Pía.
Si antes no salía ahora menos, este idiota me había besado y me había dejado fuera de base, dejó mi cuerpo temblando, deseo sus besos los necesito, pero que va, eso era lo que él quería estabilizarme y luego salir con que era un error, muy cliché de su parte, pero yo soy Pía Rossetti y no hay alguien más exasperante que yo, ese" Lo siento fue un error, le saldrá muy caro".
Salí de la piscina y fui a mi habitación, una vez con el pijama puesto me puse a pensar en ese beso, en sus manos, en mí y Dios que idiota soy, por favor Pía, la idea era hacerte perder la cordura y volverte loca por él, eso es lo que el señorito quiere, que lo busque y lo persiga, pero suerte con eso, hermanito, fue lo último que pensé antes de dormirme.
La universidad empezó e iba a diario, me puse al día muy rápido e hice muchos trabajos, los profesores estaban complacidos por mi edad, ya que saldría de mi carrera con veinte años, parecía una niña hueca, pero eso estaba lejos de ser la realidad.
El tiempo pasó y mi rutina era evitar al idiota, verlo besarse con su momia, digo con su novia, me confundí lo siento, e ir a la universidad, mi papá y la señora están todavía de viaje, pienso que fueron hasta probar su luna de miel antes de tiempo, casi dos meses pasaron y hoy tengo fiesta con unos compañeros, les pedí permiso a mi padre y a la señora y me lo dieron, no eran muchos chicos, pero sí sería una fiesta muy buena.
Todo estaba preparado, pasé el día y la tarde en eso, al llegar la noche yo ya estaba enfundada en un vestido divino color vino tinto, ceñido al cuerpo, deja la cintura descubierta y solo las únicas dos finas tiras, era cierto y tenía un sexy escote estaba de infarto hoy le daría la cara al idiota de Alexander debía pagar el hecho de haberme hecho dejar de pensar en el bombón de James para pensar solo en él.
La fiesta ya había empezado, estaba con unas amigas de la universidad y algunos chicos también, ellas se divertían, la verdad, todos lo hacían, la puerta se abrió y por esta entraron Alexander, su chicle perdón, Olivia y James, me dirigí hacia ellos con una sonrisa y cuando Alexander pensó que iba hacia él giré hacia James y lo abracé.
— Viniste y bien como me veo.— Dije y di una vuelta.
vestido de Pía.
— Demasiado divina mi amor.— dijo y lo abracé, no éramos novios ni nada, pero nos habíamos vuelto tan unidos que esas palabras y los abrazos era algo normal entre nosotros.
— Ven para que conozcas a todos.— dije jalándolo, pero Alexander habló y molesto.
— Qué mierda es esta Pía, saca a esta gente de aquí ahora.—dijo y solo me reí.
— Lo siento, pero tengo el permiso de tu mamá y de mi papá.— Dije victoriosa, su novia se veía molesta, al parecer algún plan le dañé.
— es que jamás te da frío, no puedes vestirte con más ropa.— Dice Olivia y le respondo tajante.
— Si sigues metiéndote con la cantidad de tela que uso, creo que te haré pasar un gran coraje.— Dije mirándola con odio, esta tipa, me tenía al borde del colapso.
— llámalos si quieres, vamos James.— Olivia, al ver que ignore a su amorcito, perdió los estribos, se me acercó a dónde estaba bailando con James y me tropezó lanzándome su vino en mi vestido.
— Ups, lo siento, soy muy torpe, lo siento.— dijo y la miré con mucha ira.
— Créeme que no sabes lo mucho que sentirás tu atrevimiento.— dije y subí a cambiarme, me duche rápido solo para quitar el vino de mi cuerpo, me eche crema y perfume y saque el empujón para que Olivia se termine de enloquecer.
Busqué en mi closet un vestido blanco largo abierto de los lados que prácticamente tapaba mi zona V era muy escotado, el vestido gritaba zorra, pero a pesar de eso a mí me quedaba genial y esto le daría el empujón a Olivia para qué le terminara de dar un infarto.
Vestido de Pía solo el vestido.
Abrí la puerta, después de verme en el espejo y ver que parezco sacada del Olimpo abrí mi puerta y la persona en frente de esta le iba a dar el infarto que quería que recibiera olivo.
— Me das un permiso Alexander, por favor — dije y este me empujó a la habitación y cerró la puerta.
— No saldrás así y me importa una mierda todos los que están afuera
— Dijo gritando.
—Arrogante, Amargado, eso eres... Tú a mí no me mandas.—
— Ah, sí y tú eres una niñita caprichosa y mientras estés aquí deberás obedecerme.—
— Abre la maldita puerta... ¡Vegete!—
— haz silencio ¡Mocosa!...—
— O te apartas o te juro que haré de tu relación una mierda.— Grité furiosa.
— ya lo hiciste, desde el maldito momento que pásate frente a mí lo hiciste, desde ese beso lo hiciste.— Dice gritando, guarda silencio y me mira.
— Desde cada maldita noche en la que estás en esa maldita piscina, mientras solo te veo a distancia lo hiciste.— Dice y niega cerrando sus ojos.
— No te sales, no sé qué más hacer, he hecho todo y no te saco de mi cabeza.— Dice gritando, me acerco a él y quedó a escasos centímetros de su boca.
— yo sí sé cómo, lo que tú tienes es una maldita obsesión conmigo y... Eso se quita fácil.— Digo arreglando mi vestido para salir.
— tú abre la puerta, deja terminar mi velada, despides a tu mosca y me esperas en tu habitación esta noche...— Guardo silencio para no derrumbarme delante de él.
— después de hoy tu obsesión habrá pasado y serás muy feliz con tu futura esposa, solo quieres ese dulce que no puedes tener una vez obtenido pasará.— digo y camino hacia la puerta me paro frente a esta y lo veo directo a sus ojos.
— y bien... ¿Te dejas curar?.—
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Comments
Anonymous
Discrepo me parece ordinario el vestido!
2025-01-21
1
Rosa María Corrales Pèrez
Pía está bella con ese vestido espero que no hagas una tontería yo prefiero que se quede con el amigo de Alexander
2025-01-17
1
Ibelitza Oliverovelis
😆pia traviesa
2025-01-06
0