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Casado Con Un Dragón

Casado Con Un Dragón

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Mundo de fantasía / Yaoi
Popularitas:5.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Azul zafiro

Bellamy despierta sin recuerdos. Descubre que está casado con Ignis, un duque dragón al que teme y detesta o eso pensaba. Su matrimonio fue un arreglo político, y él tiene un huevo de dragón escondido en el sótano que necesita las feromonas de ambos padres para nacer.

Ignis es brusco y posesivo, pero por la noche lo cuida en secreto. Bellamy descubre que antes de perder la memoria hizo cosas terribles por su hijo —incluso intentó matar a Martin, el hombre que Ignis prefiere según él.

Obligado por el bien de su bebé, se acerca a Ignis y consigue lo necesario para el huevo.

Al pasar los días, Bellamy ve a Ignis como un extraño y le teme, Ignis se da cuenta de que lo perdió por culpa de su propia brutalidad. Al en contrar el huevo Ignis no se enoja solo se preocupa.
Y el huevo espera… creciendo, esperando nacer.

¿Crees que Ignis logre recuperar el amor de Bellamy?

¿Podrá Bellamy hacer que su bebé nazca sin que su padre lo descubra?

NovelToon tiene autorización de Azul zafiro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1.

Desperté en una habitación que no conocía. La luz caía de una piedra blanca incrustada en el techo. Me dolía la cabeza y el cuerpo como si hubiera caído desde muy alto, todo él cuerpo me pesaba como plomo.

—¿Dónde estoy? —pregunté.

—Señor Bellamy… por fin despierta —Una chica se inclinó sobre mí y me puso un paño húmedo en la frente—. Qué alivio. Pensé que no iba a despertar. Le ruego que no vuelva a hacer algo tan peligroso.

—¿Quién eres? ¿De qué peligro hablas?

—Soy Catrina, su sirvienta —dijo con los ojos llorosos—. ¿No me recuerda?

No recordaba nada. Ni su cara, ni esa habitación… ni mi propio nombre, hasta que ella lo dijo.

Antes de que pudiera preguntar más, se escucharon pasos afuera. Botas de hierro contra piedra. Un eco seco, pesado, que se detuvo justo frente a la puerta.

—¡Abran ya! —ordenó una voz fría, cortante.

La puerta se abrió lentamente.

Entró un hombre rubio, alto, imponente de ojos dorados. Dos cuernos dorados le brotaban de la cabeza. Me miró de arriba a abajo y torció la boca con desagrado. Catrina bajó la cabeza al instante y empezó a temblar.

—Sal de aquí, Catrina —ordenó él.

—Señor Ignis, por favor —Catrina apretó los puños, sin levantar la vista—. Mi señor acaba de caer del campanario del templo, se golpeó la cabeza y recién despierta. Necesita un doctor. Le ruego que no…

—Sal ahora o te mando a las minas como esclava. ¿No me escuchaste?

Catrina me miró una última vez, como pidiéndome perdón, y salió.

Nos quedamos solos. En cuanto la puerta se cerró, un olor fuerte me golpeó de lleno: cítrico, valle, y calor sofocante. Me mareó. El aire se volvió denso.

—Al fin despiertas —dijo él, quitándose los guantes con calma—. Te atreviste a subir al campanario solo por celos. Rompiste la campana del templo.

—No sé de qué hablas —mi voz salió más débil de lo que quería. Sentía mi cuerpo calentarse sin razón—. No te conozco.

—Claro que me conoces —se acercó a la cama, despacio—. Soy tu esposo.

Se inclinó sobre mí y me agarró la barbilla con fuerza. Me besó a la fuerza: dientes, rabia, nada más. Me quedé paralizado.

—¡Suéltame! —lo empujé con lo poco que tenía—. ¡No me toques!

Me agarró más fuerte de la cara, los dedos clavándose en mi piel.

—¿A qué estás jugando ahora, Bellamy? Martin me contó lo que hiciste, por tu culpa él.

—No sé quién es Martin. ¡Suéltame! No tienes derecho.

Sus ojos parecieron encenderse en llamas. Su olor se intensificó y el mío respondió solo: un aroma dulce, a rosas y vainilla, empezó a emanar de mi piel sin que yo pudiera evitarlo. Me ardieron las mejillas. Me sentí expuesto, desnudo.

—Deja de actuar. Estás soltando feromonas a tope —dijo entre dientes. Pero ya no sonaba seguro. Sonaba furioso… y confundido.

No tenía fuerzas para seguir empujándolo.

Tocaron la puerta. Dos golpes secos.

Él se detuvo en seco. Respiré, temblando.

—Ignis —se oyó una voz afuera: suave, que no conocida, y de pronto me dio asco esa voz era irritante para mis oídos—. Abre. Bellamy está herido, no se siente bien.

Ignis por fin se apartó de mí. Abrió la ventana de golpe, como si necesitara aire urgentemente, y se puso el saco de nuevo. Poco a poco, el calor de mi cuerpo se disipó.

—Martin, no tenías que venir —dijo, y su voz cambió por completo: la dureza desapareció, se volvió más tranquila, casi amable.

—Traje la medicina. Después de todo, es mi culpa que esté así —dijo el chico al entrar. Cabello oscuro, ojos verdes sonrisa tímida que no me creí ni por un segundo—. Bellamy no puede ayudarte con eso ahora.

Los miré a los dos, de pie juntos. Parecían pareja. Sentí náuseas.

Catrina volvió a entrar, esta vez acompañada de un doctor mayor. Me examinó, me hizo preguntas simples: cómo me llamaba, quién era Ignis, qué año era.

No supe responder nada.

—Amnesia retrógrada por el golpe —concluyó el doctor—. Olvidó todo, incluso su nombre. Podría recuperar la memoria en unos meses. O podría ser permanente.

—O sea que no recuerda nada —repitió Ignis, mirándome fijo, escrutándome, como si intentara descubrir si mentía.

Salieron todos. Solo Catrina se quedó. Se arrodilló a mi lado, con lágrimas en los ojos.

—Perdóneme por dejarlo solo con el señor Ignis, señor Bellamy… —susurró—. Pero ahora que no recuerda nada… ¿cómo va a cuidar del huevo?

—¿Qué huevo?

Catrina se tapó la boca, asustada por lo que acababa de decir. Miró hacia la puerta, asegurándose de que nadie escuchara.

—Su huevo —susurró, bajando la voz casi en un susurro —. Su huevo de dragón. Todavía no nace. Usted lo escondió en la sala de incubación del sótano antes del accidente. Me hizo prometer que no le diría a nadie. Ni siquiera al señor Ignis.

—¿Te refieres a que un huevo es un hijo?.— pregunté esperando que no lo fuera.

—Sí, señor Bellamy es su hijo— respondió ella.

—¡Tengo un hijo! ¡con ese bruto que acaba de entrar!.

Sentí que la sangre se me iba del cuerpo.

No solo estaba casado con un hombre que me besaba a la fuerza, que me trataba como propiedad. No solo había perdido la memoria. También estaba protegiendo un huevo de dragón que era mío… y su propio padre no sabía que existía.

1
Itziar
más por favor necesito saber qué pasó
Itziar
no sé qué pasó, pero siento que el esposo de Bellamy se deja manipular siempre por el estúpido de Martín
kook
Vaya... Que directo
Dalia Lara
ya se descubrió el mismo jjj
Itziar
por favor que el bebé reconozca a su mamá 😭😭
Brisa Romero
/Sneer/
Itziar
más por favor 🙏🙏😌
Oly-chan
Me gusta ❤️
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