Capítulo 5

"Hola Juan"

"Que tal Luvianne, cómo les fue el día de ayer"

"Pues... Perdimos, pero al menos logré meter un gol"

"Ya es un logro alcanzado"

"Talvez"

"Oye, no deberías afligirte por el resultado, todavía hay partidos que jugar"

"Tienes razón, y contra quién jugarán el sábado?"

"Creo que es contra el Sirennia Olímpico"

"Irán al Bluefields stadium?"

"Quien sabe, espero que sí"

"Oye Juan, apresúrate!"

Le gritaba desde el otro lado del enmallado, ambos volvieron la vista hacia nosotras, aún seguía sin entender porque Cleo decidió seguirnos, se quedó sentada en la banca mientras jugaba con su cola.

"Siempre te acompañan?"

"A veces, espero mi tía pueda ir a verme jugar"

"Si, sería increíble"

"Nos vemos"

"Ok!"

Salía de la cancha, llegó hacia nosotras, Cleo lo vio y de inmediato se acercó a el, ví de reojo hacia la cancha, notaba como aquella chica de ojos verdes nos veía, se miraba preocupada, como si algo no le gustaba.

"Quieren comer un helado?"

"Si... Que es eso?"

"Ya lo verán, vamos... Allá está un carrito, vamos!"

Mientras íbamos siguiendo a aquel señor que empujaba aquel carrito blanco podía notar la mirada perdida de Luvianne, en parte me hizo pensar que en realidad Juan si tenía un amor correspondido.

"Yoko, que sabor quieres?"

"Que?"

"De helado, que sabor quieres"

"Que hay?"

"Fruto silvestre, vainilla, chocolate con coco, con galleta y con maní... Cuál?"

"El de los frutos"

"Bueno"

Íbamos por el andén camino a casa, disfrutando de aquel helado, si que estaba delicioso, podía sentir las fresas y las moras en la mescla, mientras íbamos caminando recordaba los ojos tristes de Luvianne.

"Yoko!"

"Que paso?"

"Ibas perdida, se te derritió el helado"

"Cómo!"

"Tranquila, déjame ayudarte"

Saco su pañuelo y cubrió mis manos mientras lo deslizaba quitándome lo chorreado, había algo de helado aún en el palillo, sentía mi cabeza algo cálida y mis manos temblar, mientras lo veía solo recordaba esos ojos, entre en razón de inmediato.

"No te lo comerás?"

"Ah, claro que sí muerto de hambre"

"Me enorgulleces Juan, si que eres todo un galán"

"Tía, estabas fuera?"

"Necesitaba algo de ropa para Cleo, no le daré calzoncillos abultados y dejar sus pechos en el aire, no quiero que te excites"

"Tía por favor!"

"Vamos, quiero que modeles lo que te traje"

Llegamos a casa, Eleonore si que tenía buen ojo, la ropa que le había llevado le quedaba a la perfección, Juan se puso a preparar la comida, no lo culpo, todos los machos reaccionan de esa manera solo que este era más reservado.

"Ves que te queda bien, mira Yoko... Casi tienen la misma talla de brasieres"

"Es lógico, es una niña... No moleste"

"Esto es para que?"

"Es tu ropa interior, evita que tus partes estén expuestas... Aunque siempre tendremos ese pequeño inconveniente"

Decía Eleonore al notar que la cola impedía que las bragas llegarán a quedar en la cintura, seguro haría lo mismo que hizo con nosotras... Hacerles agujeros, en cuanto a los vestidos, la mayoría eran sencillos y de lunares.

"Y bien, como los sientes?"

"Más o menos"

"Ok, Juan... Ven a ver"

"Ya voy"

Dejo de hacer en la cocina y llegó a la sala, al ver a Cleo con el vestido azul de lunares negros hizo que le sacará una sonrisa, en eso guio la vista hacia si cabello que estaba todo alborotado, se acercó y la vio desde distintos ángulos.

"Solo queda probarla"

"Tienes razón Juan, y que tal se ve?"

"Elegante"

"Creí que dirías bonita o algo así"

"Creo que fui muy directo"

"Anda cocina, se te quema el arroz"

"Ok!"

Mientras los demás seguian adornando a la gata Loli, salía por la puerta trasera de la casa, volvía la vista hacia lo alto mientras cruzaba los brazos, en eso logré escuchar el crugir de las hojas a lo lejos, cuando ví hacia ese lugar, resultaba ser un perro que andaba por allí.

"Largo de aquí!"

Se fue corriendo de allí, no tardó mucho cuando volvía a escuchar ese crugir en la misma dirección, con mi pie levanté una piedra y la atrapé con la mano, lista para lanzarlo hacía allí hasta que se revelaría un extraño ser.

Era como una persona, pero cubierta de pelaje y pieles de animales, eran demasiado altos y de robusto físico, apenas se hacían notar entre los árboles, uno de ellos parecía ser el líder, era más alto y fornido.

"Que criatura más extraña eres"

"Soy una deidad Zorro, vengo del otro lado del mundo... Que son ustedes"

"Los civilizados nos llaman Sisimikes, habitamos lo profundo del bosque, que haces aquí... Que buscas criatura"

"Lo que buscaba ya lo encontré, no vengo a destruir si es lo que creen"

"Eso esperamos, pero... Te equivocas en tu razón"

"De que habla"

"Aún no haz hallado lo que buscas"

"Porque lo dices?"

"Porque de haberlo hecho, no estarías dudando de ti misma"

"Buen punto"

"Solo queremos dejarte una advertencia, no vayas a lo profundo del bosque, porque de hacerlo tienes garantizado que no saldrás con vida"

"De todos modos que ni me interesaba"

"Entonces, que así sea... Forastera"

Se iban a lo profundo del bosque, seguía con los brazos cruzados y la vista perdida en el horizonte, en eso llegó Juan al lugar donde estaba yo, vio hacia el mismo lugar al que veía para luego volver la vista hacia mi.

"Paso algo?"

"No... Solo estaba un poco aburrida"

Volví la vista hacia el, al ver sus ojos de inmediato me vino a la mente los ojos de Luvianne, no entendía con exactitud porque seguía pensado en ella cada vez que hablaba o veía a Juan.

"Ocultas algo?"

"Que?... Claro que no, dime"

"Que pasa"

"Esa chica, Luvianne... En serio te gusta?"

"Porque negarlo, es bella y sus ojos son increíbles, pero..."

"Crees que ella no te corresponde?"

"Si"

Tenía ganas de decirle sobre lo que ví cuando íbamos a comer helados, pero algo me dijo que mejor no le dijera sobre ello, no sabía porque pero sentía que no era lo adecuado.

"Alguna vez le declaraste eso?"

"No me he permitido eso"

"Temes el rechazo o no sabes que decirle?"

Se quedó en silencio, metió sus manos en los bolsillos e inclino la vista hacia el suelo, solté mis manos y la apoye sobre sus hombros, levanto la vista hacia la mía y la desvío mientras soltaba un suspiro.

"Ambos"

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