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Estoy De Vuelta

Estoy De Vuelta

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Traiciones y engaños / Reencarnación
Popularitas:992
Nilai: 5
nombre de autor: Isa Yguaro

El mundo de Julián se desplomó el mismo día en que descubrió que la lealtad tiene un precio. Lo tenía todo: un imperio financiero en ascenso, la admiración de la alta sociedad y el amor de la mujer con la que planeaba pasar el resto de sus días. Pero la ambición ciega de su mejor amigo destruyó cada uno de sus logros en cuestión de meses. Traicionado, despojado de su fortuna y abandonado por su prometida.
Su final no tuvo ni un ápice de gloria. Murió solo, tirado en un callejón frío, ahogado con un mendrugo de pan duro mientras hurgaba entre los desperdicios para sobrevivir un día más. Pero la muerte no fue el final; fue la grieta que reescribió su destino.

Al abrir los ojos de golpe, el olor a basura y el dolor en la garganta desaparecieron. Frente a él, el reflejo del espejo de su antiguo pent-house le devolvió la mirada. Estaba tres años atrás, intacto. haría que cada traidor pagara el precio exacto de su ambición.

NovelToon tiene autorización de Isa Yguaro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: El vals de las mentiras

El eco del escándalo desatado en la rueda de prensa aún resonaba con fuerza en todos los rincones de la metrópoli. Las pantallas gigantes del distrito financiero proyectaban en bucle las imágenes de la denuncia penal contra Marcos Sterling y la familia Loredan, intercaladas con la contundente declaración de Julián Rossi cancelando su compromiso. Sin embargo, en los salones de la alta sociedad, la aristocracia corporativa se negaba a dejar caer el telón sin dar batalla.

Apenas veinticuatro horas después del desastre, el exclusivo Club Filarmónico albergaba una gala benéfica que originalmente estaba destinada a ser la antesala del enlace matrimonial entre Julián e Isabella. Pese al caos legal que se les venía encima, la familia Loredan decidió no cancelar su asistencia, jugando su última carta: victimizarse ante la élite social para intentar salvar lo que quedaba de su reputación.

Isabella Loredan ingresó al salón principal luciendo un vestido de noche negro, sobrio y elegante, diseñado minuciosamente para proyectar la imagen de una mujer abatida pero digna, traicionada en el altar por las «excentricidades» de su prometido. A su lado, su madre saludaba con sonrisas ensayadas a los invitados, esparciendo rumores venenosos en voz baja sobre la presunta inestabilidad mental de Julián y la manipulación de «cierta puestera de barrio».

—Es una tragedia, de verdad —susurraba doña Beatriz Loredan, ajustándose un collar de perlas mientras sostenía una copa de champán—. Julián ha colapsado por el estrés del trabajo. Confundir la caridad con el afecto y llevar a esa clase de gente a las portadas de los diarios solo demuestra que necesita ayuda profesional. Mi pobre Isabella es la víctima de toda esta locura.

Isabella mantenía la mirada baja, ensayando un leve temblor en los labios cada vez que los flashes de los fotógrafos de sociedad la enfocaban.

Sabía que la prensa estaba devorando la narrativa de la «prometida abandonada», y pretendía usar esa simpatía pública para presionar al consejo de administración de la empresa y frenar la incautación de bienes que amenazaba a su familia.

Lo que ni Isabella ni su madre esperaban era que la puerta principal del salón se abriera de par en par a mitad de la velada.

Un murmullo helado recorrió la estancia. Julián Rossi ingresó al recinto vistiendo un esmoquin impecable. Su presencia, erguida, imponente y desprovista de cualquier atisbo de arrepentimiento o inestabilidad, congeló los murmullos de los presentes. Caminó con paso firme entre las mesas de manteles largos, saludando con leves inclinaciones de cabeza a los socios inversionistas que miraban la escena con estupefacción.

Isabella apretó el cristal de su copa hasta que las falanges se le pusieron blancas. Rápidamente, compuso el rostro, fingiendo una vulnerabilidad conmovedora, y caminó al encuentro de Julián justo enfrente del área de prensa.

—Julián... —murmuró ella con la voz entrecortada, lo suficientemente alto para que los reporteros cercanos escucharan—. No puedo creer que te atrevas a presentarte aquí después del daño que le has hecho a mi familia, después de exponerme al escarnio público por... por esa mujer.

Julián se detuvo a un metro de ella. Una sonrisa serena y helada se dibujó en sus labios.

—No vine a hacer un espectáculo, Isabella —respondió él con voz grave y pausada, manteniendo una cortesía impecable que desarmaba cualquier intento de confrontación—. Vine a responder personalmente las dudas de los accionistas y a asegurarme de que la junta directiva reciba la documentación completa sobre las facturas clonadas.

—¡Eres un desalmado! —siseó ella, acercándose un paso más y bajando la voz a un tono venenoso que solo él podía escuchar—. Crees que ganaste, pero esta gente pertenece a mi mundo. Nadie va a respetar a un presidente que cambia a una Loredan por una sirvienta de comal. Vas a ser el hazmerreír de la bolsa de valores.

Julián la miró a los ojos sin un solo parpadeo. En su mente, la imagen de la falsedad de Isabella bailando en salones de cristal contrastaba de manera abismal con la sonrisa genuina y la calidez de Jimena bajo la lona azul. La distancia entre ambos mundos era irrecuperable.

—El respeto no se mide por la seda del vestido, Isabella, sino por la limpieza de las manos —sentenció Julián con un sarcasmo tan fino como mortífero—. Y me temo que las tuyas y las de Marcos están demasiado sucias para este salón. Disfruta de la fiesta; será la última a la que asistas en mucho tiempo.

Sin darle tiempo a replicar, Julián giró sobre sus talones y caminó hacia el grupo de consejeros principales de la firma, dejándola plantada en medio de la pista de baile. Las cámaras captaron cada segundo de la humillación, inmortalizando la cara de rabia e impotencia de la socialité.

Dos horas más tarde, el reloj marcaba las diez de la noche cuando el sedán negro de Julián dejó atrás las luces del club aristocrático y se adentró en el corazón del centro histórico.

Se quitó la pajarita del esmoquin, se desabotonó el cuello de la camisa y dejó que el aire fresco de la noche le limpiara los pulmones del perfume pesado y las mentiras de la alta sociedad.

Al dar la vuelta en la esquina habitual, el foco incandescente de "La Sazón de Jimena" brillaba como un faro en la penumbra de la acera. A pesar de la hora, Jimena se encontraba limpiando con energía la barra de acero inoxidable, tarareando una canción popular mientras guardaba las salseras.

Julián bajó del vehículo y caminó a paso rápido hacia el puesto. Al verlo llegar vestido de esmoquin pero con el cabello ligeramente despeinado y la mirada llena de alivio, Jimena soltó una carcajada fresca que resonó en la calle vacía.

—¡Mira nada más! —exclamó ella, apoyando las manos en la cintura—. Llegó el príncipe de la noche. ¿A poco vienes de un baile de disfraces, Don Dinero?

Julián se detuvo frente a la barra, la contempló durante un largo segundo y dejó escapar una exhalación profunda, sintiendo cómo toda la tensión de la gala benéfica se disolvía al instante.

—Vengo del baile de las mentiras, Jimena —dijo él, sonriendo con una sinceridad transparente—. Y me urdía regresar a la realidad.

Jimena negó con la cabeza con ternura, sirviéndole un vaso grande de agua fresca de horchata sin que él se lo pidiera.

—Pues bienvenido a la realidad, trajeado. Aquí no hay alfombra roja, pero me quedaron dos gorditas de chicharrón esperándote.

Julián tomó el vaso, bebió un largo trago y la miró a los ojos. En medio del silencio de la noche y el aroma reconfortante de la cocina, comprendió que mientras sus enemigos se ahogaban en su propio vals de falsedades, su verdadero lugar en el mundo estaba exactamente allí, al lado de la única mujer que le había enseñado el valor de la verdad.

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Maria Cristina Roldan Rodam
aparenta ser muy interesante
Isa Yguaro: Espero que sea de su agrado. Si tiene alguna sugerencia, la recibiré con gusto.
total 1 replies
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