Catalina solo conoció un amor, el de su padre. La única persona que la quiso se fue de éste mundo sabiendo todo lo que tendría que afrontar su pequeña.
Hay personas que nacen para sufrir, la protagonista es una de ellas 💔
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11 LA CULPA
Nuestra amistad se afianzó, creció con el tiempo.
Los años transcurrieron, ahora iba más seguido al pueblo dos o tres veces al año.
Llevaba mis artesanías, compraba víveres, y alimento para mis animales.
No era feliz, pero mi vida transcurría con tranquilidad.
Nadie me molestaba y podía vivir en paz.
Jonas no vino a verme, siempre era en la misma época. Me preocupé, pero no tenía como saber de el. El hombre que cuidaba las ovejas era muy anciano. Cuando le pregunté me dijo el dueño me dijo viene una vez al año.
Me tuve que conformar con su respuesta.
Ese año bajé al pueblo decidido a preguntar por él.
La señora Mercedes lo conocía y me dio unas noticias de él, que no eran buenas.
Jonás había estado involucrado en un hecho delictual con la dueña de un bar de mala muerte
Su vida de Marino había terminado por lo mismo.
Ella no sabía su paradero, pero sí el lugar donde había sido detenido.
Era una cantina de mala muerte, dónde llegaba lo peor, ladrones, y prostitutas.
Fui a preguntar. Era a la salida del pueblo.
La dueña era una mujer de nombre Jimena.
El lugar era realmente de mala muerte, todo cochino y miserable. Se me acercó para ofrecerme sus servicios una mujer ya bastante mayor y se aspecto sucio.
Le pregunté por la dueña y me dijo
--Esa si tienes dinero te atiende.
Me salió al paso un muchachito, tendría unos catorce años.
--¿Qué quiere? Me preguntó de malos modos.
--Hablar con la señora Jimena
--¿De qué?
--Cosas de adulto. Le respondí.
Molesto entró por una cortina que de tan rota no tapaba nada.
Salió una mujer joven aún.
--¿Qué quieres viejo? ¿Un servicio?
--No señora, es para preguntar por un amigo que dicen fue detenido en este lugar.
Me escupió. ¡Fuera!
Conocía a las mujeres como ella. Estuve casado con una.
Saqué mi billetera y le puse varios billetes sobre la mesa.
--Todo tiene un precio mujer. ¿Cuál es el tuyo?
Tomó los billetes y dijo sígueme
Se sentó y empezó a contarme su versión.
Según ella. Al Marino se le pasaron las copas. Bebió más de la cuenta.
--Desde que me vió se interesó por mi. Yo tenía mí esposo, así que tenía que respetarme.
--Cuando le dije que no, se volvio loco. Esperó hasta que los clientes se fueron y abusó de mí.
--El maldito me violo. Estoy embarazada, pero arreglaré con una comadrona que me lo saque.
--No quiero sentir en mi cuerpo esta cochinada.
--Has hablado con él?
--Lo denuncié y ojalá se pudra en la cárcel.
--Jonas es un hombre de honor.
--Disculpa mujer, pero no te creo. Hay muchos vacíos en lo que me contaste.
--Él no bebe, hace muchos años dejó el licor. Así algo tiene que haber pasado. Lo tienen que haber obligado.
--No hay otra explicación.
--¿Cuánto cobras por retirar la denuncia?
Me miró, calculando el precio.
--¿Cuánto me ofreces?
--En estos momentos no tengo mucho. Pero en el banco debo tener unos dos millones.
Se rio.
--Por ese dinero que se siga pudriendo.
--Jonás no es un hombre pobre. Tiene tierras.
--Ve a verlo y dile que estoy dispuesta a retirar la denuncia.
-- Podemos negociar.
--Iré a verlo y lo hablaré con él.
Era temprano aún, llegué a las dos a la penitenciaria. Era la hora de visita.
Habían pasado tres meses desde el incidente.
No lo reconocí, estaba muy delgado y macilento.
Me miró avergonzado, sin creer que era yo.
Sonrió un poco.
--Así que finalmente bajaste de las montañas para visitarme. Tosió un poco.
--¿Qué pasó Jonás?
--Las malas decisiones, las pésimas amistades, y el licor.
--Viole a una mujer Ezequiel. Abusé de ella. No tengo perdón de Dios.
--¿Me puedes contar tu versión?
--Ese día me encontré con un hombre que en el pasado había hecho negocios, me debía dinero. Me invitó con un amigo a un bar de mala muerte a las afueras de la ciudad.
--No les acepté beber, solo agua. Pero el agua me sentó mal. Me sentí mareado. Según ellos pedí alcohol, de ahí golpee al esposo de la mujer y abusé cómo el miserable que ves
--Vete mi amigo, no soy digno de tu amistad.
--El hombre que alguna vez conociste no existe.
--Esa pobre mujer no merecía lo que le hice
--Hable con ella y me contó su versión.
--No sé si abusaste de ella. Tampoco voy a aplaudir un hecho como ese.
--Pero ella es una prostituta.
Él me miró sorprendido.
--Pero es la dueña del local.
--Lo sé, pero es un lugar que se cae a pedazos. Seguramente cuando pasó todo y tú por tu trastorno no reaccionaste como ellos querían, que era sacarte dinero.
--No lograron su objetivo.
--Por eso te denunciaron.
--Ella quiere dinero.
--Le ofrecí dos millones y lo encontró poco. --Cuando le dije que tenías tierras.
--Cambio su actitud. Está dispuesta a cambiar su testimonio y a quitar la denuncia.
--Mi pregunta es ¿Cuánto estás dispuesto tú a darle?
--La cárcel no te ha hecho bien. Estás enfermo.
Me miró había recuperado el brillo en su mirada.
--Otra cosa. Dice que del abuso quedó embarazada.
--Pero abortará.
--¿Un hijo?
--Yo siempre he querido tener un hijo.
Lo miré y pensé a pesar de los años sigue siendo un hombre inocente.
Un hijo de una prostituta.... Las dudas de que ese hijo sea de él, si es que ocurrió el hecho.
O será que con mi experiencia tengo una mala opinión de este tipo de mujeres.
--Ezequiel, ayúdame, estoy dispuesto a quedarme con el niño. Dile que le pagaré.
--Estas consciente que puede que no sea tu hijo. Estas mujeres hacen cualquier cosa por dinero.
-- Algo en mi corazón me dice que de todo lo asqueroso que hice puede que sí sea mío.
--Ella, seguro me odia.
--Está bien. Hablaré con ella.
Salí de ahí preocupado por el estado de salud de Jonás. Quería que esta mujer retirara cuánto antes la denuncia.
Pasé donde doña Mercedes ahí tenía a Arroyo y le pedí alojamiento por esa noche. Debía ir temprano al banco a retirar dinero.
Estaba seguro de que cuando lo viera, iría de inmediato a declarar.
Al día siguiente me fui con la mitad del dinero.
Aún no se levantaba. La tuve que esperar.
Cuando vio el dinero, sus ojos se llenaron de avaricia.
--¿Y lo demás?
--Cuando este libre.
--¿Ese hijo que llevas en el vientre es de él?
Me miró con rabia
--Sí. Y no es un varón. Es una niña.
-- ¿Cómo lo sabes?
--El embarazo no es igual al de mi niño.
--Esta que cargo es una hembra.
--Él la quiere. Dice que te pagará si terminas tu embarazo.
Se quedó pensando.
--No se la voy a dar gratis. Si hubiera sido varón lo querría, pero de que sirve otra como yo.
--¿Se casaría él conmigo?
--Me dijiste que eras casada.
--No. Él era mi pareja, pero después de lo que pasó él me dejó. Se fue.
--Eso no lo sé.
--Para qué quieres casarte, se nota que lo odias y tampoco quieres el bebé.
--Por las tierras, porque cree.
-- Quiero un futuro para mí Esteban. Y yo salir de esta vida de mierda que llevo.
--Si él promete sacarme a mí y a mi hijo de aquí. Casarse, comprarme una casa. Dejó que el embarazo continúe.
--Eres una víbora mujer.
--No. Solo soy alguien que aprovecha las oportunidades.
-- Jonás es un hombre de honor, está arrepentido por lo que hizo.
--Que yo no creo mucho. Se que aquí hubo un plan que no resultó.
Bajó la mirada, no confiaba en esa mujer. Sabía que lo habían engañado. Pero no tenía como comprobarlo.
Lo importante era sacarlo lo antes posible de ahí.
La acompañé al juzgado, dijo que estaba ebria y que por despecho lo había culpado.
Lo que según él había hecho tenía que pagarlo.
Que estaba arrepentida. El delegado la recriminó. Pero como era una buena actriz derramó unas lágrimas. Firmó la nueva declaración.
Dos días después Jonás era libre.
Le compró una casa y la puso a su nombre. Las tierras de la montaña también puso una parte a su nombre y las ganancias serían divididas.
Se casaron una semana después.
No me quedé al matrimonio.¿Para qué?
La culpa por lo que había hecho tenía que pagarlo, me dijo. No sé podía perdonar.
Ya conocía a un hombre que se había desgraciado la vida de una forma similar.
No me iba a hacer partícipe del gran error que estaba cometiendo.
Me prometió volver a visitarme. Lo abracé y me despedí.
Volví a mi mundo....
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Entre tú y yo, ¡qué mucho echaba de menos tus letras!