti, hijo mío. Más que a mi propia vida —susurró Valerio con la voz entrecortada.

​Domitilla y Aurelio se acercaron para darle un beso a cada uno de sus nietos, conmovidos por la escena.

​—Que Dios y la Santísima Virgen bendigan sus pasos, mis niños —murmuró Domitilla, secándose las lágrimas con un pañuelo de encaje.

​—Aprendan mucho, mis pequeños herederos —añadió Aurelio con una leve inclinación de cabeza y una sonrisa llena de orgullo.

​Los dos niños tomaron de la mano a la profesora Elena y comenzaron a subir las escalinatas, saludando con la mano hacia atrás antes de cruzar las grandes puertas de madera del colegio.

​Lysandra se puso de pie despacio y apoyó la espalda en el pecho de Valerio, quien la rodeó con sus brazos protectores. Vieron desaparecer a los mellizos en el interior del edificio, sintiendo que un capítulo entero de sombras, dolor y exilio se cerraba definitivamente para dar paso a la luz de una vida plena.

​—Lo logramos, Valerio —susurró Lysandra con una sonrisa radiante, buscando los ojos azul grisáceo de su esposo—. Les dimos el futuro que les prometimos.

​—Esto es solo el comienzo, mi reina —respondió Valerio, besándole la sien con ternura mientras caminaban juntos hacia el auto junto a sus padres—. Ahora tenemos toda una vida para verlos crecer felices y en paz.

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Leila Tapia
/Facepalm/
Susana Macedo
Hermosa historia, muy atrapante y muy buen final felicitaciones 👏👏👏
Mirna Lobo
me encantó felicidades escritora 😊👏👏
Belkys Natalia Quintero García
MUY bonita historia felicitaciones autora recomendada para leer al 💯
Belkys Natalia Quintero García
está bueno que se jodan hasta más de la mitad jajaja
Belkys Natalia Quintero García
ése capo de pacotilla no da ni risa 😄😄, dan ganas de levantalo a cacheta por estupido y dejarse manejar como marionetas del orestes malandro ése, ahora que lisandra no lo perdone y lo ponga a lamerle las botas, por desgraciado infeliz y ella se dé su valor
neumidia ruiz
me encantó la historia pe4o mas el mensaje felicidades escritora
neumidia ruiz
ay yo pensé que iban a tener otro hijo☺️
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