Lao Téllez, una nueva empleada en una exitosa empresa, se enamora del joven y enigmático CEO, Daniel Coen, al quien describe como atractivo y misterioso. Los rumores que circulan en la oficina sobre la vida personal del CEO son confusos. Algunos creen que es homosexual, mientras otros sostienen que padece de autismo, o que es físicamente incapaz de tener hijos. A Lao no le importan los rumores, ya que ella siente una fuerte atracción hacia Daniel. Sin embargo, la fría y distante actitud de Daniel la mantiene a raya. Lao se ve obligada a interactuar con él a nivel profesional, lo que complica aún más la situación. Por otro lado, Daniel no puede evitar sentirse intrigado por Lao. Sufría en soledad las secuelas de un accidente automovilístico que lo dejó con pérdida de sensibilidad en su órgano sexual y decidió mantenerse alejado de las mujeres por temor a quedar avergonzado. La historia sigue a Lao y Daniel a través del complicado laberinto de sentimientos, emociones y secretos, mientras luchan por mantener la profesionalidad y desentrañar la verdad detrás de los rumores para encontrar algo genuino entre ellos.
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EL PASADO DE DANIEL COEN
DANIEL
Me he visto envuelto en tantos chismes sobre el porque no tengo novia o el porque no me casado aún. Al inicio todos creían que era homosexual porque rechazaba a todas las mujeres que se me insinuaba, todas en busca de una posición social conmigo.
Cuando tenía 19 años estudiaba en una universidad de Estados Unidos, recién había comprado un Ferrari y lo andaba probando cuando tuve un accidente automovilístico. La persona que me chocó estaba bajo los efectos de una droga. Acabé en el hospital en una cirugía de urgencia, en ese accidente casi pierdo mi pierna derecha.
Estuve en rehabilitación durante 2 años. Al inicio no tenía fuerza en la pierna y para agregar un poco más a la desgracia, había perdido todo tipo de sensaciones en mi órgano reproductor. Sentía que mi vida se había truncado, ya nada era igual para mí. Sentia que como hombre mi vida era una porquería.
No quise regresar a mi país de nacimiento y me quedé viviendo en New York. Mis padres dejaron Italia y se instalaron aquí también. Mis padres invirtieron su capital para crear la empresa que actualmente dirijo.
A mis 22 años mi padre me otorga la empresa y comienzo como CEO, esto como para motivarme a luchar por mis sueños. Después del accidente entré en una depresión porque cuando caminaba lo hacía solo con ayuda de un andarivel.
Al inicio caminar sin falsear me costó mucho, no quería las miradas de nadie ni que me preguntarán nada menos el pesar hipócrita de las personas asi fue cómo surgió el otro de los chismes que actualmente sigue en pie cuando una de mis empleadas entró a mi oficina y se desnudó frente a mi. Cualquier hombre hubiese reaccionado o aprovechado la oportunidad pero yo ni me inmuté ante lo que veía porque mi cuerpo no reaccionó. Le dije que se vistiera. Cuando ella se acercó a abrazarme la empujé y ella cayó al piso desnuda. Le dije que no soportaba que nadie me abrazara ni que me tocarán manos sucias.
Ella en su defensa renunció pero esparció el chisme que yo era un hombre que padecía autismo y que estaba demente.
Lo que digan de mi realmente no me importa. No soy autista pero si tengo una enorme cicatriz en mi pierna que en temporada de invierno mi pierna duele y tengo cuadro de ansiedad y todo estos recuerdos del accidente vienen a mi cabeza.
He estado bajo terapia psicológica durante todo este tiempo. Y es como si mi cerebro está programado para esta fecha en especial. Agregando el hecho que no he podido estar con una mujer por temor a quedar avergonzado. El médico me dice que todo está bien que no encuentran el porque mi pene no se estimula ante nada. A partir de esto he decidido no relacionarme sentimentalmente con ninguna mujer aunque mis padres no aceptan mi realidad y continúan haciendo citas a ciegas de las cuales no asisto.
Me he ganado el mal apodo del CEO GENIO por lo mismo del autismo, la única verdad en esto es que tengo un IQ bastante elevado y siempre he destacado en todo lo he hecho. Aunque otros me dicen el CEO DEL MAL GENIO porque no permito que nadie se me acerqué.
Me siento vulnerable si alguien sabe de mi accidente. Este accidente me arruinó mi vida.
He vivido así durante este tiempo sin la necesidad de ninguna mujer.
TOC TOC
Tocaron la puerta y entró una mujer que no había visto en el edificio pero traía su identidad de trabajadora.
— Buenos días Señor Daniel. La licenciada Mariam le envía estos documentos.
Le dirigí una mirada de pocos amigos.
— Déjalo ahí. Puedes retirarte— le dije.
La mujer sonrió y avanzó a la puerta. Estando en la puerta se detuvo y se volteó.
— Disculpe usted, no me presenté. Soy Lao Téllez del área de marketing. Tengo 25 años, soltera y recién empiezo a trabajar aquí. Es un gusto conocerlo estimado jefe.
La quedé viendo extrañado, frunciendo el entrecejo.
— Está bien. Puedes retirarte.
La mujer salió. Llevé mi mano a mi lóbulo de la oreja que sentía un poco caliente.