—¿Me das permiso de ir a dormir a casa de Félix? —Pregunté a mi padre.
—¿Félix?
—Es un compañero de la escuela.
—¿Y por qué quieres ir a dormir a su casa? ¿Son novios?
—No. Lo qué pasa es que habrá una fiesta y todos los de mi escuela van a asistir.
Papá estaba un poco sorprendido, su entrecejo ligeramente se arrugó y parecía pensar.
—¿Cuando regresas?
—Mañana, como al medio día.
Frunció un poco los labios.
—Está bien. ¡Diviértete!
—Gracias.
Subí corriendo a mi habitación y le marqué a Félix.
—¡Si me dieron permiso! —dije muy emocionado.
—¿Quieres que te pase a recoger ya?
—Si quieres puedo caminar hasta tu casa. No te preocupes.
—Bueno. ¡Está bien!
—¿De que te disfrazaste?
—De Hércules. ¡Obviamente! Esta oportunidad me deja lucir mi trabajo con las pesas.
Me pareció muy lógica su breve explicación.
—¡Que chido!
—¿Y tú de qué te disfrazaste?
—Quiero ser la version masculina de Merlina Adams.
—¿Neta?
—Sí.
—¿Y estás guapa?
—La neta no. ¡Me siento muy oscuro!
Deje escapar una risita.
—Bueno, ya quiero verte.
—No digas cursilerías. Nos vemos en un rato.
—Estaría bien que fueras vestido como la versión normal de Merlina.
—¿Me estas sugiriendo que me vista con un vestido negro?
Me pareció escuchar que reía.
—Sí. Tienes buena figura. ¡Seguro lucirás muy bien!
—¡Estas bien bobo!
—Tú me pones así.
—No digas estupideces. Nos vemos en un rato.
Colgué la llamada. Corrí a la habitación de mi hermana.
—¡Ya estoy!
Ella tenía la ropa del disfraz sobre su cama.
—Genial. ¡Comencemos!
En realidad no era tan complicado, solo, el maquillaje. Me pintó unas sombras oscuras alrededor de los ojos, lápiz labial negro en los labios y rímel en las pestañas. ¿Que más? Como no sé mucho de maquillaje, solo dire que si me sentía tétrico.
—¡Quedaste!
Mi reflejo era perfecto. ¿De verdad haría esto?
—¿Crees que esté bien que vaya vestido así?
Encogió sus hombros.
—Tú disfraz de robin ya no te queda. ¡Una lástima!
Suspiré.
—¡Ni modo! Iré como Merlina.
—Vístete. ¡No tiene nada de malo que vayas con un estilo diferente!
Entré al sanitario de su habitación y me quite la ropa. ¿Vestirme con un personaje femenino? No fue difícil deslizar el vestido por mi cuerpo, subí el cierre y la tela se ajustaba demasiado a mi figura. ¿Que me había pasado? El maquillaje y la ropa me asentaron bastante bien. ¡Literal, yo era una chica! Y eso que me faltaba la peluca.
—¡Luces muy bien! Creo que tienes mejor cuerpo yo —dijo ella al observarme complacida por el resultado.
—¿Tú crees?
—Sí. Ahora te pondré la peluca y ya estás listo.
¿Por qué hacía todo esto? ¿De verdad necesitaba ir a la fiesta? ¿Por qué le hice caso a Félix? ¡Un sentimiento canijo era el causante de todo! Desamor. De ahí nacía mi necesidad de querer emborracharme esta noche para poder desahogarme. ¡Lo necesitaba!
—¿Como me veo?
—¡Como una puti Merlina! Genial. ¿Félix pasará por ti? —Respondió mi hermana.
—No. Le dije que lo alcanzaría en su casa.
—Bueno, pues espero que te diviertas esta noche.
¿Un chico vestido con un disfraz femenino? ¿De donde rayos salen esos pensamientos? Mientras caminaba por la calle, había gente que me miraba de forma extraña. ¿Que era lo que ellos pensaban? En realidad los que más observaban, eran hombres y hasta silbaban piropos que me daban asco. ¡Esto era muy gracioso! No me importaba nada en ese momento, solo, quería ser la diferencia que este mundo necesita para causar un cambio. Un chico con piernas carnudas, un culo grande, la cintura fina, el pecho carnudo, sin la espalda ancha y el rostro fino. ¡Mi cuerpo había cambiado en un año! ¿Esto era posible?
Ni siquiera fue necesario que yo tocara el timbre, él estaba afuera, era Hércules el musculoso, me lo encontré de frente, arriba de la moto y se sorprendió mucho al verme.
—¿De verdad eres tú?
—Aja.
Sus ojos me examinaron a detalle.
—¡Orales! La neta te ves guapa.
—¡Me siento chido!
Sonrió.
—¿Te quedarás en mi casa esta noche?
—Mi papá me dio permiso. Si puedo quedarme ¿verdad?
—La neta si, no hay ningún problema. Yo estoy solo. Mis padres salieron de viaje unos días.
Félix era hijo único.
—¡Genial! Gracias por ayudarme con esto.
—¿Seguro que quieres emborracharte?
—¡Lo necesito!
Sonrió.
—¿Quieres guardar tu mochila en mi casa?
¡Obvio que no podría ir a la fiesta con mi mochila del cambio de ropa!
...***...
Detuvo la moto casi enfrente de la casa, había un escándalo intenso y el ambiente era notorio. ¡Esta noche habría descontrol! Él bajo de la moto, yo aún me estaba quitando el casco.
—¡Siento mucha emoción! —Dije sin miedo.
—Descontrólate y disfrútalo. ¡No tengas miedo! Yo te cuido.
—¡Más te vale!
Y no pude quitarme el casco, el seguro se atoró. ¡Rayos! Subió sus manos a mi rostro, quito el casco y sus ojos parecían examinar el detalle de mi maquillaje. ¿Por qué me veía tanto? Su mano izquierda me acarició rápidamente la mejilla derecha y eso me sorprendió mucho.
—La neta es que si pareces una chica. ¡Te ves guapo de Merlina!
—¡Gracias! Tú te ves muy bien de Hércules.
—¿Te gusto de Hércules?
Bajé de la moto.
—Eres guapo.
Su sonrisa era bella. Se acercó a mí y me ofreció su brazo. ¿De verdad estaba haciendo esto? ¡Algo había cambiado en él! Recordé ese día en que me llevo a la escuela secundaria, el día en que me explicó lo que realmente sentía ahora. ¿Él había cambiado su forma de ser?
En la entrada todos fijaban su mirada en nosotros. Varios chicos parecían coquetear conmigo y sus miradas se enfocaban en lo corto del vestido. La música estaba sonando a todo volumen, era Bad Bunny y algunos bailaban de forma muy caliente. ¡El mundo se había disfrazado aquí!
—Iré a ver a mis compañeros del equipo. ¿Quieres venir?
—Yo...
—¿De verdad eres tú? —La voz de Maricruz nos interrumpió.
—Sí. ¡Soy yo!
Ella vestía de Lara Croft. Félix se fue con sus amigos.
—¡Te ves bien chulo! Tienes mejor cuerpo que yo.
Me reí.
—¡Nada que ver! ¿Donde está Bruno?
—Él no ha dejado de beber, pierde a propósito —señaló en dirección a un grupo de chicos que jugaban, yo nunca.
—Al menos parece disfrutarlo.
Mirábamos en dirección a Bruno y los demás chavos.
—Neta, ¿te piensas emborrachar? —Quiso averiguar ella.
—Sí. Eso quiero, tengo muchas ganas de beber.
Nos quedamos mirando hacía todo el alboroto, como si fuera necesario pensar en las posibles consecuencias de beber tanto.
—Perdón.
—¿Por que te disculpas?
—Pues porque es verdad lo que nos dijiste en la escuela. A veces si solemos ser muy entrometidos contigo.
Parecía sentir mucho remordimiento en su interior.
—No te preocupes, esta noche hay que divertirnos. ¡Sé que ustedes se preocupan por mí!
Sonrió.
—¡Pues va! Esta noche hay que descontrolarnos.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 41 Episodes
Comments