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Tentaciones Prohibidas

Tentaciones Prohibidas

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / Amor de la infancia
Popularitas:15.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Yance

El destino vuelve a reunirlos bajo el mismo techo, pero nadie sabe qué traerá consigo este reencuentro.
¿Encontrará Emma a alguien capaz de comprender su corazón?
¿Descubrirá que el amor puede llegar cuando menos lo espera?
¿O será una tentación inesperada la que ponga su mundo de cabeza?
En esta historia, nada está escrito todavía. Los sentimientos crecerán, los secretos saldrán a la luz y las decisiones de sus protagonistas irán marcando el rumbo.
Porque a veces, el corazón desea algo que la razón no sabe explicar… y la vida nos enfrenta a elecciones que jamás pensamos tener que hacer.
Bienvenidos a Tentaciones prohibidas.

NovelToon tiene autorización de Yance para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una llamada a medianoche

Hay regresos capaces de cambiar una vida.

Personas que creemos conocer hasta que volvemos a encontrarlas y descubrimos sentimientos que jamás imaginamos experimentar.

Y tentaciones que amenazan con ponerlo todo en peligro.

Emma Carter perdió a su padre biológico, Daniel Carter, cuando apenas tenía cuatro años. Meses después, su madre, Isabella, se casó con Alessandro Moretti, con quien formó una nueva familia. De esa unión nacieron Alessandra, Daniela y Nicolás.

Emma creció junto a ellos, rodeada del cariño de la familia Moretti. Con el tiempo, comenzó a llamar abuelos a los padres de Alessandro y tío a Leonardo Moretti, el hermano de este. Para ella, aquellas palabras formaban parte de una vida familiar que había aprendido a querer como propia.

Ahora, Emma está a punto de cumplir dieciocho años.

Inteligente, hermosa y mucho más madura de lo que muchos esperan de una joven de su edad, lleva casi un año lejos de casa, construyendo su propio camino en una ciudad distante. Entre clases, exámenes y nuevas experiencias, ha comenzado a descubrir quién es y qué desea para su futuro.

En el amor, sin embargo, las cosas no han salido como esperaba. Ha conocido la ilusión, las decepciones y esas despedidas que dejan más preguntas que respuestas. Poco a poco, ha empezado a preguntarse si encontrará a alguien capaz de comprenderla de verdad.

Pero ha llegado el momento de regresar.

Su familia la espera para celebrar sus dieciocho años, sin imaginar cuánto ha cambiado durante su ausencia ni cuántas experiencias guarda detrás de esa sonrisa que tanto han extrañado.

Mientras Emma intenta descubrir qué quiere de la vida y del amor, otras historias siguen su propio curso.

Leonardo Moretti también cumple años ese día. A sus treinta y cinco años, después de dos relaciones que marcaron una etapa importante de su vida, parece haber perdido el interés por los compromisos duraderos.

El destino está a punto de reunirlos otra vez bajo el mismo techo. Lo que ninguno imagina es que ese reencuentro traerá consigo preguntas, emociones y decisiones capaces de cambiar el rumbo de sus vidas.

¿Encontrará Emma a alguien capaz de comprender su corazón?

¿Descubrirá que el amor puede llegar cuando menos lo espera?

¿O será una tentación inesperada la que ponga su mundo de cabeza?

En esta historia, nada está escrito todavía. Los sentimientos evolucionarán, los secretos saldrán a la luz y las decisiones de sus protagonistas irán marcando el camino.

Porque, a veces, el corazón desea algo que la razón no sabe explicar, y la vida nos enfrenta a elecciones que jamás pensamos tener que hacer.

Esta es una historia de amor, reencuentros, secretos y decisiones en la que el destino todavía tiene mucho que decir.

¿Te atreves a descubrir qué le espera a Emma Carter?

 

El reloj marcaba las doce en punto cuando Emma tomó su teléfono.

Había esperado aquel momento durante todo el día.

A pesar de encontrarse lejos de casa, entre las clases, los exámenes y una vida que parecía avanzar demasiado rápido, había una tradición que nunca estaba dispuesta a romper: llamar a Leonardo el día de su cumpleaños.

Buscó su contacto y sonrió al encontrarlo.

*** León.

La fotografía que acompañaba el nombre había sido tomada varios años atrás. En ella, Emma todavía era una adolescente y Leonardo la sostenía por los hombros mientras ambos sonreían a la cámara.

Emma contempló la imagen durante unos segundos.

—¿Qué me has hecho? —murmuró, negando con la cabeza antes de pulsar el botón de llamada.

El teléfono sonó dos veces.

—Mira quién se acordó de mí. ¡Feliz cumpleaños, pequeña!

La voz de Leonardo apareció al otro lado de la línea, grave, divertida y tan familiar que Emma cerró los ojos por un instante.

—¡Feliz cumpleaños! —exclamó ella—. ¡Feliz cumpleaños, *** León!

Leonardo sonrió al reconocer aquella voz.

Estaba solo en su departamento, con la corbata deshecha y un vaso de whisky sobre la mesa. Había recibido mensajes de amigos, conquistas, familiares y felicitaciones de medio mundo empresarial. Sin embargo, aquella llamada era diferente.

Siempre lo había sido.

—Gracias, pequeña.

—¿Pequeña? León, ¡cumplo dieciocho años! ¡Dieciocho!

—Y yo treinta y cinco. Eso significa que todavía tengo derecho a llamarte como quiera.

—Qué conveniente. Cuando te conviene, soy joven; pero cuando necesitas que te ayude con algo, resulta que soy una mujer muy inteligente.

Leonardo soltó una carcajada.

—En eso tienes razón. Eres demasiado inteligente para tu propio bien.

—Y tú demasiado viejo.

—¿Demasiado viejo? —repitió, fingiendo indignación—. Retira eso inmediatamente.

Emma rio, encantada de haber conseguido molestarlo.

Durante unos segundos, volvieron a ser los de siempre: él provocándola y ella respondiendo con ocurrencias. Dos personas que compartían años de recuerdos, cumpleaños, bromas y momentos familiares.

Sin embargo, aquella noche había algo diferente.

Quizá era la distancia.

Quizá el tiempo que llevaban sin verse.

O quizá Emma estaba empezando a descubrir que extrañar a alguien podía sentirse mucho más intenso de lo que recordaba.

—¿Cómo estás, Emma? —preguntó Leonardo después de un momento—. De verdad. Hace demasiado tiempo que no te veo.

La sonrisa de ella se suavizó.

—Estoy bien. Ocupada, estresada, cansada de la universidad y rodeada de gente que cree que tener dieciocho años significa no saber nada de la vida.

—Bueno, tampoco es que a los dieciocho lo sepas todo.

—Gracias por tu enorme apoyo emocional.

—Para eso estoy.

Emma se acomodó sobre la cama y abrazó una almohada contra su pecho.

—Te he extrañado.

Las palabras salieron antes de que pudiera pensarlas demasiado.

Leonardo dejó de sonreír por un instante.

Él también la había extrañado. Mucho más de lo que reconocía cuando su madre Elena e Isabella le enseñaba fotografías de su vida universitaria.

La casa se sentía diferente sin sus pasos, sus comentarios inoportunos y sus discusiones absurdas con las mellizas Alessandra y Daniela. Emma siempre había tenido una manera particular de llenar cualquier habitación con su energía.

—Haces falta, pequeña —respondió—. Alessandro habla de ti todos los días. Isabella y mi madre están insoportables desde que empezaron a organizar tu fiesta.

—¿Mamá está insoportable? ¡Imposible! —bromeó Emma—. Debe de ser una confusión. Ella es la mujer más paciente del planeta.

—Claro. Y yo soy un monje tibetano.

Ambos volvieron a reír.

Pero la risa de Emma fue apagándose poco a poco.

—¿Tú me has extrañado?

Leonardo dirigió la mirada hacia la ventana.

La pregunta era sencilla. La respuesta también debería haberlo sido.

—Por supuesto que sí, Em.

Ella apretó un poco más la almohada contra su pecho.

—¿Mucho?

—Muchísimo. Eres mi pequeña favorita.

—Única.

—No arruines el momento.

Emma soltó una risita, aunque sintió una extraña presión en el pecho.

Su pequeña favorita.

Era exactamente lo que él siempre había dicho. Una frase cariñosa, familiar e inofensiva.

Y, sin embargo, últimamente aquellas palabras le dejaban una sensación difícil de explicar.

Emma sabía cuánto quería a Leonardo. Desde pequeña había ocupado un lugar especial en su vida. Era el hombre divertido que la alzaba en brazos, la defendía de las bromas de sus primos y siempre encontraba la manera de hacerla reír.

Pero ahora estaba a punto de cumplir dieciocho años. Había vivido lejos de casa, había tenido relaciones, había conocido decepciones y había comenzado a hacerse preguntas que antes ni siquiera se le ocurrían.

Y algunas de esas preguntas tenían el rostro de Leonardo un hombre que no llevaba su sangre, pero se había crecido viéndolo casi toda su corta vida.

No se lo había contado a nadie.

Solo Lenna y su cuaderno rosa conocían aquella parte de sus pensamientos.

—¿Cuándo vuelves? —preguntó él, sacándola de sus pensamientos.

Emma sonrió de inmediato.

—Esta tarde.

—Tu madre lleva una semana hablando de eso. Creo que ha preparado comida suficiente para alimentar a un ejército.

—¿Y tú vas a estar en el aeropuerto?

Leonardo miró el reloj.

—Tengo una reunión, pero haré lo posible por llegar a tiempo.

—Eso es un no.

—Es un «haré lo posible», señorita exigente.

—Si no estás, me voy a enojar.

—¿Ah, sí?

—Muchísimo. No te volveré a hablar en la vida.

—Eso sería terrible. ¿Quién me llamaría a medianoche cada cumpleaños para recordarme que estoy envejeciendo?

Emma rio con ganas.

—Alguien tiene que mantenerte humilde.

Leonardo sonrió al escucharla.

Por un momento, imaginó el reencuentro: Emma entrando por la puerta, su madre abrazándola, Alessandro fingiendo que no había estado contando los días, las mellizas hablando todas al mismo tiempo y Nicolás intentando acaparar su atención.

Y él, como siempre, acercándose para abrazarla.

Un abrazo familiar.

El abrazo de un hombre que la había visto crecer y que la quería profundamente como si fuese su sobrina.

—Va a ser bonito tenerte en casa otra vez —dijo.

Emma sintió que el corazón le daba un vuelco.

—Sí. Yo también quiero verte.

Hubo un pequeño silencio.

Ninguno parecía tener prisa por despedirse, aunque ya habían hablado de la universidad, de la fiesta, de sus padres y de los planes para el día siguiente.

Era curioso. Habían pasado años celebrando sus cumpleaños y, aun así, aquella llamada parecía tener un significado especial.

—Bueno —dijo Emma finalmente—, no quiero quitarte más tiempo. Seguro tienes una lista interminable de mujeres esperando para felicitarte.

—¿Celosa, jovencita?

Ella abrió los ojos, sorprendida, y después soltó una carcajada.

—¡Por favor! No te creas tan importante.

Leonardo volvió a reír.

—Te extrañé, Em.

Esta vez no lo dijo en broma.

Emma guardó silencio durante unos segundos, con una pequeña sonrisa y los ojos brillantes.

...—Yo también te extrañé, *** León....

Quiso decir algo más.

Quiso contarle que había días en los que pensaba en él sin motivo aparente; que había extrañado sus bromas, sus consejos y esa manera suya de hacerla sentir protegida incluso cuando discutían.

Pero no encontró palabras que expresaran lo que sentía sin abrir una conversación para la que todavía no estaba preparada.

Había emociones que no sabía cómo explicar y preguntas que aún no se atrevía a hacerse en voz alta.

Leonardo Moretti aunque no era su tío, ella debía mantener distancia.

—Nos vemos esta tarde —dijo él.

Emma tragó saliva y recuperó su tono alegre.

—Nos vemos esta tarde.

Hizo una pausa, sonrió y añadió:

—Nos vemos pronto.

—Nos vemos, pequeña. Te quiero.

Emma cerró los ojos.

—Yo también te quiero.

La llamada terminó.

Leonardo dejó el teléfono sobre la mesa y permaneció unos segundos mirando la pantalla apagada. Después sonrió al pensar cuánto había crecido la que antes corría detrás de él por toda la casa.

Emma, en cambio, se quedó sentada sobre la cama, con el teléfono entre las manos.

Había conseguido hablar con él durante varios minutos.

Había escuchado su voz, su risa y aquellas palabras que tantas veces había oído.

Y, aun así, sentía que algo dentro de ella había cambiado.

No sabía si era nostalgia, soledad o una confusión nacida de estar lejos de todo lo que conocía.

Solo sabía que volver a casa le hacía ilusión por muchas razones.

Y que, entre todas ellas, había una que todavía no se atrevía a compartir con nadie.

Aquella tarde volvería a ver a su familia.

Y tendría que aprender a comprender sus emociones, distinguir entre lo que sentía y lo que imaginaba, y descubrir qué significaba aquel sentimiento que empezaba a acompañarla incluso en los momentos más inesperados.

Porque a veces, sin que nadie lo note, una nueva etapa comienza con algo tan sencillo como una llamada a medianoche.

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Violeta Banquez Martinez
gracias por regresar y es excelente tus historias
Yance: Gracias por tus palabras Violeta. Un abrazo😘
total 1 replies
Noiraly Tovar
/Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob/
Noiraly Tovar
Noooooooooo pero q es eso, hay historias super más explícitas en todos los sentidos y las publican sin problema 🤬🤬🤬🤬🤬🤬🤬 de verdad que se pasan 😡😡😡😡
Noiraly Tovar
jajajajajajaja jajajajaja realmente así somos de tontos jajajajajaja
Noiraly Tovar
Una vez más la historia no tiene desperdicio,💕💕💕💖💖💖💖💖💖💖💖❤️❤️❤️❤️❤️
Yura Ran
Yance desde el principio se leyó que Emma y Leornardo no tienen vínculo familiar y eso esta muy claro en la trama, No guardan lazos de sangre algunos
degen las maten maligna y lean el texto en su contenido. espeto pro yo solución
Noiraly Tovar
Esa es la mejor decisión que puede tomar cualquier mujer....🔥🔥🔥🔥🔥🔥
Monica García Ramirez
mas que excelente muy, pero muy recomendadas todas y cada una de las novelas de nuestra autora fsvorita
Monica García Ramirez
Por dios esto no puede estar pasando, estoy super emocionada y realmente quiere leerla hasta el. final, por fa autora no te rindas con esta historia, eres realmente genial escribiendo, amo leer tu excelente novela /Kiss//Pray/
victor hernandez
Por favor dejen que termine la novela ellos no son familia biológica y además esas situaciones las vivimos día a día ya el que de sorprenda es porque quiere venir a joder
Yaz
👍👍👍 ánimo Yance, pronto estaremos disfrutando de más capítulos 😉😉😉
Ana Elena Jiménez
como lectora no le veo lo incestuoso por ningún lado, pero bueno que sea lo que Dios quiera, total apoyo para usted 🫶🫶
Betty Saavedra Alvarado
Yance es una historia que espero que la plataforma no la vete ni censure quizás seas porque en un capítulo Leo le dice tío y ella sobrina muchas son adjetivos que usamos por cariño ellos no tienen vínculo sanguíneo estamos contigo
Natalia Cm
Espero que no la cancelen, tan buena que estaba, /Grimace//Grimace//Grimace//Grimace/
Nancy romero
ya me había emocionado ☹️☹️☹️☹️
Jhohanna Perez
@Yance si gustas escribeme al privado y te indico que hacer, también me ha ocurrido, como a otras colegas y se de que manera lo puedes solucionar más rápido 😊😊😊
Natalia Cm
Queee???? Pero si tú novela está buenísima, me da tristeza que no la plataforma haga esto, he leído otras historias con contenidos peores , y por qué a esos si los dejan publicar y no les ponen trabas.? Esperemos que se solucione pronto.😭
Natalia Cm
Jajajajajajaja🤣🤣🤣🤣🤣 Exactamente, no sabe lo que dijo😜
Natalia Cm
Hay Alessandro tienes derecho a guardar silencio, todo lo que digas será utilizado en tu contra más adelante 🤣🤣🤣🤣🤣🤣 así como dicen los policías 🤣🤣🤣
Natalia Cm
😂😂😂😂😂😂😂
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