TIENES ESPOSA

Me era imposible poder ocultarle mi sentir, porque realmente, justo ahora me siento como un completo descorazonado. Como si mil pedazos de sentimientos se fragmentarán en una bola gigante de desesperación, amor, dolor y nostalgia. ¿Que era todo lo que mi corazón cargaba? ¿Que era todo esto de lo que ahora me daban unas ganas bien fuertes de querer huir?

¡Todo siempre tenía como respuesta a él!

—¿No te da gusto verme? —Se anima a preguntarme.

¡Si tan solo pudiera explicarle lo que siento cada vez que lo veo! Literalmente podría desarmarme y él no sería capaz de notarlo. ¿Se habrá olvidado de mí?

—Sí. Me da gusto verte.

—¿Me extrañaste?

¿Todo se trataba solamente de él?

—¿Tú me extrañaste?

Sus cejas se curvaron un poco, la sorpresa inundó su bella cara de señor joven.

—¡Mucho! Más de lo que te imaginas.

—¿De verdad? Es que, bueno, sonare muy tóxico y lo que tú quieras, pero en realidad todos los días solía checar tus estados, tus redes sociales y tus fotos. ¡Neta! Me parecía que todo lo que habíamos pasado ya lo habías superado.

Sus ojos se pintaron con un brillo, una especie de fuego que parecía incendiar ese bosque en el interior de mi ser, un bosque que estaba vivo por toda la nostalgia que Anuel y yo teníamos en el corazón.

—¿Tú lo has superado? —El tono de su voz causó una avalancha en mi interior —. Me refiero a lo nuestro, a estar lejos y a aprender a vivir sin la persona que te quiere.

¿Querer? En realidad el querer es relativo cuando se define con qué es, fue y será un amor intenso.

—Ahora todo es diferente. ¡No hace falta que hagas esa pregunta!

—¿Por qué no debería hacer esa pregunta?

—Las cosas son muy diferentes en muchos aspectos. Si lo he superado o no, en realidad es algo que ya no debe preocuparte.

—Dan, tú...

—¡Ahora estás casado! Tu vida es muy diferente en muchos aspectos.

De forma directa lo dejé sin palabras. Sus ojos, parecía que el impacto de mi dureza lo había dejado sin movilidad.

—¿Está mal que esté casado?

—No. ¡Fue tu elección y eso es lo que debe importar! En realidad, mi opinión sale sobrando.

El timbre sonó. Las clases habían terminado y era momento de ir a la última hora a tomar los talleres.

—Tú opinión sigue siendo importante para mí.

—¿Hablas en serio?

—Por supuesto.

Asentí, su respuesta me convenció y no tenía dudas en mi corazón sobre lo que quería pedirle.

—Entonces ya no me hables como solías hablarme. Pintemos una línea sentimental. ¡Lo pasado ya fue! No estamos en el campamento, el verano del año pasado existió, ya no es más. ¡Nada es igual entre nosotros!

—Pero...

Ahora yo me sentía como él se sentía el año pasado. ¿Cual era su sentir? Anuel no podía, nunca pudo luchar contra los sentimientos de su primer amor. ¿Y yo? Parecía que mi interior estaba siendo muy desdichado por negarse a querer olvidarlo.

—Tengo que ir a mi clase. Zuri quiere que nos reunamos este fin de semana, supongo que nos veremos otra vez allí.

—¿Irás a verme? —Sus labios se curvaron en una estúpida sonrisa.

—No es necesario, porque te estoy viendo justo ahora. Iré para ver a Zuri, tiene un buen que no nos vemos.

El pasillo se llenó de muchos chicos y el ruido me devolvió las fuerzas para mostrarme indiferente. ¡Dolía mucho el estar así!

—¿Tan frío serás conmigo?

—Me conoces, sabes lo que puedo ser contigo mientras yo lo quiera.

Su entrecejo se arrugó de una forma curiosa.

—De acuerdo. Haré como que no te conozco de esa forma —dijo él.

¿Le dolía mi indiferencia?

—Pues va. Yo me tengo que ir.

—Antes de que te vayas, ¿podrías decirme donde está el salón del taller de costura?

¿Por qué preguntaba por mi taller?

—Está en el tercer piso. Puedes subir las escaleras, doblas a mano derecha y en la tercera puerta está el taller de costura.

Su semblante parecía un poco perdido.

—¿Sería mucha molestia si te pido que me acompañes? No quiero perderme otra vez.

—¿Perderte? Solo subes las escaleras y ya.

—¡Por favor! Solo hazme este único favor.

¿Miedo? ¿Hacerle un favor? Si este hombre ya era un "don viejo". ¡Bueno no tan viejo! Pero era obvio que no necesitaba de mi ayuda.

—Está bien. Espérame aquí, iré por mi mochila.

Fui hasta mi salón, estaba casi vacío y no me tardé demasiado. Tome mi mochila y al salir, vi a Félix, sonreía ampliamente.

—¿No te da gusto verme? —Su pregunta me hizo sentir bien.

—En realidad te veo y solo siento... nada. No siento nada.

Mi respuesta le borró la sonrisa del rostro.

—Yo sé que sientes algo al verme.

Negué. Félix estaba recargado contra el barandal.

—Bueno, piensa lo que quieras. Después de todo, se que te gusta bromear mucho.

—No estoy bromeando.

—Como tú digas —le di el avión.

Acomodé los tirantes de mi mochila.

—¿Quieres venir conmigo al cine?

—¿Quieres que vaya contigo al cine?

—¿O tienes otros planes?

—Mi papá me pidió llegar temprano a casa. Así que no creo poder ir al cine contigo.

—Bueno. No hay problema, podemos ir otro día.

—Como sea. Tengo que ir a clase. ¿A que taller te inscribiste?

—Música. ¿Y tú?

—Costura.

—Suena bien. ¿Me harás ropa?

—¡Vámonos a clase!

Caminamos por el pasillo, vi a Anuel, me estaba mirando y todo parecía ir normal en mi interior.

—Te espero donde siempre, ¿te parece bien? —Me dijo Félix.

—Sí. Esta bien. Allí nos vemos.

El taller de música estaba en la planta baja y Félix tuvo que desaparecer de la escena. Me detuve justo enfrente de Anuel, sus ojos me examinaban, como si trataran de buscar alguna explicación de lo que acababa de suceder.

—¿Nos vamos? También se me hace un poco tarde y no quiero llegar impuntual en la primera clase de taller —le hago saber.

Asintió.

Comencé a subir las escaleras, el venía detrás de mí y neta, neta que si me sentí un poco extraño de verlo una vez más. ¿Por qué encontrarnos aquí? ¿Estuvo investigando sobre mi escuela? ¿Cómo fue que logró dar conmigo?

—¿Tú también entrarás al salón de costura? —Preguntó justamente casi al llegar.

—Sí. Me inscribí a este taller. Quiero seguir intentando cosas nuevas este año.

Su sonrisa se volvió a grabar en mi mente y fue un poco tentador, el querer tocar su rostro.

—Me parece bien. Lo mejor es que aprendes rápido y eres muy inteligente.

Quise ignorar sus halagos, pero fue demasiado tarde para ocultar mi sonrojo.

—Bueno. Pues, es aquí. No creo que puedas perderte.

—¡Gracias por acompañarme!

—De nada.

Era la hora de despedirnos, el timbre anunció el fin del microreceso para poder ir a los talleres.

—Entonces, ¿volveré a verte este fin de semana?

¿Ir o no ir? ¡Yo había decidido ir!

—Sí. Nos veremos este fin.

Y fue así que, una vez que terminé de hablar, ella se acercó a nosotros. ¡Parecía ser la profesora del taller!

—¡Amor! –Su voz empalagosa me hizo sentir incómodo.

La mujer se acercó a nosotros, pero con los brazos extendidos, envolvió a Anuel. Plantó un beso en su boca y me dolió mucho ver esta escena. ¿Era ella? ¿Esta es la razón por la que él está aquí? ¡Ella era su esposa y yo, me quedé como idiota, doliendo a montones por un amor con fecha de caducidad.

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Comments

Yasmin Machado

Yasmin Machado

Cara dura

2024-09-02

0

Bella Maldonado Beltran

Bella Maldonado Beltran

dan ,no vale la pena que sufras por anuel ,has tu vida el solo te usa para sus deseos ,eres joven lucha por tu futuro .exito .me encantan tus novelas irwin .gracias

2024-04-23

6

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