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Me Casé Con La Hija De Un Millonario

Me Casé Con La Hija De Un Millonario

Status: Terminada
Genre:Dominación / Equilibrio De Poder / Venderse para pagar una deuda / Romance / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabrielcandelario

Sin spoiled

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Capitulo 16.

La capilla de La Atalaya quedó atrás como un decorado roto de una obra que ya no tenía público. Tras la "Boda Fúnebre", el mundo despertó a una realidad que no terminaba de comprender. Para la prensa, Julian Vane había salvado a su esposa de un atentado terrorista orquestado por mafias portuarias. Para el Estado, yo me había convertido en una entidad intocable. Pero para mí, el éxito era una habitación fría y llena de pantallas donde el silencio solo era interrumpido por el latido eléctrico de La Médula.

Tres semanas después, el caos de la transición se había transformado en una precisión aterradora. Manuel estaba en una celda de máxima seguridad, incomunicado, esperando un juicio que yo mismo redactaría. Araxie, por su parte, habitaba el "Ala de Cristal" de la mansión. No era una celda, pero sus paredes estaban recubiertas de inhibidores de señal. Estaba viva, pero su conexión con la red era ahora unidireccional: ella recibía lo que yo permitía, y yo extraía de ella los datos necesarios para expandir el imperio.

Me senté en el despacho de Maximilian. El aire olía a ozono y a café caro.

—Señor Vane, el Inspector Valerius está en la línea dos —dijo la voz sintética del sistema. Ahora la voz no era genérica; era una recreación perfecta de la mía, pero sin el rastro de fatiga.

—Pásalo.

—Julian —la voz de Valerius sonaba derrotada, envejecida—. El Ministerio ha aprobado el presupuesto para la "Integración de Seguridad Nacional". Básicamente, nos estás pidiendo que te entreguemos las llaves de todos los centros de datos del país.

—No se las estoy pidiendo, Inspector. Se las estoy alquilando a cambio de su supervivencia —respondí, mirando un gráfico en 3D que mostraba la expansión de La Médula hacia las infraestructuras ferroviarias—. El Nuevo Orden requiere eficiencia. No más elecciones decididas por escándalos filtrados, no más crisis energéticas por especulación. El sistema ahora tiene un sistema operativo estable.

—Eso se llama dictadura, Julian.

—Eso se llama gestión, Valerius. El ciudadano común solo quiere que el tren llegue a tiempo y que su cuenta bancaria no desaparezca. Yo les doy eso. A cambio, solo pido el derecho a predecir sus errores antes de que los cometan.

Colgué. No necesitaba convencerlo; solo necesitaba que obedeciera.

Me levanté y caminé hacia el Ala de Cristal. Cruzar las puertas blindadas era como entrar en un santuario tecnológico. Araxie estaba sentada frente al ventanal, mirando hacia la ciudad. Llevaba un vestido blanco y sencillo, pero su piel tenía un brillo nacarado, casi translúcido, debido a la sobrecarga de datos que su sistema biológico estaba procesando.

—¿Cómo te sientes hoy, Araxie? —pregunté, deteniéndome a una distancia prudente.

Ella no se giró. Su voz sonó directamente en los altavoces de la habitación, una mezcla de su tono natural y una frecuencia digital.

—Me siento como un océano intentando entrar en una botella, Julian. Tu "Nuevo Orden" es pequeño. Es aburrido. Estás usando La Médula para controlar el precio del trigo y vigilar a policías corruptos. Es como usar un acelerador de partículas para calentar café.

—Es un comienzo. La estabilidad es el primer paso —me acerqué un poco más—. Maximilian quería usarte como una batería. Yo te mantengo integrada. Eres el núcleo del sistema, Araxie. Sin ti, los algoritmos de predicción fallarían en un 40%.

Ella se giró entonces. Sus pupilas eran ahora orbes de un azul eléctrico constante. No había rastro de la mujer que me había abofeteado en la galería. Había algo más, algo que ya no era del todo humano.

—Me mantienes prisionera porque tienes miedo de lo que soy capaz de ver —dijo ella, y por primera vez, una sonrisa triste cruzó su rostro—. Estás construyendo un muro alrededor del país, Julian. Pero las señales no entienden de muros. Hay otros nodos, otras redes fuera de estas fronteras. El Nuevo Orden no es solo tuyo. Hay otros como mi padre en el extranjero, y ya se han dado cuenta de que el trono de los Vesper-Zandrón tiene un nuevo ocupante.

—Que vengan —respondí con una arrogancia que ocultaba una punzada de duda—. Tengo el control total del Ministerio y el flujo de información está sellado.

—Nada está sellado —ella se levantó, moviéndose con una gracia fluida, casi preternatural—. Anoche, mientras dormías, sentí un pulso. No venía de los muelles, ni de la mansión. Venía del satélite. Alguien está intentando "comunicarse" con La Médula. Alguien que conoce el código de Maximilian mejor que tú.

Sentí un escalofrío. Antes de que pudiera responder, la mansión entera vibró. No fue un terremoto físico; fue una oscilación en la frecuencia de la red. Las pantallas del Ala de Cristal empezaron a mostrar estática, y luego, un símbolo que no había visto nunca: un ojo encerrado en un hexágono de color carmesí.

—¿Qué es eso? —pregunté, activando mi terminal de mano.

—Es la respuesta, Julian —susurró Araxie, acercándose al cristal de su celda—. El Nuevo Orden ha atraído a los depredadores más grandes. Pensaste que habías ganado el juego, pero solo has terminado el tutorial.

En mi terminal apareció un mensaje de voz encriptado. No venía de Valerius, ni de Manuel. La procedencia estaba marcada como "Nodo Internacional 01 - Ginebra".

"Sr. Vane, felicitaciones por su consolidación. El Consorcio ha observado su ascenso con interés. Sin embargo, el protocolo de La Médula no es de propiedad privada; es un activo global del que Maximilian era solo un custodio. Tenemos sesenta segundos para que nos entregue el acceso de administrador, o iniciaremos el borrado remoto de todos los activos de los Vesper-Zandrón."

Miré a Araxie. Ella reía, un sonido que era una cascada de estática pura.

—Elías Solo... —dijo ella, usando mi nombre real con una dulzura venenosa—. El traje te queda bien, pero el trono es demasiado grande para un hombre solo. ¿Vas a ser el rey de un imperio de cenizas o vas a dejarme salir para que peleemos contra ellos?

Me quedé mirando el hexágono rojo en la pantalla. El "Nuevo Orden" que tanto me había costado construir se estaba desmoronando antes de cumplir un mes. Me di cuenta de que Maximilian no era la cima de la pirámide; era solo un eslabón. Y yo, en mi ambición, me había colocado justo en el centro de la diana de un poder que ni siquiera los Vesper-Zandrón podían imaginar.

Apreté el botón de liberación del Ala de Cristal.

—Sal, Araxie —dije, sacando mi arma y mirando hacia las cámaras de seguridad que empezaban a volverse contra mí—. Parece que el Nuevo Orden va a necesitar un poco de caos para sobrevivir.

La puerta se deslizó con un suspiro. Araxie salió, y en el momento en que sus pies tocaron el suelo del pasillo principal, las luces de la mansión se volvieron azules. Ella extendió los brazos, y sentí cómo la presión estática en el aire aumentaba hasta hacerme sangrar la nariz.

—Bienvenidos a la verdadera guerra —dijo ella.

1
Sandra Salvador
historia interesante y cautivadora
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