Esa noche dormí en el sofá, la pulgada de Nikita estaba en el piso al lado del sofá, a veces movía la cola y me daba mi solo, me levanté del sofá y le di con el pie en el hombro.
"Oye!"
"Deja de mover tu cola, no la soporto"
"Está bien... Duerme"
Volvió a acomodarse en el suelo, me acosté en el sofá con los brazos tras mi cabeza pensando en todo lo que había hecho para llegar allí y que al final no pudiera encontrar a esa persona.
"Eres tú, el pelo y todo, porque dices que no?"
"Porque ella fue mi madre, murió hace dos décadas, meses después de este viaje"
"Pero... Cómo?"
"No tienes que ver con ello, murió mientras trataba de salvar a unas personas durante el huracán Mich, muchos la recuerdan por esa proeza"
"Entonces tú eres su hija?"
"Así es, mi nombre es Daysi Eleonore Wilson, hija de Eleonore Katrina Wilson Lara, me quedé con su apellido porque mi padre fue por un boleto de lotería, creo que se le perdió el vendedor"
"Entonces... Yo... Que?"
"Me hubiera gustado ver ese emotivo reencuentro pero sientete en casa, puedes vivir aquí lo que necesites, de todos modos necesitaré que ayudes a Nikita a comprender su nueva apariencia"
La abrace fuerte mientras mis lágrimas salían de mis ojos, ella estaba un poco sorprendida, lentamente bajo sus manos a apoyarse sobre mis hombros.
"Si quieres puedo prepararte algo de comer"
"Si por favor"
Es increíble saber que una persona tan maravillosa como ella tuvo una hija igual que ella, amable y entregada, cualquiera dudaría de mi en su lugar pero me recibió con los brazos abiertos.
"Yoko... Hueles raro"
"Que dices pulgosa"
"Que hueles raro, te tiraste un pedo?"
"CALLATE PERRA RENCA, LAS DEIDADES NO SE TIRAN PEDOS COCHINA!"
En eso sentí un aroma rancio, cuando trate de adivinar su origen me di cuenta que si provenía de mi pero no sabía porque, habrá sido eso a lo que le llaman gallopinto.
Horas más tarde el sol estaba asomándose por la ventana, apenas me incomodaba pero lo que si me despertó fueron los pesadas manos de Nikita sobre mi abdomen.
"Buenos días!"
"Quítate de encima!"
"Vamos, hay que despertar a Eleonore"
"Porque ustedes son mimados en cautiverio y muy serios en la naturaleza?"
"De que hablas?"
"Olvídalo"
Nikita subió por las escaleras a entrar al cuarto de Eleonore, me había llamado la atención de que ella ya había dominado andar con ese cuerpo, se había adaptado muy rápido.
"Buenos días!"
Entraba el joven Juan con camiseta rojo con blanco y un balón de fútbol en mano y un bolso pequeño sobre su hombro, en eso veo brincar a Nikita sobre el chico cayendo ambos al suelo.
"Juan!"
"Nikita... Por poco me sacas los pulmones"
"Dónde están?"
"Es solo un decir"
"Nikita, déjalo en paz o se le va a subir el cohete"
"TIA POR FAVOR!"
Me senté en el sillón pequeño, veía a Nikita acostada en el sofá mientras Juan acariciaba su cabeza, Eleonore preparaba el desayuno pero no sentí el aroma de gas quemado lo que me hizo dudar en cierto momento.
"Listo, ya esta el desayuno"
"Que croquetas más raras, son muy suaves aunque huele a carne"
"Nikita, eso es un sándwich"
"En serio... Que es un sándwich"
"Por dios, solo cómetelo y ya!"
"No seas dura con ella, apenas sabe de la complejidad humana... Cómo dijistes que te llamabas?"
"Mi nombre es Yoko tarado!"
"Ni siquiera me se tu nombre y quieres que me aprenda con todo y apellido?"
"Te burlas de mí!"
"Chicos, por favor... Disfruten de la comida, sobre todo tu Juan, sabes que no me gusta que busques pleitos"
"Lo sé tía"
Mientras Juan le enseñaba como comer el sándwich a Nikita, me asomaba por la ventana para ver qué tal era allá afuera, creí que vería varios edificios o casas en los alrededores, era todo lo contrario.
Siquiera había una casa cerca o a la vista, todo era árboles y más árboles, con costo distinguía la carretera a varios metros de la casa, me di cuenta que estaba en un punto acolinado, parecía estar en un lugar remoto.
"Oigan... Y la ciudad?"
"Si, estamos distantes de ella, a un kilómetro de aquí queda la academia de fútbol"
"Un lugar ideal para vivir la jubilación no lo crees?"
Luego de varios minutos salí a conocer un poco lo que rodeaba la casa, no era tan arbolizado como los bosques de Hokkaido pero se sentía tan fresco y relajante.
"Quieres dar una vuelta?"
"Que... Contigo?"
"Y con Nikita claro está, todos los días la llevaba a pasear para que no se aburriera en casa"
"Espero no caminar tanto"
Ya estaba con ganas de regresarme pero cada vez quedaba largo la casa, mientras Nikita iba muy feliz junto a Juan quien iba como tomate, cualquiera se pondría así si una chica de ojos bicromaticos sujeta su brazo derecho.
Llegamos a una cancha de fútbol con banderas del mismo color de la camiseta de Juan, en ella varios chicos se pasaban el balón y hacían ejercicios de estiramiento.
"Aquí vengo a practicar, es la academia del Real"
"Porque no estas allí?"
"Porque mi turno ya terminó, quieren beber algo?"
Nos detuvimos en una tienda donde Juan compró unos jugos de botella para los tres, nos sentamos en una bancas a la par de la carretera, viendo el pasar de los autos.
"Mira!, Que enorme"
"Es un bus"
"Y eso?"
"Una camioneta"
"Gran cosa, mira una cosa que arroja humo y mata cientos de conejos a su paso"
"Conejos?"
"Que pasa?... Te incomoda algo que hacemos?"
"En realidad todo, cuántos árboles tuvieron que destruir para hacer esta cosa que llaman carretera, cuántos animales han matado esas cosas a las que les llamas buses, camiones, no me incomoda... Lo odio"
"No entiendo"
"Yo si, sabes... Tienes razón en lo que dices, pero algunos tratan de hacer lo posible por enmendarlo"
"Pero les ha dado resultado?"
"A veces si... Otras veces no, nadie piensa igual"
"Eso lo sé"
Seguíamos sentados en aquella banca, viendo el pasar de los autos por la carretera, en eso su reloj de mano lanzaría un titineo, Juan lo vio, se puso de pie, dejo la botella en un barril y tomo a Nikita de la mano.
"Nos vamos?"
"Si!"
"Tienes medido el tiempo para todo o solo para este paseo?"
"A veces olvido que el tiempo vuela, debo llegar temprano a casa"
"No vives cerca?"
"No, vivo cerca del estadio de béisbol de la ciudad, si salgo a estás horas llegó antes de las 6:00 de la tarde"
Llegamos a casa, se despidió de Eleonore, tomo sus cosas y despidió a Nikita acariciando su cabello, salió de la casa y allá iba, a un lado de la carretera andando muy presuroso.
"Hora de comer"
"Si!"
Eran las 2:00 de la tarde, Eleonore veía un partido de fútbol, uno de los equipos portaba los colores de la camiseta de Juan, cuando mostraron una imagen cerca hacia uno de los jugadores note que era el mismo nombre de la academia, Real Estelí.
"Allí juega Juan"
"Si te refieres a mi sobrino, no, pero si el papi de Juan Barrera, que dices... Están bien iluminadas esas nalgas?"
"Que cuerpo tan robusto, porque Juan es tan flaco si juegan lo mismo"
"Apenas es un chiquillo, el lleva décadas jugando, incluso nos hizo llegar a un subcampeonato en la Copa Continental"
"Y... Apoyas a su equipo?"
"En realidad mi apoyo lo tiene el Ferretti, uno de los mejores equipos del país, son esos de rojinegro"
"Son buenos?"
"Sip"
Me quedé con ella viendo el partido completo, el Real Estelí y el Ferretti quedaron empatados esa tarde sin goles, una hora más tarde pasaban otro partido, Managua vs Diriangen, me parte me gustó el fútbol del capitalina.
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