Cap #7

Los preparativos para salir de la mansión estaban hechos. Sansa estaba saliendo de su habitación acompañada de sus dos sirvientes. Cruzando el jardín, sin que ninguna de ellas se diera cuenta, había alguien observando. Llegaron a la entrada donde se encontraban unos hombres acompañados de Hassa y, un palanquín dorado con telas finas que adornaba aquel transporte, principalmente para que no se viera por dentro mientras iban pasando por las calles de la ciudad.

Sansa al ver el palanquín se dijo;

-esto es casi oficial, retrocedí el tiempo y no es siquiera uno donde el transporte era un carruaje, ¡es un maldito palanquín!- Sansa se encontraba parada mirando su transporte con incredulidad, decidió que no iría a ningún lugar, pero al ver los rostros de las tres personas que la cuidan, decidió hacerlo y con un suspiro se acercó para subirse a su vehículo.

Mientras ella se alistaba para subir a su vehículo, la persona que la estuvo observando desde lejos no pudo evitar soltar algunas lágrimas murmurando;

- es tan bella como lo fue su madre-

Ciertamente, Sansa se veía preciosa gracias a los esfuerzos de sus sirvientes quiénes estaban con una gran sonrisa en el rostro al ver que ella estaba visiblemente mejor y más recuperada.

Cuando Sansa subió a su "vehículo", y antes de que los 4 hombres encargados de llevar a Sansa levanten el palanquín, el pequeño Ra subió para acomodarse en el regazo de su querida humana.

Empezaron su recorrido saliendo de la zona de la mansión, llegando a la ciudad. Mona, Zorah y Hassa acompañaban el palanquín custodiando a la señorita. Cuando se hacía más evidente el ruido de la ciudad, Sansa removió un poco la tela y pudo ver a la gente en sus actividades. Vendiendo artefactos, comidas, frutas, verduras, adornos. Pudo visualizar construcciones donde muchos hombres estaban trabajando.

-realmente es el antiguo Egipto. Pero los ilustradores no le hacen justicia a la realidad. Los egipcios eran más sofisticados, organizados y principalmente mucho más desarrollados de lo que cualquiera en el futuro pueda llegar a imaginar-, murmuró mientras apreciaba el hermoso paisaje. Hasta que sus ojos se detuvieron en algo realmente grandioso que se mostraba y elevada en las alturas con su magnificencia. A lo lejos frente a ella, las pirámides mostraban su esplendor.

Tanta belleza no podía ser descrita. Cubierta en su totalidad de blanco y la punta dorada brillando que parecía desprender energía. Sansa se tocó los ojos, las cerró y volvió a abrir. No podía creer lo que estaba viendo, y solo entonces, en ese momento se dio cuenta de que su habitación siempre estaba luminosa y no era con velas o fuego de algún tipo. De alguna manera era un tipo de luz artificial y pensó,

- definitivamente apenas tenga la oportunidad, voy a averiguar como funcionaba todo en este lugar-.

- ¡esto es más maravilloso de lo que logré imaginar!. No, nadie podría siquiera imaginar algo así jamás, ni en 3000 años más-, comentó con una sonrisa en el rostro.

Los sentimientos que la embargaban en un principio cuando despertó en aquel lugar, ahora ya no existían. Fueron reemplazados por la curiosidad, y por un enorme sentimiento de maravilla por cada cosa que iba descubriendo.

Se asomó un poco para preguntarle a Hassa si podía bajar y caminar por ella misma. Pero este se negó con tanta insistencia que Sansa no tuvo de otra que ver todo aquello desde su palanquín. Sin embargo se propuso que escaparía en algún momento para recorrer aquel lugar. Solo tenía que adaptarse a todo un poco más, así no tendría complicaciones cuando decida aventurarse para ver aquel hermoso lugar que hacía que su corazón empiece a latir con tanto énfasis que resultaba incluso un poco extraño a su parecer

Por otro lado, mientras Sansa disfrutaba de su recorrido por la ciudad, se encontraba su padre cazando en una zona poco boscosa cerca del río Nilo. Estaba acompañado de soldados, cuando de repente alguien se le acercó con una nota e inmediatamente después de leerlo pidió a todos que lo dejarán solo y se adentró un poco más al bosque hasta llegar a un lugar donde se encontraba un hombre totalmente cubierto.

- ¿quién eres?-, preguntó el padre de Sansa un poco alejado y sin bajar la guardia frente al desconocido que tenía en frente.

- confórmate con saber que soy alguien que quiere salvar a su hija Sansa-, le respondió.

- mi hija se encuentra bien, no necesita ser salvada de nadie-, refutó el visir.

- la evitas, la dejas a su suerte y dices que está bien. Y ahora pretenden entregarla como concubina al faraón dónde solo le espera la muerte. ¿Es eso a lo que llamas estar bien?-, habló molesto el desconocido.

- ¿de qué estás hablando? De ninguna manera la entregaré como concubina del faraón-, respondió molesto el visir.

- ¿no lo sabe de verdad, o pretende no saberlo? Su esposa está planeando mandarla al harén apenas su hija se recupere.

- esa maldita-, susurró el padre de Sansa mirando al suelo. Porque, incluso si sabía que ella estaba haciendo todo eso, no podía entrometerse en eso.

- Sé por qué usted actúa así frente a esa mujer, aceptando todo lo que hace y haciendo lo que te pide que hagas. Yo sé que lo estás haciendo por la madre de Sansa, quién en realidad no está muerta. Pero puedo asegurarte que te está mintiendo. Tu esposa, la madre de Sansa, ya no está bajo su poder. Ella escapó hace poco y la estoy buscando. Pronto voy a encontrarla-, dijo el desconocido.

El visir, muy sorprendido por lo que estaba escuchando, fijó su mirada en el hombre que tenía en frente. Nunca imaginó que alguien más descubriría la situación en la que estaba su familia. No sabía si confiar en aquel hombre frente a él, pero decidió preguntar;

- ¿qué es lo que quieres que haga?-

- solo quiero que no permitas que Sansa entre al harén, y que en su lugar recomiendes a la hija de la mujer que tienes al lado, de cualquier manera, ella no es tu hija, ¿no es así?-

-¿cómo puedo saber que lo que dices es verdad? Porque un solo mal movimiento y si resulta que esa maldita aún la tiene, ella la puede dañar-, dijo el visir dudoso y preocupado.

- mi palabra es más que suficiente, porque un príncipe no miente, y menos si soy yo-, dijo revelando su rostro, era Senebkay.

El visir al verlo, rápidamente se puso de rodillas ofreciendo su saludo.

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Comments

Kaori 🙃

Kaori 🙃

ahora lo que entiendo es que la zorra con la que está secuestro a la madre de sansa y lo amenazó a el de hacer lo que ella quiere para no dañar a su esposa a quien si ama . es difícil situación. yo no voy a poner ni bueno ni malo. haber que sigue

2024-07-05

12

ljp

ljp

Voy a juzgar antes dé tiempo a este señor porque lo que hace no está bien dejo en el abandono a su hija por proteger a su mujer o sea a la madre de sanas a mi parecer es muy mal padre 😡

2024-05-18

2

ljp

ljp

Entonces era la madre la que la veía a lo lejos 👏👏👏👏

2024-05-18

2

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