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La Novia Equivocada

La Novia Equivocada

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza / Amor-odio
Popularitas:13.7k
Nilai: 5
nombre de autor: daniela Capurro

Valentina no recuerda a Gael Montenegro.

Él asegura que hace tres años estuvieron enamorados… hasta que un accidente le borró aquella noche de la memoria.

Pero cuando sus recuerdos comienzan a regresar, Valentina descubre algo aterrador:

ella no fue la víctima del accidente.

Fue la única persona que sobrevivió.

Y antes de perder la memoria, dejó un mensaje para sí misma:

“No confíes en Gael. Él sabe quién me quiso matar.”

NovelToon tiene autorización de daniela Capurro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El hombre que murió hace cinco años

Capítulo 17

—Porque yo hablé con él ayer.

La frase de Valentina quedó suspendida en la habitación.

Nadie se movió.

Ni siquiera Clara.

Mateo fue el primero en reaccionar.

—¿Estás segura?

Valentina lo miró, casi ofendida.

—Sé cómo suena.

—No dije que no te creyera.

—Pero lo estás pensando.

Mateo negó con la cabeza.

—Estoy intentando entenderlo.

La mujer que tenía el mismo rostro que Valentina permanecía junto a la puerta.

Por primera vez desde que había aparecido, parecía realmente preocupada.

—¿Dónde lo viste? —preguntó.

Valentina cerró los ojos.

Intentó recordar.

Una calle mojada.

Luces amarillas reflejadas en el pavimento.

Una camioneta negra.

Una puerta.

El olor a café.

La voz de su padre.

“No confíes en nadie.”

Abrió los ojos.

—No sé.

—Inténtalo —dijo Mateo suavemente.

—¡Estoy intentando!

Valentina se llevó las manos a la cabeza.

—Lo vi. Sé que lo vi. Sé que hablé con él.

—¿Qué te dijo? —preguntó Clara.

Valentina respiró profundamente.

—Me preguntó si todavía recordaba la casa.

Mateo cambió de expresión.

—¿Qué casa?

—La del incendio.

Silencio.

—Después me dijo que había cometido un error.

—¿Qué error? —preguntó Emilia.

Valentina negó con la cabeza.

—No lo recuerdo.

La mujer dio un paso adelante.

—Eso no es normal.

Mateo la miró.

—¿Qué quieres decir?

—Que si el recuerdo fue bloqueado recientemente, alguien tuvo que activarlo.

Valentina se quedó quieta.

—¿Activar qué?

La mujer la miró.

—Tu memoria.

Una hora después

Mateo decidió llevarlas a la casa donde habían encontrado la caja.

La lluvia había comenzado nuevamente.

Valentina iba en el asiento delantero.

Miraba por la ventana mientras las calles pasaban rápidamente.

Mateo conducía en silencio.

Después de varios minutos, ella habló.

—¿Tú sabías que mi padre estaba vivo?

—No.

—¿Nunca?

—Nunca.

—Entonces, ¿por qué cuando dije que hablé con él pusiste esa cara?

Mateo soltó aire.

—Porque hace cinco años yo vi su cuerpo.

Valentina giró hacia él.

—¿Tú?

—Sí.

—¿Dónde?

—En la casa del incendio.

Valentina sintió un escalofrío.

—¿Estás seguro de que era él?

Mateo tardó en responder.

—Eso creía.

Ella lo miró fijamente.

—¿Y ahora?

—Ahora ya no estoy seguro de nada.

Valentina volvió a mirar por la ventana.

—Bienvenido a mi vida.

Mateo soltó una pequeña risa.

—Gracias.

Ella sonrió apenas.

Durante unos segundos, el ambiente se sintió menos pesado.

Hasta que Valentina preguntó:

—¿Éramos felices?

Mateo la miró rápidamente.

—¿Qué?

—Antes de todo esto.

—Sí.

—¿Mucho?

—Bastante.

Valentina bajó la mirada.

—Qué raro.

—¿Qué cosa?

—Sentir que extraño una vida que no recuerdo.

Mateo no respondió inmediatamente.

Después dijo:

—No tienes que obligarte a recordar.

—¿Y si quiero?

—Entonces yo voy a estar contigo.

Valentina lo miró.

—¿Aunque descubra algo horrible?

—Aunque descubras algo horrible.

—¿Aunque descubra algo horrible sobre ti?

Mateo sonrió.

—Especialmente entonces.

Valentina soltó una pequeña risa.

—Eso sonó muy dramático.

—Estoy intentando estar a la altura de tu vida.

—Pues vas perdiendo.

—Qué cruel.

—Te acostumbrarás.

Mateo la miró de reojo.

—Ya lo hice.

Valentina sonrió.

Y por un momento olvidó el incendio.

Olvidó las fotografías.

Olvidó al hombre que supuestamente estaba muerto.

Hasta que llegaron a la casa.

La puerta estaba abierta.

Mateo frenó inmediatamente.

—Yo la cerré.

Valentina sintió un escalofrío.

—¿Estás seguro?

—Sí.

Emilia miró hacia la casa.

—Entonces alguien entró.

Mateo sacó el teléfono.

—Quédense aquí.

Valentina negó.

—Voy contigo.

—No.

—Mateo.

—Valentina, no sabemos quién está dentro.

—Precisamente por eso voy.

Mateo la miró unos segundos.

—Eres imposible.

—Ya me lo habías dicho.

—Sí, pero ahora estoy empezando a arrepentirme.

Entraron.

La casa estaba oscura.

Mateo encendió la linterna del teléfono.

Todo parecía igual.

La caja metálica seguía en el suelo.

Las fotografías seguían sobre la mesa.

Pero había algo diferente.

Un reloj.

Antes estaba detenido a las 11:47.

Ahora marcaba las 11:48.

Valentina se acercó.

—¿Quién cambió la hora?

Mateo lo observó.

—Nadie.

—Entonces, ¿cómo...?

El reloj se detuvo.

11:48.

Después se escuchó un ruido en el piso superior.

CRACK.

Los cuatro se quedaron inmóviles.

Mateo hizo una señal para que no hablaran.

Subieron lentamente.

Cada escalón crujía.

Cuando llegaron al pasillo, una puerta estaba entreabierta.

Mateo la empujó.

Vacía.

Valentina respiró aliviada.

Entonces vio algo en el suelo.

Una fotografía.

La recogió.

Era una foto de ella.

Pero no era antigua.

Valentina estaba parada frente a una cafetería.

Llevaba la misma ropa que había usado el día anterior.

Se quedó helada.

—Mateo...

Él tomó la fotografía.

—Esto fue ayer.

—Sí.

—¿Dónde fue?

Valentina miró la imagen.

—No lo sé.

Mateo giró la foto.

Había una frase escrita detrás.

“Tú no lo viste ayer.”

Valentina sintió que el corazón le golpeaba el pecho.

—¿Qué significa?

Mateo no respondió.

Emilia tomó la fotografía.

—Hay otra cosa.

Señaló la esquina inferior.

Había una hora.

6:32 p. m.

Valentina frunció el ceño.

—A esa hora yo estaba en casa.

Mateo la miró.

—¿Estás segura?

—Sí.

—¿Quién estaba contigo?

Valentina abrió la boca.

Y se quedó en silencio.

No recordaba.

El cuarto oculto

Mateo comenzó a revisar las paredes.

—¿Qué buscas?

—La habitación de la fotografía.

—¿Crees que está aquí?

—Sí.

Después de unos minutos, encontró una pequeña marca.

Tres rayas verticales.

Valentina sintió un escalofrío.

—Eso...

Mateo la miró.

—¿Qué?

—Yo conozco esa marca.

—¿De dónde?

—La dibujaba cuando era niña.

Clara se acercó.

—¿Qué significa?

Valentina negó con la cabeza.

—No lo sé.

Mateo presionó la pared.

Se escuchó un clic.

Una sección de madera se abrió.

Detrás había un pequeño espacio.

Y dentro...

Una cámara.

Un micrófono.

Y una pantalla.

Valentina retrocedió.

—¿Nos estaban grabando?

Mateo desconectó los cables.

—Alguien nos estaba observando.

Emilia encontró una computadora vieja.

La encendió.

Tardó unos segundos.

Finalmente apareció una carpeta.

VALENTINA — ARCHIVO 01

Mateo miró a Valentina.

—¿Quieres verlo?

Ella tragó saliva.

—Sí.

Abrieron el primer archivo.

Apareció una grabación.

Valentina estaba sentada frente a la cámara.

Pero parecía tener varios años menos.

Tenía los ojos llenos de lágrimas.

—Si estás viendo esto...

Se quedó en silencio.

Luego respiró profundamente.

—...significa que no pude hacerlo sola.

La Valentina del video miró hacia un lado.

—Hay una persona que sabe la verdad.

La grabación se cortó.

—¿Quién? —preguntó Valentina.

Mateo intentó abrir el siguiente archivo.

ARCHIVO 02 — DAÑADO

Luego otro.

ARCHIVO 03 — ELIMINADO

Otro.

ARCHIVO 04 — PROTEGIDO

Mateo intentó abrirlo.

Apareció una contraseña.

Valentina miró la pantalla.

—Prueba con mi nombre.

Nada.

—Mi fecha de nacimiento.

Nada.

—El incendio.

Nada.

Valentina pensó.

Entonces dijo:

—Prueba con Mateo.

Mateo la miró.

—¿Por qué?

—Porque en la grabación dijiste que yo quería olvidarte para salvarte.

Él escribió su nombre.

La pantalla se desbloqueó.

Valentina se quedó inmóvil.

—¿Cómo sabías la contraseña?

—No lo sabía.

El archivo comenzó a reproducirse.

Apareció una imagen de Valentina caminando por la misma calle de la fotografía.

La misma ropa.

La misma hora.

6:32 p. m.

Pero esta vez había algo más.

Su padre estaba detrás de ella.

Vivo.

Valentina se llevó una mano a la boca.

—Es él.

Mateo acercó la pantalla.

Su padre hablaba con alguien.

Una mujer.

Valentina no podía ver su rostro.

Entonces la mujer dijo:

—¿Ella ya recuerda?

Su padre respondió:

—Todavía no.

Valentina comenzó a temblar.

La mujer preguntó:

—¿Y Mateo?

—Él tampoco sabe toda la verdad.

Mateo se quedó completamente quieto.

—¿Qué...?

En el video, el padre de Valentina continuó:

—Si Valentina recuerda quién era realmente...

La grabación comenzó a distorsionarse.

—...todos estarán en peligro.

La pantalla se apagó.

Valentina miró a Mateo.

—¿Quién era yo realmente?

Él no respondió.

De repente, escucharon un ruido detrás de ellos.

Una puerta cerrándose.

¡PUM!

Todos se giraron.

La puerta principal acababa de cerrarse.

Mateo corrió hacia ella.

Estaba cerrada con llave.

—¿Quién está ahí? —gritó.

Nadie respondió.

Entonces el teléfono de Valentina vibró.

Un mensaje.

“No debiste abrir el archivo 04.”

Otro mensaje llegó inmediatamente.

“Ahora él sabe dónde estás.”

Valentina levantó la mirada.

—¿Quién?

El tercer mensaje apareció.

“Tu padre.”

Mateo palideció.

—Eso es imposible.

Valentina miró hacia la ventana.

Afuera, bajo la lluvia, había una figura.

Un hombre.

Parado al otro lado de la calle.

Observándolos.

Valentina dio un paso hacia el cristal.

—Papá...

La figura levantó lentamente la mano.

Y señaló directamente hacia Mateo.

Después desapareció entre la oscuridad.

Valentina corrió hacia la puerta.

—¡Espera!

Mateo la sujetó del brazo.

—¡No!

—¡Era él!

—¡Valentina, no sabemos si era él!

Ella se soltó.

—¡Pero yo lo vi!

Mateo se quedó frente a ella.

—Y eso es exactamente lo que quiere que creas quienquiera que esté detrás de todo esto.

Valentina respiraba rápidamente.

Entonces escucharon un sonido.

Provenía de la computadora.

La pantalla se había encendido otra vez.

Apareció una última grabación.

Sin imagen.

Solo audio.

Era la voz de Valentina.

Pero esta vez estaba llorando.

—Mateo... si estás escuchando esto, significa que él volvió.

Una pausa.

Después:

—Y si mi padre volvió...

La voz tembló.

—...entonces significa que la persona que creíamos muerta nunca fue mi padre.

La grabación terminó.

Valentina miró a Mateo.

—¿Entonces quién murió hace cinco años?

Mateo no pudo responder.

Porque detrás de ellos, en la oscuridad del pasillo, alguien susurró:

—Yo.

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𝑴𝒊𝒏𝒂𝒓𝒚ღ
Hermosa, gracias por actualizar ✨
Dani
/Smile//Smile//Smile/
𝑴𝒊𝒏𝒂𝒓𝒚ღ
Gracias hermosa, por actualizar ☺️✨
Warriorgame
¿Lo creyeron sin un cadáver? 🤔
Warriorgame
Todos le hablan así. Da la impresión de que ninguno de los 2 es confiable.
Warriorgame
Debería empezar por... ¿quien está dispuesto a contarle la verdad sobre lo que pasó esa noche?
Warriorgame
Actualmente hasta podría ser IA
Dani: gracias, yo tmb voy a leer tus trabajos ☺️
total 10 replies
Warriorgame
Pues desde la perspectiva de ella no lo parece.
laura123
/Shame//Shame//Shame//Shame/
mimi
me encanta ☺️
mimi
/Smile//Smile//Smile//Smile/
Dani
/Hey//Hey//Hey//Hey//Hey/
Mamc
.
Lucia
Ame este capítulo ☺️
Lupe
/Smile//Smile//Smile//Smile//Smile/
Amelia
Gracias por subir capítulos
Amelia
☺️☺️☺️☺️
𝑴𝒊𝒏𝒂𝒓𝒚ღ
Gracias por actualizar 🥰
miriam
/Smile//Smile//Smile//Smile//Smile//Smile//Smile//Smile//Smile//Smile/
miriam
excelente libro, me fascinó
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