Un nuevo día comenzaba y junto a el la triste agonía de tener que seguir ocultando. Seguir guardando todo esto que siento por él.
¿Como podría simplemente decirle que lo amo?
¿cómo podría siquiera considerarlo? Es mi mejor amigo y no quiero perder su amistad, pese a todo lo que mi corazón me quiera obligar a gritar.
Mi nombre es Jonson Johan y creo que me enamoré de la persona que jamás esperé hacerlo. Mi mejor amigo, Jey.
Todo comenzó hace algo de diez años, cuando corría de prisa rumbo a mi primera clase de preparatoria.
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—¡No puede ser! ¡Mi primer día y llegaré tarde!
Corría tan desesperada que no tomé en consideración el color que se cambió en el semáforo.
—¡Oye! —gritó alguien. Dejándome sentir como me jalaban de un brazo y mi rostro daba contra el torso de una persona —Debes tener cuidado y prestar atención antes de cruzar.
Sin importar cuántos cuchicheos había a mi alrededor, levante mi mirada a él y pude contemplarlo. Un hermoso hombre con ojos rasgados, de un color negro que me veía con intensidad. Su piel era de un suave blanco y su cabello tan oscuro como la noche. Ni hablar de esa hermosa sonrisa que traía al seguro pensar en lo tonta que me veía ahora mismo.
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¿Como podría simplemente no amarlo?
Salvó mi vida, me ofreció su amistad y se convirtió en mi blanco perfecto.
Lo que aún no tengo seguro, es como haré para pedirle que no se case con Yuli. Pues él dice estar enamorado de ella, aunque la mujer me parezca una mala persona.
Mi Jey, si solo supieras cuanto te amo.
Domingo.
Pensé que quizás este día podría disfrutarlo o simplemente descansar, pero la verdad es que eso fue y es imposible. Para hacerlo tendría que entregarle todo mi buen trabajo al jefe, rogar por que le gusten mis bocetos y al fin decida darme las merecidas vacaciones que anhelo.
Estábamos a finales de un nuevo año y para ser sincera, no tenía mucho que hacer más que lamentarme por no poder disfrutar de la celebración que se da en noche buena y año nuevo con mi madre. Pues su esposo nunca ¡Jamás! me agradó ni me agradará.
—¿Aún sigues con ese trabajo? —preguntó Jey, mientras salía de la habitación. Lo sé debido a que la casa era pequeña. Sólo contaba con dos habitaciones, las cuales estaban a sólo unos pasos de la sala en la cual yo me encontraba, luego estaba la cocina-comedor y un baño.
—Tengo que entregar el trabajo a primera hora mañana. Pero creo que debo de agradecer a Williams por enviarme trabajo, pues solo de esta manera puedo distraerme de mis problemas personales —respondí, sin quitar mi mirada de la portátil.
—Williams —repitió con una falsa risa que se podría escuchar a diez cuadras —su nombre le sienta bien para ser un tirano abusador —me límite a responderle y seguí trabajando. No podía enfadarme con mi jefe por esto, el sabía por que razón debemos tener preparado todo para antes de principios de año y la verdad, no podría objetar por más que quisiera. Él es mi jefe y debo obedecer así no esté de acuerdo con sus decisiones —¿De que problemas personales hablas? —preguntó, luego de un largo silencio —¿Tiene que ver con tu madre o el imbécil de tu padrastro?
—Nada de eso —respondí mientras dejaba de teclear y pensaba justamente en ello. Llevo tiempo sin hablar con mi madre o si quiera saber si el imbécil de mi padrastro volvió a golpearla —son otra clase de problemas y la verdad, no tiene caso hablar de eso contigo. Siempre te molestas cuando te comento algo que tiende a preocuparte.
—Con más razón deberías contarme, Johan. Somos mejores amigos ¿O no? —la verdad es que no tenía nada de malo la palabra "mejores amigos", pero siempre que salía de su boca ¡Dios! dolía jodidamente.
—Somos mejores amigos, no una pareja. Por esa razón creo que es adecuado mantener algunas cosas solo para mi —respondí, sonriendo al ver que por fin había logrado terminar con mi trabajo.
Luego de estirarme para poder descontracturar todo mi cuerpo y permitirle a mis músculos adaptarse nuevamente a mi forma recta, volteo encontrando a Jey recargado sobre la puerta con una mochila colgada a su hombro derecho.
—¿Estás por salir? —pregunté, mientras seguía estirando mis brazos y lo veía sonreír hermosamente. ("su sonrisa es y siempre será hermosa.")
—Decidí pasar el domingo con Yuli —contestó y me vi obligada a sonreír, aunque más que una sonrisa parecía una mueca.
—Dijiste que querías tomarte el fin de semana para pasarlo con tu mejor amiga —comenté mientras fingía tristeza, aunque no era tan fingida para mí.
—Esa era la idea. Pero mi mejor amiga se a pasado sábado y domingo trabajando y la verdad es que mirarte solo hace que me aburra.
—Pero ya terminé —respondí, señalando mi pequeño escritorio.
—No sabía que lo harías tan pronto y para ser sincero no puedo cancelarle a Yuli. Ya le dije que iba de salida para su casa —contestó fingiendo tristeza, para luego reír y caminar a mí —.Prometo compensar esto en vacaciones, ahora realmente me urge estar con mi novia —añadió mientras ponía una cara de pervertido que te daba a entender a qué se refería. —volveré mañana —dicho esto, dejó un beso en mi frente y se apresuró a marcharse.
¡ME DUELE EL CORAZON!
Decidida a dejar mi depresión a un lado, caminé a mi habitación, me di un baño rápido y decidí salir a dar un paseo.
Eso es incluso mucho mejor que estar encerrada lamentando el amor que siento por mi mejor amigo, quien solo me ve como eso.
Me senté frente a una pareja que jugaba con sus dos pequeños y sonreí, por momentos creí que esos podríamos ser Jey y yo, solo por un momento lo creí, hasta que volví a recordar que dentro de muy poco él dejaría de vivir bajo mi mismo techo para compartir su vida con su futura esposa.
Suspiré pesadamente y sacudí mi cabeza para luego voltear mi mirada a otro lugar.
Mi móvil sonó dándome un motivo para encontrar en que distraerme.
^^^Karen:^^^
^^^¿Te apetecería decirme donde estás? hay un asunto muy urgente que debo discutir contigo.^^^
Karen era una de mis compañeras de trabajo, ella estaba loca he incondicionalmente enamorada de Williams, nuestro jefe.
No comprendía a que venía su repentino mensaje, pero inmediatamente le envié mi ubicación esperando a que no vuelva a torturarme con sus sueños perversos, en los cuales ella y mi jefe aparecen casados y disfrutando de una luna de miel que no quiero ni imaginar.
- ¡Aquí estás por fin! - dijo luego de acercarse a mi y sentarse a mi lado.
- Realmente me asombró ver tu mensaje y más aún la rapidez con la que llegaste aquí. - respondí riendo.
- Ahora entiendo por que solo te llevas conmigo en la empresa, pues para ser una mujer sociable ni siquiera sabes la dirección de tus compañeros.
- ¿De que hablas? ¿Para que quisiera yo saber donde viven mis compañeros? - pregunté, mientras sonreía y negaba.
- En primera, hablo de que vivo justo enfrente de éste parque. - respondió, mientras señalaba detrás de ella. - Y segundo, uno nunca sabe cuando podría necesitar un favor.
- Ya, de acuerdo. Prometo que tomaré más importancia contigo la próxima vez y para que conste, no soy la sociable, solo soy una persona que le gusta hablar de más sin siquiera querer entablar una amistad. - respondí, para luego suspirar. - Al punto, ¿que es eso de lo que querías hablar con suma urgencia?
- De nuestro jefe. - respondió y rode mis ojos. - No lo digo por el interés que tengo en él. - agregó con su ceño fruncido. - Sabes que soy su secretaria y conozco cada paso que él dará incluso antes de que lo haga.
- ¿Y eso me interesa porque..? - pregunté, mientras movía mi mano para que continuara.
- Johan, él jefe ha decidido otorgarle las vacaciones a todos sus empleados pese a que su trabajo a presentar no esté como él quiere. - respondió y frunci mi ceño. ¡Mendigo hijo de fruta! ¿¡Acaso e perdido todo mi fin de semana en vano!? - Pero pese a eso, uno de todos sus empleados deberá de acompañarlo en un viaje importante a Tokio, lo cual cabe aclarar que ése alguien se perderá de sus vacaciones y sin ir más lejos, tendrá que convivir con el jefe justo para las importantes fechas. - ¡DIOS! ¡SI ESTÁS ESCUCHANDO LA SÚPLICA DE ÉSTA POBRE MUJER, POR FAVOR, NO PERMITAS QUE ÉSE ACOMPAÑANTE SEA YO!
- ¿Y quien irá en su compañía?
- Eso es lo que no sé Johan, solo el jefe lo sabe y será él quien lo diga mañana en la reunión cuando entreguemos nuestro trabajo.
Si de verdad la justicia divina existe, que impida que sea la seleccionada.
Quizás parezca que mi jefe es un tirano de lo peor que trata mal a sus empleados, pero lo cierto es que no, pese a mis comentarios sobre él, es un hombre amable, aparte de joven y apuesto.
Todas en la empresa morían por caer rendidas en sus brazos y de todas ellas, era la única que se resistía a la tentación. ¿Porque? bueno, para ser clara, pese a su metro noventa y su atractivo cuerpo; que lo hacía lucir como un playboy soñado por cualquier adolescente, y sus atractivos ojitos rasgados que lo hacían lucir como un chico malo, mi corazón estaba siendo ocupado por un hombre que no me daba ni la hora pero que aún así, hacía que mi mente se enfoque solo en él al momento de pensar en un hombre.
Por ello, sólo quiero quedarme aquí, pasar si quiera una sola fiesta con Jey.
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Updated 46 Episodes
Comments
Viviana Bustos Aldana
El padrastro es un maldito abusador, lo peor es que se vive a diario y muchas mujeres no quieren dejarse ayudar
2025-01-07
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Elvira Fretes
presiento que el jefe está interesado en ella
2024-06-11
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María Antonia Ramírez Torres
Un poco bajito no?
2023-05-14
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