Amira es la única hija del Archiduque Vahva, y como toda chica de su edad, su mayor deseo es casarse y tener hijos, ser una buena esposa y una excelente madre, pero su deseo tiene un gran obstáculo y es ese es su reputación y es que desde los 6 años se ha ganado el nombre de la “muerte coral”, debido a su color de cabello, y a que desde edad Amira ya era tan letal como su padre, un hombre que mataba a sus enemigos sin miramientos.
Amira, criada por su padre para tomar su lugar, era una de las mejores, por no decir la mejor, de todo el imperio de Ópalo, llevando con orgullo el nombre de su familia y acabando con aquellos que amenazaban al imperio y a sus habitantes sin contemplación.
A pesar de sentirse feliz con ser la sucesora de su padre, Amira deseaba formar una familia, pero los hombres huían de ella como si se llevara la peste, pero a pesar de eso Amira no pensaba rendirse hasta encontrar el verdadero amor, lo que Amira no sabe, es que ese amor está más cerca de lo que cree.
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Capítulo 18
Ya habían pasado dos días desde la boda imperial, y Amira se encontraba terminando su entrenamiento, cuando a su mente vino la imagen de Herman y sin poder evitarlo una sonrisa se asomó en su rostro y sin dudarlo se dirigió a ver a su padre, pero antes paso a su habitación a asearse y por algo que seguramente le serviría con su progenitor.
Amira recorrió la mansión hasta llegar a la oficina de su padre, en donde el hombre se encontraba trabajando, y tras tocar la puerta ingreso a la habitación una vez que su padre se lo permitió.
- ¿Qué te trae por aquí tan temprano? – le pregunta Griff a su hija, mientras levanta la mirada de los papeles que está revisando.
- Acaso querer ver a mi padre no es suficiente razón – le dice Amira a su padre mientras deja lo que trajo en una mesita cercana y se acerca a él y lo abraza por la espalda.
- Tal vez en otro momento, pero recuerda que yo fui quien te crio, y en tu mirada puedo ver que hay otra razón – le contesto Griff a su hija.
- Me conoces muy bien, la razón por la que vine a verte fue para preguntarte si no había llegado una carta para mí, ya sabes una de parte del joven Rigdom – le dice Amira a su padre, a lo que la expresión se Griff cambia a un gesto de desagrado, y sin mucho animó de unos de los cajones de su escritorio saca la carta por la que ha preguntado su hija.
- ¿Cuándo llego? – le preguntó Amita a su padre, mientras intenta tomar la carta, pero Griff evita que lo haga.
- Llego esta mañana – le dice el hombre con un tono de resignación.
- Y ¿pensabas dármela en caso de que yo no hubiera preguntado por ella? – le pregunta Amira a su padre mientras se aleja de él, sin intentar tomar la carta nuevamente.
- Por su puesto que no pensaba dártela – contesta el hombre rápidamente a lo que Amira solo niega con la cabeza.
- Y ¿me la faras ahora? – le pregunta Amira a su padre.
- Si, pero son una condición, quiero toda la información que tengas sobre ese descarado, estoy seguro de que el príncipe te dio información sobre él antes de irse – le dice Griff a su hija, a lo que Amira se dirige a la mesa en donde dejo aquello que fue buscar a su habitación antes de ir a ver a su padre, siendo esto los papeles que Oliver le había dado, ya que sospechaba que su padre se los pediría.
- Aquí están, pero de una vez te lo digo, no hay mucho allí, pero ya mandé una carta al reino de Hierro para conseguir más información sobre el joven Rigdom – le dice Amira a su padre y ambos intercambian papeles, y así Amira obtiene la carta que Herman le había mandado.
- ¿El reino de Hierro? - le pregunta Griff a su hija mientras hojea los papeles que ella le ha dado.
- Así es, es allí es en donde Herman Rigdom estuvo en los últimos 13 años – le responde Amira a su padre y puede ver como la expresión de su progenitor cambia, y en ese momento, sin que Herman lo sepa, ya ha ganado varios puntos con su fututo suegro.
- Ya veo, tal vez no se tan cobarde como creí, ahora vete antes de que me arrepienta de haberte dado esa carta – le dice Griff a su hija, a lo que esta se va de la oficina de su padre, no sin antes besar la mejilla de este.
Una vez en su habitación Amira no pierde tiempo en leer en contenido de la carta de Herman, siendo esta una invitación formal para dar un paseo en una de las zonas verdes más grandes de la capital el día de mañana, la invitación emociona mucho a Amira, quien de inmediato responde aceptando la invitación y baja corriendo a entregarle la carta al mensajero, quien sin demorarse lleva la respuesta de su señorita a la casa Rigdom, algo que llena de alegría a Herman, quien al recibir una respuesta positiva de parte Amira una enorme sonrisa se asoma en su rostro, feliz de que Amira haya aceptando su invitación, y sin dudarlo va a su habitación para comenzar a preparase para el día de mañana.
Por su parte Amira no duda en llamar a Bree, ya que necesita la ayuda de su doncella y amiga para elegir el mejor atuendo para el día de mañana, y es que la peli coral deseaba lucir hermosa para Herman.
- Yo opino que algo sencillo que resalte su belleza natural, así como su personalidad es la mejor opción, además, debido a que el lugar elegido es un terreno algo irregular, llevar un vestido muy voluminoso y ostentoso no sería muy práctico – le aconseja Bree a Amira.
Amira reflexiona las palabras de su doncella y debe de admitir que ella tiene razón, el lugar elegido por Herman, a pesar de que tenía senderos para caminar, estos en su mayoría eran de tierra, además de que eran muy angostos, solo la parte principal del lugar tenía grandes caminos de piedra, pero en su mayoría no era así, por lo que, si decidían adentrarse en el lugar, un vestido voluminoso no era para nada la mejor opción, además de que Amira odiaba ese tipo de vestidos.
- Tienes razón Bree, ahora hay que buscar el vestido que mejor me quede, quiero lucir hermosa el día de mañana – le dice Amira a Bree llena de emoción.
- No se preocupe mi señorita, deje todo en mis manos, mañana será la dama más hermosa del imperio de Ópalo – dice Bree emocionada.
Y es que la joven doncella no podía estar más feliz por su señorita y amiga, sabia lo mucho que Amira deseaba encontrar a un buen hombre que la quisiera a ella y no a su título, un hombre con el cual unir su vida y formar una familia, y el simple hecho de que haya aceptado la invitación de Herman, significaba que Amira creía que el joven Rigdom era ese hombre, y deseaba de todo corazón que las cosas salieran de la mejor manera para su señorita y que esta sea muy feliz.
Así, ambos jóvenes buena parte de su tarde preparándose para la que sería su primera cita, la cual esperaban que fuera tal y cual la imaginaban.