Pía.
Me dio mucha rabia escuchar que la boda se adelantó y por la cara de Alexander fue idea de la traumada de Olivia, se va a casar, maldición, bueno y a mí qué, lo nuestro no tiene futuro, llamo a mi amiga y le cuento que me voy a acostar con el chupa, comí, cogí de Alexander y me dice que solo así se me pasará el capricho y de paso ganaré experiencia y ella tiene razón, cuando se me quite la calentura por él, volveré a desear a James.
Estoy piensa y piensa y decido colocarme una lencería muy sexy de color roja que consta de una diminuta tanga y un baby dolls muy sexy, sé que lo volveré loco, pero no importa todo sea para que el capricho de me pase, me coloco una bata de baño encima y voy hasta su habitación y toco, pero al parecer se durmió así que entro a su habitación y allí está dormido me acerco y toco su espalda
— Alexander... No quieres tu despedida.—Digo y se despierta, sobresaltado.
— Viniste, pensé que no lo harías.— dijo él tartamudeando.
Bueno Alexander no vine para charlar, quito mi bata de baño poco a poco y lentamente quedando en la lencería, este abre sus ojos muy grandes, puedo ver el deseo en sus ojos y sin esperar a que se arrepienta lo beso poco de manera demandante y apasionado su lengua bailo con la mía y sus manos recorrieron mi piel.
— Pía estás segura de esto.— preguntó y asentí.
— Si Alexander uno, te deseo y dos es la única forma de cortar con la obsesión, mañana podrás seguir con tus planes de boda, enamorado como antes.— Digo y vuelvo a besarlo.
— Estás hermosa.— Dice y va dejando pequeños besos húmedos en mis hombros y cuello.
Me acuesta en la cama y me besa mi piel, bajo levanto la bata de mi lencería.
— Eres divina, Pía.— Dice mientras me sigue besando y sigue bajando, baja mi pequeña braga hasta dejar mi zona íntima al descubierto, abre mis piernas y maldición que delicia.
Siento su lengua sin control en esa zona, me mira de a ratos y sonríe.
— simplemente deliciosa.— dice y me guiña un ojo, no puedo evitar gemir, oh por Dios la gloria, arqueo mi espalda y de a ratos hundo su cabeza para sentir más como si eso fuera posible, siento mi cuerpo tensarse, mis piernas tiemblan y wow que es esto que estoy sintiendo, Pia acabas de tener tu primer orgasmo uff.
—Ahhh, mmm o Alexander, ahhh.— pronuncié antes de llegar y juro que lo descrito por Sabrina, ni siquiera se le acercó que maravilla.
Alexander sube para quedar a la altura de mis labios y me besa.
— Pruébame nena, eres deliciosa.— dice por dios que excitante sus palabras.
— Pía mírame todavía en este punto puedo controlarme, quieres que siga.— Pregunta mirándome y jadeando.
— Hazme tuya Alex, por favor quiero que estés muy adentro de mí.— Digo y creo que mis palabras le afectaron, me besa con locura, con pasión, está fuera de sí, mete sus manos en mi pelo y echa mi cabeza hacia atrás mientras me besa una y otra vez, deja mis pechos al descubierto y los lame, los besa, los muerde y yo me siento poderosa, más única de lo que soy.
— Oh Pia, eres una Diosa, me vuelves loco, preciosa.— dice y yo estoy peor que él.
— Ah, mmm, qué rico, mmm más duro Alexander.— digo con mi voz afectada por el deseo.
Quita, sus shorts y luego su bóxer y por Dios, este hombre fue hecho a mano, está esculpido con tal presión, es simplemente perfecto, bajo mi vista a su cosota y pienso, ha Pia en que paqueton te metiste
— Te gusta eso que vez hermosa.— pregunta y sin pensar respondo.
— Me gusta, pero también me asusta.— eso causa que Alexander se ría.
— Tranquila, te prometo que te haré sentir lo que nadie más ha hecho, cualquier experiencia pasada hoy se quedará pequeña y no creo que alguien la llene después.— Dijo y me besó, sus palabras me hacía dejar de pensar, por supuesto que haría lo que nadie más eso era muy cierto.
Beso, mis labios y abrió las piernas, mientras me decía lo hermosa que era se empujaba en mí, mientras seguía besándolo, después de dos intentos más, frunció su ceño y logro entrar.
— ¡Ahhh! — dije soltando un par de lágrimas, joder, dolía y ardía, la cara de Alexander era tan graciosa que odiaba no poder grabar el momento.
— shh, ya pasará, Pia por qué no me dijiste que sería el primero.— dijo y sonreí inocente.
— Termina de hacerme mujer Alex.— dije y él esperó a que me acostumbrara y luego comenzó la danza de dos cuerpos que emanaban pasión.
— Eso es... relájate, yo te cuido mi amor, eres mía Pía Rossetti, solo mía.— y ese mi amor, más su manera de proclamarme suya, hizo que se bajaran todas mis murallas de defensa, estaba expuesta ante él.
Sus embestidas fueron aumentando poco a poco mientras palabras hermosas salían de su boca. Con las manos acariciaba mis pechos mientras yo me sentía tan feliz, lo tenía aquí encima de mía, dentro de mí y me sentía en la gloria, me sentía, la mujer más poderosa del mundo, sus besos me mentían, pues, me gritaban amor y devoción y aquí solo, había deseo y pasión prohibida, capricho y obsesión o eso era lo que quería creer.
— Oh, Alexander, más por favor, oh, sí, mmm, ahh, mmm, ah, ah, Alexander.— Decía como mantra, este hombre era mi perdición.
Siguió con sus estocadas hasta que las hizo tan rápidas que parecía temblar, pero qué delicia tan maravillosa sentía en ese momento.
— Eres perfecta, amor, eres mía, dilo, mi amor, dilo.— me pedía cegado de placer.
— Soy tuya y solo tuya Alexander, Oh por Dios... Alexander Ahh...— Fue lo que dije cuando una oleada de sensaciones de placer cubrió todo mi ser, esto era impresionante wow vaya, ahora quién carajos llenaría tan altas expectativas, él también cayó conmigo y besó de nuevo.
— entre más te beso más dulce me sabes mi amor.— Dijo Alexander y era extraño ya se había acostado conmigo, ya me había hecho suya y seguía fingiendo con ese" Amor" en sus labios.
Esa noche fui mujer en sus brazos e hicimos el amor en diferentes poses, y toda la noche, yo había caído en mi propia trampa, esto era para que se me quitará la obsesión y se agudizó, si quiero que el sea feliz mañana mismo debería tomar un avión muy lejos de él, estábamos uno abrazando al otro y admirándonos, no sé cuando nos quedamos dormidos.
— mmm.— es lo que digo cuando me despierto, mierda amaneció, debo levantarme e irme, recojo mis prendas y los recuerdos de ayer me hacen feliz, una vez estoy envuelta en la bata me levanto.
— Hey, que haces buenos días, ya te vas.— dice Alexander con una sonrisa que causa estragos en mis bragas.
— Buenos, días Alexander, y como que si ya me voy, pues claro, tenemos cosas que hacer, yo debo ir con James, darle una respuesta y luego esperar a papá y ver su reacción.— digo amarrando mi cabello con mi propio cabello y sigo.
— Y tú debes esperar a tu mamá, mira que ella viene por qué adelantaron la fecha, y los ayudara con los preparativos, vamos arriba, tienes una boda que planear.— digo y esas palabras me dolieron mucho.
— Boda... ¿Y Quién te dijo que habrá boda?—
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Comments
Ibelitza Oliverovelis
😲🥴🤣🤣mía que problema rompía la piñata y quiere seguir comiendo caramelo pobre Olivia todo🤣🥳🔥💥🌪️
2025-01-06
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rubi salgado
por el bien a futuro es mejor que no aiga boda es mejor asi
2025-03-22
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Rosa María Corrales Pèrez
Creo que la s dos cayeron en una trampa de amor ❤️
2025-01-17
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