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— vecina mire la casa de la esquina la están arrendando, vino el esposo de la vecina de alfrente el señor Jorge quien también tenía su historia.

—Cuando nos mudamos a esta casa cambio toda la tranquilidad que teníamos, por ejemplo estos vecinos todos los fines de semana hacían parrandas aunque nosotros también vivíamos un ambiente similar era muy diferente, ellos ponían un pico con música muy fuerte de frente para donde nosotros y no les importa si era noche madrugada o día.

—Una vez mi mamá que tenía un genio fuerte o más bien los pantalones de la casa como le decía yo, salió y llamo al dueño del pico, nene hágame el favor disculpe venga acá,

—El hombre camino hacia la casa cruzando la puerta, dígame señora, mira mijo tu crees que es justo que nosotros tenemos que aguantarnos tanta buya, ven entra.

—Aquel hombre entro a la habitación principal y eso no se entendía de la buya las paredes temblaban era horrible, disculpeme doña usted tiene razón, contesto aquel hombre, y salió a toda prisa y llamando a dos hombres más cambio de lugar el pico.

—Desde ese día medio cambio la situación,

— En la casa de el señor Jorge vivían el y su esposa Priscila, dos hijos pequeños que tenían como de doce y diez años,

—Una tía de Priscila que también se llamaba Priscila tenía como ochenta años,

—Una hija de la señora Priscila el marido un hijito que tenía llamado Jhonny y un hijo de la señora Priscila de unos veinte años que era boxeador pero trabajaba con un ingeniero de carreteras ayudando a curar con brea los huecos de la carretera.

— La hija de la señora Priscila de nombre alba vivía celando a su marido conmigo,

— Yo con escasos dieciséis años y todavía soñaba con jugar a las muñecas con mis hermanas, no me interesaba ese tipo.

— Ella estaba esperando un bebé de el y todas las tardes cuando el llegaba de su trabajo el se le sentaba en las piernas hasta cuando nos hibamos a dormir.

—Mi mamá decía mira como si fuera tan Bonito el amarillo ese boca de Batracio, nos teníamos, y ella trataba mal a su hijo por el marido.

— Nos mudamos para la esquina era una casa muy bonita grande dos habitaciones grandes de un lado y la cocina del otro lado también tenía una gran habitación que sirvió para guardar cosas,

una habitación más pequeña que mi mamá arrendo, patiecito pequeño.

— En esta casa nos fue peor

—Esta casa tenía algo peor había durado mucho tiempo cerrada y aquí ni para la comida conseguía mi papá, tampoco venía casi a la casa el dormía en una banca en el polideportivo como una persona más de la calle.

—Flor como se llamaba nuestra inquilina tampoco conseguía para pagar el arriendo que debía pagarle a mi mamá, ella era casada y separada con un dueño de tienda, pero a este hombre la mamá no permitía qué hablara con flor ellos tenían dos niñas Marian de siete años y Angela de dos quien era la que más sufría.

—La habitación de atras era mía supuestamente porque yo no entraba haya pues sentía muy fría y como si alguien me mirara mi cama estaba en esta haciendo,

—un día mi papá llegó a la casa y se baño y acostó en mi habitación y depronto lo vemos cuando sale pálido y dice.

— Adivinen qué me pasó estaba yo acostado y depronto escuchaba vocecitas y abro los ojos y veo hombrecitos cómo de dos centímetros y al verme todos corrieron y uno se quedó congelado y depronto dos salieron a cogerlo y se me perdieron, risas verdad, fue peor menos que entraba a esta habitación

—El hijo de la señora Priscila Henry era muy amigo mío y todas las noches llegaba después de venir de su trabajo, si me comenzaba a gustar porque era muy serio y trabajador y sobre todo respetaba y amaba a su mamá.

— En la casa que nos mudamos vivían una familia que no le hablaban a nadie por ahí,

— La familia bruges estaban confirmados por los esposos y cuatro hijos dos muchachas un hombre y un joven que con el tiempo fue muy amigo de nosotros,

— La verdad no sé si Henry estaba enamorado de mi pues nunca me dijo nada era muy risueño y tenía una mirada tranquila,

—La señora Priscila Henry y el niño viajaron a un pueblo llamado Campeche para está época era la cosecha de ciruelas y ella siempre trabajo haya.

—Quince días después trajeron a la señora Priscila muerta, Henry estaba vuelto nada lloraba se acabó aquel muchacho risueño y bailarín que se paraba todas las noches en la puerta a bailar,

— Ya en las nueve noches Henry estaba esperandonos pues mi mamá y yo iríamos a rezar Henry estaba hablando conmigo, y depronto se desmayo yo no pude aguantar su peso.

— mamá corre se cayó Henry lmi mamá y mi papá llegaron corriendo, a levantarlo, la señora blanca la vecina nueva trajo alcohol y ya sentado en una silla le hecharon alcohol y dieron agua.

—Que me pasó, pregunto Henry, te caiste le respondí te golpeaste duro, mi mamá mando a buscar al señor Jorge y a Priscila para que lo ayudarán,

—Me dolía verlo así el era muy apegado a su mamá y estaba sufriendo mucho, ya en las nueve noches hicimos el rezo fueron todos los vecinos hasta la señora blanca y su esposo, que casi no se relacionaban por ahí con nadie

—Es una costumbre rezar hasta las doce de la noche y después con unas ramas de un árbol llamado Crispín se le pega a las paredes para que salga los familiares llorar en estos momentos.

—En los siguientes días Henry se hizo más cercano a nosotros sobretodo a mi, en la casa de alfrente la señora blanca tenía un hijo de quince años que sufría de una enfermedad extraña era muy delgado y tenía lipomas en todo el cuerpo y rostro pero era muy inteligente, ese año fue el mejor bachiller de su colegio, y festejamos con aplausos y risas,

—Mi mamá al ver que pasabamos muchas nesecidades empezó a trabajar en el club de la alta sociedad ella hace años cuando conoció a mi papá trabajaba de reseccionista en uno de los mejores hoteles de la ciudad.

— Se Hiba muy temprano y venía tarde pobrecita mi mamá cansada ya no era igual trabajando a mi papá no le gustataba entonces como no conseguía se Hiba al mercado y recogía la verdura que ya hiban a votar y nos la traía éramos felices al ver está comida.

—La acompletabamos con los guineos que nos traía los sábados sin falta, el primo José el agrónomo que estaba enamorado de mi hermana María, mi mamá no aguanta el trabajo y se retira después de una semana.

—Para este entonces María mi hermana había conocido a Iván un joven antioqueño moreno más bajito que ella, el cual decía q era comerciante y tenía siempre como veinte guarda espaldas detrás de el, Ivan y María vivían en el Rodadero y estaba aparentemente bien económicamente pero no por eso que ayudaría a mi mamá,

— Mientras si ayudaba a una tía que no nesecitaba pues tenía casa propia y su marido era pensionado.

—Ahora José me enamoraba a mi, prima cuando salimos yo le pido permiso a la prima o al primo, yo solo me reía.

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