CUANDO NOS VEAMOS

...PRIMERA PARTE...

...“EL REGRESO DE…”...

...Tres dias después del viaje escolar en las vacaciones de verano....

¡De nuevo aquí! Era como si el tiempo hubiese pasado muy rápido.

La entrada estaba repleta de estudiantes y la emoción latía bien fuerte  en mi interior. Comencé a caminar, Maricruz estaba junto a Bruno platicando del viaje escolar y ambos parecían pasar una buena mañana.

—¡Hola! ¿Cómo están? —Les salude.

—¡Ya llegaste! —Maricruz estaba emocionada.

—¡Tarde! Como siempre —añadió Bruno.

—Faltan quince minutos para que empiecen las clases. Aún es temprano.

—¡Claro! No sé que tiene de malo que Dan hubiese llegado después de nosotros. ¡Al menos no llego tarde en su primer día de clases! —Maricruz me defendió.

Empezamos a caminar por el pasillo que conducía al patio principal y el viento matutino refrescaba de forma muy agradable.

—¿Y como estuvo el viaje a Ciudad de México? —Pregunté a Maricruz.

Esa había sido la razón principal por la que no pudo acompañarnos al viaje escolar.

—La pase muy bien. ¿Viste las fotos que te envié? La ciudad es muy diferente a donde vivimos, mis padres nos llevaron a muchos lugares turísticos y pues, fue bueno pasar tiempo en casa de mis abuelos. ¡Me siento como toda una chica de ciudad! Subí mis estándares por un tiempo. Y fui toda una cosmopolita.

Su última frase nos hizo reír. ¡Sube tus estándares! No lo olvides.

—¡Cálmate María de todos Los Ángeles! —Dije, haciendo referencia a la serie de María de todos Los Ángeles.

—¿Tus abuelos no son aburridos? —Preguntó Bruno.

—Ellos tienen más vida social que tú —respondió ella.

No pude evitar reírme.

—¡No te burles Dan! Yo soy muy chido y lo sabes. Además...

—¡Dan! —La voz del director Juan llamó nuestra atención.

El hombre vestía de forma muy cómoda. Un pantalón café, camisa blanca, mocasines negros y una corbata  de color vino.

—¡Buenos días profesor! —Saludamos.

—¡Buenos días chicos! Que bueno verlos. ¿Cómo están?

—¡Listos para iniciar el año! —Respondió Bruno.

—¡Excelente! Esa es la actitud.

—¿Usted cómo está? —Le preguntó Maricruz.

—Algo atareado y corriendo. ¡Tengo muchos preparativos por hacer en la escuela! Y por eso estoy con ustedes, Dan, necesito de tu ayuda —dijo el director.

Mis amigos me lanzaron miradas sorprendidas. ¿Que pasaría conmigo?  No era muy común que el director de la escuela me estuviera buscando y mucho menos ahora que iniciaba el curso.

—¿Que necesita? —Pregunté, me sentía un poco sacado de onda.

—¿Les importa si me robo a su amigo?

—¡Para nada! —Dijo Maricruz.

—Genial. Acaba de llegar un alumno nuevo y quiero que tú le des el recorrido por la escuela. ¡Ya sabes! Darle un tour por las instalaciones.

¿Un alumno nuevo? ¿Dar un tour? ¡Vaya forma de comenzar el año escolar.

—¿En que grado estará? —Bruno tenía curiosidad.

—Es de tercer grado. Luego Dan les platicara los detalles, tenemos que irnos, él está esperándote en mi oficina.

El primer día de clases comenzó de forma apresurada. Tuve que despedirme de mis amigos. ¡Qué cosas!

Jamás pensé que tendría que visitar la oficina del director el primer día. ¡No me sentía nervioso! Llevaba mi mochila en la espalda, esa típica mochila de estambre artesanal (el morral con el que mi padre suele llamarme hippie) y mi uniforme bien planchado.

—Se ve que él es un buen muchacho. Estará en el equipo de fútbol y al parecer toca la guitarra. Se acaba de transferir de una escuela que está en Ciudad de México.

—¿Como se llama él? —Pregunté.

Pero no hubo tiempo de escuchar la respuesta. El director abrió la puerta de su oficina, el chico estaba sentado en la silla frente al escritorio, tenía su celular en las manos y también vestía su uniforme bien acomodado. Me quedé como bobo mirando la espalda del chico nuevo y una extraña sensación comenzó a latir en mi corazón.

—Joven Félix. ¡Volví! —El director se sentó en su silla.

El chico guardó su celular en el bolsillo de su pantalón, alzó la cara para mirar al profesor.

—Genial. ¿Trajo a una chica linda para darme el recorrido? —Su tono de voz era profundo, intenso, fuerte. ¡Parecía ser un coqueto!

El director arrugo el entrecejo e irradió sorpresa por la seguridad con la que se expresaba el chico nuevo.

—En realidad traje a un chico, es lindo y será el encargado de mostrarle la escuela.

¿Chico lindo? ¿De verdad había dicho eso el director Juan? Me dio risa muy en mi interior y me ruborice un poco.

—¿Y donde está ese chico lindo? —Preguntó Félix.

—Detrás de ti.

Al instante, Félix se giró a mirarme, sus ojos se enfocaron en mis ojos, se puso de pie, era más alto que yo por mucho y su cuerpo era fornido. ¡Seguro que era un diez!

—¡Hola! Soy...

—Dan —interrumpió el chico nuevo.

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