Akram recorría el desierto junto a Zaid, el paisaje árido y vasto extendiéndose hasta donde alcanzaba la vista. A unos metros de ellos, el fiel Ahmed, guardia de confianza, mantenía una vigilancia constante, cuidando de su señor y su joven heredero.
—Su Excelencia, debe descansar —dijo Ahmed, su voz firme pero preocupada.
Akram sacudió la cabeza, su mirada fija en el horizonte. —Tendré tiempo de descansar cuando lleguemos a Marambit —respondió, decidido a no detenerse hasta que estuvieran a salvo.
De pronto, el silencio del desierto se rompió. Desde todas direcciones, soldados de Jaddara emergieron de las dunas, sus armas listas. Los disparos comenzaron a resonar en el aire, el sonido metálico mezclándose con los gritos de batalla.
Ahmed, sin pensarlo dos veces, se colocó frente a Akram, su arma desenvainada y lista. —¡Protejan al rey! —gritó, ordenando a los pocos hombres que los acompañaban que formaran una defensa. Zaid, aunque no habia estado en la guerra, no era ajeno al combate.
Con un movimiento rápido, desenfundo su arma y se colocó al lado de su padre.
—Padre, debemos resistir hasta que podamos encontrar una oportunidad de escapar —dijo, su voz llena de determinación.
Los soldados de Jaddara avanzaban con rapidez, disparando sin cesar. Ahmed bloqueaba los disparos con su escudo, su habilidad y destreza siendo la única barrera entre Akram y el peligro inminente. Pero la superioridad numérica del enemigo era evidente.—¡Retrocedan hacia las rocas! —ordenó Ahmed, señalando una formación rocosa cercana que podría ofrecerles algo de cobertura.
Mientras se movían, Zaid se esforzaba por mantener a raya a los soldados enemigos. Sus movimientos eran rápidos y precisos. Akram, aunque consciente de su posición, también luchaba con valentía, sabiendo que cada segundo ganado podría ser la diferencia entre la vida y la muerte. Llegaron a las rocas, usando el terreno para protegerse. Ahmed continuaba disparando, su precisión y calma en medio del caos demostrando por qué era el guardia de confianza de Akram.
—¡Estamos rodeados! —gritó uno de los hombres de Akram, señalando a los soldados de Jaddara que se acercaban desde todas las direcciones.
En medio del frenesí, un disparo alcanzó a Akram en el costado. El dolor fue inmediato y agudo, haciéndolo tambalearse. Zaid, viendo a su padre herido, sintió una oleada de desesperación.
—¡Padre! —gritó Zaid, corriendo hacia él para sostenerlo.
Akram apretó los dientes, tratando de mantenerse en pie. —Estoy bien, hijo. Solo sigue luchando —dijo, su voz llena de esfuerzo.
—¡Padre, aguanta! Ya casi estamos a salvo.
—Estoy bien, hijo. Solo... sigue adelante —respondió Akram, luchando contra el dolor...
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Por su parte Faisal Al-Mansour se preparaba para darle otro golpe al clan Hazbun, pronto el legado de los Hazbun sería destrozado.
Sabía como y donde golpear a Khalil Hazbun pensó con una sonrisa mientras veía la fotografía de la bella Princesa Rosse Hazbun, lejos de casa la menor de los Hazbun sería fácil de atrapar.
Rosse ingreso a la propiedad de su familia en Londres.
— Aunque estés aquí, no significa que harás tu voluntad le advirtió Jalil.
— Sabes para ser un Príncipe que corretea a cuanta falda pasa por delante eres demasiado estricto.
—Esas faldas no son mi familia respondió Jalil guiñando un ojo.
— ¿ Podríamos ir de compras Badila?, pregunto Rosse.— Aunque no te ha crecido mucho el vientre.
— Por supuesto adoraré ir de compras con mi cuñada dijo Badila...
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Updated 109 Episodes
Comments
Nellys Bericote
Badila no está embarazada por eso dice que se le está acabando el tiempo tu caída va ser horrible Badila eres mala por favor Escritora destruyela /Skull/
2025-01-18
1
Bea Amav
Creo que Badila no está embarazada y si lo está, no es de Malek
2024-11-07
1
Sahelys Rondón
Otra vez no😔
2024-09-05
0