NovelToon NovelToon
DURA DE MATAR : LA VERDADERA HEREDA REGRESA

DURA DE MATAR : LA VERDADERA HEREDA REGRESA

Status: En proceso
Genre:Mujer poderosa / Reencuentro
Popularitas:774
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

A los cinco años, Elena Vega sobrevivió al intento de asesinato de su madre adoptiva tras la aparición del Sistema Dura de Matar. Esta interfaz le otorga datos tácticos, alertas de riesgo y a "Ratón Mayor": la encarnación física del sistema, un roedor con quien se comunica mentalmente para analizar venenos sin parecer loca.
​Dieciocho años después, Elena regresa a la mansión Montenegro a reclamar su lugar como la verdadera heredera. Pero Camila, la falsa heredera, orquesta sabotajes y contrata sicarios para eliminarla.
​Guiada por la lógica de su sistema, Elena desmantela cada trampa mientras Mateo, su atolondrado hermano biológico, absorbe sin querer los atentados como su "escudo humano" involuntario. ¿Podrá la impía rival salirse con la suya o sucumbirá ante la estratega más implacable?

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Regla Táctica Número Uno

[¡ADVERTENCIA DEL SISTEMA!] [Análisis de amenaza: Crítico. Vehículo objetivo: Sedán negro en fila. Fuga de combustible inducida y dispositivo de detonación remota detectado. Probabilidad de mortalidad tras el abordaje: 99.8%.]

Elena Vega ajustó con calma los tirantes de su mochila negra y miró el automóvil brillante que la esperaba a un lado de la acera.

A un par de metros, el chofer, impecablemente vestido con traje y guantes blancos, le abrió la puerta trasera con una reverencia pulcra.

—Señorita Elena, Don Fernando y Doña Rosa la esperan con gran emoción en la mansión Montenegro. Por favor, suba al vehículo.

Elena se cruzó de brazos, lo miró de arriba abajo con una ceja levantada y esbozó una pequeña sonrisa sarcástica.

—Agradezco el gesto, pero no. Nunca me subo a autos de extraños.

El chofer parpadeó, perdiendo por un segundo la compostura.

—Señorita, este es el auto oficial enviado por sus padres...

En el bolsillo delantero de la chaqueta de Elena, una pequeña cabecita gris asomó sigilosamente. Ratón Mayor, la manifestación física del Sistema Dura de Matar, arrugó los bigotes mientras la voz del sistema resonaba únicamente en la mente de Elena:

—«¡Alerta roja, Elena! Cero estrellas en seguridad vehicular. Hay un temporizador oculto en el chasis. ¡Si pones un pie dentro seremos carne molida en tres, dos, uno...!»

Elena acarició con disimulo la cabeza del roedor para calmarlo, manteniendo la vista fija en el conductor.

—Mantenerme alerta es lo mínimo que una heredera real debe hacer para seguir respirando —añadió Elena en tono burlón—. Además, prefiero caminar. Camina uno, hace ejercicio, evita volar en pedazos... Puros beneficios.

—¿De qué está hablando, señorita? —preguntó el chofer, confundido.

—De nada. Que tenga un buen día.

Sin darle tiempo a reaccionar, Elena dio media vuelta y caminó a paso ligero por la acera. Apenas había avanzado unos cien metros cuando un ruido ensordecedor retumbó en toda la avenida.

¡BOOM!

Una llamarada expansiva destruyó el sedán en medio de la autopista, lanzando pedazos de metal y fuego hacia el cielo. Las ondas de choque despeinaron ligeramente el cabello de Elena, pero ella ni siquiera se detuvo a mirar el fuego; solo se ajustó la mochila y continuó caminando como si nada hubiera pasado.

[¡MISIÓN CUMPLIDA!] [Atentado inicial esquivado. Recompensa: +100 Puntos de Cautela. Habilidad activada: Detección de Microexpresiones.]

—«¡Casi nos volvemos carbón!» —chilló la voz de Ratón Mayor en su cabeza—. «¡Te lo dije! ¡Esa tal Camila quería borrarte del mapa antes de que tocaras el timbre de la mansión!»

—Qué falta de creatividad —murmuró Elena para sí misma, con una sonrisa irónica—. Si vas a intentar matarme, al menos hazlo con algo menos cliché que un coche bomba.

En la gran sala principal de la mansión Montenegro, el ambiente era de pura consternación teatrizada.

Doña Rosa se secaba las lágrimas con un pañuelo bordado, mientras Don Fernando caminaba de un lado a otro con el rostro ensombrecido. Mateo Montenegro, frotándose las manos con cara de incertidumbre, trataba de procesar la noticia.

Al fondo, vestida con un impecable traje blanco y con expresión de dolor desolador, Camila derramaba lágrimas ensayadas frente al espejo del recibidor.

—¡Mi pobre hermana! —sollozaba Camila con tono melodioso—. ¡Ni siquiera pudimos abrazarla! ¡Es una tragedia horriblemente injusta!

—El reporte de la policía es definitivo, señor Montenegro —anunció el asistente de la familia con voz grave—. El auto asignado explotó en la autopista. No hay sobrevivientes...

—¡Mi niña! ¡Perder a mi hija justo cuando volvía a mí! —se lamentó Doña Rosa, dejándose caer en el sofá.

Camila bajó la cabeza, ocultando una sonrisa maliciosa. «Pobre idiota. Pensó que recuperar su lugar en los Montenegro sería tan simple. Esta casa es mía», pensó.

En ese preciso instante, las pesadas puertas dobles de la mansión se abrieron de par en par.

El silencio fue absoluto.

Apoyada tranquilamente contra el marco de la puerta, con las manos en los bolsillos de su pantalón y una mochila al hombro, estaba Elena. A su lado, asomándose apenas desde el bolsillo de su chaqueta, un pequeño ratón gris observaba la escena con curiosidad.

Elena miró el panorama, vio a Doña Rosa llorando, a Camila sofocada en su drama y a los sirvientes consternados.

—Vaya, qué bienvenida tan dramática —soltó Elena con una sonrisa divertida—. Señores, ¿ya terminó el show o llegué en el intermedio?

Doña Rosa se quedó helada con el pañuelo a mitad de camino. Don Fernando se detuvo en seco. Mateo casi se tropieza con la alfombra al abrir los ojos de par en par.

Camila retrocedió un paso, blanca como la leche.

—¿Q-Quién diablos eres tú? —balbuceó Camila, mirándola desorbitada—. ¿Por qué... por qué estás aquí? ¿No deberías estar en la autopista volando por los aires? ¿Eres humana o un fantasma?

Elena caminó despacio hacia el centro de la sala, miró a Doña Rosa y luego a Don Fernando.

—Tranquila, soy humana —respondió Elena con calma y cierto tono burlón—. Y hasta donde sé, en este mundo los fantasmas no caminan con mochila. Pero si de verdad crees en lo paranormal, te sugiero revisar las paredes de esta casa, por si acaso murió algún dueño anterior con malas vibras.

Doña Rosa la miró fijamente, analizando cada rasgo de su rostro. La misma forma de las pestañas, la mirada firme, la línea limpia de la nariz y la misma expresión altiva.

—¿Elena...? —susurró Doña Rosa con la voz entrecortada—. ¿Eres tú... de verdad eres mi hija?

Elena sonrió con ligereza, mirándola fijamente a los ojos.

—Misma nariz, mismos ojos, misma cara de pocos amigos... Sí, creo que definitivamente sí somos madre e hija.

[¡ADVERTENCIA DEL SISTEMA!] [Sujeto: Camila. Frecuencia cardíaca: 145 bpm. Estado psicológico: Pánico y rabia contenida. Nivel de hostilidad: 98%.]

—«¡Mira a la falsa heredera!» —le transmitió Ratón Mayor mentalmente—. «¡Se le cayó todo el teatro de la hermana desconsolada en un segundo!»

—¡Pero no entiendo! —intervino Mateo, acercándose rápidamente a Elena con los brazos abiertos—. ¡¿Cómo es posible que no subieras al auto de la familia?! ¡Estábamos muertos de miedo!

Elena levantó una mano y le hizo un gesto para que se detuviera a un metro de distancia.

—Fácil: no subo a autos extraños. Es una regla básica para seguir con vida. Además, si las cosas fallan, el auto explota o se quedan sin frenos, no soy yo la que termina en las noticias nocturnas.

—¡Fue un accidente! —exclamó Camila, tratando de recuperar el control de su voz, aunque le temblaban las manos—. ¡Nadie quería hacerte daño! ¿Por qué piensas mal de la familia?

Elena se giró despacio hacia Camila, sosteniéndole la mirada con una serenidad helada.

—¿Accidente? Qué curioso. Sabes, en criminología dicen que el que se apura a gritar '¡fue un accidente!' por lo general es el que puso la mecha.

Camila tragó saliva, sintiendo que un frío helado le recorría la espalda. Elena no estaba asustada, no estaba confundida y definitivamente no era una ingenua fácil de manipular. La verdadera heredera había vuelto, y el juego apenas comenzaba.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play