En un mundo donde la jerarquía Alfa y Omega dictamina el destino, Kael Monzón, un magnate implacable con un pasado oscuro, vive atormentado por una culpa que lo consume. Desesperado por expiar sus pecados, busca a Sami, un joven Omega cuya inocencia fue destrozada por la codicia y la traición de su propio padre.
Kael le ofrece a Sami un pacto: seguridad y un futuro. Pero lo que comienza como un acuerdo frívolo, pronto se transforma en una danza peligrosa entre el deber y un amor inesperado que desafía todas las reglas.
En medio de tormentas emocionales y la fragancia persistente del jazmín, ambos deberán decidir si se atreven a sanar juntos y construir un futuro donde el perdón sea el cimiento de la familia Monzón.
Esta es mi version basada en mi novela ChatStory de CASADO CON EL MOSTRUO. pero esta versión cambio bastante.
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La Cama Vacía.
Sami se separó del abrazo de Ceci, limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano. Sus hombros temblaban ligeramente mientras intentaba recuperar la compostura.
—Lo siento... les pido una disculpa a todos —dijo Sami, bajando la mirada hacia sus pies—. No sabía que hoy sería mi boda. Me tomó por sorpresa y... me siento un poco mareado.
Kael intentó dar un paso hacia él, con la intención de ofrecerle su apoyo, pero en cuanto se movió, Sami retrocedió instintivamente, buscando el refugio del cuerpo de Ceci. El rostro de Kael era el de un hombre calmado, incluso amable, pero para Sami, cualquier Alfa Dominante representaba ahora un peligro mortal.
El silencio en la habitación era tan denso que se podía cortar. Kael se había quedado petrificado en el umbral. Sus ojos, antes llenos de una búsqueda desesperada, se clavaron en la figura menuda de Sami, quien se hundía en el pecho de Cecil buscando protección.
Fue un aroma. Una nota sutil de jazmin que Kael reconoció de inmediato. Era el mismo aroma que lo perseguía en sus pesadillas, el que estaba impregnado en sus propias manos aquella noche fatídica. Sus pupilas se contrajeron.
—No... —susurró Kael, dando un paso atrás. El suelo parecía desvanecerse bajo sus pies.
Sami, al escuchar esa voz, se tensó violentamente. No levantó la vista, pero se aferró a la camisa de Cecil con tal fuerza que sus nudillos se tornaron blancos. Kael lo supo en ese instante: el monstruo al que Sami tanto temía, el que le había arrebatado la luz de los ojos... era él mismo.
Ceci notó el gesto de terror de Sami y le lanzó una mirada triste a su hijo. Cecil, sintiendo el pánico del omega, lanzó a Kael una mirada cargada de advertencia y un desprecio que terminó de hundir el puñal.Tomó la mano de Sami con ternura y comenzó a caminar por los pasillos de la mansión.
—Ven, pequeño. Te mostraré tu habitación —dijo Ceci con voz dulce—. Esta será tu habitación y la de Kael, porque ahora que están casados, deben conocerse y construir su propio hogar.
Sami sintió un nudo de náuseas en el estómago. La idea de compartir la cama con un Alfa le producía un asco que tuvo que disimular tras una sonrisa forzada.
—Gracias... gracias por todo, señora Ceci —susurró al llegar a la puerta.
Cuando por fin se quedó solo en la inmensa habitación, el silencio lo golpeó. La cama era enorme, lujosa y perfectamente tendida, pero Sami no fue hacia ella. Se sentía como un intruso. Sus ojos se fijaron en un sillón elegante y cómodo cerca del ventanal. Su cuerpo, agotado por el embarazo secreto, el trauma y la tristeza, le gritaba que descansara.
Con movimientos torpes, tomó una de las mantas decorativas, se ovilló en el sillón en posición fetal y se cubrió hasta la barbilla. El sueño lo venció en segundos; era un refugio necesario para su mente agotada.
Una hora después, la puerta se abrió suavemente. Kael entró, esperando encontrar a su esposo despierto para intentar hablar, pero se detuvo en seco al ver la escena. Sami dormía profundamente en el sillón, con el rostro todavía marcado por el rastro de las lágrimas.
A Kael se le partió el corazón. Ver a Sami prefiriendo la dureza de un sillón antes que compartir el espacio con él era el recordatorio más doloroso de su culpa. Con extrema delicadeza, Kael lo tomó en brazos. Sami soltó un pequeño quejido en sueños, pero no despertó. Kael lo depositó en la cama, lo arropó y se quedó un minuto observándolo, deseando poder borrar el miedo de su mirada. Sin querer incomodarlo más, Kael salió de la habitación para dejarlo solo.
Poco después, Sami despertó. Al verse en la inmensa cama, el pánico lo invadió de nuevo. No recordaba cómo había llegado allí, pero sentir las sábanas de seda bajo su cuerpo lo hacía sentir vulnerable. Sin pensarlo dos veces, tomó su manta, se bajó de la cama y volvió a refugiarse en el sillón. Allí, solo y acurrucado, se sentía un poco más seguro.
Tuvieron otra bebé!!! Y Sami siguió estudiando, fue extremadamente tierno!!! 🥰🥰🥰
sólo espero que Samy no se oponga cuando le toque su castigo al desgraciado viejo!!!
Sami ya lo sabe todo!!! Cerramos la semana de la mejor manera!!!
Espero que Filomeno no le den ni medio centavo!!
Maldito viejo!!!!😡😤
Siempre defenderé a Kael, no fue por hacerlo a propósito lastimarlo, sé que podrá ganarse a Sami y podrá perdonarlo por ese error tan grande
Es una narrativa que envuelve desde el capítulo uno. La historia ni que decir. Espero poder leer hasta el capítulo final y si tienen la oportunidad de leerla de verdad háganlo!!
Gracias por actualizar Autor@