NovelToon NovelToon
MI JEFE INVIDENTE

MI JEFE INVIDENTE

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Mafia / Romance entre patrón y sirvienta / Jefe en problemas / Romance / Reencuentro / Enfermizo / Completas
Popularitas:128.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Irwin Saudade

Bruno se niega a una vida impuesta por su padre y acaba cuidando a Nicolás, el hijo ciego de un mafioso. Lo que comienza como un castigo pronto se convierte en una encrucijada entre lealtad, deseo y un amor tan intenso como imposible, destinado a arder en secreto… y a consumirse en la tragedia.

NovelToon tiene autorización de Irwin Saudade para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

QUE CAMBIARÍA

El médico revisó con atención a Nicolás. Primero utilizó diferentes luces para analizar sus pupilas, luego ajustó una máquina de optometría y le hizo seguir puntos de colores. Observaba con profesionalismo, pero yo estaba demasiado pendiente de cada reacción de Nicolás, de cada parpadeo y gesto de incomodidad.

Cuando al fin terminó, tomamos asiento frente a su escritorio. El doctor hojeaba unos documentos mientras la luz del monitor iluminaba sus lentes. El ambiente se sentía expectante.

—Muy bien, Nicolás —comenzó con tono satisfecho—. Parece que la pre-cirugía ha hecho un gran trabajo. Hay avance en tus ojos.

—¡Qué bueno! —respondió él con un alivio tan sincero que me enterneció—. Sería una lástima que no estuviera funcionando el tratamiento. Me he perdido de tantas cosas a causa de no ver…

El doctor asintió, cruzando las manos sobre los papeles.

—La verdad sí sería una lástima —dijo con franqueza—. Pero me siento orgulloso de que lo que te recomendé esté funcionando en ti. ¿Cómo te has sentido estos días?

—Agotado —confesó Nicolás—. Es duro no poder valerme por mí mismo. Me gustaría recuperar mi vida, disfrutarla como antes.

Hubo un silencio breve, casi solemne. El médico lo rompió con una sonrisa amable.

—Bueno, lo importante es que vas mejorando. Y, por lo que veo, tu cuidador te trata bastante bien.

Dirigió su mirada hacia mí, y yo sentí la presión de aquel comentario atravesarme como una flecha.

—Es muy bueno conmigo —añadió Nicolás sin titubeos.

—Yo… hago lo que puedo —balbuceé, sintiendo cómo el rubor me subía al rostro.

El doctor, quizá demasiado confiado, soltó una broma que me descolocó.

—La verdad, pensé que eran novios. Los vi entrar tomados de la mano y… irradian algo especial, casi romántico.

Me quedé helado. La sangre me ardía en las mejillas. ¿De verdad había dicho eso? ¿Tan evidentes éramos en nuestro sentir?

Nicolás no pareció incómodo; al contrario, sonrió con una naturalidad que me dejó sin palabras.

—Si Bruno fuera mi novio, sería muy afortunado. Es bueno en muchos sentidos.

Sus palabras me atravesaron como electricidad. ¿Hablaba en serio? Nunca había imaginado escucharlo decir algo así, con esa voz firme, con esa franqueza.

Antes de que pudiera reaccionar, el doctor nos interrumpió.

—Bueno, eso ya lo decidirán ustedes más adelante. Ahora quiero darte una buena noticia.

Nicolás se enderezó en la silla, interesado.

—¿De qué se trata?

—Ya tengo la fecha de tu cirugía. Será el veintisiete de este mes.

—¿El veintisiete? —repitió, con una mezcla de duda y sorpresa.

—Así es. Ese día te operaré los ojos. Prometo que después de la recuperación no necesitarás usar lentes y podrás valerte por ti mismo. En una semana ya estarás mejor, aunque recomiendo unas dos o tres para la recuperación completa.

El comentario sonó gracioso viniendo de él: “¿Cómo lo ves?” preguntó, y Nicolás respondió con ironía:

—Pues, borroso.

El médico rió, pidiendo disculpas por el malentendido.

—Me refería a tu opinión. ¿Qué piensas de la cirugía?

—Confío en usted —respondió Nicolás con seguridad.

El médico asintió satisfecho.

—Mientras llega la fecha, tengo otra sorpresa.

Mi curiosidad se encendió. Lo vi abrir un cajón y sacar un estuche negro. Lo colocó en mis manos como si fuera un objeto frágil. Lo abrí con cuidado y la luz hizo brillar las micas nuevas. Un par de lentes, sobrios pero elegantes.

—Haz que se los pruebe, por favor —me indicó.

Me levanté con un nudo en el estómago. Tomé los anteojos, me incliné hacia Nicolás y, con dedos temblorosos, retiré sus gafas oscuras. El instante en que mis manos rozaron su rostro fue eterno: el calor de su piel, la suavidad de su cabello al apartarlo un poco… Luego coloqué con cuidado los nuevos lentes sobre su nariz.

Cuando abrió los ojos, algo cambió.

Su mirada chocó con la mía. No fue un roce casual, fue un contacto directo, nítido, penetrante. Me sostuvo con firmeza, como si estuviera viéndome de verdad por primera vez. Y yo… yo no supe qué hacer con esa intensidad.

Se puso de pie, tan cerca que nuestras respiraciones se mezclaron.

—Eres… muy bonito —susurró, y su voz tembló apenas, pero la sinceridad fue absoluta.

Mis mejillas ardieron. Un cosquilleo me recorrió el pecho. Nunca había esperado escucharlo decir algo así.

—¿Tú…? —quise responder, pero el médico interrumpió emocionado.

—¡Funcionó! Es un prototipo para definir la graduación exacta. ¿Sientes mareo? ¿Ves bien?

—¡Veo más que bien! —exclamó Nicolás, sin apartar los ojos de mí—. Ya extrañaba ver con claridad.

El doctor parecía satisfecho, pero Nicolás no le dio tiempo a seguir hablando.

—Nos vemos el veintisiete —dijo apresurado, y antes de que yo pudiera despedirme, me tomó de la mano y me arrastró fuera del consultorio.

Corría. Literalmente corría, y yo apenas podía seguirle el paso.

—¿Nicolás? ¿Qué pasa? —pregunté, casi sin aliento.

—Quiero llevarte abajo.

—¿Abajo? ¿Quieres ir al baño?

—No. Ya verás.

El elevador nos devoró en segundos. Esta vez, él tomó el control, presionando el botón con decisión. No era el hombre que dependía de mí, era alguien renovado, lleno de urgencia, de energía.

Cuando llegamos a la planta baja, me llevaba casi a rastras.

—¡Tranquilo! Vas a arrancarme el brazo.

—Lo siento… ya casi llegamos.

Atravesamos la recepción hasta llegar a la cafetería. Me indicó una mesa y me pidió que lo esperara. Se dirigió al mostrador con paso firme, seguro, como si nada pudiera detenerlo.

Tardó diez minutos. Cuando regresó, llevaba dos vasos en las manos y una sonrisa luminosa en el rostro. Con esos lentes nuevos, parecía otra persona: intelectual, atractivo, desbordando confianza.

—Espero que te guste —dijo, ofreciéndome uno.

—¡Gracias! —respondí, notando cómo mis dedos rozaban los suyos al tomar el vaso.

Lo observé mientras se sentaba frente a mí. Ese no era el Nicolás engreído que conocí al inicio. Era alguien distinto, casi tierno.

—Al contrario, yo siempre estaré en deuda contigo. Gracias por cuidarme.

Sonreí, dejando que notara cada detalle de mis labios al hacerlo. Acerqué el popote a la boca y bebí. El sabor dulce y espumoso me arrancó un gesto de placer.

—¡Está riquísimo!

Nicolás me observaba con fascinación.

—Por eso tenía prisa en bajar. Quería verte disfrutando de algo que anhelabas. Verte… me hace feliz.

Sus palabras me atravesaron de nuevo. ¿Yo lo hacía feliz?

—Ah… qué sorpresa que lo digas.

—Había olvidado lo hermoso que eres en persona. Más de lo que mi imaginación recordaba.

Me quedé helado.

—¿Cómo…? ¿Ya me habías visto antes?

Asintió lentamente.

—Claro que sí. Nos conocimos años atrás. ¿No lo recuerdas?

Sentí un vacío en la mente. Negué con la cabeza, nervioso, y volví a beber para escapar de su mirada.

—Te haré recordar —dijo de pronto, levantándose con brusquedad. Ni siquiera tocó su bebida. Caminó decidido hacia la salida, y cuando notó que yo seguía sentado, me hizo señas para que lo siguiera.

Confundido, tomé ambos vasos y lo alcancé.

—¿A dónde vamos?

—A recordarte quién soy. Pero antes… te llevaré a comer. Ernesto ya nos espera.

Vi la camioneta afuera, con Ernesto al volante. Nicolás sonreía, y sus lentes brillaban bajo la luz de la tarde.

Era como si le hubieran dado superpoderes. Y, de algún modo, sentí que yo estaba a punto de descubrir un secreto que cambiaría todo entre nosotros.

1
Claudia López Alfonso
así que sí se conocían🤔por qué Bruno no lo recuerda
Claudia López Alfonso
🥰me gusta esta pareja muchísimo 💑
Wang Chao
Mira donde vives le decía JAJAJAJJAJAJAJAA me meo, si no ve JAJAJAJJA
Wang Chao
no sería, "primera impresión" 🤔🤔🤔
Claudia López Alfonso
🥰si parece que Nicolás ya lo conocía de antes. A alguien más le da mala espina el nuevo chófer 🤔no sé no me acaba de convencer
Claudia López Alfonso
ya andan pensando en faltarse el respeto🤭🤣🤣
Claudia López Alfonso
🤭pues esta historia promete señoras🥰
Tere Jimenez
muy bonito final gracias por compartir
Tere Jimenez
gracias por compartir tu historia muy hermosa me hubiera gustado que eliminar al padre pero muy bonito felicidades deseo tengas muchos éxitos más gracias
Tere Jimenez
que hermoso capitulo
Tere Jimenez
que lo reconoce el padre
Tere Jimenez
que paso
Tere Jimenez
que hermoso
Tere Jimenez
muy bueno el capítulo
Tere Jimenez
así es no ve pero si toca
Tere Jimenez
muy interesante el capítulo
Tere Jimenez
muy interesante el principio gracias por compartir tu novela
Ximena Cardona
siii termino bien aunque me hubiera gustado que mostrarán el papá de Bruno ya preso por intentó dé omicidio
Ximena Cardona
a mí también me a gustado mucho almenos está como completa no como otras que sólo es por algunos capítulos y lla
Massiel Aguirre
Excelente Bendiciones
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play