Aitana es mujer joven orgullosa de sus logros, ya que logro por mérito propio convertirse en la vicepresidente de Marketing de la empresa familiar, eso le permite vivir cómodamente fuera de la casa familiar.
todo esto cambia cuando comienzan a acosarla, cuando la situación escala un poco su padre la obliga a tener un guardaespaldas, para no perder parte de su libertad ella acepta, y ahí su dinámica de trabajo y su vida cambian por completo.
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capitulo 18
Estéfano encontró a su hija, con Frida a mitad de la calle, en cuanto lo vio su hija se puso de pie.
-tardaste mucho en llegar – le dijo molesta
-¿Cómo te fue con tu mamá? –
-no quiero hablar del tema, tienes un pésimo gusto en mujeres, es toda una princesa malcriada –
-entra al auto, si no hubiera estado con esa “princesa malcriada” como le llamas, tu no estarías aquí – respondió el
Frida fue tras padre e hija y también se subió al auto, pasaron a dejarla primero, casi nadie dijo nada durante el camino de regreso a casa, al llegar Priscila tomo sus cosas, se bajó del auto, entro a la casa, y fue directo a encerrarse en su habitación.
-por lo visto no le hizo nada bien conocer a su mamá – Dijo Minerva, cuando su hijo entro.
-les dije que era una mala idea – opino Milena
-¿Qué tú no tienes casa? – le respondió Estéfano a su hermana
- vaya, pero sí tanto padre como hijo son tal para cual, tienen el mismo humor - respondió Milena
-pero si tu hermano tiene razón, te tengo a diario aquí, me encanta ver a mi nieto todos los días, Pero tú tienes casa y marido -
- estoy harta de vivir con mis suegros, se supone que sería temporal, Pero mi hijo ya tienen casi siete meses, mi suegra es muy metiche, se quiere meter en todo, le estoy dejando claro a mi esposo que ya no quiero estar ahí -
- pues habla con el lugar de hacer berrinche - se quejó Estéfano
- ¿A ver por qué a este no le dices nada, por qué sigue viviendo aquí? -
- él paga varias cosas de la casa, tú solo vienes y comes gratis - Minerva le dio un trocito de pollo a su nieto - este nene precioso, puede comer gratis todo lo que quiera - le dijo a su nieto, dándole un beso en la cabeza
- eso no es justo, Luca y yo venimos en el mismo paquete, al igual que Estéfano y Priscila -
- entonces la próxima vez que vengas a comer tratemos al menos el postre -
- ¡Papá! ¿Tú también estás del lado de esta mujer? - se quejó Milena
- es mi esposa, tengo que estar de su lado, al igual que tu marido debería de estar del tuyo - dijo el hombre poniendo una bolsa sobre la mesa
- me iría Pero mamá está cocinando pollo a la naranja, y tú trajiste tartitas, no es justo que coman tan rico siempre -
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Priscila estaba muy decepcionada al ver los regalos que le dio su madre, esa mujer no parecía haber preguntado en absoluto que era lo que a ella le gustaba, parecía que solo compro lo que suelen usar las chicas a su edad.
En ese momento tocaron la puerta, ella lanzó todo dentro de la bolsa de regalo y la dejo a un lado.
- Adelante - la puerta se abrió y entro su abuelo
- ¿No vas a venir a cenar con nosotros hoy? - le pregunto el hombre
- no tengo tanta hambre -
- que mal, por qué tu abuela lleva toda la tarde cocinando y yo traje tartitas -
- no estoy de ánimo hoy -
- bueno tendremos que darle tu parte a Luca-
Priscila sonrió sin querer - él no come tanto -
- entonces ven a cenar tú, no querrás que tú primito se indigeste, ¿O sí? - Priscila negó con la cabeza - además si no sales a cenar tu papá va a preocuparse mucho -
Priscila se levantó - sabes de repente se me abrió el apetito - le dijo a su abuelo
Cuando ella y su abuelo llegaron a la sala su papá y su tía se estaban peleando por la comida, como siempre, y su mamá los regañaba, a veces ella también deseaba un hermano, pero luego recordaba que para eso su papá tendría que volver a casarse y se le pasaba.
En cuanto se sentó, su abuela le puso el plato en frente
-Recuerda que si quieres meter muchos goles no debes saltarte las comidas -
-La abuela tiene razón, debes comer bien para que seas igual de guapa que tía -
Su tía Milena y su papá, comenzaron a pelear de nuevo, y su abuela les dio con la cuchara de madera, ahí fue donde Priscila se dio cuenta de que si tenía que agradecerle una cosa a su mamá, la gran familia con quién decidió dejarla.
Pues tenía un papá que vendría corriendo a verle cada que ella lo necesitara, una tía dispuesta a pelear con quién sea que se metiera con ella, una abuela que le demostraba su amor con comida, y un abuelo consentidor que le compraba todas sus cosas favoritas, y ahora tenía un primito que si bien no hablaba, se ponía feliz, casi aquí la veía.
Después de la cena, su papá fue a llevar a su tía, y a su primito, y se tardó un poco en volver, así que la encontró yéndose a la cama, y aunque ella ya tenía 15 años, aún la arropó, y le dio un beso en la frente.
- buenas noches -
- buenas noches, pa, y gracias -
-¿Gracias, por qué? -
- por elegir ser mi papá, eres un gran padre -
- basta, me vas a hacer llorar - Estéfano estaba agachado, así que Priscila se enderezó y lo abrazo.
- sé que ya no te lo digo mucho, como cuando era pequeña, pero, te amo papá - le dijo, le dio un beso en la mejilla y después se acostó de nuevo
Estéfano, la volvió a arropar, y le dio un beso en la coronilla - yo también te amo, princesa, ahora duérmete, mañana tienes clases, le apagó la lamparita de noche, y se salió.
Una vez afuera, se recostó contra la puerta de la habitación de su hija, el peso que había tenido todo el día sobre los hombros por haberla dejado ir sola a ver a su mamá ya no estaba ahí, Priscila ya no era su niña pequeña que tenía que proteger de todo, estaba creciendo y entendía mejor las cosas, aunque algunas ocasiones aún le costará trabajo asimilarlo.
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-¿arreglaste tus problemas personales? – le pregunto Aitana al día siguiente
-algo así – respondió un tanto evasivo
-entonces… ¿Puedes quedarte hoy? –
-¿tanto me extraño, señora? –le dijo él bromeando
-no te hagas el importante, solo dime ¿puedes o no? –
-ya veremos – respondió él y se fue
Cuando Morgan salió de la oficina entro Lucy – señora, yo no quiero meterme en su vida privada, pero, no ha pensado que él le puede estar ocultando algo –
-¿de qué hablas Lucy? –
-no sé, de sus “problemas familiares” no ha pensado que podrían estar relacionados con otra mujer –
-¿Por qué dices eso?, ¿acaso no puede tener problemas familiares? Yo misma tengo varios, tú también -
-bueno… eso es verdad, pero la vez pasada que me mando a buscarlo, lo encontré discutiendo por teléfono con alguien, no estoy completamente segura, pero creo que hablaba con una mujer, o de una mujer –
-gracias por preocuparte por mi Lucy, pero soy una adulta, y puedo cuidarme sola, ahora vamos a la sala de juntas –
Aitana se levantó, y se salió con Lucy detrás, ella también tenía duda en algunas ocasiones sobre él, no sabía nada de su vida, pero no quería alejarlo de ella, después de cómo la cuido cuando estaba en su periodo, y del cómo se preocupaba por ella, Aitana bajo sus defensas con él, solo que aún no estaba lista para aceptar esos sentimientos.