Cap #20

La fiesta en el palacio había transcurrido alegremente para todos, salvo para Akmman y Marwa, pero tenían que fingir frente a todos, en especial frente al faraón. Terminó a altas horas de la noche. Marwa se había retirado antes, porque tenía que prepararse para servir al faraón esa noche como se le había ordenado.

Se preparó adecuadamente como se le fue indicado por los ayudantes cercanos del rey. Quería salir corriendo de ahí, quería llorar, pero sabía que no podía hacer nada al respecto. Debía asegurarse de obtener el favor del rey, escapar no era una opción, puesto que significaría la muerte para ella. Recordó las palabras de su madre, y los consejos que le había dado, y se repitió mentalmente;

-no pensar, no llorar, solo cerrar los ojos, relajarse y disfrutarlo. Incluso si es algo que no se desea, aún se puede disfrutar cerrando los ojos-, se repitió eso una y otra vez, mientras la preparaban. Una vez lista, tuvo que esperar hasta que el rey estuviera en sus aposentos para poder ir hasta ahí. Un tiempo después, llegan unos eunucos para guiarla, antes de entrar al lugar tuvo que pasar por una revisión como era de costumbre, sintiéndose denigrada por aquello. Pero debía aguantar.

Cuando entró a la habitación, le quitaron el manto que cubría su cuerpo, y rápidamente escuchó que la puerta se cerraba detrás de ella. Vio que en la cama ya se encontraba el rey acostado totalmente desnudo. Suspiró y se acercó a él tratando de sonreír para disimular su miedo y asco.

- será mejor terminar rápidamente con esto-, pensó Marwa y cuando estuvo cerca de la cama, dejó caer el vestido transparente que le habían puesto para esa noche, quedando totalmente desnuda a los ojos del faraón, quién estaba complacido por la vista. Era la primera vez que una mujer tomaba la iniciativa y no se asustaba.

- veo que estás ansiosa. Ven aquí-, dijo el faraón golpeando un lugar libre en la cama-.

Marwa se acercó sentándose, para luego acostarse en ella. Y al hacerlo, inmediatamente el faraón se pasó la lengua por los labios como si estuviera listo para saborear algo delicioso. Ella por su parte quería salir corriendo del lugar, pero no, no podía hacer eso, debía relajarse como su madre le había dicho. Entonces decidió hablar;

- mi señor, estoy lista para usted. Déjeme complacerlo- y mientras le decía eso, llevó su mano para tocar entre las piernas del faraón.

- tú lo pediste-, dijo él agarrando la mano de Marwa y la subió sobre su cabeza, abriendo bruscamente las piernas de ella, se introdujo sin ningún cuidado. Ella sintió dolor, mucho dolor, pero mentalmente seguía repitiendo las palabras de su madre. Ella solo se dejó hacer todo sin quejarse, y sin lágrimas. No la tomó solo una vez, fueron varias y aún así ella no se quejó, trató de disfrutarlo cerrando los ojos como le había aconsejado su madre, pero no fue posible. Terminó lastimada, pero no lloró.

Al día siguiente despertó adolorida sin poder moverse, el faraón se estaba bañando. Alguien tocó la puerta, y el rey dio su permiso para entrar. Era el médico del palacio que había mandado a llamar. El rey salió ya vestido y listo para irse, dejando sus órdenes al médico;

- trata sus dolencias y asegúrate de darle algo para que no se embarace. Mi nueva concubina es divertida y no quiero que nada interrumpa nuestras diversiones-, dijo aquello con una sonrisa y salió del lugar.

Por una parte, Marwa estaba aliviada, no tendría hijos por ahora, pero eso significaba que debía pasar por lo mismo con frecuencia con el rey. Quería llorar, pero no lo iba a hacer. Miró al médico y le dijo;

- apúrate y cumple con la orden de tu señor. Necesito descansar después-, habló en un tono despectivo.

El médico cumplió con la orden y se retiró del lugar. Seguidamente, entraron varios eunucos que se encargarían de trasladar a Marwa a su habitación. Una vez a solas, ella lloró tanto como pudo, hasta quedarse sin lágrimas

No pudo evitar pensar que quien debería estar en ese lugar es la bastarda de su hermana y se prometió a sí misma que cuando tuviera plenamente el favor del rey iría por ella.

- esa bastarda tiene que pasar por lo mismo que yo pasé está noche. De mi cuenta corre que así sea, es su culpa que yo esté en este lugar, y mi padre no se librará de mi ira, también tiene que pagar por esto. Él contribuyó para que esta sea ahora mi vida-, pensó mientras lentamente se quedaba dormida.

Por otro lado, en ese mismo momento, en la mansión del visir había un escándalo. Akmman no encontraba a varios de sus sirvientes, averiguó y le dijeron que habían sido despedidos. Así que fue a reclamarle a su esposo. Pero este la ignoró y siguió haciendo su trabajo. No le importó que Akmman estuviera destrozando su lugar de trabajo, simplemente no le hizo caso, y eso encendió más la ira que ya venía acumulando Akmman desde que el visir se atrevió a entregar a Marwa al faraón.

Finalmente, ella al no recibir la atención del visir, salió del lugar, lo maldijo varias veces y en su mente ya había decidido deshacerse de él.

- disfruta de tus últimos días querido esposo. Pronto estarás en el reino de Osiris para nunca volver-, pensó mientras se apresuraba a su habitación seguida de la única persona de confianza que le quedaba en la mansión, su sirvienta personal.

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Comments

Cruz Mejia

Cruz Mejia

Que no logré su objetivo de matar al visir, que el sea más inteligente y primero sea el quien se deshaga de ella

2024-05-07

8

Anonymus

Anonymus

Ojalá no muera el visir sino esa viborina, que puede caerse de un balcón por accidente y morir, morderse la lengua por accidente y ahogarse con ella, aersexenxña tina y desnucarse, no se algo así muy , muy , muy sutil 👌🫣🤭🤭🤭🤭🤭🤭

2024-04-27

6

Anonymus

Anonymus

Si tu madre y tu no fueran una víboras ponzoñosas tal vez tu suerte hubiese sido otra 🤷

2024-04-27

5

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