Enamorada de su mejor amigo y harta de tener que verlo con otra la lleva a querer olvidarlo; esto la lleva a tener un amor a primer beso, un beso que llevara a malentendidos donde solo ellos conocen la verdad. Secretos que pueden destruir a parejas poco unidas y sin confianza, ¿ellos serán una de esas parejas?
Ela es fría pero el lo es más? Quizás parecen ser iguales a primera vista pero todo es una mentira.
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Disculpa
-¿Cómo? —dice volviendo a la realidad.
-Él es la razón de mis mejillas rojas de hace un momento, no sé nada de él y no me interesa, no cruzamos más que unas palabras y eso es todo —digo ligeramente molesta.
-De acuerdo, decido creerte pero algo me ocultas —continua avanzando y no puedo evitar pensar que estará muy molesto conmigo.
Las luces se apagan y salgo corriendo a mi lugar para presenciar el espectáculo. Hay un silencio enorme sin mencionar que todo está completamente oscuro y cocho con alguien del público que casualmente está sentado en mi lugar, conté los lugares y sé que no me he equivocado. ¿Qué hago?
-Hay un lugar a mi lado, seguro es el tuyo –dice una voz relajada. Sigo adelante y don cuenta que es cierto, supongo que conté mal.
Se comienzan a escuchar los pasos de los bailarines tal como si fuera un ejército. La pista comienza tan de repente que no puedo evitar brincar de susto. Mantengo los ojos cerrados hasta que por fin escucho los aplausos.
-¿Acaso no me debes una disculpa? –Escucho hablar al hombre a mi lado por lo que supongo que le reclama a su pareja o alguien así por el estilo- te hablo a ti, señorita.- Esta vez su voz suena más seria. Me vuelvo con la intención de levantarme e irme finalmente antes de que el cansancio se apodere de mí y me quede dormida en la silla. Pero me doy cuenta que el hombre ahora me sujeta de la muñeca.
-¿Le puedo ayudar en algo? –digo totalmente atónita.
-Encima de que no te piensas disculpar. ¿Te haces la loca?
-¿Por qué razón debería disculparme con usted?
-No lo puedo creer –dice casi en un susurro pero como me vi obligada a desarrollar mi oído, pude escucharlo claramente.
-Pues si me aclara la razón, podría saber de qué se me acusa ¿no cree? Eso es lo correcto.
-El hombre al que besaste junto a los baños y luego me pisaste con tu tacón hace un momento. ¿No piensas disculparte?
¡Carajo! no creí volver a encontrarlo ni mucho menos que me reconociera.
-Bueno… me disculpo por pisarle con mi hermoso tacón y hacerlo sufrir por esa molestia pero por lo primero, debería ser yo quien reciba esa disculpa así que si me permite debo salir ya que me esperan –digo señalando a Liam, quien está esperándome justo al final de la fila. Como no dice o hace algo, me limito a seguir mi camino.
-¿Ese hombre la estaba molestando? –puedo sentir cierta molestia en su voz.
-No es algo que no pueda manejar, tranquilo.
-Puedo ocuparme si lo desea.
-No, solo déjalo y llévame a mi departamento.
Suena la alarma fuertemente por lo que me levanto asustada. Preparo el desayuno tranquilamente, abro una ventana para dejar entrar la luz a la sala y adaptarme por completo poco a poco. Entro a la ducha y siento que vuelvo a la vida. Me pongo la pijama quirúrgica y rápidamente me peino, rizo mis pestañas y pongo un poco de rímel; cuando llego a mis labios para ponerme el gloss, viene a mi mente esa sensación del chico besándome… aparto ese recuerdo y salgo rápidamente al auto.
Voy a la sala de descanso a dar un respiro antes de tener que ver nuevamente a Nahomy. Cierro los ojos y aclaro mis pensamientos sobre el tema de ellos; es obvio que se comprometieron y él no me dijo eso… me mintió, me duele más porque soy su amiga o al menos creo eso.
-Doctora, la buscan en urgencias —Keeland.
Me levanto y voy con algo de calma al ver que Keeland va tranquilo, de lo contrario estaría como loco apresurándome con esa voz que si no lo conoces puede intimidar.
-Dime el historial —digo antes de llegar a la sala.
-Mujer de cincuenta y nueve años, es diabética hipertensa, hace una semana comenzó con disminución del estado de alerta con siete crisis tónico clónico y ya se manejó la vía aérea.
-Has una resonancia con contraste.
Se va mientras me dirijo a checar a la paciente y al resto. Cuando estoy con mi último paciente, al entrar al cuarto me encuentro con Bernard sentado.
-¿Qué haces aquí? —digo claramente sorprendida y algo contenta.
-Esa doctora lo dejó aquí para hacerme compañía —dice el anciano mientras baja el volumen de la televisión.
-¿Cómo se siente? —digo acercándome a revisarlo y ver las ultimas notas.
-Todo bien ¿cuándo me puedo ir? Ya llevo más de una semana y tengo que seguir con mi vida.
-Le daré su alta hoy mismo y podrá irse en unas horas ¿de acuerdo?
-¡Ya era hora! ¿Le puede decir a mi esposa?
-¡Claro que sí!
-¿Ya se conocieron? —escucho esa horrenda voz dirigiéndose a nosotros.
-¡Claro que si doctora Spencer! Se lleva a un buen partido —digo con sonrisa falsa.
-¡Lo sé! –dice mientras sostiene el brazo de ese tonto.
-Recuerden enviarme una invitación a su boda y espero sean felices. ¡Nos vemos! —por la cara que puso Bernard, sé que sabe todas las maldiciones que quería decir.
-¡Yo también espero que nos envíe la suya! Por cierto, ¿Cómo va su nueva relación? ¿Si están bien? Con eso de que lo tenían bien guardado… Espero no tenga problemas con el trabajo por dar a conocer su relación si es que se llega a revelar su identidad —veneno y malicia es lo único que sale de su boca.
-¡Gracias por su preocupación pero todo está bien! Recordaré invitarles.
-¡Doctora Grey ya tengo los resultados! — ¡gracias Dios por mandar a este niño!
-Vamos Keeland, tenemos trabajo. Nos vemos después —digo al paciendo y salgo del cuarto.
-¡Tiene una neoplasia en el lóbulo frontal! ¿Cree que puedo entrar con usted a cirugía? Ya mande a reservar quirófano —dice con su mismo tono serio y grave.
-¡De acuerdo! Pero solo porque entraste a tiempo hace un momento.
-¿No le agrada la doctora Spencer? Escuche el rumor de que usted no le agrada.