Soy Alexander Hamilton y Soy dueño de varias empresas mi padre me dejó a cargo de todo, mientras yo crecía ella manejó todo muy bien hasta que a mis dieciocho años me cedió el poder de todo, vivimos en Nueva York y somos muy felices, pronto me casaré con mi novia Olivia y nos vendremos a vivir cerca de mi madre aunque ella quiere que viva con ella, desde que mi padre falleció ella ha sido mi soporte y yo el suyo, es una madre ejemplar siempre ha estado allí para mí, ella es joven y hermosa así que un día le dije que si sentía la necesidad de tener otra pareja que no se cohibiera por mí que ella tenía derecho también de ser feliz.
Ese día lloró recordando a papá y poco a poco iba saliendo de nuevo, me costó mucho convencerla de que siguiera con su vida, pero lo hizo y está muy enamorada de un muy buen hombre, se llama Roberto, es italiano, pero siempre estaba aquí por negocios pronto se casarán y se vendrá a vivir a la mansión creo que ahora sí deberé irme cuando me case aunque la mansión es inmensa pero bueno luego veremos eso.
Yo estaba de viaje con Olivia, ella quería pasar las vacaciones conmigo y lo hicimos, la pasamos muy bien en el caribe, yo la amo y ella a mí, tuvimos que regresar, pues aunque deje a mi mano derecha, socio y mejor amigo no le podía dejar toda la responsabilidad a él tampoco.
Al regresar llegamos a casa y mi madre estaba muy feliz de vernos, fuimos a desayunar y mientras hablábamos de todo un poco, de pronto veo venir hacia nosotros a una chica uff hermosa es poco, era muy sexy y ese pijama que tenía puesto hizo que un enorme problema me sucediera en mi entrepierna, doy gracias a Dios que la mesa me cubría o no sé qué habría hecho, la recorrí con la mirada y hasta se me olvidó que tenía a Olivia a mi lado, era preciosa, rubia, como de un metro setenta o menos, cabello rubio, labios provocativos y carnosos y unos ojos espectaculares de color azul, su busto tenía muy buen tamaño, sus piernas largas y hermosas, y su trasero que les puedo decir me lo imaginé de muchas maneras ella era definitivamente la definición de pecado y tentación.
Pia Rossetti.
Vi a Olivia y está estaba muy molesta cuando mamá la presentó y la escuché decir su nombre, supe dos cosas, uno; era la voz y el nombre más bonito que había oído y dos; Esta mujer me traería muchos dolores de cabeza y de entrepierna también.
Ella al terminar de comer se levanto y fue a la biblioteca, tuve que pensar en miles de idioteces para no volver a tener el mismo problemita, pasamos mucho rato hablando con mi madre, pero al momento de despedir a Olivia esta estaba como loca, me dijo muchas cosas realmente se puso celosa.
— Alex me haces el favor y hablas con tu madre, ella no puede andar en esas fachas por aquí.— dijo y tenía razón, ella no podía hacer eso habiendo hombres viviendo en la casa.
Ese día discutimos muy fuerte, bueno, ella fue la que más se molestó, yo solo me defendía, yo no tenía la culpa.
— Oli por Dios es mi hermanastra, si entiendes, cálmate, yo no tengo la culpa, pero hablaré con mi madre a ver qué puede hacer okay.— Ella igual se fue muy molesta.
Ese día no vi más a la muchacha, creo que comió en su habitación todo ese día, yo después de llamar a mi amigo James Olson y cenar me fui a dormir estaba realmente agotado.
A la mañana siguiente, la chica bajó de nuevo a desayunar, esta vez su pijama era más sexy que el anterior, ella quería a caso hacerme perder el control, no lo sabía.
— Buenos días como están.— Dijo sentándose a la mesa.
— Buenos días muy bien.— respondimos ambos.
Enseguida recordé la pelea con Olivia entonces pensé quebsi se aparece y la ve volveremos a discutir, así que…
— Mamá me permites unos minutos por favor, te quiero decir algo.— dije y caminé con mi madre a la sala.—
—Dime mi amor, sucede algo.— preguntó mamá preocupada.
— Si mamá si sucede, como es que permites que ella ande así en la casa, Olivia se fue muy molesta y si llega y la ve así tendré más problemas.— Dije y mi madre se veía afligida.
— hijo, ella está acostumbrada a andar así en su casa y todo esto es nuevo para ella.— dijo mi madre.
— Ese es el bendito problema mamá, ella no está en su casa, no puede andar en pijama a todas horas.— dije levantando la voz.
— Amor cálmate sí, yo hablaré con ella, pero baja la voz — Dijo y me di cuenta de que no debí hacer eso.
Fuimos al comedor y ella ya no estaba, solo estaba la comida servida, nos sentamos pensando que a lo mejor vendría en un momento, así que seguimos desayunando, pero cuando rosa empezó a levantar su plato mamá le pregunto preocupada.
— Que haces rosa, esa es la comida de pía.— preguntó mi madre, ella no entendía por qué rosa hacía eso ni yo tampoco.
— Mi niña, la señorita pía, dijo que no iba a comer y subió a su recámara.— Mi Mamá me miró con reproche.
— Vez lo que causaste, a lo mejor escucho tus gritos Alex.— iba a defenderme, pero una voz nos interrumpió.
— Descuiden, no deben pelear por mi culpa, señora muchas gracias por recibirme en su casa, adiós no pienso molestar más.— Dijo y salió caminando, se veía hermosa, cargaba puesto un pantalón negro, un top de encaje rojo y unos botines negros, y detrás iba el chófer con sus maletas, hasta vestida era una maldita tentación.
— No, por favor espera, ¿a dónde vas? está es tu casa.— Dijo mi mamá tratando de evitar que se fuera, esta chica sí que era un dolor de cabeza.
— No, señora, no lo es y entiendo a su hijo, yo tampoco quería venir y dejar mi casa y mis comodidades para molestar aquí.— Dijo y siguió caminando hasta la puerta.
— Pía por favor no te vayas, tu padre se va a enojar ¿a dónde irás?— dijo mi madre desesperada.
— Yo hablaré con papá, y no se preocupe, solo le diré que decidí Irme y ya, tranquila, iré al departamento que mi padre tiene aquí.— Mi madre me miró con reproche y ella abrió la puerta y por esta venía entrando mi amigo James, el vendría hoy para hablar de trabajo.
— Buenos días… Ho... Hola, vas de salida.— dijo James con cara de idiota y no se por qué la sangre me hirvió.
— Hola... Si ya me voy permiso que voy a llamar un taxi.— Dijo ella con tanta dulzura y creo que estaba a punto de darme una úlcera de la rabia.
— Que taxi, de ninguna manera yo te llevo preciosa, mi nombre es James Olson, socio y amigo de Alexander y tú eres...—
— Soy Pía Rossetti un placer.— dijo con una hermosa sonrisa.
— ¿Rossetti? Ah, tú eres hija de Roberto, permíteme felicitar a tu padre por tan hermosa hija.— Ella se sonrojó y no lo soporté más.
— Bueno ya, tú no la llevarás a ningún lado porque ella no se va.— dije y ella se comió en segundos toda su dulzura.
— Como dice... ¿Quién se cree usted para decirme a mí lo que tengo y no tengo que hacer?.— dijo muy enojada.
— No quise decir eso, lo que sucede es que hubo una confusión y tú no te puedes ir. — dije y ella me miró desafiante.
— Pues observe como si lo hago.— se dirigió hasta la salida, pero se topó con Roberto y su cara cambió totalmente.
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Comments
rubi salgado
si desde el principio le unieran dicho que no puede vestir así tal vez viera sido otra cosa pero solo por los celos de la novia eso cambia y enoja
2025-03-21
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Rosa María Corrales Pèrez
Pobre chica ella vive así la desgraciada de su novia hizo eso sal de esa casa Pia ya eras mayor vive en el departamento de tu papá
2025-01-17
1
Beth Jimenez
UPS, ese es el problema no es su casa su espacio es muy feo sentir que no puedes ser libre de hacer lo que plazca porque hay personas que no son tu familia.
2024-10-26
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