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ESTA VEZ LOS PROTEGERÉ

ESTA VEZ LOS PROTEGERÉ

Status: Terminada
Genre:Hijo/a genio / Época / Reencarnación / Completas
Popularitas:14.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Tiinii_1605

El frío del acero en mi garganta no dolía tanto como la mirada de mi propio hijo.

Frente a mí, con la túnica imperial empapada en sangre fresca y la espada goteando sobre el mármol, Cassian ya no era el niño de mirada dulce que alguna vez buscó mi mano. A sus veinte años, se había convertido en la bestia implacable que yo misma forjé a fuerza de golpes, exigencias y castigos.

—¿Es esto lo que querías, madre? —me preguntó, con una sonrisa rota que no alcanzaba sus ojos muertos—. ¿Estás feliz ahora? Míralo tú misma... soy el nuevo Emperador. Asesiné a mis hermanos como me ordenaste. Acabé con el duque que torturó a Rosalind hasta arrojarla al vacío desde el balcón norte. Ya no queda nadie en el trono, solo yo. Dime... ¿por fin estás orgullosa de mí?

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Capítulo 17: Fuego sobre el mármol

El Salón del Consejo Menor olía a cera quemada, incienso amargo y metal frío.

Afuera llovía con fuerza sobre la capital, golpeando los vitrales con un repiqueteo incesante. Alrededor de la mesa semicircular de mármol negro se encontraban los ministros de mayor peso de la corte, el Gran Canciller, la Emperatriz Eleanor sentada a la diestra imperial con porte inalterable, y la Consorte Celestial Theresa de pie junto a los representantes del Alto Mando de la caballería.

En el centro del salón estábamos nosotros: mi padre de rigurosa cota de malla, mi madre envuelta en las sedas azul oscuro de Valoria, y yo, flanqueada por Cassian y Rosalind.

Kaelen presidía la mesa desde el trono menor de oro y marfil. Su mirada dorada no se apartaba de los documentos sellados que descansaban frente a él.

El Gran Canciller aclaró su garganta con incomodidad, rompiendo el silencio espeso:

—Se presentan ante Su Majestad Imperial las actas de cesión soberana emitidas por la Casa Real de Valoria en favor de la Princesa Rosalind de Carlisle, transfiriendo el feudo insular de Puerto Serena; y la solicitud de alta formal del Príncipe Cassian de Carlisle como Cadete y Capitán de Honor adscrito a la Tercera Legión Occidental de la frontera.

Un murmullo tenso recorrió a los ministros presentes. Theresa dio un paso al frente, con los ojos entrecerrados y las manos apretadas al cinto:

—¿Un feudo de ultramar para una princesa de doce años? ¿Y apartar a un príncipe de la línea sucesoria mediante una patente militar en la frontera occidental? Majestad, esto no es más que una maniobra descarada del Ducado Rosental para evadir la soberanía de la corona sobre sus propios hijos.

Mi madre no se dignó a mirarla de frente; su voz cortó el aire con fría distinción:

—Puerto Serena pertenece a mi dote de sangre soberana de Valoria, Consorte Theresa. No requiere el permiso de los mariscales de caballería de Carlisle para ser heredado por mi nieta.

Kaelen no dijo una palabra. Simplemente levantó una mano, enguantada en cuero negro, y todo el salón quedó mudo.

El Emperador miró los dos pergaminos. Sus pupilas doradas se contrajeron con una furia tan volcánica que la atmósfera se volvió irrespirable. Se puso de pie con una calma calculada y su voz retumbó como un trueno contenido:

—Ministros, cancilleres, guardias... fuera.

Nadie se movió de inmediato por la sorpresa.

—Dije... ¡fuera todos! —rugió Kaelen, estrellando la palma contra el mármol negro—. Eleanor, Theresa, llévense a los niños y a los señores de Rosental a la antecámara. De inmediato.

Mi padre dio un paso hacia mí con el entrecejo fruncido, pero le sostuve la mirada y asentí en silencio.

—Estaré bien, padre. Esperen afuera.

Eleanor tomó a Cedric del brazo y guio con discreción a Rosalind y a Cassian hacia las puertas. Los guardias dorados empujaron a los cortesanos y, en cuestión de segundos, las pesadas hojas de roble se cerraron con un chasquido seco, dejándonos completamente a solas en el inmenso salón.

Kaelen bajó del estrado despacio. Ya no había máscaras de monarca sereno; su rostro estaba desfigurado por una rabia pura y ponzoñosa.

—¿Crees que soy un estúpido, Valeria? —siseó, deteniéndose a menos de un metro de mí, respirando con violencia—. ¿Te atreviste a montar esta farsa legal a mis espaldas? ¿Quieres arrebatarme a mis propios hijos para entregárselos a tu familia?

Mantuve la barbilla en alto y la mirada fija en sus ojos encendidos.

—Ellos mismos eligieron este destino, Kaelen. Tienen derecho a vivir sin ser usados como carnada en tus juegos de sangre.

—¡Son mis hijos! ¡Son sangre de Carlisle! —gritó el Emperador, y por primera vez en trece años vi sus venas del cuello a punto de reventar—. Me ataste las manos con la niña usando el tratado de Valoria. Pero cometes un grave error si crees que permitiré que Cassian sea resguardado cómodamente bajo las faldas de tu padre en el oeste.

Kaelen soltó una risa amarga, cargada de una crueldad siniestra que me heló las entrañas.

—¿Quieres que sea un soldado, Valeria? ¿Tanto ansías que vista una armadura? Pues bien. Acepto su destino militar. Pero no irá a las fortalezas de piedra del Gran Duque. Registraré su destino para que, al cumplir los quince años, marche directo a las ciénagas del sur bajo el mando del Gran Mariscal, el padre de Theresa.

Sentí un golpe helado en el estómago.

—Irá como el soldado raso más bajo de la infantería fangosa —continuó Kaelen, inclinándose hacia mi rostro con deleite venenoso—. Sin rango de honor ni privilegios principescos. Dormirá en el fango, respirará las fiebres del pantano y aprenderá a obedecer a la familia de Theresa. A ver cuánto dura tu niño frágil antes de que la pestilencia del sur le pudra los pulmones.

El aire se volvió pesado. Kaelen acababa de torcer nuestra propia jugada en nuestra contra: no podía evitar que Cassian abrazara la carrera marcial, pero sí tenía la potestad imperial para asignarle el destino de servicio.

Apreté los puños dentro de las mangas hasta clavarme las uñas. El pánico amenazó con nublarme la mente, pero me obligué a respirar hondo.

«Tiene diez años. Faltan cinco años para que cumpla los quince».

Levanté la mirada y le sostuve los ojos dorados con un desprecio gélido.

—Inténtalo, Kaelen —le respondí en un susurro cortante como navaja—. Sella ese decreto si tanto lo deseas. Tienes cinco años para soñar con ver a mi hijo en el fango. Pero te advierto algo: encontraré la forma de quebrar esa orden mucho antes de que Cassian cumpla los quince. No te dejaré ganar esta partida.

Kaelen frunció el ceño, sorprendido por la falta de lágrimas en mi semblante, pero una mueca de triunfo sádico curvó sus labios.

—Veremos quién se quiebra primero en estos cinco años, Valeria.

El Emperador dio media vuelta, subió al estrado con paso marcial y se sentó en su trono.

—¡Abran las puertas! —ordenó con voz de trueno.

Las hojas dobles se abrieron. Mi padre entró con la mano firme en la empuñadura de su espada, seguido por mi madre, Eleanor, Theresa y los ministros murmurando con inquietud. Cassian y Rosalind corrieron a colocarse de inmediato a mis costados, buscando el roce de mis faldas.

Kaelen apoyó los brazos sobre el oro del trono y barrió la sala con frialdad absoluta.

—El trono ha tomado una resolución definitiva —anunció con voz implacable—. En cumplimiento de los pactos de sangre con el Reino de Valoria, se ratifica la cesión de Puerto Serena en favor de la Princesa Rosalind. El tribunal extenderá los sellos territoriales de inmediato.

Rosalind soltó el aire acumulado en el pecho y mi madre asintió con sobria majestad. Habíamos arrancado a mi hija de las garras del Duque del Norte para siempre.

Sin embargo, Kaelen clavó su mirada sobre Cassian y la sala entera se tensó.

—Respecto al Tercer Príncipe, se acepta su renuncia a la línea sucesoria mediante juramento militar —sentenció Kaelen, provocando exclamaciones ahogadas entre los consejeros—. No obstante, la corona rechaza su adscripción a la Tercera Legión Occidental. Por orden imperial, al cumplir los quince años de edad, el Príncipe Cassian será incorporado formalmente como infante raso en la guarnición de las ciénagas del sur, bajo el mando supremo del Gran Mariscal.

—¡Eso es una sentencia de muerte encubierta! —rugió mi padre, dando dos zancadas feroces al frente mientras los caballeros de la guardia imperial se ponían en guardia—. ¡Ningún príncipe de Carlisle ha servido jamás como soldado raso en un pantano insalubre! ¡Exijo el arbitrio del Gran Consejo de Guerra!

—¡El Gran Consejo responde a mi autoridad, Gran Duque! —bramó Kaelen poniéndose de pie—. ¡La decisión del Emperador es ley indiscutible!

A un costado, la Consorte Theresa sonreía con una arrogancia desbordante, saboreando por adelantado el control absoluto que su familia tendría sobre mi hijo dentro de cinco años. Entre los ministros estalló una acalorada discusión entre los partidarios de la nobleza militar del sur y los veteranos de la frontera, mientras el Gran Canciller intentaba inútilmente restaurar el orden a golpes de mazo.

Cassian me apretó la mano con fuerza. Tenía los ojitos muy abiertos y la respiración contenida, sabiendo que el peligro no había desaparecido, solo se había aplazado.

Me incliné apenas y le devolví el apretón con firmeza absoluta.

«Salvé a Rosalind», me repetí por dentro, sintiendo cómo el reloj de arena comenzaba a vaciarse sobre nuestras cabezas. «Y tengo cinco años exactos. Cinco años para fortalecer mis alianzas, mover los hilos de la corte y destruir el poder de Theresa antes de que mi hijo tenga que pisar ese maldito sur».

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minjoon
quede 👁👄👁👏
marcela Gimenez
muy buena historia gracias
Marlucha💋
Así que andar con cuidado Emperador porque son dos contra uno!
Marlucha💋
Pensé que la ejecutaria! y con todo y familia!
Pao Suarez
me encantó, gracias autora
Arely Castañeda
ameeee desde el principio al final
Arely Castañeda
😭😭😭😭😭
Arely Castañeda
por fin es libreeeeee🥰
Arely Castañeda
ameeee
por fin es libre y Kaelen por fin murio
Arely Castañeda
me va a dar un infarto
Arely Castañeda
me dolió sus palabras
se la mujer libre que yo no puedo ser 😭😭😭
Arely Castañeda
perdón pero que se muera el desgraciado de KAELEN asi Cedric será nombrando emperador y su mamá lo ayudara
jajaja como dicen muerto el perro se acabó la rabia 🤭
Arely Castañeda
maldita teresa pero ya valiste 🤭
Arely Castañeda
ame esta capitulo
y tómala maldito emperador por fin Cassian puede ser libre
Arely Castañeda
me da tanto coraje pobre Cassian pero me alegra que ese miedo que tenia se esta diluyendo y creo que el mismo emperador no mandara a cassian
Tania 🇨🇴✈️
Hola espero que les guste está nueva historia, como a mí me gustó escribirla
Marlucha💋: Saludos Autora!, hasta ahora esta interesante 💖
total 1 replies
Adaly Cruz cruz
👏👏👏👏👏
Tania
Me encantooo
Liseth
Inicio, fuete me gusta
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