Alexander.
Dios mío, esta niña vino a joder mi vida, aquí estoy molesto recordando ese momento donde le estaba coqueteando al imbécil de James no sé por qué mierdas me molesta, pero en verdad lo hace, él subió una maleta y yo la otra, pero no a mí me dio las gracias por obligación y a James le sonreía y hasta lo invito a quedarse en su habitación para ella ponerse sus mini pijamas y desfilárselos era una desvergonzada si eso era la rabia que yo tenía no había otro motivo, por eso, saqué a James de allí por eso le he dado mucha carga para que no valla a mi casa y esa niñita caprichosa la irrespete detesto a esa mocosa.
Al menos esta semana no la he visto, todo lo hace en su habitación, me imagino que es para poder estar todo el día en paños menores como alguien puede ser así, la actitud de esta niña me tiene al borde del colapso, es altanera, desafiante y caprichosa, es hermosa sí, pero esa cara angelical esconde maldad pura lo sé mi madre la adora, pero ella sé que no tolera a mi madre es una mujer y quiere ser el centro del mundo de su padre por Dios.
Las cosas con Olivia están muy mal a ella le sucede algo y ni sé que es dice que no le presto atención, que soy seco con ella, que no me doy cuenta ni de la ropa que trae puesta, pero qué hombre se fija en eso, nadie verdad, dice que ya ella no está en mi cabeza y eso es mentira siempre la pienso solo a ella, bueno me acabo de acordar la vez que James logro entrar a su habitación tuve que tocar y entrar para que saliera de allí, Pía cargaba un pijama hermoso era verde agua marina, era de seda, constaba de unos shorts con encaje solo en la orilla y una camisa de tirantes que tenía una mariposa de encaje en su espalda, James se molestó por llamarlo, pero nos pusimos a trabajar y desde allí no lo dejo descansar.
Suena mi teléfono sacándome de mis pensamientos y es Olivia quien llama.
— Dime Olivia que sucede.— Digo para saber que desea.
— Amor quiero ir a escoger los sabores de los pasteles, me acompañas.— Dice y ruedo mis ojos y bufo.
— Olivia, el pastel que sea estará bien si escogerlo tú, adiós estoy full trabajo.— Corto la llamada, tomo las llaves de mi auto y voy a la casa, voy manejando y pienso... Que estará haciendo no se aburrirá encerrada el día entero allí.
Llego a la casa y está mi madre y Roberto con unas maletas.
— A dónde van, viajarán.— pregunto frunciendo el ceño.
— Si mi amor quiero un vestido de novia de ensueños y la mejor tela, iremos a probar pasteles y si encontramos un buen pastel traeremos al que lo prepare.— Dice mi madre feliz, hace mucho no veía ese brillo en sus ojos.
— Si muchacho, tu madre quiere ver los preparativos de la boda y obvio, yo quiero estar involucrado en cada detalle, vestido, pastel, recuerdos, decoradores, todo eso.— Dice y valla a mí, eso me parece tan aburrido.
— Bueno feliz viaje y que se diviertan.— Digo y Roberto sube las escaleras y baja con Pía prendida de su cuello y aferrada a sus caderas, eso me causa tanta envidia, pero qué carajos estoy pensando me regaño yo mismo.
— Papito te voy a extrañar mucho, te amo papito bonito.— Dice está con sus ojos aguados, si es dramática por Dios está mocosa.
— Adiós, te portas bien princesa, Alexander, te encargo a mi bebé.— dice y yo le doy la mano.
— Descuida Roberto.— Dije estrechando todavía su mano.
— Amor quedas a cargo.— Dice mi madre y se van.
Cuando el carro ya no se ve y desaparece de nuestra visión, ella sube y se encierra en su cuarto y sigue el mismo proceso de estos días no sale de esa recámara, normalmente las mujeres me persiguen, pero, pues, no me determina, demonios somos familia, deberíamos ser unidos.
Paso la tarde en el despacho y no la veo al otro día después de trabajar y encargarle a James un trabajo en otra ciudad, regreso a la casa y tampoco la veo, Olivia me llama, pero no tengo deseos de pelear, ceno y voy al despacho empiezo a trabajar para no pensar, pero es difícil no hacerlo.
Veo la hora y son las once de la noche, voy a la cocina y me sirvo una copa de vino y empiezo a regresar, pero al pasar por la sala mi vista va hacia la puerta corrediza de vidrio que da al jardín y está abierta, camino con cuidado para ver si hay algún empleado merodeando o algún ladrón, pero al llegar al jardín escucho el agua chapotear en la piscina y allí está ella, pero qué demonios hace a esta hora en la piscina se ve hermosa y sexy.
En este momento desearía tener a la mesa para que escondites mi bulto, soy un degenerado, pero es que de verdad esa niñita me prende y mucho, camino y me quedo a la sombra mientras la veo, me acerco y se ve divina está de espaldas flotando con sus brazos abiertos y se wow sexy y medio, me acerco para verla mejor y abre sus ojos.
Pia.
— ¡Carajo! —gritó y con el susto traga agua y empieza a toser, quito mi pantalón y mi camisa de prisa y me lanzó para ayudarla, ya que tose mucho, la llevo a la orilla, la tomo por la cintura y la levanto sentándola en la baranda de la piscina y me meto entre sus piernas mientras le doy en la espalda.
— ya está, ya pasó cálmate, eso es, te sientes mejor.— estoy casi a su altura por el hecho de que esta parte de la piscina tiene un piso más alto que lo hace poco profundo, es para niños.
— Sí... Si estoy ... Bien.— Dice un poco agitada por el agua que trago.
— No quise asustarte, lo siento Pía.—
— Descuida, está bien.—contesta ella.
— Que haces a esta hora en la piscina.— pregunté ansioso por saber en qué pensó para hacer eso.
— Solo quería relajarme en la piscina sin incomodarte.— Dijo y se volvió a meter en la piscina.
— Seguiré un rato más lamento que te mojaras y siento incomodarte.— dijo y empezó a ir de nuevo a la parte profunda, pero la detuve.
— He, tú a mí no me incomodas, solo... es que en esta casa está llena de empleados y ellos te miran, sabes.— dije y ella me miró extrañada.
Tenerla cerca, me hacía desearla, quería poseerla, era esa manzana que jamás debo morder, vi sus labios y luego sus ojos ella veía mis labios, mi corazón se iba salir mi respiración era agitada y aún con el agua helada ambos estábamos muy calientes, luego ella mordió su labio inferior, yo no aguante más y la besé sí besé a mi hermanastra y demonios sus labios eran muy suaves delicados y besaba demasiado delicioso, introduje mi lengua en su boca nos dejamos llevar por ese beso y mis manos fueron a sus nalgas y a su espalda, la levanté y ante eso jadeó y fue allí cuando reaccioné, que demonios hago pensé y me aleje de ella.
— Esto fue un error, perdóname, hasta mañana y no te resfríes.— dije y ella quedó en la piscina, se tocaba sus labios y sonreía, pero también negaba con su cabeza, ella se pudo a nadar y también flotaba de espaldas, solo me quedé oculto para verla, pero nada más, no la volví a molestar está pequeña es una enorme tentación y debo parar.
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Comments
Rosa María Corrales Pèrez
Espero que no esté con Alexander tiene que estar con un joven que le guste
2025-01-17
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rubi salgado
estos ya no se detentran ya crusaron el límite
2025-03-21
0
Adriana Sanchez
Pues que la corteje, total de seguro Olivia es una putizorra y trae a otro 🤭
2024-08-05
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