Capítulo 3

Un nuevo día hacia presencia en aquel lugar, nuevamente acostaba en el sofá pero con algo incómodo en mi espalda, cuando voltee a ver tras de mi, estaba Nikita acostada al lado mío, sus brazos rodeaban mi cintura... Estaba amcalentita pero no me gustó.

"Que haces aquí?"

"Temblabas de frío así que me acomode y dormiste bien"

"Que lindas se ven las dos acostadita en el sofá, les tomaría una foto pero no me acuerdo donde deje el teléfono"

"Buen día Eleonore, porque tan elegante?"

"Voy a apoyar a Juan, va a participar en la Liga juvenil... Vamos?"

"Que es eso... Se come?"

"Ahora que lo pienso... Necesitan ropa, vamos a la tienda antes"

Llegamos a la banca de la otra vez, subimos a un taxi que nos llevó a una tienda de ropa cerca de allí, al bajar Eleonore se quejo porque le había cobrado el doble de la tarifa oficial, al final el del taxi salió disparado de allí dejándonos con una Eleonore molesta.

"Bueno, vamos de compras"

Andábamos dando vueltas en aquella tienda, viendo los cientos de atuendos y zapatos, vestidos sencillos y exóticos, Eleonore ayudaba a escoger la ropa interior a Nikita, cuando me mira con su mano me pidió que me acercara.

"Ayúdame a llevar estos de aquí, los iremos a probar en los vestidores"

"Está bien"

Nos metimos las tres en el vestidor, Eleonore usaba sus manos para medir el ancho de su cuerpo con nosotras, de inmediato se puso a revisar entre la montaña de ropa interior y acertó con nuestras medidas.

"Que buen ojo tienes"

"Soy una mujer maravillosa, por cierto... Creí que serían pequeños pero tus pechos son grandes lobita"

"Grandes... Estos?"

Decía Nikita mientras señalaba sus pechos talla D, estaba de frente a mi así que no se distingua mucho hasta que se puso de lado, en cambio yo los tenía pequeño, quizás talla A o por allí, un ojo azul, uno verde y dos grandes pechos... Para rematar caderona.

"Vaya!, Había ido muchas veces a compara pero es la primera vez que me siento tan bien"

"En serio no entiendo porque la algarabía"

"Porque comprar con un hombre es como ir sola, no hay propuesta ni comparativas, solo hay un dale pues y ambos, veré qué día iremos de nuevo"

Llegamos a la academia, Eleonore fue por los boletos pero le decían que ya se habían agotado, mire por la entrada a la cancha hacia las graderías las cuales estaban vacías en gran parte, apenas habían unas 30 personas bajo la zona techada.

"Bueno chicas, hallamos un lugar para nosotras tres!"

"Hasta que al fin"

Mientras las graderías estaban llenas y los chicos jugaban en la cancha, nosotros estábamos del otro lado de la cancha, sentadas en una banca de madera junto a la acera que da a la carretera, bajo la sombra de un árbol.

Juan estaba en la arquería, aprovechaba los gatitos de las jugadas contenidas para voltear a vernos de reojo, algunas veces sonreía aunque se agitaba cuando el equipo contrario llegaba a acercarse.

No entendía porque Eleonore no podía acceder a aquella cancha, para aquel entonces me sentía muy inocente que pensaba que era algo raro y no algo tan serio, al finalizar el primer tiempo todos se fueron a los vestidores y los demás iban al área comercial.

"Olvidé que veníamos varias aquí, traje un poco de comida, comanla... No tengo tanta hambre"

Mientras Nikita comía aquel arroz con coco muy afanada, veía a Eleonore que anotaba en su pequeña agenda varias cosas, no sabía con exactitud que anotaba en ella pero si que lo hacía en ratos, vuelven al juego y todos ponían atención a los chicos.

"Vamos Juan tu puedes!"

Veía a Eleonore motivar a Juan estando desde la banca de madera, era interesante que era la única que mencionaba su nombre en aquel lugar, el partido terminó y la academia ganó 12-0, un número que por si mismo habla.

"Tia!... Que tal estuve?"

"Fantástico mi pequeño arquero"

"Que bien que vinieron ambas"

"De paso les compre algo de ropa para que no anduvieran con tu ropa, por poco y les creen chimbaronas"

"Si..."

"Juan!... Ah, quédate allí"

"Quien es ella?"

Le preguntaba Nikita a Eleonore al ver a una chicade piel algo morena y de cabello liso ir hacia Juan, al acercarse a el, lo sujeto de los hombros, beso su cabeza y luego la agitó con sus manos entre risas silenciosas.

"Que tal el partido... Eleonore, no creí que vendrías?"

"Tenía que ver jugar al talento de la familia"

"Veo que tienes compañía, quienes son?"

"Ellas son Yoko y Nikita... Mis nuevas inquilinas"

"Y que paso con el perrito creo que era que trajistes de afuera"

"Está en casa, durmiendo"

"Entonces ya no va a ser necesario que Juan vaya a cuidar de ella verdad?"

Cuando lo dijo sentí algo de incomodidad, lo dijo en un modo que se sentía más como una afirmación que una pregunta, Juan nos veía de reojo y volvía la vista hacia su mamá, Eleonore puso su mano sobre mi hombro y volví la vista hacia ella.

"No tanto, pero cuando necesite de él, te tender informada"

"Bueno, Juan... Tu papá te tiene una sorpresa, vamos antes que se vaya a trabajar"

"Está bien, adiós tía, adiós chicas!"

"Adiós Juan, cuídate"

Ambos iban hacia el estacionamiento, subieron a un pequeño sedan azul marino y se fueron de allí de inmediato, volví la vista hacia Eleonore quein tenía su cabecha agachada, por algo Nikita estaba un poco desanimada.

"Que pa..."

"Hay que irnos, creo que deberíamos ordenar comida... Quien quiere carne?"

"Carne?... Vamos!"

Íbamos por la acera camino a casa, pero seguía viendo algo extraño, había notado dos cosas que me daban que pensar en absoluto, aunque Eleonore estaba feliz con nosotras parecía que tenía secretos, algo que al parecer todos saben.

Llegamos a casa, pidió la orden de comida y en media hora llego el repartidor, pidió una propina que superaba el doble el cargo de la comida y comimos de ello, las alas estaban deliciosas pero cuando tome la pierna y arranque un pedazo de carne, sentí un poco húmedo y rancio.

"Que cosa le pasa a este pollo?"

"Todavía está crudo... No importa, iré a recalentarlo"

10 minutos más tarde y la carne tenía una mejor consistencia, luego de eso veíamos las noticias deportivas, hablaban de las ligas profesionales del país y un resumen de las ligas infantiles, no hablaron del partido de hoy.

Minutos más tarde Eleonore lavaba los trastes en la cocina mientras veíamos videos musicales, podía escuchar a Nikita tataradear la música que sonaba aunque no todas las que presentaban, la mayoría eran canciones bailables locales.

"No sabía que tenías gustos musicales"

"No sé de qué hablas"

Apagamos el televisor, y nos acomodamos ambas en el sofá hasta que Eleonore se asomo en la sala y nos vio a ambas en aquel incómodo lugar.

"Porque no mejor suben, les tengo un lugar para ustedes dos"

"Suena bien"

"Entonces síganme"

Subimos a la segunda planta, era en la habitación de enfrente de la habitación de Eleonore, la cama ya estaba hecha y estaba nuestra ropa ordenada en un ropero, cada una señalada con nuestros nombres.

"Este será su habitación... Su ropa interior está en las gavetas de abajo y el baño es aquella puerta"

"Es demasiado"

"Que... Me exedi en algo"

"En todo"

"Dormiremos juntas?"

"Por el momento sí, no hay más camas y no creo que Juan comparta la suya"

"Tiene habitación aquí?"

"Si, es el que está al fondo... A veces lo usa, tiene su propio televisor, espero no vea cosas para adultos"

"Que es eso"

"Nada que quieras saber Nikita"

"Ok, a dormir pequeñas!"

Eleonore nos dejó en aquella habitación, nos acostamos en esa cama y nos quedamos viendo el techo, al rato mis ojos empezaban a sentirse pesados hasta que me quedé dormida, ni cuenta me di si seguía despierta Nikita.

Abrí los ojos y estaba de nuevo en Japón, podía escuchar la armoniosa melodía del bosque, camine por el angosto sendero hasta llegar a un pequeño estanque dónde varios animales bebían agua.

"Pero si son... Están con vida, que alivio!"

Decía al ver a una pequeña coneja bañándose mientras una cría de venado la veía sorprendida, en eso escuché un enorme estruendo venir desde lo profundo, todo se torno oscuro y mis patas estabananchadas de sangre.

"No... Esto no está pasando..."

"Nikita..."

"Porque, porque, porque?!"

"Nikita!"

Abrí los ojos de inmediato, interrumpiendo aquella pesadilla, aún sentia el aroma de la sangre pero en ese momento no entendía nada hasta que ví los ojos de Nikita, estaban vidriosos y sus lágrimas deslizanan hacia la almohada.

"Que?"

"Me haces daño"

"Mire hacia sus brazos, tenía mis uñas clavadas en sus antebrazos y la sangre que olía era en realidad de Nikita, solté lentamente mis manos de sus brazos y las pegue a mi pecho, me tomo de los hombros y me pego hacia su cuerpo.

"Que haces?"

"No temas... Estoy contigo pequeña, no estás sola"

Me decía mientras me rodeaba con sus brazos y acariciaba mi hombro, eran las 4:25 de la mañana cuando Eleonore se asomo en el cuarto, bajamos a la sala y allí trataba las heridas de Nikita, me senté de rodilla a un lado de ambas y apoye mis manos en el piso.

"Lo siento mucho"

"Tranquila, después de todo no fue grave"

"Mira... Ya estoy bien!... Auch!"

"Tranquila... Ya terminé, por lo que veo padeces de pesadillas y tienen que ver con algún episodio de tu vida cierto?"

"Cómo lo supo?"

"Experiencia supongo, una cosa que debes saber es que todo problema tiene solución, cuando halles calma todo eso dejara de hostigar"

"Algo como olvidarlo todo?"

"Más bien... Aceptarlo y pasar a la siguiente página"

Guardaba el resto de cosas en la caja de primeros auxilios, lo dejo a un lado de la mesa y tocó los hombros de Nikita quien de inmediato respondió con una sonrisa y su alegre movimiento de su cola tupida.

"Aún es temprano, podemos tratar de dormir un poco"

"Segura?"

"Si tienes miedo, abrazala"

"Haré el intento"

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