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Lazos De Sangre: La Hermana Sustituta

Lazos De Sangre: La Hermana Sustituta

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / CEO / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:150.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Elena e Isabella son dos gemelas separadas al nacer por la ambición y la maldad. Mientras Elena crece en la pobreza, entregando su vida al trabajo para costear el costoso tratamiento médico de su madre, Isabella vive en una jaula de oro, obligada por su poderosa familia a casarse con Alexander Volkov. Él es un heredero implacable, un CEO cuya frialdad y falta de sentimientos son leyenda en el mundo de los negocios. Un encuentro inesperado pondrá a prueba sus destinos cuando Elena deba ocupar el lugar de su hermana en un juego de identidades peligroso. ¿Serán capaces de salir de este enredo? ¿El CEO será tan implacable como dicen?

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XVI La sospecha

Punto de vista de Alexander

El sol de la mañana comenzó a filtrarse por las pesadas cortinas de la suite, golpeándome directamente en los ojos. Me desperté con una rigidez dolorosa en el cuello; pasar la noche de bodas en un sillón individual de cuero no era precisamente el plan que un Volkov tendría en mente.

Me incorporé con un gruñido, frotándome la nuca, y entonces la vi.

Isabella estaba profundamente dormida en la inmensa cama matrimonial. Se había envuelto en el edredón de tal manera que parecía querer desaparecer dentro de él. Su cabello castaño estaba esparcido sobre la almohada y su rostro, libre del maquillaje altivo del día anterior, se veía extrañamente joven. Casi infantil.

Me quedé observándola en silencio. Ya no estaba la mujer sarcástica que me lanzaba dardos con la mirada en la recepción, ni la "zorra" de la que Claudia me había advertido. Allí, bajo la luz suave del amanecer, solo había una figura frágil que respiraba de manera acompasada, aunque con rastros de las lágrimas de anoche aún marcados en sus mejillas.

Sentí una punzada extraña en el pecho, algo que se parecía peligrosamente a la culpa.

"¿Tanto asco te doy?", me había preguntado yo mismo anoche. Recordé el terror puro en sus ojos cuando la tomé por la fuerza de mi rabia. Alexander Volkov nunca había tenido que forzar a una mujer; siempre habían caído a mis pies por mi apellido, mi dinero o mi apariencia. Pero con ella, lo que buscaba no era placer, era castigo. Quería castigarla por ser quien era, por el contrato, por la humillación de mi abuelo.

Sin embargo, verla así, tan indefensa, me hizo cuestionar todo lo que creía saber. La Isabella de los tabloides habría aprovechado la situación para seducirme y asegurar su posición, o me habría abofeteado con una sonrisa burlona. Esta mujer, en cambio, se había roto en mis brazos.

Me levanté del sillón con cuidado de no hacer ruido. Me acerqué a la cama, impulsado por una curiosidad que no podía controlar. Me detuve a un paso de ella y noté algo: en su cuello, justo debajo de la línea de la mandíbula, había una pequeña marca que no recordaba haber visto en las fotos de alta resolución de la prensa. Era una pequeña mancha de nacimiento, casi imperceptible.

Algo en mi corazón se agitó. Un instinto protector, enterrado bajo años de cinismo, intentó salir a la superficie. Me reprendí de inmediato. Es una Castillo, Alexander. No lo olvides. Están hechos de mentiras y ambición.

Pero al ver un mechón de cabello tapándole la cara, mi mano se movió por instinto propio. Antes de que pudiera detenerme, aparté el mechón con infinita delicadeza. Su piel estaba caliente y era más suave de lo que cualquier seda podría imitar.

Ella se movió levemente en sueños, soltando un suspiro que sonó como un ruego, y yo retrocedí como si me hubiera quemado. No podía permitirme sentir esto. Si bajaba la guardia, ella me destruiría como su padre estaba destruyendo el legado de los Castillo.

Me dirigí al ventanal y miré el mar, apretando los dientes. El desayuno llegaría en media hora y la farsa debía continuar. Tenía que volver a ser el esposo frío y distante, pero la imagen de su fragilidad al despertar se había quedado grabada en mi mente, como una grieta en un cristal que, tarde o temprano, terminaría por romperse.

De pronto, escuché que empezaba a murmurar algo. Desde mi posición no podía distinguir sus palabras, así que me acerqué de nuevo para escuchar mejor. Susurros entrecortados escapaban de sus labios, cargados de una angustia que me heló la sangre.

—Isabella... Elena... ya déjenme en paz... ya no más, ya no más... —su voz subió de tono, volviéndose un lamento desesperado—. ¡Mamá! Lo hago por ti... no, por favor, no me toques...

Con ese último grito, abrió los ojos de golpe, sobresaltada. Su mirada tardó unos segundos en enfocarse, y cuando me vio allí, de pie junto a ella, el pánico la desbordó.

—¿Qué haces? ¡Aléjate! —gritó, aferrándose a las sábanas con nudillos blancos mientras retrocedía hasta chocar con el cabecero de la cama.

—Tranquila —dije, tratando de suavizar mi tono, aunque mi propia confusión me ponía tenso—. Tenías una pesadilla y solo me acerqué para asegurarme de que estuvieras bien.

—¡Aléjate! No me lastimes... —sus ojos estaban dilatados, llenos de un miedo que no parecía fingido.

Algo no andaba bien. Definitivamente, esta no era la Isabella que yo conocía. La verdadera Isabella me habría insultado o se habría burlado de mi preocupación; esta mujer me miraba como si yo fuera su verdugo.

—No te voy a hacer daño, solo quiero saber si estás bien —insistí, dando un paso más.

Noté que sus mejillas estaban demasiado encendidas. Estaba seguro de que tenía fiebre, pero su rechazo era absoluto. No tuve más opción que acercarme en contra de su voluntad para comprobarlo.

—¡No me toques! ¡Déjame! —su voz se quebró en un sollozo—. Déjame... eres un monstruo.

Sus palabras no me hirieron; sabía perfectamente lo que la gente pensaba de mí. Pero lo que importaba en ese momento era que su cuerpo temblaba sin control y el calor que desprendía era alarmante. La mujer que ayer me desafiaba con la mirada, hoy se deshacía frente a mí, llamándome por nombres que no eran el suyo y rogando por una piedad que yo, hasta anoche, no estaba seguro de poseer.

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Andre♡
excelente
Alondra G
/Blush//Frown//Frown//Frown//Frown/
Gloribel Torres
Simplemente hermosa, fascinante, perfecta. Muchas felicidades. Me fascinó 💯.
Juani Juni
muy bonita historia muchas felicidades 😍😍😍😍
Eugenia Luna Gonzalez
excelente novela te felicito 👍👏🙋🏻‍♀️
Lucy alejo
felicidades a la autora una historia bellísima la recomiendo 🌹🌹🌹
Lucy alejo
una novela hermosa y adictiva que no pude dejar de leer hasta que lo termine muchas gracias
Lucy alejo
no manches no merecía morir Isabella, al final se arrepintió y merecía una segunda oportunidad
Lucy alejo
me encanta me encanta!! y el abuelo también 😘
Lucy alejo
será muerta de hambre pero no es una arrastrada sin dignidad!
Lucy alejo
👏🏻👊🏻👌🏻
Lucy alejo
la que no eres nada eres tú zorra !
Adriana Sanchez
Autora me encantó la novela, y más porque adoro y amo las historias cortas, para mi son lo mejor, se disfrutan más porque no cualquiera escribe sin wue llegue a faltar algo por ser corta 👏👏👏👍👍👍🥰💯💯💯💯💯💯 me parece increíble gracias.
Lucy alejo
esta rebuena su novela autora
Lucy alejo
que decepción con Alexander, ya no te quiero!! sácate a la chingada ,!!
Adriana Sanchez
No me pare io justo que Isabella no tuviera otra oportunidad, al final entendió y quiso a su hermana, ellas no tuvieron la culpa de nada, Armando mantuvo hasta que pudo a Isabella, creo que pudo llegar a ser feliz, pudo llegar a conocer la humildad y su padre la mato, salvo la vida de Elena su hermana, p3ro y el fideicomiso que era para ellas, el abogado se lo dio a él 🤔🤔 y Miranda la madre biológica 🤔🤔 a caso también la mato Armando o que, porque todo giro sobre Armando e Isabella🤔🤔 ella no sabía nada de Elena, de lo que hizo Armando, entonces porque no se habla de ella 🤔🤔🤔
Lucy alejo
cuéntale la verdad es tu oportunidad!
Lucy alejo
mantén tu promesa Alex protege a tu mujer como todo un hombre 😍🥰😍🥰
Adriana Sanchez
Pero que paso con el fideicomiso, que paso con Miranda qué nunca supo de su otra hija, ella no era culpable de eso 🤔🤔 y se supone que iban a dar a c9nocer a Elena como la otra hija de los Castillo 🤔🤔
Lucy alejo
verdad a medias ojalá Alex la siga protegiendo cuando se entere de la verdad
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