En una sociedad donde el apellido lo es todo, Zaira Moretti no es nadie. Es la chica que limpia desastres, la que suma centavos para las medicinas de su madre y la que esconde su talento tras pinceles gastados. Alaric Vanguard, por el contrario, es el dueño del tiempo y el orden.
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Capítulo 13: El veneno de la duda
^^^Zaira^^^
El mundo ha decidido darme una bofetada de realidad de las que te dejan la cara roja. Me levanté antes de que el sol asomara, pero no por mi voluntad. Mi estómago se revolvió con una violencia que me obligó a correr hacia el baño, cayendo de rodillas frente al mármol frío.
—¡Maldita sea! —gemí, limpiándome la boca con agua fría—. Esto tiene que ser el estrés. O la culpa, que ya me está saliendo por los poros.
Pero mientras me miraba en el espejo, pálida y con las manos temblando, una cuenta matemática empezó a martillarme el cerebro. La noche en el club... y luego la noche de la tormenta en el despacho de Alaric. Mis ciclos siempre han sido un desastre por el estrés de los trabajos, pero esto... esto se sentía diferente. Un escalofrío me recorrió la espalda.
"No puede ser. No ahora que Alaric me mira como si fuera un virus que quiere borrar de su sistema".
Salí del baño y me encontré con él en el pasillo. Llevaba su ropa de gimnasia y esa expresión de juez implacable que no se le quitaba ni para dormir.
—Te ves fatal, Zaira —dijo él, deteniéndose a un metro de mí. Su voz no tenía rastro de preocupación, solo una ironía cortante—. ¿Estás practicando para la fiesta de compromiso? Ese tono pálido te da un toque muy dramático. Muy embarazada.
—No estoy practicando nada, Alaric —le espeté, aunque me costaba mantenerme en pie—. Me siento mal de verdad.
Alaric soltó una risa seca, un sonido que me dolió más que cualquier insulto.
—Qué oportuno. Justo cuando la fiesta se acerca y yo empiezo a hacer preguntas difíciles, aparecen los síntomas. Eres una actriz increíble, de verdad. Casi lamento tener que terminar con este teatro tarde o temprano.
^^^Omnisciente^^^
Alaric la observó con un desprecio que ocultaba un dolor profundo. Verla así, fingiendo una debilidad que él sabía era falsa después de lo que escuchó en el muelle, lo hacía sentir como un idiota. En su mente, Zaira estaba doblando la apuesta: como él ya no le creía sus palabras, ahora pretendía que su cuerpo hablara por ella.
—No te molestes, Zaira —continuó Alaric, acercándose hasta que su aliento rozó su frente—. Ya no compro tus funciones matutinas. Si te sientes mal, tómate una aspirina y prepárate. Hoy vienen los modistos para el vestido de la gala. Intenta no vomitar sobre la seda, sería un desperdicio de dinero.
Él pasó de largo, dejándola sola. No quería que sus ojos oscuros volvieran a confundirlo. En su lógica, ella era una maestra de la manipulación.
^^^Zaira^^^
Durante todo el día, el malestar no se fue. Cada vez que olía la comida de la cocina, sentía que el mundo giraba. Pero lo peor no era el asco, era el miedo. ¿Y si ahora sí era verdad? ¿Y si el destino me estaba castigando dándome lo que usé para mentir, justo cuando el hombre que quiero —porque sí, maldita sea, lo quiero— me odia más que nunca?
En la tarde, los modistos intentaron ajustarme el vestido para la fiesta.
—Señorita Moretti, por favor, quédese quieta —pidió el sastre francés de Lady Margaret.
—Lo siento, es que... —sentí un sudor frío. La habitación empezó a dar vueltas.
—¿Zaira? —la voz de la abuela Margaret sonó preocupada desde el sofá—. Estás blanca como el papel.
—Estoy bien, abuela, solo... —No pude terminar. Mis piernas cedieron y lo último que escuché fue el grito de la abuela antes de que la oscuridad me tragara.
^^^Omnisciente^^^
Alaric entró en la habitación de Zaira tras ser llamado de urgencia por su abuela. La vio tendida en la cama, todavía pálida. El médico de la familia acababa de salir tras revisarla superficialmente.
—¿Qué tiene? —preguntó Alaric, manteniendo su tono neutral, aunque sus manos estaban apretadas en los bolsillos.
—Agotamiento, Alaric. Y síntomas claros de su estado —respondió Margaret, mirándolo con severidad—. Deberías ser más considerado. Está cargando con tu hijo.
Alaric esperó a que su abuela saliera para acercarse a la cama. Zaira abrió los ojos, mirándolo con una vulnerabilidad que lo hizo vacilar.
—¿Contenta? —susurró él, sentándose en el borde de la cama—. Has logrado que toda la casa esté a tus pies otra vez. ¿Hasta dónde vas a llevar esto, Zaira? ¿Vas a fingir un desmayo en medio de la fiesta también?
Zaira lo miró, y por primera vez, no hubo una rabieta ni un insulto. Solo una lágrima silenciosa que rodó por su mejilla.
—Tengo miedo, Alaric —susurró ella, con la voz rota—. Tengo mucho miedo de que esta vez...
Alaric se quedó helado. La frase era ambigua, cargada de una verdad que él no quería procesar. Por un segundo, quiso creerle. Quiso tomarle la mano y decirle que todo estaría bien. Pero el recuerdo del muelle, de Mateo y del test falso que ella buscó al principio, se alzó como un muro de acero.
—Buen intento —dijo él, levantándose con frialdad—. Pero guarda esas lágrimas para la prensa. La fiesta es en tres días. Asegúrate de estar recuperada para entonces. No aceptaré más escenas, Zaira.
Salió de la habitación sin mirar atrás, mientras Zaira se acurrucaba en la cama, tocándose el vientre con dedos temblorosos, preguntándose si el mayor milagro de su vida se convertiría en su mayor condena.
Hasta a mi me. Dio pena ajena
Que lindo honrar ese b.b no nacido y al fin poder construir una familia feliz
👏👏👏👏
Bendiciones autora
GRACIAS 🙏🙏
Gracias nuevamente
Gracias por regalarnosla
Chevere que se dieron el tiempo para sanar y perdonar para poder estar juntos
Aunque yo creo que ahora sí se embarazo, pobre Zaira lleva el peso de la responsabilidad sola y la a llevado a tal punto
Bendiciones 🙏🙏🙏🙏
Virgen del agarradero, asegurala a ella primero 🙏🙏🙏🙏
Excelente capítulo autora, gracias
En mí, una seguidora mas
Saludos y bendiciones 🙏🙏🙏🙏