'Johan '
El día de noche buena había llegado por fin, pese a que muchos en esta etapa están emocionados por la fantástica noche.. yo no puedo compartir esa alegría.
Desde que mi padre partió de este mundo, cada navidad era solitaria junto a mi madre, nunca nos sentimos completas para dar el festejo que muchos daban y tampoco pudimos hacerlo desde que ella se caso con Charlie.
Mientras otros disfrutaban de los obsequios que sus padres les daban bajo la palabra de ser un icono que ellos mismos desconocían.. yo simplemente lloraba por ni siquiera poder sentarme a la mesa, pues Charlie quería que comise en la habitación ya que la presencia de los niños en la mesa según él, era insoportable.
*suspiro*
Como me hubiese gustado tener una de esas fiestas en la cual era feliz con la presencia de mi padre y mis abuelos, ellos sin duda alguna le daban alegría a cada una de estas noches especiales.
- ¿Se puede? - escuché decir a mi jefe y volteé a verlo para luego asentir. - Te he traído este obsequio, se que quizás.. - No termino de hablar, me vio a los ojos por un momento para luego dejar aquel paquete que traía, sobre la cama y luego acercarse a mi. - Me gustaría mucho saber cual es el motivo de estas lágrimas. - dijo mientras con sus pulgares limpiaba dichas lágrimas, las cuales ni siquiera supe que he dejado salir.
- Estoy un poco melancólica, no tomes importancia.- dije alejándome de él para ahora caminar en dirección a la cama y ver aquel paquete. - ¿Acaso papanoel me considera una niña buena? - pregunté volteandome a verlo y ver su sonrisa.
- No me gusta que otros se queden con el crédito de mis acciones así que.. no, no fue él quien te consideró una niña buena, fue su prometido. - añadió mientras volvía a acercarse a mi y deje escapar una risa.
- Él es muy considerado, llevo años sin recibir un obsequio en esta clase de eventos. - contesté y él toma mi mano para luego dejar un beso.
- Incluso si lo nuestro no llegase a funcionar como tu dices.. voy a ser quien te compre regalos todos los años en esta fecha especial.- contestó y lo vi con seriedad.
- ¿Harías eso por mi?
- Te bajaría la luna si me la pidieras. - respondió y sonreí penosamente. - Anda, abre tu obsequio.
- Aun no son las 12. - respondí y él sonríe dulcemente.
- Lo se, pero solo te dejaré abrir este obsequio antes de la hora, quiero que lo uses en la cena. - comentó dándome aún más curiosidad por lo que abría allí dentro.
No esperé a que lo pidiera otra ves y rápidamente desenvolvi el paquete para luego quitar la tapa de la hermosa caja, está no era solo una caja común, además de su grandor.. tenía unos dibujos de rosas que parecían haber sido dibujados a mano.
Al abrir mis ojos se iluminaron al contemplar el hermoso vestido rojo que venia a juego con un cinturón negro y unos zapatos del mismo color.
- Es el regalo más hermoso que me han dado en toda mi vida. - dije mientras veía el contenido de la caja y sonreía con unas pequeñas lágrimas en mis ojos.
- ¿No acabas de decir que hace tiempo nadie te daba obsequios? - preguntó mientras me tomaba de la cintura.
- Bueno, es que olvidé mencionar que solo el vendedor de helados me ha regalado uno en una ocasión. - respondí escuchando su risa.
- Bien, no es tanta competencia. - contestó y voltee a verlo con una sonrisa para luego envolver mis brazos al rededor de su cuello.
- Gracias por el obsequio Williams, no tenias que molestarte. - dije para luego dejar un corto beso en sus labios.
- En primera, no fue una molestia, me siento alagado al saber que mi obsequio te gustó y en segunda, si vas a agradecer con un beso, si quiera hazme sentir hasta que punto te gustó mi obsequio. - respondió y mi sonrisa se amplió. * No lo dude ni por un instante, lo tome de ambas mejillas y lo besé con todo el cariño del mundo, demostrándole que realmente me ha hecho sentir especial, que cada detalle que tiene hacía mi persona realmente me conmueve. Él correspondió inmediatamente mi beso mientras me tomaba por la cintura y profundizaba aún más el beso que yo comencé, al faltarnos el aire nos separamos con nuestras respiraciones a mil por hora**. - Ese agradecimiento me gustó mucho. - agregó con una sonrisa por lo que reí y volví mi mirada a la caja***.
- En verdad agradezco este obsequio, es precioso pero.. no quiero que gastes en mi, me haces sentir en deuda contigo.
- No me pidas eso porque será en vano, soy una persona a la que le gusta regalar cosas ¿o se te olvidó el bono que les he dado a todos mis empleados? - su respuesta me tomó por sorpresa, si bien sabia que al revisar mi cuenta tenia más de lo que esperaba.. jamás se me cruzo por la cabeza que podía ser un bono otorgado por mi jefe.
- Yo no sabía que tu..
- Nadie necesita saberlo, solo quiero que todos sepan que pueden contar con mi ayuda cuando la necesiten ¿y que mejor forma de demostrar eso? aparte de ello, también les demuestró como realmente valoro el esfuerzo diario que todos hacen. - añadió para luego suspirar. - No quiero que ellos me tomen por ser un hombre prepotente o ambicioso, no quiero tener la figura de el mal jefe que no valora a sus empleados.
- Créeme que ninguno de ellos te ve de esa forma y menos aún las mujeres. - respondí riendo notando su cara de ¿que quieres decir? - Las mujeres en la empresa babean por ti y los hombres te tienen como un ejemplo a seguir.
- No sabia que..
- Por favor, hasta tu secretaria muere de amor por ti. - lo interrumpi sonriendo para luego poner mi rostro serio y pensar en mis palabras.- ¡Ho Dios! ¡HO DIOS! - dije agarrando mi rostro para luego caminar de un mano a otro.
- ¿Que sucede?
- ¿¡Que he hecho!? ¡ella morirá cuando sepa de esto!
- ¿De que hablas? - preguntó más sin embargo no le contesté solo pensaba en una y mil escusas para darle cuando me lo preguntara pero.. no se me ocurría nada. - Johan. - dijo tomándome de ambos brazos y viéndome con seriedad. - ¿Que esta pasando? ¿Porque te pones eufórica?
- Su secretaria Karen, es la única persona a la que podría considerar sercana, es la única de todos los que están en la empresa que me habla y ella realmente está enamorada de ti y si sabe de esto..
- Johan, pese a que ella estuviese realmente interesada en mi..no tendría porque molestarse contigo, soy yo quien elige aquí.- respondió y lo vi con preocupación. - No te preocupes por eso, yo solucionare ese inconveniente de la mejor manera. - solo asentí para luego sentir un beso de su parte en mi frente. - Anda, te dejaré para que te cambies y te veo en la cena. - volví a asentir para luego verlo caminar a la puerta y girarse a mi. - Por cierto, debajo del vestido hay algo más para ti. - y con esto último salió dejándome sorprendida.
Rápidamente saque el vestido y era verdad, debajo de el había una pequeña cajita cuadrada, la cual tomé de prisa y abrí.
No lo podía creer.. una hermosa gargantilla con unos aretes a juego estaban allí dentro.
Me fue inevitable no sonreír y agradecerle mentalmente por este detalle, sin duda alguna es él hombre que toda mujer desearía tener.
Apresurada me desvesti para luego colocarme el hermoso vestido y sobre este aquel cinturón que quedaba a la perfección con él, luego me coloque los hermosos tacones y por último la hermosa gargantilla con los aretes.
No puedo ser yo..- me dije a mi misma mientras me observaba en el gran espejo y sonreía al ver lo hermoso que todo había quedado, claro que no omití la parte de que mi jefe sabe con exactitud el talle de mi vestimenta y calzado, pues todo me quedaba perfecto.
*Gracias por tanto Williams y perdón por tan poco.*
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Updated 46 Episodes
Comments
Viviana Bustos Aldana
Y ella se va a sentir traicionada al enterarse
2025-01-07
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Elvira Fretes
es verdad cuando se entere la secretaria, odiar a Johan 🤦🏻♀️
2024-06-11
0
Melisuga
*habría allí dentro
2024-04-25
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