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El Castigo Del Heredero

El Castigo Del Heredero

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Venganza / Amor prohibido
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yinet Leonor

Ella lo obligó a casarse. Él hará que se arrepienta de haberlo conseguido.
Alexander Ríos tenía poder, fortuna y un solo amor: Andrés. Pero una conspiración lo llevó al altar con Ángela Casamayor, la mujer que más odiaba. Ella creyó haber conquistado al heredero. Sin embargo, Alexander tiene sus propias reglas para aquel matrimonio: convertir la vida de su esposa en una guerra donde el amor no tendrá cabida y la venganza será apenas el comienzo.
¿Qué sucede cuando la mujer que consiguió todo lo que quería descubre que su mayor victoria será también su peor castigo?

NovelToon tiene autorización de Yinet Leonor para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Soledad acompañada

Dicen que la soledad es estar sin nadie, pero no siempre es así. A veces la soledad se sienta a tu lado en una mesa llena de personas, sonríe contigo, escucha las mismas conversaciones y aun así, te hace sentir más vacía que una habitación abandonada. Porque existe una forma de estar sola que no necesita silencio. Basta con estar rodeada de gente a la que no le importa si hablas o callas, si llegas o te marchas, si estás triste o simplemente has aprendido a fingir que no lo estás y entonces comprendes que la ausencia más dolorosa no es la de quien se fue, sino la de aquellos que permanecieron sin llegar jamás a estar.

Quizá por eso la soledad acompañada sea tan cruel. Porque mientras una multitud te rodea, descubres que no tienes a quién mirar cuando el corazón necesita decir "quédate", "pero quédate de verdad" y no hay nada más triste que darse cuenta de que puedes desaparecer en medio de todos y que, para nadie, cambiaría realmente el paisaje. Ángela había aprendido muy bien esto a tan solo unas pocas semanas de su matrimonio. La guerra no había comenzado con gritos. Alexander no gritaba. No sé descomponía. Te arrancaba el corazón con sonrisa cortés y tenía el descaro de preguntar con rostro imperturbable si molestaba. No, realmente la guerra no había empezado con gritos. Había comenzado con silencio y ausencia.

A la mañana siguiente de la boda, Ángela recordaba haber despertado en una habitación demasiado grande para una sola persona. Su esposo no volvió en toda la noche. Ella pensó que en algún momento regresaría, pero se quedó dormida y eso nunca ocurrió. Ahora despierta aceptó este hecho. Hoy empezaba su Luna de miel, pero curiosamente la miel podía muy bien no ser un ingrediente en este comienzo. Durante unos segundos permaneció inmóvil, mirando el lado vacío de la cama. Recalculaba que hacer a continuación. Se miró a sí misma. Todavía llevaba puesta la bata que había encontrado sobre una silla la pasada noche. El maquillaje de la boda había desaparecido, pero la sensación de humillación seguía intacta. Alexander se había marchado. No había dejado una nota. Ni una explicación. Ni siquiera una disculpa. Simplemente, había desaparecido de su propia noche de bodas para irse con la versión de Andrés. El tal Dimitri. Ángela apretó los dedos contra las sábanas.

-Cobarde... -pero aquella palabra se perdió entre las paredes. Tomó el teléfono y marcó.

-Owen.

-Sí jefa.

-Necesito que me investigues a un tal Dimitri.

-Tiene algún dato por donde pueda comenzar.

-Sí. ¿Recuerdas a Andrés el chico español del que Alexander está enamorado?

-Sí.

-Pues este tal Dimitri, puede pasar perfectamente por su doble sin llegar a ser su gemelo. Se le parece muchísimo. Alexander lo ha contratado como su asistente personal. Quiero saberlo todo de este hombre Owen. Todo. Entiendes. Hasta su primera vez y con quién. Su familia, amigos. No escatimes en recursos, desentierra su pasado. Quiero conocer cada detalle de su vida mejor que el mismo Dimitri.

-A sus órdenes jefa.

-Tienes tres días Owen. -Ángela no esperó respuesta. Colgó. Porque en el mundo de Ángela miraba a los demás como si fueran temporales. Cuando finalmente bajó al comedor. Lo hizo como salida de un catálogo de moda. Alexander ya estaba allí. Perfectamente vestido. Traje oscuro. Camisa blanca. Reloj de lujo. Un café frente a él y varios documentos extendidos sobre la mesa. Levantó los ojos cuando ella entró.

-Buenos días, esposa. -Ángela se detuvo. Esperaba una provocación. Una sonrisa burlona. Algo, pero Alexander simplemente volvió a mirar los documentos.

-Buenos días. -respondió ella tomando asiento frente a él.

-Espero que durmiera bien. -ahí estaba. La burla que no pretendía esconderse, pero está vez no iba a caer en la provocación. Tomó un sorbo de leche y con voz controlada respondió.

-¿Eso es todo lo que tienes? -detrás de Alexander, Dimitri sonrió disimuladamente. Ángela suspiró y permaneció callada. Alexander habló con sarcasmo.

-¿Esperabas una celebración? -Dimitri volvió a reír. Ángela sintió que la sangre le subía al rostro, pero se obligó a guardar la compostura.

-Anoche desapareciste.

-Tenía asuntos importantes. -ella lo miró incrédula.

-Era nuestra noche de bodas.

-Bah, y que tiene de especial. -Ángela cerró los ojos apelando al Dios de la paciencia. Con tono mordaz y mirando a Dimitri casi escupió.

-Te fuiste con otro hombre. -esta vez Dimitri sonrió abiertamente como quien sabe que ha ganado un punto importante. Alexander levantó lentamente la mirada. No había culpa en sus ojos. Tampoco rabia. Solo una tranquilidad que resultaba mucho más cruel.

-Sí. Te molesta.

-Claro que me molesta. Eres mi marido.

-Ángela no entiendo tu razonamiento. Es que desde el principio no sabes cuál es mi preferencia.

-Pero eso se acaba aquí Alexander. Ahora eres mi marido y no voy a permitir que... -Alexander la interrumpió.

-No tengo intenciones de hacerme monje y odio el celibato. Te voy a aclarar algo desde ahora y espero que lo entiendas bien. En este mundo puedo acostarme con cualquiera menos contigo. -en eso sonó el teléfono. Dimitri le pasó el móvil. Alexander habló un tiempo con un proveedor y después colgó, pasándole despreocupadamente el teléfono a su asistente. -Sigues aquí. -Ángela se quedó sin palabras. Alexander dobló cuidadosamente una esquina del documento que estaba leyendo. -Te recomiendo que te acostumbres.

-¿A qué?

-A no recibir de mí lo que esperas. -y volvió a leer.

Aquello fue peor que una discusión. Mucho peor. Alexander no quería pelear con ella. Quería borrarla.

Durante las siguientes semanas, Ángela descubrió que podía existir dentro de una habitación sin que nadie reconociera su existencia. Alexander desayunaba en la misma mesa. Almorzaba algunas veces a la misma hora. Cruzaba con ella los mismos pasillos, pero jamás la miraba más de unos segundos. Si ella entraba en una habitación, él continuaba trabajando. Si hablaba, él respondía únicamente cuando era imprescindible. Si preguntaba algo relacionado con la casa, daba instrucciones al personal en lugar de contestarle directamente.

-Señora Ángela, el señor Alexander pidió que...

Siempre era así. Como si entre ellos hubiera un intermediario invisible. Como si ella fuera una visitante. Una pieza decorativa. Un mueble demasiado caro que alguien había olvidado retirar. Hasta que llegaron los regalos. El primero apareció sobre su tocador. Una caja negra. Ángela la abrió. Dentro había un perfume. Lo reconoció inmediatamente. Era el perfume que Dimitri había usado durante años. El mismo aroma. La misma marca. Incluso la misma presentación. Lo sabía porque Owen le había traído la investigación sobre Dimitri. Una carpeta completa. Ángela cerró los ojos. Alexander apareció en la puerta.

-Espero que te guste. -ella sostuvo el frasco con fuerza.

-¿Por qué me das esto?

-Porque si Hueles parecido a Dimitri quizás me resultes menos repulsiva.

-Sabes perfectamente que nunca usaré esto. -él sonrió.

-Es una pena y yo que pensé que harías lo que fuera por mí. Parece que tu amor no es tan sincero y que yo no conozco tus gustos. -y se marchó.

El segundo regalo fue peor. Un collar. Ángela lo reconoció porque había visto aquella joya en fotografías antiguas en la carpeta de Owen. Había pertenecido a la madre de Dimitri. La cadena todavía llevaba grabadas sus iniciales.

-¿Esto era suyo? -Alexander no respondió. -Alexander. -él continuó abotonándose la camisa frente al espejo.

-Ahora es tuyo.

-No lo quiero.

-Qué pena a Dimitri le hubiera gustado verte con él.

-No vuelvas a traerme cosas de Dimitri. -Alexander terminó de abotonarse.

-¿Por qué? -Ángela lo miró con incredulidad.

-Porque me estás humillando. -él se giró lentamente hacia ella.

-No. -hizo una pausa. -Te estoy recordando.

-¿Qué?

-Que destruiste a su familia y ahora él está bajo tu propio techo y también que algunas cosas pueden pertenecerle a alguien durante años y aun así, terminar en manos de otra persona. -Ángela sintió un escalofrío. Alexander tomó su chaqueta.

-Buenos días, esposa. -y salió. Después llegaron los documentos. Una tarde, Alexander dejó una carpeta sobre la mesa del despacho.

-Firma. -Ángela la abrió. Leyó la primera página. Luego la segunda. A medida que avanzaba, su expresión cambió.

-¿Qué es esto?

-Una actualización de nuestros acuerdos matrimoniales.

-¿Esto no es una actualización? -levantó la mirada. -Es una condena. -Alexander permaneció sentado.

-Puedes llamarlo como quieras.

-Si yo solicito el divorcio, pierdo prácticamente todo.

-Sí.

-Mis propiedades.

-Sí.

-Mis participaciones en el negocio.

-También.

-Y una parte considerable de mis bienes personales.

-Correcto. -Ángela soltó la carpeta sobre la mesa.

-¿Pretendes que firme esto?

-Pretendo que entiendas lo que compraste con tu dinero e influencias cuando me obligaste a casarme conmigo.

-¡Esto no estaba en el acuerdo original! -Alexander entrelazó las manos.

-Entonces no lo firmes. -Ángela se quedó inmóvil. Aquella respuesta la desconcertó.

-¿Qué?

-No te obligo. No soy como tú. -aquello dolió. Alexander se levantó. -Pero si decides marcharte, porque "tu amor se acaba" tendrás que aceptar las consecuencias de hacerlo.

-Esto es chantaje.

-No. -se acercó hasta quedar frente a ella. -Es libertad. -la miró directamente. -Eres libre de quedarte. -hizo una pausa. -Y también eres libre de perderlo todo. -Ángela sintió que el pecho le ardía.

-Te odio. -Alexander sonrió apenas.

-Eso sí puedo soportarlo. Es mutuo.

Pero Alexander había cometido su primer error. Había subestimado algo. Ángela podía soportar que la humillara. Podía soportar el silencio. Incluso podía soportar que utilizara a Dimitri como un arma. Lo que no podía soportar era que tocara aquello que estaba fuera de su matrimonio. Su familia. Su nombre. Su reputación. Su trabajo. Eso era sagrado y Alexander lo sabía, pero necesitaba desestabilizarla. Era un riesgo calculado. Había empezado a investigar. Primero fue una llamada. Después una reunión. Luego un contrato que desapareció misteriosamente. Una semana más tarde, uno de los principales socios del negocio familiar anunció que reconsideraría su relación comercial. Ángela recibió la noticia durante una cena.

-¿Qué ocurrió? -su padre dejó los cubiertos sobre el plato.

-No lo sabemos.

-¿Alguien habló con ellos? -Ángela miró a Alexander. Él estaba sentado al otro extremo de la mesa. Tranquilo. Educado. Impecable. -Alexander... -él levantó los ojos.

-¿Sí, querida? -la palabra le produjo náuseas a ambos.

-¿Tú sabes algo? -Alexander sonrió.

-¿Sobre qué querida? -antes de que Ángela pudiera responder, su padre intervino.

-No importa. Mañana intentaremos solucionarlo. -Alexander tomó la copa.

-Estoy seguro de que todo saldrá bien. -y sonrió. Una sonrisa tan amable que cualquiera habría pensado que estaba preocupado por su familia política, pero Ángela conocía aquella mirada. Había algo detrás, oscuro, paciente. Esa misma noche, cuando todos se retiraron, Ángela lo encontró en el despacho.

-Fuiste tú. -Alexander no levantó la cabeza.

-¿Qué hice?

-Saboteaste el contrato.

-No sé de qué hablas.

-No vuelvas a tocar a mi familia. -entonces Alexander levantó la mirada.

-Ahí está. -Ángela frunció el ceño.

-¿Qué?

-Por fin encontramos algo que te importa. Ves Dimitri. La dama sangra. -Dimitri se rió. El corazón de Ángela se detuvo. Alexander se levantó. -Dimitri no funcionó. -se acercó lentamente. -Ignorarte no funcionó. Los regalos tampoco. El contrato matrimonial tampoco. -Alexander se detuvo frente a ella. -Pero tu familia... -sonrió. -Tu familia sí. -Ángela palideció.

-Estás enfermo.

-No. -su voz fue baja. Fría. -Estoy aprendiendo.

-¿Qué quieres de mí? -Alexander inclinó ligeramente la cabeza.

-Nada. -aquella respuesta fue mucho más aterradora que cualquier amenaza. -Quiero que entiendas algo, Ángela. -la miró fijamente. -Tú empezaste esta guerra cuando decidiste que podías herirme a mí y los míos y después seguiste viviendo como si nada hubiera ocurrido. -Ángela apretó los puños.

-¿Es que ya no me has castigado suficiente? ¿Qué quieres?

-Que sintieras exactamente lo que yo sentí. -se retaron con la mirada.

-¿Y ahora qué? -dijo ella. Alexander abrió la puerta del despacho.

-Ahora estamos casados. Cómo tú querías. -la miró por última vez. -Y tenemos toda una vida para hacernos daño.

La puerta se cerró. Ángela permaneció sola en el pasillo, pero esta vez no lloró. Miró hacia la puerta cerrada y lentamente, una sonrisa apareció en sus labios. Porque Alexander acababa de cometer su segundo error. Le había enseñado dónde pensaba atacar y ahora ella sabía dónde debía devolver el golpe. La guerra acababa de comenzar. No obstante, allí en ese pasillo entendió que hay una soledad mucho más cruel que aquella que se vive entre cuatro paredes y en absoluto silencio.

La que ocurre cuando estás rodeado de personas y aun así, nadie alcanza a tocar realmente tu alma. Están ahí las voces, las risas, las conversaciones y los rostros, pero ninguno conoce tus silencios, nadie nota cuándo tu sonrisa es una despedida ni pregunta qué parte de ti se está rompiendo por dentro y quizá lo más doloroso no sea que ellos no signifiquen nada para ti, sino descubrir que tú tampoco significas nada para ellos. Porque estar sola es aprender a convivir con el vacío; pero estar acompañada y sentirse invisible es descubrir que incluso entre una multitud puede existir un lugar donde nadie te espera, nadie te necesita y nadie notaría si mañana dejaras de estar. No hay soledad más cruel que aquella en la que tienes compañía, pero no tienes hogar en el corazón de nadie.

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Warriorgame
Le resultaría más fácil encontrar a otro que le guste igualmente.
Yinet Leonor: Puede, pero este chico es un demente.🤦
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Warriorgame
Alejarse de todo es un buen plan. Ojalá le funcione.
Warriorgame: De que debe alejarse si. Que lo logre pues ya se verá.
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Aurora
Querida Yinet, cuídate mucho, haz bebiditas de limón, miel y una pizca de jengibre , te ayuda con las defensas, rico en vitamina c y prestarle atención, mi mamá y mi abuela decían que las vías respiratorias, cuando se dedican , son tristezas guardadas y no expresadas, espero te mejores pronto .
Yinet Leonor: Gracias. Lo haré.
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Aurora
Querida escritora, de pura curiosidad, será que Alex mato un cura en esta o su anterior vida? porque no sale de Guatemala para caer en Guatepeor y el es bueno , Owen esta más loco que Ángela y el abuelo Leadros juntos, muy díficil conseguirle un bizcocho, normal, ubicado, feliz🤯🤯🤯🤯🤯
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣🤣Puede ser.☺️🤷
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Aurora
Y todo eso cuando paso, me faltan capítulos, como así que el primo orquestó la muerte de la hermana de Dimitri, si yo mal no recuerdo las investigaciones que Owen le dio a Ángela , sobre el suceso, decían que el novio lo que hacía era que la ofrecía como carne de cañón en sus negocios turbios, pero cuando se habló de un primo , me super perdí 😄😄😄😄
Yinet Leonor: Varias cosas que te des colocarán y después En retrospectiva te voy aclarando.🤷
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Aurora
los enseminaremos y eso con que se come y cuando paso que yo no lo leí 😲
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣Se deja a su brillante imaginación. Es obvio que la discusión ya había concluido. Los personajes solo estaban reafirmando lo que debió suceder ante la negativa de Ángela y Dimitri de contraer matrimonio y menos de tener un hijo.☺️
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Elisa Patico
ya me puse al día 🫡 necesitaba unos días para que mis sentimientos y emociones respecto a Ángela se disiparan, al personaje le tengo un amor odio, entiendo lo que vivió, entiendo el ambiente en el que creció, me encanta su gran inteligencia y astucia, pero ha hecho tantas cosas cuestionables que me genera sentimientos muy contradictorios
Yinet Leonor: Y las va a seguir haciendo, porque ella es una auténtica villana, pero vas a odiarla y amarla indistintamente. Es el personaje más complejo que he creado hasta el momento. Hacer que el lector sienta esa ambivalencia es todo un reto.🫩
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Elisa Patico
Estos jóvenes 🤣 aún no han aprendido que el diablo sabe más por viejo que por diablo, cuando ellos ya están yendo, Leandros ya ha ido y vuelto como tres veces. No creo que puedan escapar... pero será interesante ver cómo lo intentan
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣Oh sí. Va a ser interesante no cabe dudas.🤷
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Elisa Patico
esa misma pregunta me la hacía yo jaja pero en la siguiente frase tiene sentido
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣El pobre las coge todas sin pedirlo.🤦
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Elisa Patico
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Yinet Leonor: Excelente relación tienen estos hermanos 🤣🤣🤣🤣🤣
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Elisa Patico
ichhhh que condición?? y no me digas que matrimonio 💀
Yinet Leonor: Ella cree que puede evitarlo. Ya veremos 🤷
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Elisa Patico
eso no fue una reunión 🤣 eso fue cachetada tras cachetada jajajaja
Yinet Leonor: Así mismo. Todo al estilo Ángela 🤣🤣🤣🤣🤣
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Elisa Patico
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 es que esa gente si da papaya, no se pueden quedar callados, escuchar y luego opinar
Yinet Leonor: Se sienten agraviados.
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Marita Peña
ESTA DESQUICIADA SE HARA PASAR POR MUERTA PARA NO CASARSE CON DIMITRY, POR ESO PUSO AL HERMANO AL FRENTE DE LA EMPRESA
Yinet Leonor: Quién sabe tal vez.
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Marita Peña
SE VA A CASAR CON DIMITRY 🤣🤣🤣ESTA BIEN LOCA
Yinet Leonor: No por elección 🤦
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Marita Peña
QUE QUEDRA HACER ESTA ANGELA PONIENDO AL HERMANO DE PRESIDENTE QUE TRAMARA
Yinet Leonor: Desea vivir una vida cómoda y simple. Sin intrigas, ni sobresaltos ☺️
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Warriorgame
Renunciar a la herencia.
Yinet Leonor: No va a hacer eso.
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Warriorgame
Pensaba lo mismo. Él no tiene ningún problema allí. Simplemente debe irse y seguir con su vida.
Yinet Leonor: Exactamente 🤷
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Warriorgame
Osea, se casa por el dinero de la herencia.
Yinet Leonor: No por capricho del señor Blackwood. Es su forma de castigar a Ángela por haber despedido a su hijo.🤦
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Aniramairos
No cabe duda que los hermanos son unos desquiciados y a estas alturas todo es un enredo 🤭.
Yinet Leonor: Pues sí, pero han dado con un hueso duro de roer. Leandros es despiadado.🤔
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NovelToon
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