"Dicen que cualquiera persona que venda su alma al diablo tiene su destino asegurando, pero que pasaría si él diablo mismo se niega en aceptarla".
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Reunión.
En estos días mis hombres han sufridos diversos atentados y creo saber quien es la responsable, es tan terca que prefiere irse a una guerra que negociar, tenía que ser una auténtica Santoro, pero sé que en algún punto dará su brazo a torcer.
- ¿Cuántos hombres están heridos?
- 45 mi señor y otros han perdido la vida.
- Mierda, Alexandra, cuando piensas parar.
- ¿Puedo opinar?
- Adelante.
- ¿por qué no contraatacamos?, nuestros hombres están muriendo injustificadamente.
Una llamada interrumpe mi plática con Damián.
- Nos encontramos mañana en el coliseo de Roma, a las 2 en punto.
Luego de decir esto finaliza la llamada, me alegra y me preocupa saber que me reuniré con ella.
- Prepara a los hombres, mañana necesito máxima seguridad en el coliseo y sobre todo estén alertas, este es una persona de armas tomar, ¡Entiendes!
- Si, señor.
Luego de que Damián se retirará, tomó un vaso y me sirvo un trago, está mujer sabe como ponerme de cabeza, esperemos que nos depara el futuro.
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Posteriormente a mi recuperación, empiezo con mi gente a planear sobre la manera de atacar las ganancias de los Fiore, Smith y Jones, gracias a la información que mi padre recolecto, sabemos exactamente sus rutas, aunque revisando los documentos me percató que algo falta, maldito D'angelo. Debí sospechar que fácil no iba a ser, tomó mi celular y le marcó a Benjamín para pedir explicaciones.
- Tu maldito hijo de puta, regrésame lo que me pertenece.
Al otro lado de la línea solo se escucha silencio total, cuando me dispongo hablar una voz me interrumpe, es Sebastián el cual me dices que por mis actos su padre está grave y no puede hablar conmigo. Además, de confirmar que los documentos faltantes si se encuentran con ellos, pero específicamente con él y quiere ere establecer un trato. Esto me toma totalmente desprevenida que no sé que contestar, por lo que guardo silencio por un segundo, hasta que decido responder y lo mando al infierno.
Estoy muy cabroneada, se que él no me la va a poner fácil.
-MALDITA SEA
Comienzo a destruir todo a mi alrededor, si él piensa que voy a ceder está muy equivocado, si no quiso por las buenas, entonces será a las malas pero de que lo recupero es seguro; en los próximos días me dispuse ha planear varias emboscadas a sus hombres, dándole una clara advertencia de lo que estoy dispuesta hacer. Sin embargo, este las ignoras y no responde a mis ataques o nada que haga.
- Ahhhh, maldito santiago, me está acorralando.
- Y porque no piensas en lo que te propuso, puede ser benéfico para ambas partes.
- Eso jamás, ellos me traicionaron primero y eso nunca lo voy a perdonar.
- Yo no hablo de perdonar, únicamente trabajar con ellos hasta que sea necesario, piénsalo!
Dominic aún insiste que lo reconsidere, lo cual ocasiona que reflexione sobre el trato; Al pasar unos días y ver que no tengo de otra opción, me trago mi orgullo y le marcó, informando sobre el día y lugar de nuestro encuentro, sin esperar respuesta.
Hoy es el día de la reunión, por lo que decido equiparme de la mejor manera, para eso me dispongo a colocarme un vestido, el cual me permita ocultar varios objetos un tanto peligrosos, mientras tanto en mi bolso escondo mi pistola; al finalizar de prepararme bajo hacia el salón, donde observó a mis hombres ya listos.
- Vámonos.
Salimos de la mansión al coliseo, estoy un poco nerviosa, no se que trato quiera Santiago.
- Alexandra, me acaban de informar que hay movimiento sospechoso en el coliseo, al igual que, hemos perdido contacto con algunos hombres.
- Me lo esperaba, él no iba a ser tan tonto para meterse en un lugar sin previa verificación.
-¿Vas a dejar pasar lo que les hizo a nuestros hombres?
- Tranquilo, si el quiere establecer algún tipo de trato conmigo no les hará nada. Además, de que nos quejamos, cuantos de sus hombres no les hemos dado de baja.
- Entiendo.
En coche se detiene lentamente, indicando que hemos llegado a nuestro destino, sin prolongar más el asunto me bajo y me dirijo al encuentro.
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Santiago D'angelo.
Al recibir la confirmación de que la zona es segura por parte de mis hombres, me encaminó al lugar, estoy muy nervioso por ver esos ojos azules otra vez. Al los pocos minutos de haber llegado, la visualizo venir muy bien custodiada por varios coches, pero lo que me molesta es observar que tiene a su lado a la misma persona con la que irrumpió en mi casa, se nota a distancias que él siente algo por ella, lo que me hace pensar que puedan estar en una relación, tal suposición hace que mi humor se amargue.
- No me importa, ya que de uno o de otra manera va a ser mía.
Esta se empieza a bajar del coche dejándome impresionado, está más bella que nunca con ese vestido rojo, el cual remarca sus curvas. Si está mujer quería seducirme, lo logró de maravilla.
- Ciao, eccomi qua come volevi. (Hola, aquí estoy como querías).
- Sei bellissima, quel tatuaggio ti dona molto. ( Esta hermosa, ese tatuaje te sienta muy bien).
- Ya déjate de juegos Santiago y habla de una vez, que tipo de trato quieres proponer.
- Tranquila, ya iba a eso, pero no antes de estar solos, puedes decirle a tu hombre que se retire, que no haga mal tercio.
- Sebastián!
- Estoy hablando en serio.
Esta lo piensa por un segundo.
- Maximiliano nos puedes dejar un momento a solas.
- Me niego, no ves que quiere aprovecharse de ti Alexandra.
¿Alexandra?, tan cercano son para que esté la tuté, esto me hace enojar; así que tomó el trago y lo bebo de uno solo. Estos discuten por un par de segundo más hasta que Alexandra pierde la paciencia.
- Ya basta, quien te crees que eres, solo eres uno de mis hombres, el cual de obedece mi orden, ¿entiendes?.
- Como ordene señora.
Este se marcha un poco enojado, lo cual me causa gran satisfacción.
- Habla ahora.