Sandra y su jefe Don Ver-gas, andan de muchas miraditas y risitas, el beso que se dieron el día anterior los había dejado volando entre nubes de algodón, su prioridad en este momento es enamorar a su flaca para poder hablarle de su naturaleza, solo espera no ser rechazado porque de verdad esa niña le encanta.
Estaba absorto en sus pensamientos que no notó que había entrado Arleth, con ínfulas de superioridad.
- Deberías despedir a esta inepta, - señaló a Sandra quien estaba a su lado con cara de querer eliminar al hombre frente a ellas - no me quería dejar pasar, dile quién soy para ti...
- Nadie, eso eres,.nadie. - gruñó el alfa, haciendo retroceder a la loba y a Sandra arrugar su entrecejo desconcertada - Yo fui quien dio la orden de no dejar pasar a nadie... - se levantó y rodeó el escritorio, se detuvo al lado de la humana y habló - te presento a MI luna. - ambas mujeres jadearon, una por sorpresa y la otra por la manera tan extraña de llamarla - Así que lo mejor es que bajes la cabeza cada vez que te dirijas a ella.
- Lo... lo lamento. - dijo la mujer con la cabeza gacha, pero con los puños apretados del coraje.
No era posible que esa humana fuera la elegida por la diosa para ser la futura luna de la manada Lune de Sang, la diosa se había vuelto loca, primero había sido la ridícula luna del alfa Antoine y ahora esta estúpida humana, que no le llegaba ni por los talones a ella que era una loba tan deseable.
Por ahora iba a dejar todos así, pero ya se desharía de esa estúpida humana. Con ese pensamiento se retiró del lugar. Sébastien no era ningún tonto, sabe que debe mantener muy bien vigilada a Arleth, ella es una loba ambiciosa y es capaz de hacer cualquier cosa por obtener lo que desea, y eso, es el título de luna de Lune de Sang.
- ¿Qué es eso de luna, ¿quién es esa tal Luna? - preguntó Sandra dejando asomar una pizca de celos que hicieron sonreír con malicia al lobo.
- Tú, luna es una manera de llamarte para que todos sepan que estoy contigo y que no me interesa otra mujer. - la atrajo hacia él - Ahora, ven aquí mi flaquita preciosa que necesito de tus besos.
Sandra estaba un poco consternada, cuando era adolescente, solía leer historias en una aplicación, sus favoritas eran las de vampiros y hombres lobos, recuerda que a la pareja destinada de los alfas, betas, etc, se les llamaba de esa manera, ¿sería posible?, no, claro que no, eso solo es ficción y esta es la vida real. A lo mejor hacían parte de uno de esos movimientos extraños donde se autodenominaban pertenecientes a una especie sobrenatural, sí, eso debía ser, pensaba mientras su sexy jefe, saboreaba su boca y ella la de él.
En otra oficina, Sashi le entregaba unos documentos a su aún jefe y ex destinado, según ellos, pero no según cierta diosa juguetona.
- Estos son los documentos que me pidió, señor Dumont. - dijo la pobre chica con su mirada apagada.
Ese estado hacía sentir miserable a Ernest, quien moría por besarla y decirle que él le pertenecía en cuerpo y alma, eso primero debía demostrárselo, aunque las mujeres nunca están felices con nada, pero lo primero, es dejar de ser un mujeriego, debe mostrarle fidelidad, lo segundo es enamorarla, aunque eso nunca lo ha hecho, pero le pedirá ayuda a su hermano, Charles siempre ha sido romántico, es por eso que Irina vive más que enamorada.
Hace mucho que sus hermanos encontraron a sus destinados, ambos son felices y tienen cachorros preciosos, por un momento se perdió en sus pensamientos.
- ¿Me está escuchando, señor Dumont? - le pregunta Sashi, un tanto intrigada.
- ¿Ah? Si, sí, haga lo que crea conveniente, señorita Gupta. - era obvio que no le había escuchado nada de los que dijo.
- Muy bien, entonces hasta mañana, mi cita me está esperando. - dijo maliciosamente.
- ¿Cita? ¿Qué cita? - preguntó gruñendo.
Ella quería reír a carcajadas por ver la cara de ese lobo tonto.
- Usted no tiene permitido salir a ninguna cita, señorita Gupta. - habló serio.
- Si mal recuerdo, usted fue a mi departamento, sin dejarme hablar me rechazó, así que somos libres de estar con quien nos de la gana. - picó ella.
El Lobo saltó por encima del escritorio y como el depredador que es, la acorraló contra el sofá y se le subió encima.
- No juegues con fuego tigrilla, te voy a azotar esas nalgas por atrevida y provocadora. - su voz se volvió ronca y rasposa, hombre y humano estaban hablando al tiempo.
El centro le palpitó y se le hizo líquido, el aroma de esa situación llegó hasta la nariz del beta.
- ¿Y quién me va a detener? ¿Tú, y cuántos más? - lo retó.
No le respondió nada, solo siguió el impulso por devorar esos labios que ya lo tenían provocado. Le devoró la boca, con sensualidad y prestancia, ese beso ya le tenía el cuerpo encendido, pero primero la enamoraría más allá del vínculo.
Esa era una promesa que se hacía así mismo y a ella, aunque fuera en silencio.
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Comments
Monica Ramirez
Osea a ver si entiendo ??
Arleth es la loba que salia con Antonie , cuando empieza la saga, pero ella encontro a su mate, que era el enamorado de Rebeca. Un policia.
sera que estoy equivocada ?
2025-01-25
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Luz Angela Fonseca Alvarez
No, que no lobito/Chuckle//Chuckle//Chuckle/
2025-03-11
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Rocio de jesus Navarro
osea la rechaza, pero..... no quiere que tenga citas
2025-02-20
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